
CEE.- La parábola del Buen Samaritano, que el papa Francisco ha desarrollado especialmente en Fratelli Tutti, señala que todos tenemos obligaciones con el que sufre, con el herido, con el enfermo.
La Iglesia, escribía también el Papa en su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2020, desea ser cada vez más la posada del Buen Samaritano que es Cristo (cf. Lc 10. 34).
Unos 1.200 capellanes hospitalarios y más de 20.000 voluntarios y agentes de pastoral atienden «esta posada» que da cobijo a las personas enfermas y sus familias, según datos de la Memoria Anual de Actividades 2019.
Jaime Mozas, 87 años y a pie de cama
Jaime Mozas tiene 87 años y sigue a pie de cama como capellán del hospital comarcal de Barbastro, en Huesca, desde hace 25 años.
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Este sacerdote resume con sencillez su labor en este centro hospitalario, pequeño y familiar: encontrarse con los enfermos y sus familiares, que también sobrellevan la enfermedad, estar a su lado, y, sobre todo, escuchar.
“Id y curad a los enfermos”
Sor Guadalupe Martínez, de 72 años, es religiosa hospitalaria. Es enfermera ya jubilada y ahora dedica su tiempo a cuidar y acompañar a los enfermos mentales del Centro Padre Menni, en Santander.
Con ellos escucha música, ve vídeos, sale de excursiones…. y reza. Porque sor Guadalupe también aporta esa dimensión espiritual que pone al descubierto el sentido de la vida.
Le gusta pensar que a los enfermos les proporciona ilusión y ganas de estar en el grupo. A ella, le recargan las pilas.
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