

Ya estamos en Cuaresma: pasó el Miércoles de Ceniza y el primer domingo de este tiempo tan especial y esperado. Y comenzó en la diócesis de Guadix con un encuentro de todas las hermandades y cofradías, para “arrancar motores”. Tuvo lugar el domingo 15 de febrero, antes de la Misa de 12 de la Catedral y contó con la presencia del obispo, monseñor Francisco Jesús Orozco, que era quien convocaba.
En el encuentro, el obispo les habló de los contenidos de su Carta Pastoral para la Cuaresma, dirigida especialmente a los cofrades. A todos los invitó a vivir la Cuaresma como un camino de auténtica conversión y renovación interior.
En su mensaje para la Cuaresma de este año, el prelado agradece el trabajo de las hermandades y cofradías, a las que define como “parte del alma de nuestros pueblos y auténtico patrimonio espiritual”, y las anima a redescubrir sus cuatro fines esenciales: culto, formación, caridad y evangelización.
Inspirado en el mensaje del papa León XIV para esta Cuaresma, titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, el obispo invita a practicar un “ayuno del lenguaje” que promueva la amabilidad y la comunión, especialmente en la vida cofrade y en las redes sociales: «desarmar el lenguaje» como dice el papa León.
Mons. Orozco exhorta a intensificar la vida sacramental, el estudio de la fe y el compromiso con los más necesitados, recordando que “la verdadera riqueza de una hermandad son las personas, especialmente las más vulnerables”. También pide vivir la Semana Santa con sentido evangelizador, participando activamente en los Santos Oficios del Triduo Pascual, centro de todo el año litúrgico.
Finalmente, el obispo subraya la importancia de la comunión con la parroquia, origen y hogar de toda hermandad, y confía a María, Estrella de la Evangelización, el camino cuaresmal de los cofrades de la diócesis para que conduzca a una Semana Santa de fe renovada y encuentro con Cristo Resucitado.
Es este un mensaje dirigido a los cofrades, pero que se hace extensible a todos, porque la Cuaresma nos interpela a todos los creyentes, seamos o no cofrades, y nos anima a vivir ese camino de conversión y compromiso hacia la celebración del Misterio Pascual.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

