Como cada año, las parroquias de la diócesis se preparan para celebrar los días más importantes del año para el cristiano: el Santo Triduo Pascual. La Catedral de La Laguna acoge unos días que destacan por sus celebraciones, signos y expresiones de piedad, ayudando al pueblo de Dios a vivir con más intensidad la fe en Cristo Resucitado. Este año, estos días caen en la primera semana de abril, del 2 al 5, bajo la primera luna llena de primavera.
El Santo Triduo Pascual estará presidido por el obispo Eloy Santiago, comenzando el Jueves Santo a las 17:30h., conmemorando la Santa Cena y el mayor gesto de servicio del Señor: el lavatorio de los pies. En la Última Cena, Jesús se entrega como pan y vino, anticipando su sacrificio en la cruz. Esto expresa el amor que se da totalmente y permanece como presencia viva entre los creyentes. En este día, se instituye el sacerdocio: al decir “haced esto en memoria mía”, Jesús confía a los apóstoles la misión de continuar su obra, dando origen al ministerio sacerdotal en la Iglesia. Asimismo, se recuerda el mandamiento del amor y el servicio: simbolizado en el lavatorio de los pies, Jesús enseña que la verdadera grandeza está en servir humildemente a los demás.
A continuación, se hará la procesión como de costumbre con el Santísimo Sacramento hasta el Monumento, donde se guardará en oración durante la noche para así, el Viernes Santo a las 12:00 celebrar la Pasión y Muerte del Señor Jesús, también presidida por el obispo. El Viernes Santo tiene un profundo sentido teológico centrado en el misterio de la cruz como lugar de la salvación, donde Cristo no es simplemente víctima de una injusticia humana, sino que libremente se entrega por amor a la humanidad, asumiendo el pecado y el sufrimiento del mundo para redimirlos desde dentro, por eso el Viernes Santo no es solo duelo, sino también esperanza contenida, una espera confiada en la acción salvadora de Dios.
Tras un día en que se invita a la oración, al ayuno y a la abstinencia, la Iglesia celebrará el paso de la muerte a la vida en la Vigilia Pascual que tendrá lugar a las 22:00h. Así, estos días se extenderán en alegría y gozo por el Señor Resucitado, comenzando desde esa noche y marcando un nuevo tiempo litúrgico con la solemne Misa del Domingo de Resurrección a las 12:00 del mediodía. A continuación, el obispo impartirá la Bendición Papal a todo el pueblo que peregrina en esta diócesis y se continuará con la procesión hasta la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de la Laguna, realizando un acto de adoración a Jesús Sacramentado por las calles, signo de expresión visible de la fe cristiana y el compromiso de transmitirla en todo ambiente y lugar.
La resurrección de Cristo es el centro de la fe cristiana, porque en ella Dios confirma definitivamente que la vida vence a la muerte y que el amor es más fuerte que el pecado y la misma muerte. La resurrección no solo es un acontecimiento del pasado, sino una realidad viva que transforma la existencia presente del creyente y lo impulsa a vivir en esperanza, fe y caridad, participando ya desde ahora en la vida nueva que Cristo ha inaugurado. La plenitud del Triduo Pascual significado en la noche de la Vigilia y en los días siguientes recuerdan el compromiso bautismal de seguir a Cristo en cada paso y hacer diario, transmitir su mensaje en todo ambiente y lugar, y hacer presente su Evangelio con nuestra propia vida, siendo testimonio del amor de Jesús a toda la humanidad.
El obispo ha invitado en su carta a vivir estos días santos con fe y pasión, cada uno en nuestro lugar, para así introducirse en la Semana Santa con profundidad y gozo por la alegría de saberse, un año más, alegres con Cristo.

