Oración interconfesional por la unidad de los cristianos en el seminario

Archidiócesis de Sevillahttps://www.archisevilla.org/
Sede metropolitana de la Iglesia Católica en España, y preside la provincia eclesiástica de Sevilla, con seis diócesis sufragáneas.

El Seminario Metropolitano de Sevilla acogió el jueves 23 de enero una de las oraciones interconfesionales que la Archidiócesis de Sevilla convoca con motivo del Octavario de oración por la unidad de los cristianos.

La celebración consistió en una liturgia de la Palabra presidida por el arzobispo, mons. Asenjo Pelegrina, junto con el delegado de Ecumenismo, Manuel Portillo, y el rector del Seminario, Miguel Ángel Núñez, a la que acudieron representantes de otras comunidades cristianas presentes en la Archidiócesis: Iglesia Anglicana, Iglesia Española Reformada Episcopal, Iglesia Armenia Apostólica e Iglesia Ortodoxa Rumana.

Las lecturas elegidas para la liturgia giraban en torno al lema del Octavario de este año: «¿Es que Cristo está dividido?» (1 Corintios 1,13), al que Mons. Asenjo se refirió en su homilía, resaltando que la intención de la oración por la unidad es «una de las causas más urgentes en esta hora de la Iglesia y el mundo», además de «una de las principales prioridades pastorales de la Iglesia Católica hoy». De hecho, afirmó que la división de los cristianos es un obstáculo para la nueva evangelización, ya que «el mundo solo creerá en nosotros conforme nos vea unidos según el deseo de Jesús».

El arzobispo se refirió a los logros por la unidad que se han conseguido en las últimas décadas, en especial desde el Concilio Vaticano II: «Se ha roto el hielo de la desconfianza, se han olvidado recelos de siglos, hemos profundizado en el conocimiento mutuo». Pero se debe seguir trabajando en esta causa, que no es únicamente de los teólogos o de la jerarquía, sino de todos los cristianos: «Todos estamos obligados a vivir el ecumenismo espiritual, que se concreta en tres actitudes: la renovación del corazón, la oración y el sacrificio y la vivencia de la unidad en nuestra vida cristiana concreta». Por último, destacó los puntos de colaboración en los que deben trabajar unidos las distintas confesiones cristianas de la sociedad de hoy: entre ello, la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte o la defensa de la libertad religiosa y de los derechos de Dios en la vida pública.

La celebración continuó con unas peticiones, el rezo del Padrenuestro y el intercambio de un signo de paz entre los asistentes. Al finalizar el acto, Mons. Asenjo recordó a los presentes (sacerdotes, seminaristas, religiosas y seglares) la importancia de la oración personal y comunitaria por la unidad.

GALERÍA FOTOGRÁFICA de la jornada.

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