
La tradición se mantuvo viva gracias a Antonio Martínez Cansino, cuya memoria inspiró a un grupo de jóvenes que impulsó la refundación de la hermandad el 2 de mayo de 1982. Desde entonces pasó a denominarse Muy Antigua Hermandad y Cofradía de la Santa Cruz
Es difícil precisar el momento exacto en que se establece la Hermandad de la Santa Cruz en la Ermita del Dulce Nombre de Puente Genil. No obstante, sus orígenes están vinculados a la antigua Cofradía de Jesús o del Dulce Nombre de Jesús, dentro de la cual formaba parte como una de las hermandades que participaban en la procesión de la noche del Viernes Santo.
Aunque existen referencias a la Cofradía del Duce Nombre de Jesús ya en el año 1565, no puede asegurarse que la Hermandad de la Santa Cruz naciera en esa fecha. El historiador José Antonio Laguna, basándose en fuentes bibliográficas del siglo XIX y manteniendo cierta cautela ante la ausencia de documentación directa, sitúa su fundación probablemente entre 1660 y 1697. Esta datación se fundamenta en los “Apuntes Históricos de la Villa de Puente Genil” de Aguilar y Cano y Pérez de Siles, donde se menciona que con el tiempo se añadieron a la procesión del Viernes Santo los pasos de San Juan Evangelista, la Cruz y Nuestra Señora de las Angustias. Dichos autores relacionan también este momento con la aparición de las primeras figuras bíblicas, documentadas ya en 1660. Por otro lado, en 1697 el cardenal Salazar escribió una carta pastoral destinada a revitalizar la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, lo que sirve como referencia temporal para situar la existencia de estas hermandades.
De ser correcta esta cronología, la actual Santa Cruz no sería la primera titular de la hermandad, ya que su estilo artístico corresponde al barroco tardío, acorde con la obra del tallista lucentino Pedro de Mena Gutiérrez, activo en Puente Genil durante el siglo XVIII.
A lo largo de su historia, la hermandad vivió épocas de esplendor y decadencia. Participaba en la procesión del Viernes Santo junto a los pasos del Santo Sepulcro, la Soledad, San Juan y las Angustias, e incluso pudo intervenir en la representación del Descendimiento en la parroquia de la Purificación. Su mayor auge se alcanzó en el siglo XIX, cuando se construyó en la ermita del Dulce Nombre una capilla propia para su culto, obra del maestro Francisco Carmona Carbajales de San Román. Miguel Romero, en 1911, señalaba que la hermandad había sido antiguamente muy numerosa.
Sin embargo, en los años veinte del siglo XX entró en decadencia y llegó a quedar prácticamente reducida a una sola persona: Antonio Reyes Jurado, conocido como “Margallo”, quien cuidaba de la imagen, su culto y su salida procesional. Para sufragar los gastos de la procesión, recorría los distintos cuarteles solicitando limosnas para contratar a los bastoneros que portaban el paso. En esta tarea le ayudaron algunos mananteros de la época, entre ellos su amigo “Parroncha” y posteriormente Antonio Martínez Cansino, quien continuó la tradición tras la muerte de Margallo.
La situación se agravó tras la gran riada del río Genil en febrero de 1963, que afectó gravemente a la ermita del Dulce Nombre y provocó la pérdida o deterioro de numerosos enseres, incluida la propia Santa Cruz y los angelitos pasionistas que la acompañaban. Como consecuencia, la imagen dejó de procesionarse y desapareció durante cerca de veinte años de la Semana Santa de Puente Genil.
La tradición se mantuvo viva gracias a Antonio Martínez Cansino, cuya memoria inspiró a un grupo de jóvenes que impulsó la refundación de la hermandad el 2 de mayo de 1982. Desde entonces pasó a denominarse Muy Antigua Hermandad y Cofradía de la Santa Cruz. En 1983 redactó unas primeras reglas “ad experimentum”, aprobadas definitivamente por el Obispado de Córdoba en 1987 y renovadas posteriormente en 1995 y 2020.
Tras la refundación, los hermanos se propusieron fortalecer la cofradía recuperando tradiciones y aportando innovaciones. Entre sus primeras decisiones estuvo devolver a los pasos la fuerza humana, eliminando las ruedas para que fueran portados por bastoneros. De este modo, el 1 de abril de 1983 la Santa Cruz volvió a procesionar en un paso construido por los propios hermanos. Asimismo, recuperaron la tradición de las estaciones del Jueves Santo a los monumentos.
En 1986 la hermandad trasladó su sede a la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria e ingresó en la Fraternidad Franciscana Seglar, privilegio concedido en 1988. Un hecho destacado fue la integración plena de la mujer en la cofradía en 1987, siendo la primera hermandad de Puente Genil en hacerlo. Esta decisión provocó su sanción y la prohibición de procesionar en 1988, pero abrió el camino para la posterior incorporación de la mujer con igualdad de derechos en las corporaciones de la ciudad.
Ese mismo año se incorporó como cotitular la imagen de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos, concluida en 1988 y procesionada desde 1990. Posteriormente, en 1995, se añadió Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, que comenzó a procesionar en 2001.
En 1997 la Hermandad decide constituir una agrupación en su seno que llevará el nombre de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos, ésta se consolida en 1999 y hoy en día es considerada una de las bandas de mayor calidad de Andalucía.
En el año 2020, con la intención de promover más la vida pastoral entre sus hermanos la Hermandad decide cambiar de nuevo de sede canónica a la Parroquia de San José a cuya feligresía pertenecen la mayoría de sus hermanos, que a día de hoy ascienden a unos 630.


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