“Un pobre mientra son trabaje, nunca dejará de ser pobre”

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El pasado sábado se celebró en el Seminario Metropolitano de Sevilla el segundo encuentro diocesano de la Acción Conjunta contra el Paro, con el lema ‘El amor como fundamento de una economía al servicio de la persona’.

En esta ocasión, el eje central de reflexión fue la Economía de Comunión, una alternativa a la economía actual que tiene como centro la propia persona y persigue la inclusión de los desempleados en el mundo laboral, a través de empresas creadas con el fin de proporcionar puestos de trabajo y no con el único deseo de acumular riquezas.

Luigino Bruni: «Quien ama a los pobres tiene que preocuparse por la economía»

Desde este punto de vista, durante la tarde del viernes, Luigino Bruni, doctor en Economía y responsable del proyecto lanzado por Chiara Lubich en 1991 -la Economía de Comunión-, habló ante más de 250 personas sobre las bases de esta propuesta que ya es palpable en más de mil empresas en todo el mundo. Para Bruni, el fundamento de la Economía de Comunión es la vocación del empresario: alguien que se siente llamado a crear un proyecto pensando en cumplir un sueño propio que implica el bien del otro, no la obtención de riquezas.

Así, Bruni mostró su preocupación por la gran pérdida de empresarios que se está dando en muchos países latinos y en el sur de Europa: «Hemos perdido demasiados empresarios porque se han convertido en especuladores. Gente que nació con proyectos terminó mutando para querer ganar dinero. La función principal del empresario debe ser el proyecto, no el dinero».

El empresario debe ser innovador y saber convivir con el riesgo. Sin embargo, según Bruni, la Economía de Comunión precisa, además, dos características imprescindibles:»sufrir de dolor de estómago. Ver situaciones de pobreza y sufrir por un mundo equivocado. Y este sufrimiento debe hacerles reaccionar. En segundo lugar –añadió- sentir el compromiso de reducir la pobreza no sólo dando dinero, sino dando trabajo a los pobres. Porque un pobre, mientras no trabaje, nunca dejará de ser pobre».

De esta forma, Luigino Bruni finalizó haciendo un llamamiento a todos los cristianos a preocuparse por la economía y alentando a la creación de nuevos empresarios que, movidos por la vocación, colaboren con la situación de desempleo que tanto afecta a la sociedad actual.

Durante la mañana del sábado los asistentes conocieron formas concretas de Economía de Comunión a través del testimonio de Elena Bravo, empresaria y creadora de un centro de atención diurna para mayores basado en este proyecto económico; en el que se pone como centro a la persona empleada, que es mirada, tenida en cuenta y valorada como tal.

Después de su intervención, Alfonso Alcaide, militante de la HOAC; y José García Caro, consiliario de la HOAC y sacerdote en San Pío X; hablaron sobre los trabajadores excluidos y la espiritualidad del compromiso solidario, respectivamente. Para finalizar, tomaron la palabra representantes de la Delegación diocesana de Migraciones, la HOAC y CONFER, para compartir sus experiencias de lucha contra el paro.

Una vez más, el encuentro diocesano de la Acción conjunta contra el Paro ha sido un espacio de reflexión, oración y llamamiento, a toda la comunidad cristiana y a la sociedad en general, a preocuparse por la situación de precariedad laboral y desempleo que actualmente afecta a más de cuatro millones y medio de personas en España, un millón en Andalucía y casi doscientas cincuenta mil personas en Sevilla.

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