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El encuentro con la imagen más antigua de las Semana Santa cordobesa

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El encuentro con la imagen más antigua de las Semana Santa cordobesa

Las Penas de Santiago recibe al obispo al Obispo en la sede canónicas de sus titulares , la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol

La junta de gobierno de «Las Penas de Santiago», que realizará estación de penitencia el Domingo de Ramos , ha recibido al Obispo de Córdoba para mostrarle el valor histórico de la talla del Santísimo Cristo de las Penas, obra anónima del siglo XIII-XIV, considerada la imagen más antigua de la Semana Santa cordobesa,  y María Santísima de la Concepción, obra de Juan Ventura datada en 1986.

Junto al consiliario de la corporación del Domingo de Ramos,  Domingo Moreno, Monseñor Jesús Fernández ha podido conocer la vida de la hermandad enclavada en el barrio de San Pedro y ha recibido la explicación del hermano mayor, Rafael Francisco Moreno, sobre la devoción al Santísimo Cristo de las Penas existió, cofradía con origen en el siglo XVI y refundada en 1956 en la parroquia de Santiago por miembros de las Juventudes de Acción Católica y vecinos del barrio, recogiendo la secular devoción al Cristo de la Penas.

Esta hermandad realiza estación de penitencia cada Domingo de Ramos con salida prevista este año a las 16:00h. Su primera estación de penitencia es en 1957. En 1979, un gran incendio arrasa la iglesia de Santiago y la hermandad logra salvar a sus titulares y residir de manera provisional, en la Iglesia de San Pedro, en la Ermita del Socorro y, finalmente, en la parroquia del Carmen. En 1987 se incorpora como cotitular a María Santísima de la Concepción. Una vez rehabilitada la iglesia de Santiago, la cofradía regresa a Santiago en 1991.







 

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La Hermandad Universitaria presenta al Obispo su devoción ante San Rafael

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La Hermandad del Martes Santo ha acogido la visita del Obispo de Córdoba y ha presentado a sus titulares en la Iglesia Santuario de San Rafael

Al iniciar la visita, el obispo de Córdoba ha rezado ante  San Rafael Arcángel, tras ser recibido en la Iglesia del Juramento por el rector del Santuario, Fernando Cruz Conde, y el Hermano Mayor de la Hermandad del Santo Cristo de la Universidad y Nuestra Señora de la Presentación y Santo Tomás de Aquino, Alberto Villar.  Monseñor Jesús Fernández ha escuchado las explicaciones sobre la impresionante talla de Jesús muerto en la cruz, según la iconografía basada en la sábana santa de Turín, cuya inscripción en la cruz está grabada en latín, griego y arameo.

También ha podido contemplar la imagen de la Virgen de la Presentación sobre su paso sin palio. Esta hermandad tiene prevista su salida en la tarde del Martes Santo, a las 17:10h y regresa a su sede canónica en torno a las 23:20h. El Hábito nazareno consta de túnica y cubrerrostro  negros y cordón blanco.

Creada en la iglesia de San Pedro de Alcántara el 19 de diciembre de 1989 por el obispo D. José Antonio Infantes Florido, fue erigida canónicamente como hermandad de penitencia en la misma iglesia por el obispo monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, el 27 de noviembre de 2006. Después cambió la sede canónica a la iglesia del Juramento de San Rafael, el 14 de marzo de 2012.

El Obispo ha estado acompañado por el delegado de Hermandades y Cofradías, José Juan Jiménez Güeto y el Consiliario de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, Juan José Romero Coleto.

http://Hermandad Universitaria











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San Lorenzo muestra su riqueza devocional al Obispo

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San Lorenzo muestra su riqueza devocional al Obispo

Las hermandades de Remedios de Ánimas y Entrada Triunfal en Jerusalén han recibido al Obispo para mostrar los contrastes de la Semana Santa Cordobesa

Del bullicio infantil de la mañana de Domingo de Ramos cuando, asoma «La Borriquita» por la Parroquia de San Lorenzo ,  al recogimiento de la tarde del Lunes santo, cuando lo hace Remedios de Ánimas, el Obispo de Córdoba ha podido comprobar la riqueza devocional que atesora este templo diocesano, sede canónica de dos hermandades señeras de Córdoba.

A ambas corporaciones se ha dirigido monseñor Jesús Fernández para invitarles a vivir una Semana Santa mirando la cruz y rezando por la paz. El Obispo ha sido recibido por las Juntas de Gobiernos de ambas hermandades y sus respectivos consiliarios, que han podido explicarle los rasgos fundamentales de cada corporación y sus inicios fundacionales.

Con la visita al sagrario de esta Iglesia Fernandina, ha concluido una visita que ha dejado estampada la firma del prelado en los libros de honor de las dos hermandades. En concreto, en el libro de firmas de la Hermandad de la Entrada Triunfal en Jerusalén, el Obispo invita a los hermanos a trabajar por la evangelización y les agradece su labor a favor de la devoción popular.

https://www.remedioanimas.es/

 














 

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El Prendimiento muestra su raíz salesiana al Obispo

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Monseñor Jesús Fernández ha conocido la vinculación de todo un barrio con la corporación del Martes Santo de dos pasos, Ntro. P. Jesús en su Prendimiento y Ntra. Sra. de la Piedad

Jóvenes del colegio salesiano, Junta de Gobierno y dirección del centro educativo han recibido la visita del Obispo de Córdoba mientras se ultiman los preparativos de la estación de penitencia que «El prendimiento» llevará a cabo en la tarde del Martes Santo. En su visita, el Obispo ha podido comprobar la implicación del populoso barrio de San Lorenzo en torno a sus imágenes devocionales, que el Martes partirán de su sede canónica, la Iglesia de María Auxiliadora.

Francisco Martínez Gómez, Hermano Mayor del Prendimiento, y el consiliario de la Hermandad, el padre salesiano Fernando Báñez Martín, han recibido al Obispo y le han mostrado el paso del Cristo y el palio de la Virgen, que ya están dispuesto para realizar su salida procesional. Monseñor Jesús Fernández ha podido departir con los hermanos, que se afanan en ultimar los pasos para que su estación de penitencia y  conocer a alumnos y vecinos del colegio salesiano vinculados a la hermandad.

En Obispo de Córdoba celebró su primera eucaristía tras su toma de posesión en la Mezquita Catedral en el Colegio Salesiano de Córdoba, en el día de María Auxiliadora,  el pasado 24 de mayo.

https://prendimientocordoba.com/

 

















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El Señor de Córdoba recibe al Obispo

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La hermandad de Nuestro Padre Jesús Rescatado ha recibido la visita de monseñor Jesús Fernández en la mañana del sábado de pasión. La venerada imagen ha ilustrado el cartel de la Semana Santa cordobesa este año

 

Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, popularmente conocido como el «Señor de Córdoba» es una de las imágenes con mayor devoción en la ciudad de Córdoba. Hoy su hermandad, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Amargura, ha recibido la visita del Obispo de Córdoba.

El término «Rescatado» proviene de la labor de la Orden Trinitaria, dedicada históricamente a la redención de cautivos cristianos y al rescate de imágenes religiosas que habían caído en manos de los musulmanes en el norte de África. El consiliario, fray  Manuel García López,  O.SS.TT Y  y la hermana mayor, Inmaculada de Lara, han sido los encargados,  junto a la Junta de Gobierno, de recibir a Monseñor Jesús Fernández, que ha podido conocer la raíz trinitaria de esta hermandad y su profundo arraigo en el entorno del casco histórico.

Junto a la sede canónica de la Hermandad, la parroquia de Ntra. Sra. de Gracia y San Eulogio, están ya dispuestas las sagradas imágenes para realizar estación de penitencia el Domingo de Ramos en una procesión que parte del templo trinitario a las 16:05h y regresa a las 23:15h. tras realizar la carrera oficial. El Obispo ha firmado en el libro de honor de la hermandad a los pies de los titulares de una hermandad con profundo arraigo en la tradición cordobesa.

https://rescatado.es/












 

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El Huerto espera el Domingo de Ramos recibiendo al pastor de la Diócesis

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La Hermandad del Domingo de Ramos recibe la visita del Obispo en la Parroquia de San Francisco  ultimando su exorno floral  junto a su consiliario, Joaquín Alberto Nieva

 

El Obispo de Córdoba ha visitado esta mañana la Hermandad del Huerto en su sede canónica, la Parroquia de San Francisco y San Eulogio de Córdoba, mientras los hermanos aguardan su salida procesional, prevista para la tarde del Domingo de Ramos a las 17:00h. Monseñor Jesús Fernández ha sido recibido por la Junta de Gobierno de El Huerto, cuyo hermano mayor, Francisco José Figueroba Ruiz, le ha explicado el significado  de las veneradas imágenes que procesionan el Domingo de Ramos: Ntro. Señor de al Oración en el Huerto, el Señor amarrado a la Columna, ambas datadas en el siglo XVII  y María Santísima de la Candelaria.

Tras visitar la capilla del Sagrario y orar ante el Santísimo, el Obispo ha firmado en el libro de honor de la hermandad, que viste hábito nazareno de túnica verde oscura, cubrerrostro y cíngulo blanco y capa blanca. Después ha conversado con los hermanos que ultiman el exorno floral para que mañana luzcan en todo su esplendor los tres pasos de la Hermandad del Huerto por las calles de Córdoba.

 













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Esperanza y Buen Suceso reciben al Obispo en San Andrés

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Las hermandades con sede canónica en la Parroquia de San Andrés han compartido con monseñor Jesús Fernández momentos de espera antes de su salida procesional

 

El Obispo de Córdoba ha iniciado este sábado de pasión sus visitas a las hermandades de Córdoba que procesionan esta Semana Santa en la parroquia de San Andrés. Allí ha sido recibido por el párroco, Pablo Calvo del Pozo, y por las Juntas de Gobierno de la Hermandad de la Ilustre y Venerable Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Esperanza, que tiene prevista su salida procesional el Domingo de Ramos a alas 16:30h., y por la directiva de la Hermandad de Jesús del Buen Suceso , con salida procesional el Martes Santo a las 17:10h.

Ambas corporaciones han mostrado al Obispo sus sagradas imágenes dispuestas ya en sus pasos y palios y han compartido los últimos preparativos antes de la estación de penitencia. En este encuentro, el obispo ha orado junto a los hermanos y los ha animado a vivir intensamente esta Semana Santa mirando a la cruz. Al finalizar la visita, las dos juntas de gobierno se han unido en una foto para el recuerdo.

 















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Hermandad de la Virgen de las Angustias. Cabra

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Actualmente, la hermandad, de naturaleza religiosa e incluida en la citada Orden Seglar Servita, así como reconocida estatutariamente por la diócesis de Córdoba y por la Agrupación General de Hermandades y Cofradías de Cabra, es una de las más antiguas de Andalucía

El grupo escultórico de la Virgen de las Angustias llegó a Cabra en el año 1697, acompañando a seis religiosas desde Granada para fundar un nuevo convento. Bajo el título de “Casa de los Siervos de María Santísima de las Angustias (actualmente Orden Seglar Servita) se funda la hermandad en el año 1720.

De 1966 a 1978 se hace cargo de la hermandad el gremio de la sanidad. Las imágenes escultóricas manifiestan en su realización los rasgos propios de los hermanos Mora y se consideran una de los ejemplos más sobresalientes de la escuela granadina.

Actualmente, la hermandad, de naturaleza religiosa e incluida en la citada Orden Seglar Servita, así como reconocida estatutariamente por la diócesis de Córdoba y por la Agrupación General de Hermandades y Cofradías de Cabra, es una de las más antiguas de Andalucía. Igualmente, está inscrita en los registros de asociaciones ciudadanas tanto del Ayuntamiento de Cabra como de la Diputación de Córdoba.

Mantiene su sede social o Casa de Hermandad, en régimen de propiedad, en la calle Julio Romero de Torres nº6, bajo, de la localidad egabrense.

Goza de una excelente salud fraternal como reflejan sus 530 hermanos/as.

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COPE ESPEJO ALMERÍA: El profesor Serafín Béjar nos da algunas claves teológicas para vivir con hondura esta Semana Santa

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La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería y el Palacio Episcopal. San Indalecio, Varón apostólico y mártir según la tradición, es el Obispo fundador de la Iglesia de Almería, que comenzó siendo la Iglesia hispanorromana de Urci.

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Lecturas del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (Ciclo A)

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Lecturas del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (Ciclo A)

Procesión de las palmas

EVANGELIO

Bendito el que viene en nombre del Señor

Evangelio según san Mateo 21, 1-11

Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, en el monte de los Olivos, envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, los desatáis y me los traéis. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto». Esto ocurrió para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta:
«Decid a la hija de Sión: “Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica, en un pollino, hijo de acémila”». Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada.
Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!».
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se sobresaltó preguntando: «¿Quién es este?». La multitud contestaba: «Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea».

MISA

Primera lectura

No escondí el rostro ante ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

Isaías 50, 4‑7

El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento.

Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos.

 El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás.

 Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.

 El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Salmo responsorial

Salmo 21, 8‑9. 17‑18a. 19‑20. 23‑24 (R.: 2a)

R. / Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 

  • Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere».
  • Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos.
  • Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.
  • Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. «Los que teméis al Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; temedlo, linaje de Israel.

Segunda lectura

Aprendió a obedecer y se convirtió en autor de salvación eterna

Filipenses 2, 6‑11

Cristo Jesús, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia,  se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Versículo antes del evangelio Cf. Flp 2, 8‑9

Cristo se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.  Por eso Dios lo exaltó sobre todo  y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre.

Evangelio

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26, 14- 27, 66

Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?». Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». Él contestó: «Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”». Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar». Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?». Él respondió: «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!». Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?». Él respondió: «Tú lo has dicho». Mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo: «Tomad, comed: esto es mi cuerpo». Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias y dijo: «Bebed todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre».
Después de cantar el himno salieron para el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: «Esta noche os vais a escandalizar todos por mi causa, porque está escrito: “Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea». Pedro replicó: «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré». Jesús le dijo: «En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces». Pedro le replicó: «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré». Y lo mismo decían los demás discípulos. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar». Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil». De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad». Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo: «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega».
Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña: «Al que yo bese, ese es: prendedlo». Después se acercó a Jesús y le dijo: «¡Salve, Maestro!». Y lo besó. Pero Jesús le contestó: «Amigo, ¿a qué vienes?». Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. no de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo: «Envaina la espada: que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?». Entonces dijo Jesús a la gente: «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendisteis. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas». En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
Los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver cómo terminaba aquello. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon: «Este ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”». El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo: «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?». Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios». Jesús le respondió: «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo». Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo: «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?». Y ellos contestaron: «Es reo de muerte». Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo: «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado».
Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo: «También tú estabas con Jesús el Galileo». Él lo negó delante de todos diciendo: «No sé qué quieres decir». Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí: «Este estaba con Jesús el Nazareno». Otra vez negó él con juramento: «No conozco a ese hombre». Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: «Seguro; tú también eres de ellos, tu acento te delata». Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo: «No conozco a ese hombre». Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo me negarás tres veces». Y saliendo afuera, lloró amargamente.
Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y atándolo lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos diciendo: «He pecado entregando sangre inocente». Pero ellos dijeron: «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!». Él, arrojando las monedas de plata en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas de plata, dijeron: «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas porque son precio de sangre». Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, 10y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor».
Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús respondió: «Tú lo dices». Y mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó: «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?». Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato: «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?». Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir: «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él». Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó: «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?». Ellos dijeron: «A Barrabás». Pilato les preguntó: «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?». Contestaron todos: «Sea crucificado». Pilato insistió: «Pues, ¿qué mal ha hecho?». Pero ellos gritaban más fuerte: «¡Sea crucificado!». Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo: «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!». Todo el pueblo contestó: «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!». Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo: «¡Salve, rey de los judíos!». Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo.
Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el rey de los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban, lo injuriaban, y meneando la cabeza, decían: «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz». Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo: «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: “Soy Hijo de Dios”». De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente: Elí, Elí, lemá sabaqtaní (es decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»). Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron: «Está llamando a Elías». Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. Los demás decían: «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo». Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.
Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados: «Verdaderamente este era Hijo de Dios».
Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas, María la Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron: «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: “A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera». Pilato contestó: «Ahí tenéis la guardia: id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis». Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia.

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Comentario bíblico de Antonio J. Guerra

Las lecturas nos introducen en la pasión de Jesús. El texto de Isaías ya la prefigura en el poema del siervo sufriente. Este personaje anónimo y misterioso se presenta como discípulo de Dios que escucha su palabra para llevarla al pueblo abatido y así consolarlo. Apoyado en Dios, soportó el sufrimiento (azotes, burlas, salivazos, injurias).

El salmista describe la misma experiencia en una lamentación desgarradora. Con imágenes vivas y dramáticas expresa y grita su angustia al verse despreciado por sus enemigos y abandonado por Dios. Pero, al mismo tiempo, pone su confianza en él, sabiendo que es su fuerza y esperando su respuesta salvadora.

El grandioso himno de Pablo a los Filipenses ensalza el camino realizado por Jesús en un doble movimiento. Primero, de bajada, de despojamiento, de vaciamiento (kénosis) total: siendo de condición divina elige vivir como esclavo, hasta llegar a la ignominia y maldición de la cruz. Segundo, y como consecuencia, de subida, de exaltación: Dios le otorga la resurrección, la gloria y la alabanza universal de su señorío.

Este recorrido prepara magistralmente a la lectura de la pasión siguiendo la versión de Mateo. El evangelio del rito de bendición de ramos ya nos sitúa en el contexto del día, presentando la entrada triunfal de Jesús en la ciudad santa como profeta y rey, aclamado por el pueblo. Pero un rey manso y humilde, como lo demuestra su pobre cabalgadura, que con tanta solicitud se ha procurado (cumpliendo Zac 9,2). El tono de alabanza y júbilo se convierte en rechazo, burla y condena en las sucesivas escenas de la pasión. Se subraya la traición de Judas y su trágico final, el abandono de los discípulos con Pedro a la cabeza, y el rechazo de los dirigentes judíos y los romanos. Pero el Señor camina decidido y confiado hasta la cruz. Se sentirá abandonado por Dios, pero a Él entrega su vida. Los desgarradores signos de manifestación divina al morir Jesús, la fiel presencia de las mujeres y el recuerdo de la resurrección en boca de los fariseos abren el final del relato a la esperanza.

 

  1. ¿Cómo afrontas las dificultades (la cruz) por ser fiel y coherente a lo que Dios te pide?
  2. ¿Qué camino predomina en tu vida, el despojamiento por amor o el engreimiento y orgullo?
  3. Relee el relato de la pasión y déjate interpelar por cada uno de los personajes. ¿Con cuál te identificas más? ¿Por qué?

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