Este es el sacramento de nuestra fe

Diócesis de Tenerifehttp://obispadodetenerife.es/
El Obispado de Tenerife está situado en San Cristobal de La Laguna. La jurisdicción de la diócesis comprende Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.

En templos y calles de numerosos enclaves de la diócesis se vivió intensamente la celebración del Corpus Christi.
El obispo Nivariense presidía en la Catedral la eucaristía de esta solemne jornada a la que siguió la procesión con el Santísimo Sacramento por las calles alfombradas del casco histórico de Aguere.
“La Eucaristía aparece como la fuente y cumbre de la vida cristiana. De ella nace todo y hacia ella tiende todo- señaló Bernardo Álvarez en su homilía. En la fiesta del Corpus Christi, “el Señor nos llama a descubrirle y a encontrarnos con su imagen en todos los hombres y mujeres, sirviéndole a Él en cada uno de ellos, de modo especial,en los más pobres, frágiles y necesitados”.
El Obispo invitó a los fieles presentes en el primer templo de la diócesis a “tener un corazón que ve”, sobre todo a los “heridos por la vida”. Citando a S. Juan Pablo II recordó, además, que “por el amor recíproco y, en especial, por el desvelo por el necesitado seremos reconocidos como discípulos auténticos de Cristo. Este es el criterio básico merced al cual se comprobará la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas».
“Tenemos un corazón para compadecer, unas manos para cuidar, una piernas para ir hacia todos los que sufren” – aseveró, al tiempo que recordaba que no es bueno olvidarse de la necesidad común a todo ser humano: «la sed de Dios».
En la última parte de su homilía, Álvarez expuso algunas propuestas para hacer cotidianamente realidad el lema que Cáritas ha elegido para este Corpus 2019: “Tu compromiso que mejora el mundo”. A saber: Vivir de forma comprometida en el trabajo, en el colegio de nuestros hijos, en la comunidad de vecinos, en la parroquia, en algún proyecto social, en iniciativas ciudadanas para mejorar la convivencia. Vivir contracorriente y asumiendo riesgos. No colaborar con un modelo de sociedad que pone el valor del poder y del dinero por encima de las personas. Compartir nuestros bienes, nuestro dinero, nuestro tiempo y nuestro conocimiento porque esa riqueza puede mejorar la vida de otras personas. Poner en evidencia aquellas situaciones donde los derechos de las personas son vulnerados. Dedicar tiempo para formarnos un criterio sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y participar con otros en asociaciones, plataformas o acciones que construyan una ciudadanía más responsable.

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