San Cristóbal. Ermita de San Juan de Letrán (Lebrija)

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San Cristóbal. Ermita de San Juan de Letrán (Lebrija)

Pretendemos con este artículo reivindicar la figura de la lebrijana Antonia Rodríguez Sánchez de Alva, pintora romántica que dedicó la mayor parte de su producción a la pintura religiosa, en la que sobresalen algunas obras como este colosal San Cristóbal que se halla hoy en la Ermita de San Juan de Letrán o de la Vera Cruz.

Antonia Rodríguez Sánchez de Alva nació en Lebrija el 19 de mayo de 1835 y aunque no se conocen datos exactos acerca de su formación, sabemos que vivó durante un periodo de tiempo en Sevilla, donde pudo asistir a las academias de Joaquín Domínguez Bécquer y Manuel Cabral Bejarano, así como en Jerez de la Frontera, donde pudo tener de maestro a José María Rodríguez de Losada. Morirá tempranamente a la edad de 32 años en el parto de su última hija el 23 de enero de 1868, dejando sin embargo un considerable número de obras, entre las que destacan sus retratos y sus obras de temática religiosa. Su estilo intenta recuperar los modelos de los grandes artistas del siglo XVII de la escuela sevillana, especialmente Murillo, como es común en los pintores decimonónicos sevillanos, como apunta María del Castillo García Romero, quien junto a José Cortines Pacheco son los principales investigadores que se han ocupado de esta pintora lebrijana.

De su amplia producción destacaremos el Ecce Homo y la Magdalena, en la Parroquia de la Oliva, el Juicio de Salomón y una serie de retratos del Hospital de la Caridad, el Crucificado en la Capilla de los Dolores del Convento de San Francisco o los Desposorios de la Virgen con San José en el Asilo de San Andrés, todos en Lebrija.

Sin duda, una de sus obras más interesantes es el San Cristóbal que realiza en 1853, con tan solo 17 años como ella misma indica en el propio lienzo junto a su firma, señalando igualmente que fue encargado por el párroco de la Oliva D. José María Ojeda, cuya intención era cubrir la pintura mural de este mismo tema que se halla en el tercer tramo de la nave de la Epístola de dicha parroquia, lo que explica sus colosales dimensiones (2,73 x 5,29 m.). Al restaurarse la pintura original, del siglo XV, la obra de Antonia pasó a la Ermita de la Virgen del Castillo, de donde fue trasladada posteriormente a la Capilla de San Juan de Letrán.

Inspirado compositivamente en el monumental San Cristóbal que Mateo Pérez de Alesio realizara en 1583 en la Catedral de Sevilla, la artista lebrijana nos presenta al santo portando en su hombro izquierdo al Niño Jesús, a quien dirige su mirada mientras se dispone a salir del río, en el que tiene aún el pie izquierdo, mientras el derecho ha alcanzado ya la orilla, apoyándose en una palmera que usa a modo de bastón.

Como dato anecdótico, señalar que esta obra era conocida popularmente como el “San Cristobalón de Antoñita”.

Antonio Rodríguez Babío,

delegación diocesana de Patrimonio Cultural

 

 

 

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