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Baeza inicia una “Misión Pascual” con motivo de la Coronación Canónica y Pontificia de la Virgen del Alcázar

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En el atardecer del primer viernes de Pascua, cuando la Parroquia de San Andrés aún estaba impregnada de la alegría reciente de la Resurrección, las campanas de la antigua colegiata convocaron a todos los devotos de Santa María del Alcázar al primero de los traslados enmarcado en la Misión Pascual que se desarrollará en las próximas semanas, con motivo de la Coronación Canónica y Pontificia de Nuestra Señora del Alcázar.

Las calles, bañadas por una luz dorada que parecía bendecir cada rincón, aguardaban en silencio expectante el inicio de un momento único que quedará grabado para siempre en el corazón de los hijos de la noble Baeza.

Y así, entre repiques de campanitas de los hermanos más pequeños, la imagen de la Virgen del Alcázar se alzaba sobre las andas de la Cofradía de la Vera Cruz con la elegancia y serenidad que la caracteriza. Su mirada, dulce y firme, parecía abrazar a cada uno de los presentes, pues Ella conoce las historias, heridas y esperanzas de todos sus hijos.

No hubo estridencias, solo un respeto sobrecogedor, roto a veces por lágrimas silenciosas o por algún “¡Viva la Virgen del Alcázar!” que brotaba desde lo más hondo del pecho.

En este primer traslado no faltaron ofrendas florales, oraciones, enfermos que salieron al encuentro la que es consuelo de todas las almas y emociones contenidas. Balcones engalanados, petaladas, incienso, macetas en las aceras y devotos acogieron a la Reina de Baeza en su peregrinar por las calles de las parroquias de San Andrés y El Salvador.

Con la llegada de la noche, las luces se encendían poco a poco, pero ninguna brillaba tanto como las miradas de quienes la seguían. En este camino, también salieron a su encuentro las Cofradías y Hermandades quienes, como siempre, están junto a la Virgen del Alcázar.

La devoción de los feligreses de la Parroquia de El Salvador acogió a Nuestra Señora a su llegada a este templo, el cual acogerá hasta el próximo viernes a la Reina y Señora de Baeza. Ahora, toda la Iglesia de Baeza está llamada a participar en las Eucaristías y a participar en las celebraciones comunitarias de evangelización para, de la mano de María, salir al encuentro de Cristo Resucitado.

Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apostol, Baeza

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Abiertas las inscripciones para los actos de la visita papal

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Todas las personas interesadas en asistir a los actos ya confirmados del viaje del Papa a España pueden inscribirse a través de la web oficial, mediante el formulario habilitado para ello.

La agenda confirmada incluye varios eventos en distintas ciudades del país:

En nuestra diócesis, el jueves 11 de junio, el Papa celebrará una misa en el Estadio Gran Canaria.

Se ha confirmado también una vigilia de jóvenes y adoración Eucarística en Madrid, celebrada el 6 de junio. Al día siguiente, domingo 7 de junio por la mañana, coincidiendo con la festividad del Corpus, el Papa presidirá la Santa Misa en la Plaza de Cibeles, también en Madrid.

Finalmente, el viernes 12 de junio, en torno al mediodía, el Santo Padre clausurará su viaje apostólico con una Santa Misa en el Puerto de Santa Cruz, en Tenerife.

Graduación del Programa de Liderazgo Sacerdotal

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El Centro Pastoral de Tafira ha acogido el 15 de abril la ceremonia de graduación del Programa de Desarrollo de Liderazgo Sacerdotal de Autem, un itinerario formativo orientado a la renovación del ministerio sacerdotal y a la transformación del liderazgo pastoral en la Iglesia.

El programa ha tenido como propósito central acompañar a los sacerdotes en un proceso de revisión profunda de su identidad y misión, favoreciendo una transformación personal que sostenga una conversión pastoral auténtica y duradera.

A lo largo del proceso formativo, los participantes han trabajado en objetivos que han guiado su desarrollo:

Aprender a vivir la sinodalidad como identidad, de forma práctica y concreta.
Experimentar que la conversión pastoral pasa necesariamente por la conversión personal.
Comprender el contexto actual de la conversión pastoral y apropiarse del proceso necesario para llevarla a cabo.
Profundizar en la introspección personal para conectar con la identidad más profunda como persona, sacerdote y líder.
Transformar el paradigma de liderazgo hacia un modelo más cercano al de Jesús: un liderazgo de servicio.
Adquirir claridad de dirección (visión), de equipo (con quién caminar) y de estrategia (cómo avanzar).
Aprender a crear, liderar y desarrollar equipos de discípulos misioneros que co-lideren la transformación de la parroquia y den fruto en la misión.
El encuentro, celebrado en Tafira, subraya el carácter formativo y experiencial del programa, que busca no solo ofrecer herramientas, sino propiciar un cambio integral en la forma de entender y ejercer el liderazgo sacerdotal, con impacto directo en la vida de las parroquias y comunidades.

Con esta graduación, los sacerdotes concluyen una nueva etapa formativa y asumen el compromiso de encarnar lo aprendido en su servicio pastoral, contribuyendo a una Iglesia más sinodal, misionera y transformada desde dentro.

La diócesis de Canarias avanza en los preparativos de la visita de León XIV

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La diócesis de Canarias continúa dando pasos firmes en la organización de la próxima visita de León XIV tras la presencia de Yago de la Cierva, coordinador nacional del evento, y Juan Antonio Cereceda, responsable de seguridad. Ambos responsables se desplazaron a Gran Canaria con el objetivo de conocer de primera mano el estado de los preparativos y resolver diversas cuestiones planteadas por la comisión diocesana.

Durante su estancia, mantuvieron un encuentro de trabajo con los miembros de la organización local, en el que se abordaron aspectos clave relacionados con la planificación de la histórica visita. La reunión permitió alinear criterios, compartir avances y concretar detalles logísticos necesarios para garantizar el buen desarrollo de la visita.

Uno de los puntos centrales de la agenda fue la celebración de una reunión específica de seguridad, en la que se analizaron los planes previstos en los distintos espacios que, de manera preliminar, acogerán la presencia del Santo Padre. En este encuentro se revisaron protocolos, medidas preventivas y la coordinación entre los distintos cuerpos implicados.

Asimismo, los coordinadores visitaron el emplazamiento destinado a albergar el Centro Internacional de Prensa, una infraestructura clave para la cobertura mediática del acontecimiento. Este espacio permitirá atender a periodistas nacionales e internacionales y facilitar la difusión de la visita.

La jornada concluyó con una valoración positiva por parte de los responsables, quienes destacaron el compromiso y el trabajo realizado por la diócesis hasta el momento, así como la importancia de continuar avanzando en la coordinación para afrontar con éxito un evento de gran relevancia eclesial y social.

Preparación del acto sobre migración ante la visita papal

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La diócesis celebró el sábado, 11 de abril, un encuentro con entidades de la Iglesia que trabajan con personas migrantes para avanzar en la organización del acto sobre migración previsto con motivo de la visita del papa León XIV a Canarias, el próximo 11 de junio.

La reunión, coordinada por Caya Suárez, responsable del acto, sirvió para abordar diferentes aspectos organizativos y recoger aportaciones de las entidades implicadas en la acogida y acompañamiento de migrantes.

En el encuentro participaron Mons. José Mazuelos; el delegado de Migraciones, Víctor Domínguez; y el vicario de Pastoral Social y Promoción Humana, José Ramón González, quien además es delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Canarias.

Asimismo, asistieron representantes de distintas entidades eclesiales, entre ellas Salesianas, Fundación Main, Claretianos, Adsis, Cruz Blanca, la delegación de Pastoral de Migraciones, pastoral Penitenciaria, Cáritas, Fundación Social ECCA (Jesuitas), Confer, Stela Maris, Hijas de la Caridad, Oblatas y la comunidad intergeneracional de las Dominicas.

Durante la sesión se subrayó la importancia de reforzar el trabajo conjunto de la Iglesia en este ámbito, en un contexto marcado por los retos migratorios en el archipiélago.

El acto en preparación pretende visibilizar la realidad de las personas migrantes y el compromiso de la Iglesia, y se enmarca en la agenda de la visita papal, que tendrá lugar el 11 de junio en Canarias.

El empresariado canario muestra su compromiso con la visita histórica de León XIV

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La sede de la Confederación Canaria de Empresarios, presidida por Pedro Ortega, acogió este lunes 13 de abril un encuentro en el que participaron Mons. José Mazuelos, obispo de la Diócesis de Canarias, Mons. Cristóbal Déniz y el ecónomo diocesano José Antonio García, junto a representantes de más de 30 empresas.

La reunión puso de manifiesto la disposición del tejido empresarial canario a implicarse activamente en la preparación de la visita de Su Santidad el Papa, un acontecimiento de gran relevancia para Canarias. En este contexto, Mons. Mazuelos subrayó que se trata de una oportunidad compartida que interpela al conjunto de la sociedad.

El obispo destacó la importancia de que “todos nos impliquemos en este acontecimiento histórico”, poniendo en valor la iniciativa y el compromiso que ya está mostrando el ámbito empresarial, consciente del impacto social, económico y de proyección internacional que tendrá este evento.

Asimismo, durante el encuentro se evidenció la sintonía entre la diócesis y el sector empresarial, que ve en esta cita una ocasión para mostrar la capacidad organizativa, la hospitalidad y la fortaleza del tejido productivo canario ante el mundo .

La reunión concluyó en un clima de colaboración y unidad, destacando la voluntad compartida de contribuir al éxito de un evento que marcará un hito tanto para la diócesis como para la sociedad canaria en su conjunto.

El encuentro con Cristo

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En este tercer domingo de Pascua contemplamos el relato evangélico de los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35). Su relectura nos permite profundizar en el núcleo central de nuestra fe que es el encuentro con el Resucitado. Toda obra de evangelización nace de este encuentro y desde él hemos de reconsiderar cualquier iniciativa evangelizadora y de pastoral. El episodio de los discípulos de Emaús se presenta como un texto paradigmático, para comprender la misión eclesial. En 2019, el papa Francisco regaló a toda la Iglesia y en especial a los jóvenes, la exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, fruto de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tuvo como tema los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Os animo a seguir profundizando en las orientaciones que ofrece esta exhortación. Especialmente quisiera rescatar algunas ideas que aparecieron tanto en el documento final fruto del Sínodo de octubre de 2018 como en la exhortación. En concreto la explicación de Emaús que hace el papa Francisco en el número 237:

«Jesús camina con los dos discípulos que no han comprendido el sentido de lo sucedido y se están alejando de Jerusalén y de la comunidad. Para estar en su compañía, recorre el camino con ellos. Los interroga y se dispone a una paciente escucha de su versión de los hechos para ayudarles a reconocer lo que están viviendo. Después, con afecto y energía, les anuncia la Palabra, guiándolos a interpretar a la luz de las Escrituras los acontecimientos que han vivido. Acepta la invitación a quedarse con ellos al atardecer: entra en su noche. En la escucha, su corazón se reconforta y su mente se ilumina, al partir el pan se abren sus ojos. Ellos mismos eligen emprender sin demora el camino en dirección opuesta, para volver a la comunidad y compartir la experiencia del encuentro con Jesús resucitado». El Papa subrayó este dinamismo misionero en el camino de Emaús con tres verbos: reconocer, interpretar y elegir. Hay una escucha atenta y profunda mientras se camina por parte del Resucitado. La Palabra hecha carne camina, escucha y explica al ritmo de los discípulos para entrar en su noche.

Vemos que existe un modo, una metodología paciente del Maestro. Él nos propone una manera de trasmitir y educar en la fe para llevar sin miedo la luz del Evangelio a tantas noches que presentan adultos y jóvenes en la actualidad. Es necesario un aprendizaje en el arte del acompañamiento espiritual para poder escuchar y discernir a la luz de la Palabra. La tarea de la evangelización no puede olvidar recurrir con naturalidad a la Sagrada Escritura leída y proclamada en el surco de la Tradición viva de la Iglesia. Con la guía del magisterio y abiertos al Espíritu Santo, acogemos de nuevo cómo la Palabra de Dios nos habla y hacer arder nuestros corazones de discípulos misioneros. Qué importante es vivir desde la Palabra y preparar encuentros con los catecúmenos o con los ya iniciados en la fe donde nunca falte la presencia de la Palabra de Dios.

Pero vemos como esa Palabra conduce a los discípulos de Emaús a la mesa de la Eucaristía. Es ahí definitivamente donde se le abren los ojos y lo reconocen. El Misterio Pascual, Su Cuerpo y Sangre es la fuente y el culmen de toda obra evangelizadora. Cualquier proyecto de pastoral, en su itinerario y metodologías, debe partir del altar y regresar al altar. El Resucitado conduce a su desvelamiento en la Eucaristía y desde ahí nos abre los ojos para reconocerlo. Por eso toda pastoral con jóvenes debe educar en este asombro que nace de la Eucaristía. Educar desde este encuentro con Cristo Vivo para salir, para convertirse en misioneros de otros jóvenes. La centralidad de la Eucaristía es clave en la vida y en la formación cristiana, y en todas las iniciativas que traten de llevar el anuncio de Cristo Vivo a los que no lo conocen.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

La Pascua, comienzo de una nueva andadura

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Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:

La Pascua es la culminación del camino iniciado el Miércoles de Ceniza. Tras la experiencia penitencial de la Cuaresma y la intensidad espiritual del Triduo Pascual, corremos el riesgo de refugiarnos en la rutina como si el Domingo de Resurrección fuese el término del camino y no el comienzo de una nueva andadura. Pero la Iglesia nos ofrece una cincuentena de días para seguir saboreando que “Hoy es el día en que actuó el Señor”, mientras esperamos la irrupción del Espíritu prometido por Jesús. Para acogerlo con el corazón dispuesto os propongo tres tareas:

1ª. Contemplar las apariciones del Resucitado “como si presente me hallase”. Los Evangelios narran que el Resucitado se hizo el encontradizo con sus discípulos en varias circunstancias: en el huerto, con María Magdalena; en el camino de Emaús, con dos discípulos; en la casa donde estaban refugiados por miedo a los judíos, con Tomás el Mellizo; junto al lago, con Pedro y otros discípulos… Os invito a orar con estos relatos según propone san Ignacio en los Ejercicios, contemplándolos “como si presente me hallase”, y preguntándonos: ¿Qué me dice Jesús cuando pronuncia mi nombre como pronunció el de la Magdalena? ¿Qué heridas quiero tocar como Tomás? ¿Qué fracasos quiere aliviar en mí como en Pedro y sus compañeros después de bregar toda la noche en vano? Contemplar así la Palabra nos lleva a experimentar que Cristo no es un recuerdo, sino una presencia viva.

2ª. Releer nuestros momentos de “muerte” a la luz del Resucitado. Todos llevamos en el corazón heridas, fracasos, pérdidas, oscuridades que a veces preferimos no ver. La Pascua nos invita a mirar nuestras heridas con esperanza. Presentemos al Señor esos momentos que nos han marcado y pidámosle luz para descubrir que Él estaba allí, aunque no lo veíamos. La Pascua no elimina nuestro dolor, pero nos asegura que ninguna noche es definitiva, pues donde parecía que todo había terminado, el Padre sembraba las semillas de una nueva vida. Cuando el Resucitado ilumina nuestra historia se produce una profunda sanación.

3ª. Compartir la esperanza y la paz del Resucitado en la vida cotidiana. La Pascua no se vive sólo en nuestro interior, sino que se desborda hacia el exterior. El Resucitado no nos deja instalarnos, nos pone en camino hacia las personas, especialmente cuando necesitan gestos de esperanza, aunque sean sencillos: una palabra de ánimo, una escucha paciente, una reconciliación buscada con ahínco, una ayuda ofrecida generosamente… Cada vez que sembramos algo de paz, hacemos presente al Resucitado, que nos dice: “No tengáis miedo; id y anunciad”.

Hermanos y hermanas, vivamos con corazón agradecido. Que el Resucitado nos encuentre, nos ilumine, nos envíe, y María, Madre de la Pascua, nos acompañe.

Recibid un saludo muy cordial en el Señor.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

“Vivir el sentido eclesial de la fe”

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Homilía del arzobispo D. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía del II Domingo de Pascua y Domingo de la Divina Misericordia, celebrada en la Catedral el 12 de abril de 2026.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
queridos diácono y seminaristas;
queridos hermanos y hermanas:

Como les decía al comienzo, estamos en este segundo domingo de Pascua, domingo ‘in albis’, llamado así. Pero el Papa san Juan Pablo II quiso que también fuese éste el domingo de la Divina Misericordia. En atención a fortalecer la fe del pueblo cristiano en esa dimensión que define a Dios mismo como Misericordia. A través de las revelaciones de una santa polaca, santa Faustina Kowalska, esta devoción promovida por el Papa polaco, por san Juan Pablo II, se extiende por todo el mundo y pone de relieve, él lo hizo en su encíclica Dives in Misericordia. Y después, el Papa Francisco, dedicando un año a la Misericordia Divina, un año santo. Esta dimensión del amor de Dios, que es misericordioso, y que la Sagrada Escritura repite y que nosotros hemos también repetido en las contestaciones a la proclamación del Salmo: “Dad gracias al Señor porque es eterna su misericordia”.

Esa misericordia del Señor que le ha llevado a perdonarnos, a entregar a su Hijo Jesucristo, para salvarnos del pecado y darnos nueva vida. Esa obra salvífica que ha culminado con su entrega en la cruz, con su Pasión, muerte y Resurrección. Y somos beneficiarios, como nos ha dicho el apóstol Pedro en la segunda lectura. Nos ha dado una esperanza grande. Nos ha puesto ante nuestros ojos y ya se nos ha dado en arras esa gloria a la que estamos llamados y que es la plenitud en Dios mismo como partícipes de la Resurrección de su Hijo Jesucristo. Por tanto, como nos ha dicho también el apóstol Pedro, aunque durante nuestra vida tengamos que sufrir dificultades, tendremos que ser acrisolados como el oro, para quitar lo que en nosotros estorbe y purificados para esa plenitud a la que estamos llamados y que ha obtenido Cristo con Su victoria.

Pero, somos caminantes, vamos de camino hacia esa patria, hacia esa plenitud que ya se nos ha anticipado con la Salvación del Señor Jesús en su Misterio Pascual. Hemos contemplado en la lectura del Evangelio la aparición de Cristo el domingo de Resurrección y el domingo siguiente: dos domingos, dos ‘primer día’ de las semanas que, para el cristiano, pasa a ser el centro de este tiempo, en que celebramos la Resurrección del Señor. El primer día de la semana, el domingo. Por eso, los santificamos. Y en la primera aparición están los discípulos, están los apóstoles encerrados por miedo a los judíos; están en casa y el Señor se aparece en medio de ellos.

Ese Cristo que se muestra realmente como el mismo Señor, el que ha convivido con ellos, el que los ha predicado, el que los ha elegido, el que ha compartido con ellos la comida, ese Cristo que es Dios encarnado, que no es un espíritu ni es un fantasma: es Cristo mismo que se deja tocar. La Resurrección de Cristo no es una ilusión, no es un recuerdo de la pervivencia de un difunto ilustre en la historia. Es la presencia del mismo Dios encarnado en medio de nosotros, que ha vencido el pecado y la muerte. Cristo ha resucitado. Y eso es lo que experimentan los apóstoles con el gran regalo pascual de la paz y con el gran regalo pascual que les hace Jesús. San Juan pone el mismo pentecostés en el domingo de Resurrección soplando sobre ellos el Espíritu. Es el gran regalo pascual de Cristo, la efusión del Espíritu Santo.

Pero, nos ha dado un dato el Evangelio. Tomás, el mellizo, no estaba allí con los discípulos. Estaba afuera y no ve al Señor. Y cuando le dicen que ha estado, ya empieza el testimonio cristiano. “Hemos visto al Señor Resucitado, Cristo ha resucitado, el Maestro ha resucitado”. “No lo creo. Si no lo veo con mis ojos, si no toco con mis manos sus llagas, si no entro mi mano en su costado, no lo creo”. Si no lo veo, no lo creo. ¿Cuántas veces nos pasa esto a nosotros? Que dudamos, que esa fe se vuelve débil, que se hacen preguntas a las que aparentemente no tenemos respuesta sin darnos cuenta de que no es que Dios tenga respuesta, es que Dios es la respuesta. Y a la semana siguiente, aparece de nuevo Jesús el domingo y llama a Tomás y le dice a Tomás “aquí tienes mis manos, mis llagas entre tus dedos, aquí tienes mi costado entre tu mano y no seas incrédulo sino creyente”. Pero, dice Jesús algo muy importante: “Dichosos los que crean sin haber visto “. Y estamos nosotros queridos amigos. Y Tomás reconoce a Cristo y se encuentra con Cristo porque vuelve a la comunidad cristiana, vuelve a la Iglesia. No podemos decir “yo creo en Cristo y no en la Iglesia”. Cristo es inseparable de su Iglesia. El testimonio de Jesús nos ha llegado por su Iglesia, por los creyentes, por los cristianos, por los primeros y sólo es reconocible Cristo en el rostro de su Iglesia. Si no, sólo tendríamos de Cristo unas noticias de algún historiador romano como Plinio el Joven o Flavio Josefo, un historiador judío. Cabría en un tweet.

En cambio, nos ha llegado el testimonio directo de Jesús a través de la Iglesia. Por eso, cuando vuelve Tomás a la Iglesia, a la comunidad cristiana, se encuentra con el Señor. Nosotros somos los que nos hemos encontrado con el Señor en el testimonio de la Iglesia, de la comunidad cristiana, de otros en los que hemos visto reconocibles el testimonio de Jesús. Nos han llevado desde nuestros padres, catequistas, amigos, a encontrarnos con el Señor.

Queridos hermanos, vivamos este sentido eclesial de la fe. Vivamos esto. Y nosotros también, como repite después el apóstol Pedro, en la lectura que ha sido proclamada, nosotros sin haberlo visto lo amamos y sin haberlo conocido creemos en él. Esta es la grandeza de la fe cristiana en el testimonio eclesial. Esa Iglesia que quiere ser como la de los primeros tiempos.

Por eso, en la Pascua, vamos a escuchar permanentemente la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, que, como hoy nos ha relatado, vivían esa fraternidad, vivían en la doctrina de los apóstoles, vivían en la fracción del pan de la Eucaristía, vivían ese sentido de hermandad que tanto necesitamos en la unidad de los cristianos, en el testimonio vivo para que el mundo crea.

Vamos a pedírselo a la Virgen, Madre de la Iglesia, Madre del Resucitado. Que Ella nos ayude a dar testimonio del Señor Jesús, para que el mundo crea y reconozcan los demás en nosotros ese testimonio por el amor mutuo.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

12 de abril de 2024
S.A.I Catedral de Granada

El ciclo «Cultura del Encuentro» pone la mirada en la IA

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El ciclo “Cultura para el Encuentro», organizado por la parroquia de la Encarnación de Marbella con la colaboración del Centro Superior de Estudios Teológicos San Pablo, celebra su IV edición, del 20 al 24 de abril, con una serie de conferencias centradas en el papel de la inteligencia artificial (IA) en la sociedad, bajo el título “Inteligencia artificial, ¿encuentro o desencuentro?”.

En el encuentro participan los ponentes Salvador Merino, Daniel Guerrero, Antonio Moreno, Patxi Velasco Fano y Fermín González Molero. Durante cinco jornadas, expertos de distintos ámbitos analizarán las implicaciones tecnológicas, sociales y éticas de esta herramienta en constante evolución. Este ciclo se celebra en el Real Hospital de la Misericordia, conocido como El Hospitalillo, de Marbella, a las 19.30 horas de cada día.

El programa es el siguiente:

Día 20 de abril:

Inteligencia artificial: origen y aplicaciones
Salvador Merino, Vice-rector de infraestructuras de la UMA

Día 21 de abril:

IA y relaciones humanas y sociales
Daniel Guerrero, Licenciado en Psicología y profesor del CESET

Día 22 de abril:

IA y medios de comunicación
Antonio Moreno, Periodista y portavoz del Obispado de Málaga

Día 23 de abril:

IA y educación
Patxi Velasco Fano, Director del Colegio María de la O, Asperones, en Málaga

Día 24 de abril:

IA y ética cristiana
Fermín González Molero, Doctor en Teología Moral y Oficial del Dicasterio para la Doctrina de la fe, Roma.

Ana María Medina
Periodista de la diócesis de Málaga

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