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Montilla conmemora el 450 aniversario de la llegada del Cristo de Zacatecas

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Montilla conmemora el 450 aniversario de la llegada del Cristo de Zacatecas

Montilla conmemora el 450 aniversario de la llegada del Cristo de Zacatecas

La Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz ha programado un año de celebraciones culturales y cultuales. Mañana se presenta el programa de actividades y el 10 de septiembre el obispo de Córdoba presidirá la Eucaristía al inicio del año conmemorativo

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Mons. Saiz preside la misa de inicio de curso en la Universidad de Sevilla

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Mons. Saiz preside la misa de inicio de curso en la Universidad de Sevilla

Mons. Saiz preside la misa de inicio de curso en la Universidad de Sevilla

La Universidad de Sevilla ha abierto oficialmente el curso académico 2026-2027. Y lo ha hecho con una doble cita que se ha desarrollado la mañana del sábado, 5 de septiembre, entre la Capilla Universitaria y el Rectorado.

 

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Mons. Saiz en el inicio de curso de la Universidad de Sevilla: “La sabiduría verdadera nunca puede separarse del servicio”

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Mons. Saiz en el inicio de curso de la Universidad de Sevilla: “La sabiduría verdadera nunca puede separarse del servicio”

Mons. Saiz en el inicio de curso de la Universidad de Sevilla: “La sabiduría verdadera nunca puede separarse del servicio”

La Universidad de Sevilla ha abierto oficialmente el curso académico 2026-2027. Y lo ha hecho con una doble cita que se ha desarrollado la mañana del sábado, 5 de septiembre, entre la Capilla Universitaria y el Rectorado.

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha sido el encargado de presidir la misa que se ha celebrado en la Capilla Universitaria, en la que ha participado la rectora de la Hispalense, Carmen Vargas, en su primer estreno de curso al frente de la Universidad de Sevilla. Además de la rectora y de miembros de su equipo de gobierno, han participado decanos de facultades, profesores universitarios, la junta de gobierno de las hermandades de los Estudiantes y del Valle, con sus hermanos mayores, José Ignacio del Rey y Fernando García, respectivamente, al frente; y el presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías, José Rodas, entre otras autoridades.

En su homilía, el arzobispo ha comenzado recordando las palabras del papa León XIV en su visita a la Universidad La Sapienza: “quien investiga, estudia y busca sinceramente la verdad termina encontrando las huellas de Dios en la creación, en el hombre y en la belleza de la vida”. Y en alusión a las lecturas del día, ha afirmado que “la Universidad tiene también algo de Pentecostés. En ella convergen lenguas, saberes, métodos, tradiciones intelectuales, generaciones y sensibilidades diferentes. Esa pluralidad -ha afirmado- constituye una riqueza cuando todos buscan la verdad y el bien”. En esta línea, ha recordado que la Universidad nació de una pasión: “buscar la verdad, no simplemente acumular información, obtener una titulación o adquirir habilidades profesionales”.

«Universidad y fe no son mundos contrarios ni universos paralelos”

Ha puesto el ejemplo para los universitarios de santo Tomás de Aquino, que “nunca tuvo miedo de la razón ni de las preguntas difíciles, porque estaba convencido de que toda verdad, venga de donde venga, tiene su origen último en Dios”. “Por eso hemos de insistir con convicción profunda en que Universidad y fe no son mundos contrarios ni universos paralelos”, ha añadido.

En alusión al papel de los profesores, monseñor Saiz Meneses ha señalado que “es tan importante evitar tanto la superficialidad como la fragmentación del conocimiento, y que seamos capaces de promover un diálogo verdadero entre los diferentes saberes”. Además, ha afirmado que “ser maestro significa algo más que enseñar una materia. Significa -ha apuntado- despertar interrogantes, enseñar a pensar, cultivar el rigor intelectual, acompañar procesos de maduración y transmitir el amor por la verdad”.

También ha tenido palabras para los estudiantes, a quienes ha aconsejado que aprovechen bien el tiempo y que, en la era de la inteligencia artificial, es más necesario “aprender a pensar, discernir, verificar y asumir personalmente la responsabilidad de las propias decisiones”.

“La Universidad de Sevilla ha de seguir sirviendo a nuestra sociedad»

En la parte final de la homilía, el arzobispo de Sevilla ha señalado que “la Universidad de Sevilla ha de seguir sirviendo a nuestra sociedad mediante la excelencia académica, la investigación rigurosa, la transmisión del patrimonio cultural y la formación de profesionales competentes; pero también formando ciudadanos capaces de trabajar por el bien común, especialmente atentos a los más vulnerables”. “La sabiduría verdadera nunca puede separarse del servicio”, ha concluido.

Sus últimas palabras han sido de gratitud al Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad (SARUS), a cuyos miembros ha manifestado que “su presencia recuerda que en la Universidad también tienen cabida las preguntas religiosas, la búsqueda espiritual, la celebración de la fe, el diálogo entre fe y cultura y el acompañamiento personal”.

Tras la misa ha tenido lugar el acto académico en el Rectorado. La lección inaugural ha corrido a cargo del exrector y catedrático del Departamento de Ingeniería Electrónica, Joaquín Luque, que ha disertado sobre el tema ‘Sinfonía de los datos. Una mirada desde la ingeniería’.

En cuanto a la Capilla Universitaria, próximamente comenzarán las obras de rehabilitación y reacondicionamiento, con una duración estimada en doce meses. Por este motivo, las imágenes titulares de la Hermandad de los Estudiantes, el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Angustia, serán trasladados a la Parroquia del Sagrario de la Catedral, donde recibirán culto, según informó la corporación del martes Santo el pasado viernes.

GALERÍA fotográfica del acto

 

 

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COPE ESPEJO ALMERIA: El barrio de la Vega de Acá estrena una nueva parroquia

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COPE ESPEJO ALMERIA: El barrio de la Vega de Acá estrena una nueva parroquia

La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería y el Palacio Episcopal. San Indalecio, Varón apostólico y mártir según la tradición, es el Obispo fundador de la Iglesia de Almería, que comenzó siendo la Iglesia hispanorromana de Urci.

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Las Esclavas de la Inmaculada Niña celebran 125 años de historia

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Las Esclavas de la Inmaculada Niña celebran 125 años de historia

Las Esclavas de la Inmaculada Niña han celebrado los 125 años de una historia dedicada especialmente a la educación, la atención a la infancia y el acompañamiento de niños y jóvenes. La conmemoración tuvo lugar el pasado 3 de septiembre con una celebración presidida por nuestro obispo, D. Antonio Gómez Cantero.

La historia de la congregación tiene una especial vinculación con Almería. Su origen se encuentra en la obra impulsada por el sacerdote almeriense Federico Salvador Ramón, estrechamente unido a Rosario Arrevillaga Escalada, una joven mexicana con la que puso en marcha la iniciativa que posteriormente se convertiría en la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña, vinculada a la devoción de la Divina Infantita.

El 23 de febrero de 1901 se considera la fecha fundacional de esta obra, que comenzó atendiendo a un pequeño grupo de niñas y jóvenes y que, con el paso de los años, fue creciendo hasta consolidar su misión educativa y asistencial. Durante estos 125 años, numerosas religiosas, educadores, trabajadores, familias y antiguos alumnos han formado parte de una historia marcada por el servicio y la atención a los más vulnerables.

Durante su intervención, D. Antonio destacó precisamente esta vocación de servicio y recordó que la misión de una institución cristiana debe mirar siempre a las personas, especialmente a quienes necesitan acogida, acompañamiento y nuevas oportunidades. En este sentido, puso en valor la tarea desarrollada por las Esclavas de la Inmaculada Niña en favor de la infancia, la educación y los jóvenes.

El obispo invitó también a vivir este aniversario no únicamente como una mirada agradecida al pasado, sino como una oportunidad para afrontar el futuro con esperanza, manteniendo como prioridades «servir, acompañar, educar, cuidar, escuchar y amar». Asimismo, tuvo palabras de agradecimiento para las hermanas y para todas las personas que, a lo largo de estos años, han contribuido con su trabajo y entrega al desarrollo de la obra.

La celebración concluyó con una invitación a continuar la misión recibida y a mantener viva la atención personal a cada niño, joven y familia. D. Antonio agradeció, en nombre de la diócesis, la presencia y el servicio de las Esclavas y pidió que la Inmaculada Niña continúe acompañando a la congregación en esta nueva etapa de su historia.

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Homilía de nuestro obispo en el 125 aniversario de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña

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Homilía de nuestro obispo en el 125 aniversario de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña

Queridas Esclavas, comunidad de las Puras que nos acogéis, hermanas y hermanos todos.

Hoy no venimos solamente a celebrar una fecha. Venimos a dar gracias por una historia. Una historia fraguada por el sacerdote almeriense Federico Salvador Ramón estrechamente unido a Rosario Arrevillaga Escalada, una joven mexicana con la que impulsó la obra que posteriormente se convertiría en la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña, vinculada a la devoción de la Divina Infantita.

El 23 de febrero de 1901 se considera la fecha fundacional de esta obra. Comenzó con unas pocas niñas y jóvenes y posteriormente se convirtió en una congregación dedicada especialmente a la educación y atención de niños y jóvenes.

Ciento veinticinco años son muchos años. Son miles de rostros, generaciones de niñas y jóvenes, comunidades que han nacido y crecido, aulas abiertas, puertas que se han cruzado, manos que han acompañado, lágrimas que se han secado y esperanzas que han vuelto a nacer.Pero, sobre todo, ciento veinticinco años son una historia de Dios.

Porque cuando una obra permanece durante 125 años no es solamente porque haya tenido buenos proyectos, buenas estructuras o personas generosas. Permanece porque, en medio de las dificultades, alguien ha seguido escuchando la voz de Dios y ha tenido el valor de decir: “Aquí estoy”.

Y ahí está María, la Inmaculada Niña. Recordad “Si no os hacéis como niños…” tan unido a la infancia espiritual. Tiene mucho que ver con la primera lectura sobre los sabios del mundo 1Cor 3, 18-23 que acabamos de escuchar Nos recuerda que Dios comienza siempre por lo pequeño. Una familia sencilla, un pueblo pequeño Nazaret, una niña que se fía… o los pescadores del Evangelio Lc  5, 1-11.

En cambio, nosotros vivimos en un mundo que admira lo grande: los números, el éxito, la influencia, el poder, la eficacia, la parafernalia, lo que se ve. Sin embargo, Dios, sigue teniendo debilidad por lo pequeño: Una niña. Un niño. Una casa cueva muy humilde. Un SÍ, pronunciado casi en silencio. Una mujer que guarda las cosas en el corazón.

Quizá ese sea uno de los secretos de estos 125 años: haber aprendido que para Dios no hay vida pequeña cuando se entrega con amor.

Las Esclavas de la Inmaculada Niña nacieron para poner la vida al servicio de la infancia, de la educación, de los más vulnerables, de quienes necesitaban una oportunidad para descubrir que su vida tenía dignidad y futuro.

Y hoy, 125 años después, la pregunta no puede ser solamente: “¿Qué hemos hecho?” La pregunta verdaderamente evangélica es: “¿Para quién estamos aquí?”

Porque una institución cristiana no vive para conservarse. Una congregación no existe para sobrevivir. Una obra educativa no tiene como primera misión mantener sus edificios. Estamos aquí para que alguien pueda descubrir que es amado por Dios. Estamos aquí para que una niña que quizá llega con miedo encuentre una casa. Para que un joven que no confía en sí mismo vuelva a creer que puede. Para que quien se siente solo descubra una comunidad, un hogar. Para que quien ha perdido la esperanza encuentre una puerta abierta. Para que el Evangelio no sea solamente una palabra pronunciada en una iglesia, sino una vida que se hace gesto, escucha, acompañamiento y ternura.

Por eso celebrar 125 años no es mirar atrás con nostalgia. Es mirar hacia adelante con esperanza. Porque el Dios que llamó hace 125 años es el mismo Dios que sigue llamando hoy. Y quizá hoy nos esté diciendo: “Todavía hay mucho por hacer”. Todavía hay niños que necesitan ser escuchados. Todavía hay familias que necesitan acogida. Todavía hay jóvenes que necesitan que alguien crea en ellos antes de que ellos mismos sean capaces de hacerlo. Todavía hay heridas que esperan una mano. Todavía hay corazones que necesitan descubrir que el Evangelio no condena, sino que levanta. Y todavía hay una Iglesia que necesita aprender de María. María no aparece en el Evangelio haciendo grandes discursos. María aparece estando. Y quizá esta sea una de las palabras más necesarias para nuestro tiempo: estar.

Estar con los niños. Estar con los jóvenes. Estar con las familias. Estar con quien sufre. Estar cuando las cosas van bien y, sobre todo, cuando van mal. Porque evangelizar muchas veces no consiste en tener respuestas para todo. Consiste en decirle al otro: “No estás solo. Estoy contigo.” Eso es profundamente mariano. Y eso también explica una palabra que puede resultar difícil de comprender hoy: Esclavas. No se trata de una esclavitud que humilla, sino de la esclavitud del amor.

La libertad cristiana no consiste en preguntarnos: “¿Qué puedo conseguir para mí?” Sino: “¿A quién puedo servir más y mejor?” El que ama de verdad se hace servidor. Jesús lo dijo con claridad: “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor”. Y María lo entendió perfectamente.

Por eso, después de 125 años, quizá haya que volver a lo esencial: servir, acompañar, educar, cuidar, escuchar y amar. Sin ruido. Sin necesidad de que todo sea reconocido. Como la semilla que cae en la tierra y desaparece. Como María. Como tantas hermanas y tantos educadores, trabajadores, familias y antiguos alumnos que han entregado parte de su vida para que otros pudieran crecer. Hoy damos gracias por ellos.

Por los que estuvieron y ya no están. Por los que sembraron sin llegar a contemplar la cosecha. Por las hermanas que gastaron sus fuerzas hasta entregar la vida. Por tantos hombres y mujeres que hicieron de su vocación un servicio. Por tantas personas anónimas que quizá nunca aparezcan en una placa conmemorativa, pero que forman parte de esta historia. Porque el Reino de Dios está lleno de nombres que nosotros no conocemos y que Dios nunca olvida.

Y ahora nos toca a nosotros. 125 años no son un punto de llegada. Son una pregunta. ¿Qué quiere Dios hacer con nosotros durante los próximos 125? Quizá no sepamos responder. Pero sí sabemos cómo comenzó todo: con un SÍ. Y todo lo verdaderamente grande en la Iglesia comienza así. Con alguien que dice: “Señor, aquí estoy”.

Por eso, en este aniversario, no pidamos solamente vocaciones, proyectos, recursos o futuro. Pidamos algo más profundo: que nunca perdamos el corazón. Que no perdamos la capacidad de mirar a cada niño como un regalo. Que no dejemos de emocionarnos ante una vida que comienza. Que no nos acostumbremos al dolor de nadie. Que ninguna estadística nos haga olvidar un rostro. Que ninguna dificultad nos haga abandonar a quien más nos necesita. Que ninguna crisis nos robe la esperanza. Y que, cuando dentro de muchos años otros celebren los 150, puedan decir de nosotros: “Ellos recibieron una historia de manos de quienes les precedieron y supieron entregarla más viva de como la recibieron.” Ese será nuestro mejor homenaje.

Como veis, no es un monumento. Ni una placa. Sino una vida entregada y una acción de gracias en torno al altar de la entrega. Porque el amor no pasa nunca. Las demás cosas se deshacen como arena en las manos de la historia. Lo importante es otra cosa. Una niña que descubre que puede soñar. Un joven que vuelve a creer. Una familia que encuentra acogida. Una persona que descubre a Jesús. Eso será la verdadera celebración de estos 125 años. Y entonces podremos decir, con María: “El Señor ha hecho obras grandes en nosotros”.

Porque 125 años después, Dios sigue pasando por esta historia. Sigue llamando. Sigue sembrando. Sigue confiando. Y nosotros solamente tenemos que hacer lo que María hizo aquel día: escuchar, confiar, y decir: “Hágase en mí según tu palabra”.

Gracias en nombre de la diócesis. Que la Inmaculada Niña siga acompañando a las Esclavas y a su obra. Que os enseñe a mirar lo pequeño. Que os enseñe a servir. Que os enseñe a estar. Que os enseñe a cuidar la vida. Y que, después de estos 125 años, podamos seguir caminando con la certeza de que la historia no termina aquí, porque cuando una vida se pone en las manos de Dios, siempre está comenzando de nuevo. ¡Ánimo y adelante!

Almería, 3 de septiembre de 2026

+ Antonio, vuestro obispo

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Un nuevo curso para seguir remando mar adentro

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El mes de septiembre nos devuelve al ritmo ordinario de nuestras comunidades parroquiales y diferentes ámbitos diocesanos. Comenzamos un nuevo curso. Cada nuevo curso es una llamada de Dios, una oportunidad para preguntarnos qué quiere el Señor de nosotros en este momento concreto de la historia. Y el momento que vivimos es complejo y difícil. Nuestro mundo continúa herido por guerras y conflictos que parecen enquistarse, por las migraciones forzadas, el hambre y la pobreza. El verano que termina ha estado marcado también por incendios y terremotos, catástrofes que dejan tras de sí muerte y destrucción, y tantas situaciones personales de sufrimiento. Este panorama podría llevarnos al desánimo. Sin embargo, precisamente aquí comienza la respuesta de la fe, la esperanza que se fundamenta en Jesucristo. San Pablo lo experimentó poderosamente: «cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Cor 12,10).

El papa León XIV nos ha dejado la clave y un programa evangelizador en su viaje apostólico del pasado mes de junio a España. Ya en el vuelo hacia Madrid explicó con sencillez el sentido de una visita apostólica: encontrarse con los fieles, celebrar la fe y «anunciar el mensaje de Jesucristo»; un mensaje dirigido no solamente a los creyentes, sino a toda la sociedad. Aquí encontramos el fundamento: Cristo debe ocupar el centro. No anunciamos una ideología, una ética o unos valores. Anunciamos una Persona. Anunciamos que Jesucristo vive, ama a cada hombre, ha dado la vida por nosotros y abre un horizonte nuevo a la existencia.

Os propongo que en el comienzo de este nuevo curso pongamos el énfasis en tres aspectos de nuestra vida espiritual y pastoral: Confianza, comunión y alegría. Nos inspira la escena del lago de Genesaret. Después de bregar toda la noche y no pescar nada, Jesús dice a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca» (Lc 5,4). Él no comprende, pero confía: «por tu palabra, echaré las redes» (Lc 5,5). También nosotros experimentamos cansancio y desánimo, y comprobamos que evangelizar resulta hoy muy difícil. Pero lejos de caer en la nostalgia o el pesimismo, hemos de seguir remando mar adentro y echando nuevamente las redes fiados en la palabra del Señor.

En segundo lugar, comenzamos el nuevo curso haciendo camino en comunión y sinodalidad. Nadie evangeliza solo. El Concilio Vaticano II enseña que «la Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza» (Ad gentes, 2). Somos enviados como Iglesia. Por eso necesitamos cuidar especialmente la unidad, la  comunión eclesial, y ser conscientes de que la fuerza de la Iglesia no procede de la grandeza de sus medios, sino de la santidad de sus hijos, de la comunión y de la fidelidad humilde de quienes se dejan conducir por el Espíritu (cf. León XIV, Encuentro con los obispos de España, 8 de junio de 2026). Y comenzamos, por último, con alegría misionera. El encuentro con Cristo llena el corazón de una alegría profunda, verdadera y duradera que nace del amor y del perdón de Dios. Por nuestra parte, no podemos guardar para nosotros el tesoro que hemos recibido. Un cristiano que se ha encontrado verdaderamente con Cristo acaba sintiendo la necesidad de comunicarlo.

En el curso pastoral que comenzamos se completa la aplicación del Plan Pastoral Diocesano 2022-2027 “Duc in altum”. Las acciones concretas que corresponden al curso 2026-2027 son las siguientes:

  • Del primer bloque “Discípulos misioneros llamados a la santidad”,  la propuesta número 1: Ofrecer un itinerario formativo según edad (infancia, adolescencia, juventud y edad adulta), que potencie la catequesis y la evangelización. Se trata de una tarea que implica fundamentalmente a la Vicaría Episcopal para la Nueva Evangelización, Delegación de Familia y Vida, Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud y Párrocos y Consejos Parroquiales.
  • Del segundo bloque “Una casa con las puertas abiertas”, la propuesta número 2: Celebrar las exequias y las misas de difuntos como ocasión privilegiada de evangelización. En esta propuesta tienen un papel relevante la Delegación Diocesana de Liturgia, los Párrocos y el clero al servicio de los tanatorios y centros de salud.
  • Del tercer bloque del Plan Pastoral “Una familia en salida”, la propuesta número 3: Promover grupos parroquiales que fomenten la acción caritativa y social, en proyectos concretos. Ofrecer a los jóvenes servicios específicos dentro de la pastoral social. De coordinar dicha iniciativa se encargarán de manera especial la Vicaría Episcopal de Pastoral Social, la Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud y los Párrocos.
  • Del último de los bloques, “El gusto de ser pueblo de Dios”, la propuesta número 5: Promover la coordinación entre los distintos institutos de vida consagrada, sociedades de vida apostólica, institutos seculares, ordo virginum y nuevas formas de vida consagrada, y los distintos ámbitos pastorales diocesanos. Para llevar adelante esta tarea, la Vicaría Episcopal para la Vida Consagrada habrá de trabajar en comunión con las Delegaciones diocesanas.

Aprovecho la ocasión para agradecer sinceramente a toda la Archidiócesis de Sevilla la implicación y el trabajo pastoral al servicio de vuestras Parroquias y distintos ámbitos de la vida diocesana, a la vez que os animo con entusiasmo a continuar prestando vuestro valioso servicio a la Iglesia que peregrina en Sevilla.

A la intercesión de nuestra Patrona, la Virgen de los Reyes, os encomiendo, rogándole por vosotros y por vuestra fecundidad apostólica.

+José Ángel Saiz Meneses,

Arzobispo de Sevilla

Una oración especial por Ceuta durante la Novena de la Cinta

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En este sexto día de la novena en honor de Nuestra Señora de la Cinta, unimos nuestros corazones al clamor de toda España, elevando una súplica especial por la ciudad de Ceuta y por todos sus habitantes.

Lo sucedido en Ceuta no puede entenderse simplemente como una crisis migratoria. Lo ocurrido ha sido calificado como una invasión, mediante la utilización de decenas de miles de personas que fueron empujadas hacia nuestra frontera, alimentando falsas expectativas y convirtiéndolas en instrumento de presión política.

No podemos olvidar que detrás de las cifras hay personas concretas y que han sido más de un centenar las víctimas mortales de las que apenas se habla; personas cuya dignidad nadie tiene derecho a instrumentalizar. Por ello, debemos denunciar con toda claridad la inmoralidad de quienes utilizan e instrumentalizan estos movimientos de población como medio de presión contra España.

Al mismo tiempo, queremos recordar que las autoridades civiles tienen la obligación de procurar eficazmente el bien común de los ciudadanos a los que sirven. España tiene, por tanto, el deber y el derecho de proteger sus fronteras de manera eficaz y de garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Por ello, pedimos a los poderes públicos que, desde las responsabilidades que corresponden a cada uno, adopten cuantas medidas sean necesarias para garantizar estos derechos en Ceuta y para asegurar que, en el futuro, su población no vuelva a verse sometida a una situación semejante a la que hoy padece.

La caridad cristiana no exige renunciar a la justicia. El respeto a la dignidad de toda persona no puede significar el olvido de la dignidad, la seguridad y los derechos de nuestros compatriotas ceutíes.

El papa Benedicto XVI nos enseñaba que, en la oración, aprendemos a vivir con esperanza, porque quien reza reconoce que nunca está completamente solo. Además, rezar no significa salir de la historia ni retirarse al rincón privado de la propia felicidad, sino abrirnos a la relación con Dios y, precisamente por ello, hacernos también capaces de acoger a los demás (cf. Spe Salvi, 32-33).

Con esta convicción, acudimos hoy a la Santísima Virgen, venerada en aquella ciudad como Señora de África y, en nuestra ciudad mariana, bajo la dulce advocación de la Cinta. A Ella le pedimos especialmente por Ceuta: que fortalezca a quienes están sufriendo; que acoja bajo su maternal protección a todos sus habitantes; que conceda sabiduría y prudencia a quienes tienen responsabilidades públicas; y que nos ayude a todos a construir una España en la que la dignidad de toda persona sea respetada, el bien común de los ciudadanos sea protegido y la convivencia entre todos se fundamente en la verdad, la justicia, la solidaridad y la paz.

Con estas intenciones en el corazón, ofrendamos a nuestra Bendita Patrona el rezo del Santo Rosario.

Programación especial de la Diocesana en las fiestas de la Virgen del Pino

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Radio y YouTube para vivir las Fiestas de Ntra. Sra. del Pino en la Diocesana

Septiembre nos vuelve a llevar hasta Teror, a los pies de Ntra. Sra. del Pino. Y La Diocesana de Canarias, la radio de nuestra diócesis, estará allí para acercarnos algunos de los momentos más importantes de las fiestas de nuestra patrona.

A través de la radio y el canal oficial de YouTube, podremos seguir la Bajada de la Virgen de su Camarín, la Romería-Ofrenda, la Solemne Eucaristía del 8 de septiembre, el Rosario, el Novenario y la posterior Subida.

Una programación especial pensada para quienes están en Teror, pero también para quienes están lejos, para las personas mayores, los enfermos y todos aquellos que no puedan acercarse y quieran sentirse cerca de Ntra. Sra. del Pino.

Estés donde estés, vive las fiestas de Ntra. Sra. del Pino con La Diocesana de Canarias, la radio de nuestra diócesis.

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