Infraoctava del Corpus en La Orotava. Dios vive en nuestras calles y plazas

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El arzobispo emérito de Barcelona, el cardenal Martinez Sistach preside la Eucaristía de la Infraoctava del Corpus en el templo de Nuestra Señora de La Concepción de La Orotava. Con él concelebra el obispo nivariense, Bernardo Álvarez.
En el templo lleno de fieles se encuentran, entre otros, el alcalde de La Villa de La Orotava y el del cabildo insular, representante del gobierno de Canarias, otros alcaldes de la isla, etc.

En la homilía, el cardenal Sistach recordó que el Corpus es una fiesta eminentemente eucarística, «don de Dios para ser fermento de comunión y amor» – señaló, que remite al primer Jueves Santo, al Cenáculo de Jerusalén.

La Eucaristía es «memorial de su amor infinito. Es el nuevo maná, recordando el episodio del éxodo del pueblo de Israel. En no pocas ocasiones citó Sistach al papa Francisco para, por ejemplo, recordar que el ser humano tiene, además del hambre física, hambre de vida, de amor y de eternidad. Todos buscamos el sentido a la vida y deseamos ser felices. «Jesús nos da este alimento que da vida al mundo», uniendo en ella el pasado, el presente y el futuro- enfatizó.

En otro pasaje de su intervención, Martínez Sistach resaltó la relación profunda, real y misteriosa que une a Jesucristo con la realidad del sufrimiento y la pobreza. «El Amor a Dios y a los pobres están unidos»- sentenció. Desde esta premisa, volviendo a citar al obispo de Roma, subrayó que el sistema económico no es bueno, y que el mismo ha de estar al servicio de las personas. «Toda la creación ha de estar al servicio de toda la humanidad». Desde esta óptica, en el presente Año Jubilar invitó a practicar las obras de misericordia, espirituales y corporales.

En la parte final de la homilía se centró en reconocer la labor realizada en las alfombras y el tapiz de la Villa, por el que posteriormente pasaría la procesión del Santísimo Sacramento. «Acompañaremos a Jesús con cariño y devoción. Las alfombras son expresión de fe y amor. Es como si dijéramos a Jesús, tú nos has dado tu Cuerpo y tu Sangre, nosotros te lo agradecemos ofreciéndote este trabajo de nuestras manos. Tú has conquistado con tu amor, nuestro corazón.”

«Dios vive en nuestras calles y plazas» -sostuvo. «Hoy el Señor pasará por ellas. Abrámos la puerta de nuestros hogares y corazones para que el Señor entre».

Tras la Misa saldrá en procesión el Santísimo Sacramento.

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