Presentado el programa religioso y la Carta Pastoral del Obispo con ocasión de la Bajada de la Virgen de las Nieves

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A última hora de la tarde de este lunes en la parroquia de El Salvador de la capital palmera, era presentado el programa de actos religiosos y la carta pastoral del obispo nivariense con ocasión de la Bajada de la Virgen de Las Nieves.

Después de la Misa de las 19 horas se desarrolló el acto en el que intervinieron, además del obispo, el arcipreste del distrito de S/C de La Palma y el representante de Cáritas en el mismo. En el templo se encontraban el alcalde de la capital y miembros de la corporación municipal y el vicepresidente del Cabildo y miembros de esta institución. También estaba el gerente de la Bajada de la Virgen.

El Obispo nivariense presentó la Carta Pastoral que ha dirigido a los palmeros con ocasión de la venidera Bajada de la Virgen de Las Nieves. Bernardo Álvarez resaltó el sentido religioso de esta celebración en la que la fe se hace cultura. Todos los actos de la Bajada están realizados en honor de la patrona- indicó.

La Carta se desarrolla en diez apartados. Al principio recoge el origen de la advocación mariana de «Las Nieves», así como la historia de la relación de esta imagen con la isla de La Palma.

Posteriormente, desde el tercer apartado, el obispo se centra en el lema de la Bajada: «María madre de Nuestra Esperanza». Se adentra en el sentido de la esperanza en general, y de la esperanza cristiana en particular, como «confianza en que Dios cumple lo que promete». Los problemas no desaparecen, pero con esperanza somos capaces de seguir adelante- sostuvo.

Desde esta reflexión el prelado se adentra en María como Madre de esperanza. En este sentido recordó las palabras del Papa Francisco invitando a cada uno a no perder la esperanza y no hacer a nadie perder la esperanza.

Además, el obispo en su Carta hace una llamada a ser testigos de esperanza y a vivir una auténtica devoción mariana que consiste, sobre todo, en imitar a María, de modo que así la próxima Bajada «repercuta en la vida de cada uno y deje huella en cada persona y transforme la isla desde dentro». Por último, el Álvarez invita en su documento a orar a Dios por medio de María, a orar como María y a orar a María.

Por su parte, el arcipreste Moisés Acevedo, expuso los actos religiosos principales de esta lustral Bajada que se desplegarán entre el 28 de junio y el 5 de agosto. La imagen de la patrona permanecerá, por lo tanto, una semana más de lo habitual en el templo de El Salvador. En el Triduo episcopal participarán, además del obispo Álvarez, el Nuncio de

Papa en España Renzo Fratini, el Cardenal Fernando Sebastián y el arzobispo Elías Yanes. Todas las parroquias de la isla realizarán una misa ofrenda a la patrona.

Además, Acevedo destacó que en el programa se aúna lo antiguo y lo nuevo. En este sentido habrá 24 horas por el perdón los días 17 y 18 de julio. Un gran encuentro de todas las realidades eclesiales de la isla el 26 de julio que concluirá con una Misa en la Plaza de España. Y un acto especial con los enfermos en el hospital de Dolores, así como una procesión de antorchas desde la parroquia de S. Francisco a El Salvador, ambas el dos de agosto.

Por último, el responsable arciprestal de Cáritas, Miguel Jesús Guerra expuso el proyecto solidario con Mauritania que se impulsará con ocasión de esta lustral fiesta. En todas las parroquias de la isla se hará una colecta que se entregará en la misa ofrenda que cada municipio realiza a la patrona. Además de otras acciones que servirán para obtener los recursos de cara a la donación de una ambulancia para un barrio de la capital mauritana. El vehículo sanitario irá destinado al centro de salud de Tab Salam diam (dispensario de la paz y la felicidad), único situado en el barrio de Dar Naim, de Nuakchot. El mismo servirá para desplazar a los enfermos de una población de unas 92.000 personas al hospital más cercano. De esta manera, indicó, «se trabaja en lo pequeño, sin perder de vista lo global».

Carta Pastoral

El Obispo recuerda en su misiva que «fieles a nuestra centenaria tradición, los días 11-12 de julio de este año 2015, los palmeros celebramos en Santa Cruz de La Palma la 68ª Bajada de la Virgen de las Nieves, portándola en procesión desde su Santuario al pie del monte hasta la parroquia Matriz de El Salvador». Las citadas fechas, son los dos días centrales y culminantes de las «Fiestas de la Bajada» en honor de la Virgen María. Una fiestas que se inician el 28 de junio con la «bajada del trono» y concluyen el 5 de agosto, fecha en la que la venerada imagen retornará de nuevo a su histórico y centenario Santuario.

«La Bajada de la Virgen» se ha convertido para los palmeros «en un acontecimiento en el que revivimos la historia y la vida de nuestro pueblo. Una historia y una vida llena de fe y tradición cristiana, llena de costumbres y valores culturales, llena de trabajo y esperanza en el futuro, llena de amor a lo nuestro y de apertura al mundo. Una historia de la que nos sentimos muy orgullosos y en la que, también, ha sido protagonista Virgen de Las Nieves con su amparo y protección»- sostiene el prelado.

Para la Bajada de este año 2015 el lema elegido por la Comisión eclesial es «María, Madre de nuestra esperanza. En este sentido, Álvarez recordó unas palabras del Papa Francisco que dice con frecuencia: «Quisiera repetirles a todos ustedes: no se dejen robar la esperanza. Pero también quiero decir: no robemos la esperanza, más aún, hagámonos todos portadores de esperanza».

En otro momento de sus consideraciones sobre la esperanza, la Carta Pastoral recuerda otro texto de Benedicto XVI para exponer que: «Se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino. Para los cristianos, la esperanza, con mayúsculas, tiene un término, un punto de referencia: Jesucristo». «Esperar es vivir totalmente abandonados en los brazos de Dios, que engendra en nosotros la virtud de la esperanza, la acrecienta y la fortalece»- señaló.

En este sentido aclara la Carta Pastoral que «la esperanza por sí sola no arregla los problemas. Tampoco es un bálsamo o calmante para no sentir el dolor. Dios no promete quitar las dificultades ni los motivos de desaliento, pero da la esperanza. La situación sigue siendo la misma, pero la esperanza en Dios da fuerza para elevarse por encima de ella. Dios da fuerza al cansado y multiplica en vigor del fatigado, aunque no quite ni el cansancio ni la fatiga. En este sentido, «la Virgen ofrece una palabra tranquilizadora: la victoria de la esperanza sobre la angustia».

El obispo concluye su misiva invitando a orar a María, con palabras del Papa Benedicto XVI: «Santa María, Madre Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia Cristo. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino».

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