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MARBELLA. Los catequistas del arciprestazgo viven un día de retiro

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Más de 60 catequistas del arciprestazgo de Marbella-Estepona se reunieron, el sábado 14 de marzo, en la parroquia del Calvario, en Marbella, para vivir un día de oración y reflexión en este tiempo de Cuaresma, camino a la Pascua del Señor.

«La Cuaresma es un tiempo propicio para retirarse en oración, por eso nos reunimos en la parroquia del Calvario para rezar juntos y también dialogar sobre los desafíos de la catequesis», explica el sacerdote Rafael Rodríguez, arcipreste de la zona.

Comenzaron la mañana con una oración ante el Santísimo y, a continuación, el sacerdote David Morales dirigió una meditación sobre la transfiguración en la que invitaba a la oración, a reflexionar sobre la muerte, el testimonio y la fortaleza ante las dificultades.

También hubo tiempo para reunirse en grupos y profundizar en lo recibido, al tiempo que se compartía un desayuno.

La jornada concluyó con la puesta en común, en la que se destacó «la importancia de implicar a las familias en el proceso de catequesis e iniciar, o finalizar, las reuniones ante el Santísimo. Hemos tomado el pulso a esta parcelita de la Iglesia y se ve que hay un fuerte deseo de transmitir la fe en el Dios vivo a las generaciones jóvenes», concluye el arcipreste.

El arciprestazgo de Marbella-Estepona está formado por las parroquias de Marbella, Ojén, Estepona, Benahavís, Secadero, Estepona, Sabinillas, Istán, San Pedro de Alcántara, Manilva, Casares, Estepona y Nueva Andalucía.

Encarni Llamas

«El respeto entre religiones es un tesoro que hay que cuidar»

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Por la coincidencia de Cuaresma y Ramadán, el delegado diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso Rafael Vázquez habla de las relaciones entre islam y cristianismo en Málaga, la ciudad andaluza con mayor presencia de fieles musulmanes, superando incluso a Almería, y en la que se apuesta por cuidar el diálogo y el respeto entre religiones.

Cuaresma y Ramadán han coincidido este año en la misma fecha. ¿A qué llama este hecho?

Por una providencial coincidencia del calendario, cristianos y musulmanes hemos venido celebrando conjuntamente un tiempo de ayuno, oración y limosna. Los cristianos el tiempo de la Cuaresma, que nos conduce hacia la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo; los musulmanes, el tiempo de Ramadán, por el que, según el islam, celebran la revelación de Dios en el Corán, su libro sagrado. Fieles de una y otra tradición reconocen su condición de criatura, y elevan su mirada a Dios, al que quieren poner en el centro de su existencia, como si quisieran escapar de una visión excesivamente reduccionista de la realidad: somos más que simple materia, el corazón solo se entiende en el amplio horizonte de la divinidad.

Un tiempo marcado por la oración… también juntos?

Por desgracia, este tiempo vuelve a verse contaminado por el ruido de las explosiones provocadas por misiles fratricidas que enfrentan a países y anuncian nuevas guerras y enfrentamientos que provocarán gran dolor y sufrimiento. Es tiempo para orar juntos, cada uno según su propia tradición, por la paz, sin cansarnos, y promover la reconciliación entre los pueblos. Tenemos una gran responsabilidad los creyentes en ser auténticos «artesanos del encuentro» en medio de nuestra sociedad.

¿Cómo se vive el diálogo interreligioso en la Diócesis de Málaga, que incluye también a Melilla?

La historia de las relaciones entre el islam y el cristianismo, especialmente con la lglesia católica, tiene una larga trayectoria en nuestra Diócesis de Málaga y Melilla. De hecho, Melilla ha sido un modelo de convivencia y de gestión de la diversidad, a pesar de las dificultades que pueden encontrarse en el día a día, como en cualquier tipo de relaciones humanas. No hay que olvidar que la provincia de Málaga y Melilla cuentan con una población musulmana que ronda las 150.000 personas, de las cuales 86.000 tienen nacionalidad española, es decir, se sienten identificadas con España, y se enorgullecen de serlo, al tiempo que profesan el islam.

¿Cuáles son los retos de esta convivencia?

Hemos de cuidar como un tesoro este clima de fraternidad y respeto que se ha venido gestando a lo largo de tantos años, no solo con los musulmanes, sino también con los judíos o los hinduistas en nuestra provincia. Por eso hemos de estar atentos a todos aquellos que pretendan mancillar nuestras relaciones: sea desde corrientes religiosas externas que quieran liderar un islam cerrado al diálogo, sea desde posturas intransigentes dentro de la misma lglesia católica o desde el ámbito de la política, utilizando el argumento religioso para crear prejuicio, discriminación y polarización en la sociedad. A todos ellos, hemos de decirles con vehemencia:«jNo! Eso no es lo que queremos para Málaga y Melilla».

Como responsable diocesano de ese diálogo, ¿qué mensaje le gustaría trasmitir?

Me gustaría aprovechar para extender el saludo fraterno a las comunidades de musulmanes en Málaga, y hacer una llamada a educar a nuestros fieles en el conocimiento mutuo, el encuentro, la superación de prejuicios, el respeto al diferente, y a establecer vínculos desde lo común. Al mismo tiempo renuevo la disponibilidad a seguir trabajando juntos en la defensa del ejercicio de la libertad religiosa, independientemente de la religión que se vea afectada. Cuando se vulnera este derecho fundamental no se vulnera el derecho de un católico, de un musulmán, de un judío, de un hinduista o un budista. Se vulnera el derecho de todos.

Ana María Medina

Y dejando sus redes, lo siguieron

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“Deja tus redes y sígueme” es el lema del Día del Seminario que celebramos este domingo, 22 de marzo, el domingo más cercano a la fiesta de san José, patrón de los seminarios.

Cristian, Huberto, Juan, Cristian, David, Álvaro, Ismael, Daniel, Pablo, Alejandro, Juan Manuel y el ya ordenado diácono José Francisco, son los seminaristas actuales de la diócesis de Málaga. Jóvenes que dejaron sus redes (físicas y virtuales) y siguieron al Buen Pastor que los llamaba para ser buenos pastores dispuestos a dar la vida por sus ovejas. Estos futuros buenos pastores se encuentran, en estos días, de campaña vocacional en diversos puntos de Málaga, capital y provincia, y Melilla.

«Soy seminarista y aquí estoy para servir»

«Soy seminarista y quiero darme a los demás, entregarme a Jesús, escuchar, ayudar, servir al Señor como Él quiera, aprender cada día, responderle al Señor…», son algunas de las respuestas que los seminaristas han expresado estos días en los programas religiosos de COPE Málaga, los deseos que brotan en estos corazones jóvenes deseosos de ser pastores con olor a oveja.

“Deja tus redes y sígueme” es el lema del Día del Seminario de este año, que celebramos el domingo más cercano a la fiesta de san José. Este año «seguimos necesitando de la diócesis la oración y el cariño que mostrábamos al comienzo de curso en la presentación de las Prioridades Pastorales Diocesanas, cuando se ponía sobre la mesa la pastoral vocacional como una de estas prioridades. Sabemos que son muchas las personas que nos tienen en su oración diaria, religiosas y laicos, de forma especial las religiosas de vida contemplativa», afirma el rector del Seminario, Juan Manuel Ortiz Palomo.

En el Día del Seminario también se hace una colecta extraordinaria con la que ayudar al sostenimiento económico del Seminario Diocesano del que saldrán «sacerdotes cabales, como decía san Manuel González, buenos y entregados, que quieran a la gente, que sigan haciendo de puente entre la gente y el Señor, y que trabajen en sinodalidad con el santo pueblo de Dios», afirma Juan Manuel.

Para Juan Baena, vicerrector del Seminario, es su primera campaña vocacional como formador. Juan destaca de este grupo de futuros sacerdotes que son «jóvenes con deseo de seguir al Señor que ponen al servicio lo mejor de cada uno para que ese sí que dieron un día sea para siempre. Doy gracias a Dios por poder acompañar sus procesos de discernimiento y crecimiento tan de cerca».

Podemos pensar que no son muchos en el Seminario pero, «si aquellos Doce, al lado de Jesús, liaron la que liaron, aquí estamos estos doce dispuestos a todo, sin miedo», añade Juan Baena.

La campaña del Día del Seminario «es un momento muy especial para nosotros» – afirma el seminarista David Mezcua- «es un tiempo bello para conocer la propia diócesis, estar con la gente de las parroquias y acercarnos a los jóvenes que nos preguntan sobre sus inquietudes».

Este año, el Día del Seminario no se celebra en la Catedral, sino en cada parroquia, «desde donde todos nos unimos, y en la querida Capilla del Buen Pastor del Seminario, como cierre de la convivencia que viven este fin de semana los chavales del Encuentro Samuel y del Seminario Menor», explica el rector.

La mujer de la fila, Signis

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La 29ª edición del Festival de Málaga ha convertido la ciudad en el centro neurálgico del cine español por nueve días, en la clásica cita que se dan cada año directores, productores, actores, periodistas y cineastas.

Entre el 6 y el 15 de marzo, el certamen ha proyectado 263 obras audiovisuales, entre largometrajes, documentales, cortometrajes y series, en sedes referentes para la cultura malagueña como el Teatro Cervantes, el Cine Albéniz o el Teatro Echegaray, además de otras salas y espacios culturales repartidos por la ciudad. Dentro de este marco, el Premio Signis España ha sido concedido al largometraje La mujer de la fila, dirigido por Benjamín Ávila. La película se adentra en la historia de Andrea, una mujer que debe enfrentarse a una realidad inesperada cuando su hijo es encarcelado. En su primera visita a prisión entra en contacto con otras mujeres que esperan, como ella, para ver a sus familiares. Lo que al principio parece un entorno hostil acabará transformándose en una red de apoyo donde la solidaridad y la empatía se convierten en herramientas para sobrellevar una situación marcada por el dolor y el estigma.

El jurado de Signis España presente el festival, formado por Belén Pérez Llamas, Wolfgang Hamdorf y Rosa Die Alcolea, ha destacado la capacidad de la película para contar “con emoción, autenticidad y originalidad” una historia inspirada en hechos reales, y ha anotado que el filme “pone el foco en una realidad poco visible”: la de los familiares de personas privadas de libertad, y especialmente en las mujeres que viajan y esperan durante horas para poder visitarlos. A través de este retrato, la obra invita a cuestionar los prejuicios que rodean a los presos y sus familias, y deja una reflexión que resume el espíritu de la historia: “El dolor está ahí, pero el sufrimiento es una elección”.

Premios para las nuevas voces sociales del cine español

El festival también ha dejado un palmarés marcado por nuevas voces del cine en español. En la Sección Oficial, la Biznaga de Oro a la mejor película española fue para Yo no moriré de amor, debut de Marta Matute, un drama familiar íntimo y honesto, inspirado en la experiencia de la directora con la enfermedad de su madre, alzhéimer. La película obtuvo además reconocimientos interpretativos para Júlia Mascort, premiada como mejor actriz, y Tomás del Estal, mejor actor de reparto. El Premio Especial del Jurado (Biznaga de Plata) fue para Iván & Hadoum, de Ian de la Rosa, que también recibió el galardón al mejor guion.

En el apartado iberoamericano, la mexicana El jardín que soñamos, dirigida por Joaquín del Paso, se alzó con la Biznaga de Oro a la mejor película y sumó también los premios a mejor dirección y mejor fotografía. La historia sigue a una familia haitiana que intenta construir una nueva vida en México, en una zona boscosa donde sobreviven en condiciones precarias, se trata de un drama social y ecológico que entrelaza varias problemáticas contemporáneas: la migración, la explotación de los recursos naturales y la búsqueda de un lugar donde vivir con dignidad.

Rosa Die Alcolea

Sara G. Cortijo: «La meditación cristiana es la oración del corazón»

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El domingo 8 de marzo, la directora malagueña Sara G. Cortijo presentó en el Festival de Málaga su primer largometraje, Meditar. El documental cuenta desde dentro la historia de la red abierta de meditación cristiana “Amigos del Desierto”, desde la voz de sus miembros, entre ellos su fundador, el sacerdote Pablo D’Ors

“Amigos del Desierto” acaba de cumplir 10 años de vida y cuenta con más de 2.000 meditadores en el mundo. Su objetivo es fomentar la meditación silenciosa y contemplativa. Tras la proyección del documental tuvo lugar un pequeño coloquio con algunos de sus protagonistas y varios miembros de la distribuidora del largometraje, A Contracorriente, en el que tuvo la oportunidad de participar el público. Entre ellos se encontraban su directora Sara G. Cortijo, Lluís Homar (actor español y miembro de Amigos del Desierto), Manuel Bellido (Presidente de Amigos del Desierto) o Ana Domínguez (Vicepresidenta de Amigos del Desierto). Sara es malagueña y el estreno estuvo acompañado por allegados que se acercaron a brindarle apoyo en el estreno de su último trabajo. La directora dedicó unas palabras a todos los que acompañan su trabajo día a día.

¿Cómo surgió la idea de realizar este documental?

Cuando me planteé la idea de hacer este documental, todavía no meditaba. Mi primer contacto con Pablo D’Ors fue puramente anecdótico en 2012; mi cuñado me habló de él y de su éxito Biografía del silencio y, aunque yo misma le regalé el libro, en aquel momento ni lo abrí. Todo cambió años después, entre 2020 y 2021, a raíz de una experiencia profundamente transformadora que viví mientras hacía el Camino de Santiago con dos amigas muy creyentes. Al volver, siguiendo el consejo de mi amiga Rocío, hablé con Ramón, el entonces párroco de mi barrio, El Tarajal. Él, que siempre ha sido una persona muy cercana, me recomendó otro libro de Pablo: Biografía de la Luz. Esa lectura fue un punto de inflexión total. Me cambió por completo la forma de mirar la vida. Tuve la suerte de entrevistar a Pablo D’Ors un mes después de aquel encuentro, sentí la necesidad de devolver de alguna manera todo el bien que su obra me había hecho y le propuse llevar su mensaje al lenguaje audiovisual a través de un documental. Pablo aceptó, pero cambió el enfoque del proyecto: me invitó a que no lo hiciera solo sobre él, sino sobre “Amigos del Desierto”, la red de meditadores que él mismo había creado.

¿Cómo le explicaría a alguien que nunca ha escuchado hablar de “Amigos del Desierto” lo que es?

“Amigos del Desierto” es una asociación sin ánimo de lucro que se dedica a divulgar la meditación. Está fundada por el escritor y sacerdote Pablo D’Ors, y me gusta recalcar que es sin ánimo de lucro porque todas las personas que colaboran en la asociación lo hacen de manera desinteresada. Tienen una absoluta entrega y dedicación, pero de manera desinteresada.

¿Cómo ha sido realizar el documental desde dentro?

Aunque mi primer acercamiento fue puramente profesional, con esa mirada periodística de quien quiere documentar algo externo, Pablo me invitó a dar un paso más: realizar el retiro de iniciación. Él propone un camino espiritual dentro de “Amigos del Desierto” y yo llevaba años practicando yoga y siempre me ha fascinado todo lo relacionado con el alma y el ser humano. Vengo de una educación cristiana, mi madre era una mujer muy activa en la parroquia de El Tarajal, pero al llegar a la adolescencia me distancié de todo aquello. Sin embargo, ese anhelo de búsqueda siempre permaneció dentro de mí. De hecho, antes de hablar con Pablo, ya había curioseado su web e intenté apuntarme a un retiro, pero un accidente de bicicleta me lo impidió. Finalmente, cuando entré en la asociación, dejé de ser una observadora para convertirme en un miembro más.
Ha sido un proceso de tres años de rodaje que, visto con perspectiva, ha tenido todo el sentido del mundo. No soy la misma Sara que empezó a grabar hace tres años. Mi propia transformación personal se ha reflejado en la película. Al principio, yo llegué cargada de prejuicios. Me incomodaba el «apellido» de meditación de tradición cristiana; quería obviarlo o esconderlo por miedo a que generara rechazo social. Pero a lo largo del proceso, ese prejuicio se cayó. Hoy, no solo no lo oculto, sino que es algo que quiero resaltar. Mi evolución personal ha ido de la mano con la forma en la que he decidido mirar y contar este documental.

Los pilares del documental son la meditación y el silencio. ¿Es el silencio una experiencia transformadora?

Sí. En el documental aparecen testimonios como el de Roberto, que reconoce abiertamente que no era creyente y que jamás había leído el Evangelio; sin embargo, ahora se sorprende a sí mismo levantándose cada mañana para leerlo. Cuando escuchas historias así, te das cuenta del poder real que tiene el silencio para transformar a una persona desde la raíz. Ese silencio nos obliga a mirar hacia dentro y a callar el ruido constante que nos rodea: esas voces que nos exigen rendimiento, hiperactividad y una productividad sin descanso. Vivimos en una sociedad que nos ha educado para «hacer», pero se ha olvidado de enseñarnos a «ser». Esa es precisamente la invitación de Pablo D’Ors: recordarnos que no hemos venido a este mundo a sufrir, sino a vivir y a disfrutar. Pero en “Amigos del Desierto” no nos quedamos solo en la quietud. La práctica va más allá de la «sentada» física; también trabajamos con la palabra. Después de meditar, compartimos textos y reflexiones en «tríadas», lo que permite que ese cambio interno se convierta en algo compartido y profundo.

¿Qué diferencia hay entre la meditación cristiana y otro tipo de meditaciones o prácticas?

Es una pregunta que le hago a Pablo en el documental. Yo no he conocido otro tipo de meditación porque he empezado a practicar la meditación con “Amigos del Desierto”, pero la respuesta que da Pablo es que la meditación cristiana pone el foco en el corazón; mientras que hay otras que se centran más en otros puntos del cuerpo, él la define como la oración del corazón.

¿Y cuáles son los frutos de la meditación?

Lo primero que me viene a la mente es la aceptación. He aprendido a no luchar constantemente contra la realidad, a no enfadarme o frustrarme cuando las cosas no son como yo quiero. No es que lo consiga siempre, porque es algo dificilísimo, pero al menos ahora lo tengo presente. Pasamos la vida queriendo cambiar a la gente que nos rodea y a las situaciones, y el verdadero «clic» ocurre cuando aceptas que esa persona es así, sin juzgar si es mejor o peor, o si te quiere más o menos por actuar de esa forma. Simplemente, es. Esa aceptación es una liberación enorme. Otra máxima que intento aplicarme es entender que cada uno lo hace lo mejor que puede dadas sus circunstancias. Esto va de la mano con aprender a disfrutar de lo que tenemos y confiar en que todo pasa por algo; incluso los momentos duros o dolorosos tienen un «para qué», aunque en el instante no seamos capaces de verlo. La meditación me ha abierto los ojos a una nueva forma de vivir que yo desconocía. Antes, simplemente vivía como sabía, pero ahora estoy empezando a descubrir lo que es sentir una paz y una tranquilidad real. Se trata de disfrutar del hacer, de cualquier cosa que estés haciendo en ese momento.

¿Cree que esta forma de vivir el cristianismo puede acercar a más gente a Dios?

Sí, totalmente. Creo que Pablo D’Ors está realizando una labor inmensa y muy valiosa. Hay muchísimas personas que por mil razones se alejaron o rechazaron a Dios, y él está logrando que vuelvan a acercarse desde un lugar distinto: con una sutileza y un respeto admirables, sin intentar convencer a nadie. En “Amigos del Desierto” conviven perfiles de todo tipo: creyentes practicantes, ateos, personas que vienen del sufismo, pero a todos nos une ese mismo anhelo, esa búsqueda constante. Pablo ha conseguido ponernos a todos en un camino común. En mi caso personal, lo que ha ocurrido es casi magia. Me emociono al recordarlo porque mi madre, que era una mujer de muchísima fe y muy practicante, llegó a conocer a Pablo y le preguntó: «¿Pero qué has hecho con mi niña?». Siento que este documental es el mejor homenaje que puedo rendirle a ella. Mi madre falleció en agosto del año pasado y ella fue quien plantó la semilla de la fe en mí, y la cultivó y regó durante años. Yo necesité hacer mi propio camino, alejarme para después volver, pero ahora siento que he regresado a lo que ella me enseñó. He perdido el miedo a ese «apellido» cristiano del que hablaba al principio. Y la mayor sorpresa de todo este proceso es que, al abrazar esa verdad sin complejos, me estoy encontrando con que la película está teniendo una aceptación maravillosa entre el público.

¿Tiene pensado seguir una misma línea, de documental, sobre historia humana, en los próximos proyectos?

Sí, porque me interesa el género documental y porque la realidad es increíblemente rica, compleja y misteriosa; siento que hay mucho material por explorar ahí fuera. Sin embargo, tengo en mente una idea, aún muy embrionaria, para saltar a la ficción. Me gustaría escribir una historia que hable de la fe y del amor, inspirándome profundamente en la vida de mi madre. Al reflexionar sobre ella estos meses, me he dado cuenta de que la fe fue el motor que la movió siempre. Lo que más admiro, y lo que me gustaría capturar, es que ella mantuvo su camino incluso viniendo de una familia no muy religiosa. A lo largo de su vida, algunas personas se metían con ella o le hacían bromas por sus creencias, pero a ella nunca le importó; siguió adelante con valentía y personalidad. Viéndolo ahora con perspectiva, me parece que tenía un valor enorme y me encantaría honrar esa fe tan grande a través del cine.

El documental se estrenará próximamente, ¿qué le diría a alguien que está pensando en ir a verlo? ¿Qué lo diferencia de otras proyecciones que pueda haber en la cartelera?

Le diría que si busca un ratito de paz, de tranquilidad y, sobre todo, de parar entrara a ver el documental porque es una invitación a reflexionar sobre algo que quizá todavía no conocen. Lo que diferencia a esta película de cualquier otras es que verla exige un poco de paciencia; es, en sí misma, una experiencia de contemplación. He querido transmitir la esencia de la meditación a través del lenguaje audiovisual: hay muchos silencios, hay secuencias donde simplemente te invito a observar lo que está pasando, sin prisas. Viví un momento mágico en la proyección del pasado domingo 8 de marzo: se creó una comunión preciosa entre el silencio que ocurría en la pantalla y el silencio sepulcral de la sala. Fue un ejercicio colectivo de calma. Así que, si alguien decide ir a verla, que sepa que va a relajarse y a conectar con algo más profundo. Es un espacio para respirar.

¿Qué ha supuesto espiritualmente para usted entrar en “Amigos del Desierto”?

Me ha dado una comunidad. Aunque yo siempre me he sentido creyente, me había alejado de la Iglesia y no tenía un entorno donde compartir mi fe; en mis círculos habituales no encontraba esa conexión. Un amigo siempre me decía que yo estaba «en búsqueda», y aunque en ese momento yo no lo sabía ver, ahora entiendo que tenía toda la razón. El destino hizo que empezara a meditar en diciembre de 2022, justo el mismo mes en que le detectaron el cáncer a mi madre. Estoy convencida de que la meditación llegó a mi vida en el momento exacto para darme las herramientas necesarias para afrontar lo que vendría después. Fue una situación familiar devastadora: los tres pilares de mi vida (mi madre, mi padre y mi chico) enfermaron de cáncer a la vez. En medio de ese caos, “Amigos del Desierto” fue mi sostén. Allí encontré mucho más que compañeros de meditación; encontré amigos del alma, personas que hablan desde el corazón y que me ofrecieron un apoyo, una escucha y un cariño que difícilmente podría haber encontrado en otro lugar. Para mí, ha sido una ayuda incalculable y la respuesta definitiva a ese anhelo que llevaba años persiguiéndome.

María José Heredia

Sara G. Cortijo: «La gente está en búsqueda de algo»

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La directora malagueña Sara G. Cortijo ganó la Biznaga de Plata al Mejor Cortometraje Documental en el Festival de Málaga en 2022 con Romeo, la historia real de María, una adolescente de 15 años de Málaga que descubre que está embarazada de su pareja, Kevin, de 17 y, a pesar de la oposición de sus familias, ambos deciden seguir adelante con el embarazo.

En esta edición, Cortijo presenta en el festival su ciudad natal el largometraje documental Meditar, un acercamiento a la comunidad de meditadores Amigos del Desierto, impulsada por el sacerdote y escritor Pablo d’Ors. La película recorre el itinerario espiritual que propone esta red de meditadores y reflexiona sobre el creciente interés por la espiritualidad en la sociedad actual. Conversamos con Cortijo sobre el origen del proyecto, su propia transformación durante el proceso y la recepción del documental.

¿Cómo nace el proyecto de Meditar?

Es una historia larga y muy marcada por las casualidades. Yo no meditaba antes. Estaba vinculada al yoga desde hacía años, pero no a la meditación. Sin embargo, el nombre de Pablo d’Ors ya me sonaba porque mi cuñado había estudiado con él en la universidad. Recuerdo incluso haber tenido en mis manos su libro Biografía del silencio hacia 2012: lo compré para regalárselo a mi cuñado, pero no lo leí. Ese libro pasó por mis manos, pero en aquel momento no era para mí. Muchos años después, en 2020, hice el Camino de Santiago con dos amigas. Fue una experiencia muy transformadora porque yo estaba atravesando una crisis personal. Una de ellas me sugirió que compartiera esa experiencia con un sacerdote. Yo no lo veía claro, pero acabé hablando con uno que conocía de la parroquia de mi madre. Fue él quien me habló de otro libro de Pablo d’Ors: Biografía de la luz. Al día siguiente lo compré en una librería de Madrid y ese libro sí me cambió la vida. Me transformó la forma de ver las cosas.

¿Cómo conociste a Pablo d’Ors?

En aquella época colaboraba con la revista Publishers Weekly. Comenté con el redactor jefe lo mucho que me interesaba Pablo d’Ors y me propuso entrevistarlo. Me pusieron en contacto con la editorial y Pablo me recibió en su casa, la que aparece en el documental. La entrevista fue muy bien. Meses después pensé que todo el bien que me estaban haciendo sus libros merecía ser compartido con más gente. Yo trabajo en audiovisual y ya había dirigido tres cortometrajes, dos de ellos documentales. Así que decidí escribirle para proponerle una película. Me respondió que sí, pero me sugirió que más que centrarse en su persona, lo hiciera en la comunidad que había creado: Amigos del Desierto.

¿Cómo fue acceder a ese mundo y grabar dentro de los retiros?

Fue un proceso delicado porque la meditación es una práctica muy íntima. Yo misma participaba en esos retiros y sabía que el objetivo es mirar hacia dentro, así que teníamos que grabar con mucho cuidado. Por ejemplo, no filmábamos una meditación completa. Grabábamos unos minutos al inicio, nos retirábamos y volvíamos al final. También había que pedir permiso a todos los participantes y gestionar cesiones de derechos. Ha sido una producción compleja y por eso la película ha tardado tres años en hacerse. Teníamos que esperar a que hubiera retiros, que el lugar permitiera rodar y que el equipo estuviera disponible. Aun así, la acogida fue muy buena: casi todo el mundo quiso colaborar.

El documental está estructurado en capítulos. ¿Por qué decidiste ese formato?

Al principio hice un primer montaje completamente distinto y no me convencía. Había muchísimo material y testimonios muy ricos, y me costaba ordenar todo eso. Paré el montaje durante un tiempo y, al retomarlo, surgió la idea de organizar la película en siete capítulos. Era una forma de guiar al espectador dentro de un contenido que podía resultar muy complejo si solo se apoyaba en testimonios. Los capítulos ayudan a estructurar el viaje espiritual que propone el documental.

También utilizas cortes a negro muy marcados. ¿Qué buscabas con ese recurso?

En la película hay muchas escenas contemplativas: gente meditando, caminando o comiendo en silencio. Son momentos de quietud que transcurren prácticamente en tiempo real. Los cortes a negro funcionan como un contrapunto, como una forma de marcar pausas y dar ritmo a la película.

En los últimos años parece haber un resurgimiento del interés por la espiritualidad. ¿Cómo lo interpretas?

Creo que hay un anhelo real. Lo he vivido en mi propia experiencia y lo veo en la gente que se acerca a Amigos del Desierto. Solo esta asociación reúne a más de 22.000 personas que se han interesado por su propuesta. Y también lo estoy viendo ahora con el documental: las entradas para el estreno en el Festival de Málaga se agotaron en pocas horas. En muchas entrevistas los propios periodistas me dicen que ellos también están en búsqueda. Hay algo que la gente está intentando encontrar, aunque cada uno lo nombre de una manera distinta.

Algunas personas podrían ver “Amigos del desierto” con suspicacia y pensar que se trata de una secta. ¿Qué les dirías?

Es una pregunta que ha surgido varias veces. Lo primero que diría es que aquí nadie obliga a nada. Todo el mundo participa libremente. Además, la pluralidad dentro de Amigos del Desierto es enorme. Hay creyentes, ateos, personas de otras tradiciones espirituales… Esa diversidad me parece una señal de salud. Pablo d’Ors tampoco intenta convencer a nadie. Simplemente ofrece un camino y cada uno decide si quiere recorrerlo o no.

El documental habla de una meditación de tradición cristiana, pero no insiste demasiado en referencias explícitas a Jesucristo o a los sacramentos. ¿Fue una decisión consciente?

En parte sí. Al principio yo tenía cierto miedo de que el término cristiano generara rechazo en algunos espectadores. Por eso no quería poner demasiado el foco ahí. Pero durante estos tres años mi propia perspectiva ha cambiado. Ahora subrayo más que se trata de una meditación de tradición cristiana. En la película lo dice también Luis Omar: no hace falta viajar a Oriente para encontrarnos a nosotros mismos, porque en nuestra propia tradición ya existen caminos de interioridad. A veces nos hemos alejado de ellos, pero siguen ahí.

¿Qué supone para ti haber estrenado la película en el Festival de Málaga?

No puedo estar más agradecida. Que la productora Factoría de Creación apostara por el proyecto ya fue muy importante. Después se sumó la distribuidora A Contracorriente, una de las más relevantes de España. Y poder estrenarla en el Festival de Málaga es un escaparate extraordinario. Creo que no podríamos haber tenido mejor impulso para que la película empiece su recorrido. De hecho, de alguna manera también ha sido una salida del armario, hay gente cercana que no conocía esta faceta mía. Además, el documental tiene un significado muy especial porque mi madre falleció el año pasado después de una enfermedad larga. Ella era muy creyente y muy activa en la parroquia donde yo crecí. Yo me alejé completamente de la Iglesia después de la comunión, pero que este camino haya llegado a mi vida y que pueda compartirlo a través de una película me parece el mejor homenaje que puedo hacerle. Es como si aquella semilla que ella sembró hubiera terminado floreciendo ahora.

Rosa Die

La Iglesia celebra el 25 de marzo la Jornada por la Vida y llama a defender «un don inviolable»

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La Conferencia Episcopal Española ha hecho público su mensaje con motivo de la Jornada por la Vida, que se celebra el próximo 25 de marzo, coincidiendo con la solemnidad de la Anunciación del Señor. Bajo el lema «La vida, un don inviolable», los obispos subrayan la importancia de proteger la vida humana desde sus inicios y apelan tanto a argumentos éticos como científicos.

En el documento, los prelados insisten en que la defensa de la vida «no es solo una cuestión de fe», sino también una exigencia de la razón y del conocimiento científico. En este sentido, señalan que «la biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente», dotado de un patrimonio genético propio y un desarrollo embrionario «autónomo, ordenado y coordinado».

Asimismo, expresan su preocupación por lo que consideran una creciente tendencia social y legislativa a reconocer el aborto como un derecho. «El aborto nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana», afirman en el mensaje, en el que advierten de iniciativas que buscan otorgarle rango constitucional o incluirlo en cartas de derechos fundamentales.

No obstante, el posicionamiento de los obispos no se limita a la crítica. El texto pone también el foco en las circunstancias personales y sociales que pueden llevar a una mujer a plantearse la interrupción del embarazo. Por ello, la Conferencia Episcopal propone impulsar una «alianza social para la esperanza» que favorezca la natalidad y apoye a las familias.

Esta iniciativa, explican, busca crear condiciones que permitan a los jóvenes plantearse la formación de una familia, así como garantizar que ninguna mujer se vea abocada al aborto por falta de apoyo o recursos. De este modo, los obispos llaman a una respuesta conjunta de la sociedad para promover una cultura de la vida y la solidaridad.

MATERIALES PARA LA JORNADA POR LA VIDA

Mensaje de los Obispos

Subsidio celebrante

Subsidio monitor

Estampa

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DÍA DEL SEMINARIO 2026 | El Seminario Menor en Familia, una oportunidad para discernir la vocación

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DÍA DEL SEMINARIO 2026 | El Seminario Menor en Familia, una oportunidad para discernir la vocación

Hace más de diez años que se implantó en la Archidiócesis de Sevilla el Seminario Menor, una oportunidad para niños y adolescentes que sientan la llamada vocacional a edades tempranas. Desde entonces, la Pastoral Vocacional viene acompañando a estos jóvenes adaptándose a su edad y a las circunstancias de cada uno.

En 2023 se inició una nueva fórmula para los seminaristas menores, que hasta entonces habían vivido como internos. A partir de ese curso se estrenó el Seminario Menor en Familia, una modalidad que posibilita que los seminaristas sigan viviendo en sus hogares, hagan su vida normal, junto a sus padres y hermanos, y asistan a clase en sus propios colegios.

Actualmente son diez los seminaristas menores -de entre 12 y 17 años- en la diócesis hispalense que acuden mensualmente al Seminario durante un fin de semana en el que disfrutan de encuentros, convivencias, oraciones, retiros, actividades culturales y deportivas y visitas a distintas realidades de la Iglesia diocesana. Todo ello les ayuda a crecer tanto a nivel humano como espiritual.

Formación integral

La formación que se ofrece desde la Pastoral Vocacional a estas jóvenes vocaciones es, por tanto, integral. Abarca desde la formación humana, favoreciendo el apoyo formativo en temas académicos e  intelectuales; a la formación cristiana, educando en los valores fundamentales de la fe e iniciando a los seminaristas en el trato profundo e íntimo con Jesucristo, y en la devoción a la Santísima Virgen; y, por supuesto, la formación vocacional, ayudando a cada niño o adolescente a discernir la respuesta a lo que Dios le está pidiendo, desde la experiencia de la generosidad y el descubrimiento del prójimo, el amor a los pobres y el servicio desinteresado a la Iglesia.

Además, desde el Seminario se procura un acompañamiento y discernimiento que pueda ayudar a los seminaristas menores a ir iluminando la invitación que han recibido del Señor.

Grupo Samuel

¿Y qué ocurre con los niños menores de 12 años que ya han sentido esa semilla vocacional? Para aquellos que aún no tienen edad para ingresar en el Seminario Menor en Familia, pero tienen inquietudes vocacionales, la Iglesia en Sevilla también tiene una respuesta: el Grupo Samuel, en el que actualmente participan casi una decena de niños.

Se trata de una iniciativa dirigida a infantes desde los 7 años que, sin ser seminaristas menores, quieren profundizar en su relación con Dios. Este grupo se conformó hace unos años, siguiendo el ejemplo del profeta Samuel, quien en su infancia escuchó la voz de Dios y se mostró disponible a su llamada (“Habla, Señor, que tu siervo escucha”, 1 Sm 3, 10b).

Por este motivo los jóvenes del Grupo Samuel se incorporan al ritmo del Seminario Menor en Familia algunos fines de semana y comparten con los seminaristas menores momentos de oración, Eucaristías, salidas, estudio, juegos y otras dinámicas especiales como convivencias y retiros. Este grupo, además, les da la oportunidad de un acompañamiento espiritual más personalizado.

La familia, el primer Seminario

Desde la Pastoral Vocacional son conscientes de que la primera escuela de fe es la familia. Por ello, invitan a los padres a favorecer un entorno en el que los pequeños se planteen la vocación sacerdotal de forma natural y generosa; en el que se propongan espacios de oración y discernimiento para preguntar al Señor -aun a edades tempranas- qué quiere de ellos; y que tengan también la valentía de acompañar las vocaciones que surjan en sus familias, de la mano del Seminario Menor en Familia.

En esta línea, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha subrayado en varias ocasiones la importancia del papel de la familia en la maduración de la vocación: “Es necesario cuidar el ámbito familiar, con el fin de recuperarlo como el primer lugar de educación en la fe. El trabajo por las familias y con las familias favorece el nacimiento y la consolidación de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”.

Más información en el correo menor@seminariodesevilla.com o los teléfonos 682 273 113 (Juan Pablo) y 722 869 369 (Elder)

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El Centenillo acoge a un grupo de novios en una jornada de preparación al matrimonio

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En El Centenillo, el corazón aprendió a caminar despacio. Allí tuvo lugar un encuentro con novios que este año celebrarán el sacramento del matrimonio, acompañados por la Pastoral Familiar de La Carolina.

En ese avanzar simbólico hacia el altar, entre nervios y sonrisas, también hubo espacio para reencontrarse con la propia historia y con aquel primer “sí” confiado a Dios, que transforma la vida y sostiene el camino compartido.

La jornada permitió detener la prisa, abrir el corazón y contemplar con mayor profundidad la vocación al matrimonio. A través de momentos de oración, testimonios y diálogo, se puso de relieve que el amor no se improvisa, sino que se cultiva cada día con paciencia, ternura y confianza en Dios.

El encuentro concluyó con especial emoción. Las voces de las familias, hechas carta, llegaron como un abrazo cercano, y el testimonio musical de un matrimonio puso melodía a lo vivido, ayudando a interiorizar la experiencia.

Desde la Pastoral Familiar de La Carolina quieren dar gracias: a Dios, por su presencia luminosa y por recordar que el matrimonio es una llamada a amar como Él ama; al párroco, Germán García, por su cercanía, delicadeza y entrega; y a los novios, por la sencillez y la fraternidad compartidas durante la jornada.

Esta jornada ha dejado la certeza de que, cuando Dios habita en medio, el amor siempre encuentra su camino.

Carmen Fernández de Liencres y Pepe Bernabéu
Pastoral Familiar de La Carolina

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El informe FOESSA alerta de que la vivienda, el empleo y la salud empujan a miles de gaditanos a la exclusión

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Raúl Flores: “En la provincia de Cádiz 140.000 personas caen en pobreza tras pagar la vivienda” 

No poder seguir tratamientos médicos y un empleo que no garantiza la inclusión, los otros dos aspectos graves que afecta a los andaluces.

Cáritas Diocesana de Cádiz, Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez y la Fundación FOESSA han presentado hoy los resultados del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, un análisis que revela que la provincia afronta una situación de exclusión social especialmente intensa y marcada por tres grandes factores: la inestabilidad laboral, el acceso cada vez más difícil a la vivienda y el empeoramiento de las condiciones de salud de los hogares con menos recursos. El acto ha tenido lugar en la sede del Obispado de Cádiz y Ceuta y ha contado con la intervención de Vicente Pablo Ortells, director de Cáritas Diocesana de Cádiz; Eugenio Sánchez, director de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez y de Raúl Flores, secretario técnico de la Fundación Foessa y coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española.

En la provincia de Cádiz, la vivienda se ha convertido en el gran eje de vulnerabilidad en la provincia. La evolución del precio del alquiler y los gastos asociados empujan a miles de familias a situaciones de pobreza severa. “Más de 140.000 personas en Cádiz caen por debajo del umbral de la pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda, lo que convierte esta dimensión en un auténtico generador de exclusión”, ha afirmado el coordinador del Informe FOESSA de Andalucía. Para Flores, “la vivienda es hoy un ‘derecho fake’: mientras no existan políticas estables que la garanticen, la recuperación económica no se traducirá en integración social”.

La fragilidad del empleo es el segundo núcleo de exclusión. “Alrededor de 120.000 personas viven en hogares donde el sustentador principal ha sufrido en el último año una inestabilidad laboral grave, encadenando períodos de desempleo, múltiples contratos o pasando por varias empresas” tal y como ha señalado el coordinador del Informe FOESSA de Andalucía. Raúl Flores ha resaltado que “el empleo reduce el riesgo, pero ya no evita la exclusión. Muchas personas trabajan y aun así no logran sostener una vida digna”.

El tercer ámbito crítico es la salud. “Cerca de 200.000 personas en la provincia han tenido que dejar seguir tratamientos médicos, dietas o comprar medicamentos por falta de recursos, una renuncia que profundiza la desigualdad sanitaria y agrava la fragilidad de quienes ya viven en situaciones de exclusión” ha asegurado el coordinador del estudio, al tiempo que ha añadido que “cuando poder cuidarse depende del dinero que se tiene, la exclusión se vuelve más profunda y persistente”.

Durante la presentación, el director de Cáritas Diocesana de Cádiz, Vicente Pablo Ortells, ha recordado que el Informe FOESSA es una herramienta esencial para comprender la realidad social que Cáritas acompaña cada día. “Desde Cáritas, nuestra misión es clara: acompañar, defender y promover la dignidad de las personas en situación de exclusión. Pero para hacerlo bien necesitamos comprender la realidad en profundidad” ha explicado. Los resultados que hoy hemos conocido nos hablan de desafíos serios, pero también de oportunidades. Nos invitan a reforzar estructuras, a innovar en políticas públicas, a trabajar en red, a no dejar nadie atrás”. Asimismo, el director de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez, Eugenio Sánchez Salas, ha añadido que “ante ello, nuestro mayor interés es lograr que esta tarea investigadora de FOEESA sirva a las personas que viven en el lado oscuro de nuestra realidad, de todos esos descartados a los que Cáritas sitúa siempre en el centro de sus acciones”.

Los resultados del informe muestran que la provincia de Cádiz refleja con especial intensidad una tendencia andaluza sostenida: un modelo social que no consigue integrar a quienes viven con más fragilidad, incluso en fases de crecimiento económico. Ante este escenario, Cáritas y la Fundación FOESSA insisten en la necesidad de un nuevo pacto social que sitúe la vivienda, la salud, la protección social y el empleo digno como pilares esenciales de cohesión y justicia social en la provincia.

Sobre la Fundación FOESSA 

La Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) fue creada por Cáritas Española en 1965 con el objetivo de servir a la sociedad a través de la realización de estudios de investigación sobre la realidad social, cultural y económica de España.

A lo largo de estas seis décadas se han presentado nueve macrodiagnósticos. El que hoy presentamos es el cuarto estudio andaluz y forma parte de 22 informes territoriales que se desprenden del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, presentado el pasado 5 de noviembre. Los resultados de esta investigación se basan en la sexta Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales (EINSFOESSA), realizada en el primer semestre de 2024 a 12.289 hogares en todo el país, 596 en Andalucía.

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