Ordenaciones sacerdotales. Dios sigue llamando

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Ilusión, esperanza y cierto nerviosismo es lo que transmiten los nueve seminaristas que se ordenan sacerdote el sábado, 24 de junio, a las once de la mañana en la Catedral. En esta celebración, presidida por el Arzobispo de Sevilla, los nueve jóvenes reafirman su vocación y se entregan al Señor mediante el ministerio del sacerdocio. Nueve vidas que dan testimonio de que cuando Dios llama, lo hace desde la alegría.

“Este es un momento maravilloso para ser sacerdotes”, al menos eso es lo que opinan Manuel Cabeza, Plácido M. Díaz, Francisco José Duarte, Manuel Dana, José Miguel Gómez, Elmer Alexander López, David Rizo, Carlos Romero y Cocou Cyriaque. “Somos conscientes de la dificultad que entraña, pero la sociedad necesita conocer a Cristo y nosotros vamos a darlo todo, tenemos muchas ganas y la fuerza de Dios que nunca nos falta”, añaden. Y este entusiasmo no es una fachada. Se lee el optimismo y la alegría en sus rostros al hablar de su vocación: “la mayoría se la debemos a nuestros párrocos, a esos curas cercanos y enamorados de su vocación que nos mostraron de forma atractiva este ministerio”. Así mismo, recuerdan en este momento a sus familias, a los seminaristas que pasaron por sus vidas y los animaron a dar el paso, y también al Preseminario porque “la Pastoral Vocacional es importante, no en vano cada año entran una media de diez jóvenes en el Seminario, señal de que se está trabajando”.

Cerrar una puerta para abrir otra

Estos futuros sacerdotes se despiden del Seminario para formar parte del clero diocesano. Del primero destacan que fue un periodo madurativo, de crecimiento personal y espiritual, “en el que entramos como desconocidos y salimos como hermanos”, y en el que “dejamos muchas cosas para encontrar otras más grandes”. Se felicitan igualmente por la suerte de haberse formado en un ambiente “de alegría, juventud y naturalidad” que les ha dado la oportunidad de “configurarnos con Cristo sacerdote”.

Sobre su futuro lo afrontan con confianza, “sabiéndose levantar cada día renovando nuestra vocación, el encuentro con Cristo y las ganas de amarlo más”. Pero son conscientes de que “no somos perfectos, por eso confiamos en el Señor, para que nos mantenga fieles”.

“Sé valiente”

Cada uno desde sus historias reconoce que al principio fue difícil decirle sí al Señor. Por eso aconsejan a todo aquel que lo sienta, “por pequeña que sea esa sensación, aunque sólo sea una pregunta”, que lo hablen con alguien. “No te lo guardes –recomiendan-, hay que hablarlo con un amigo, con el párroco, con tu familia, con quien sea, pero exprésalo en voz alta”. Y si finalmente cree que es su vocación, “sé valiente, no estarás solo, piensa en todas las personas que hoy necesitan a Dios”.

No quieren acabar la entrevista sin agradecer a Dios “por todo lo que nos está dando”, así como al Seminario y a sus familias, “puro don del Señor”. También a todas aquellas personas que se acercan con gran esperanza a ellos, viendo el reflejo de una Iglesia joven, dinámica y viva, prueba de que Cristo sigue enamorando.

Hablan rápido, todos a la vez, se ríen e interrumpen con bromas manifestando que son jóvenes normales, con sus inquietudes, defectos, virtudes y sueños. Unos sueños que han encontrado respuesta en la Iglesia y que alcanzan su plenitud el 24 de junio de 2017. Una fecha inolvidable para ellos y sus familias, pero también para la Iglesia en Sevilla que contará con casi una decena de nuevos presbíteros al servicio de los más necesitados, de los alejados, de los jóvenes, de las familias o de los enfermos. Porque seguro que allí donde Dios quiera, estarán anunciando y viviendo el Evangelio.

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