Hace 250 años concluía la construcción, sobre un antiguo castillo, del templo parroquial de San Juan Bautista. La iglesia, que corona la panorámica de las Cabezas de San Juan, conjuga los estilos barroco y neoclásico, y fue diseñada por los arquitectos Pedro de Silva y Ambrosio de Figueroa. Ayer, coincidiendo con la festividad de San Juan Bautista, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidió la Eucaristía con motivo de la apertura del año jubilar que la Santa Sede ha concedido con ocasión de esta efeméride.
La misa comenzó una vez que el arzobispo abrió la puerta jubilar y se procedió a la lectura del decreto enviado por la Penitenciaría Apostólica. Al inicio de su homilía, el arzobispo señaló que “un templo parroquial no es solo un edificio valioso desde el punto de vista histórico o artístico”. Más que eso, “está íntimamente unido a la historia de fe de un pueblo y se convierte, con el paso del tiempo, en uno de los signos más expresivos de su identidad cristiana”.
«Nos llama a la conversión»
Seguidamente explicó que cuando la Iglesia concede un año Jubilar, no habilita una celebración más: “Nos ofrece un tiempo de gracia, nos abre una puerta espiritual, nos llama a la conversión, a la reconciliación, a la penitencia, a la renovación de la vida Cristiana”. “El jubileo -añadió- no es un adorno; es una llamada de Dios”. Por ello, don José Ángel subrayó que el año jubilar “no puede quedarse en actos externos, por muy dignos y hermosos que sean”. Al contrario, “ha de tocar el corazón, ha de mover a la confesión sincera, a la comunión fervorosa, a la oración más intensa, a la caridad concreta, a la reconciliación en las familias, a la vuelta de los alejados, al despertar de los tibios, al consuelo de los pobres y los enfermos”. El Arzobispo insistió en esta consideración evangelizadora del jubileo, al decir que “si este año Jubilar no nos lleva a la conversión, se quedará en conmemoración”.
A continuación lanzó varias preguntas –“¿qué quiere hacer Dios con esta parroquia en este año jubilar? ¿Qué quiere hacer con Las Cabezas de San Juan?”- y afirmó que “la respuesta se escucha en oración, se discierne en la Iglesia y se acoge con humildad”. Al respecto, apuntó que “Dios quiere más”: “Dios quiere renovar, quiere sanar, quiere levantar, quiere atraer a muchos hacia sí, quiere que esta parroquia sea, todavía más, casa abierta, fuente de gracia, taller de santidad, escuela de oración y hogar de caridad”. En definitiva, reiteró que un año Jubilar es “una gracia inmensa para un pueblo”, que más allá de la Economía y los proyectos o recuerdos, “necesita alma, necesita raíces, necesita verdad, necesita esperanza, necesita reconciliación, necesita santos”.
«Signo visible de la presencia de Dios en medio del pueblo»
“Una parroquia viva debe ser signo visible de la presencia de Dios en medio del pueblo e instrumento de comunión, de evangelización y de santificación”. A partir de ahí, recordó que el jubileo es motive de alegría, “de una alegría que debe expresarse también”.
Dirigiéndose a la asamblea, el arzobispo de Sevilla ofreció algunas pautas para encarar este jubileo –“con hambre de Dios, con deseo sincero de confesión y de Eucaristía”-, al tiempo que pidió por el pueblo, por sus sacerdotes, familias, personas mayores, enfermos, jóvenes, etc, con el deseo de que “nadie lo deje pasar en vano”.
GALERÍA fotográfica
The post Mons. Saiz en Las Cabezas de San Juan: “El jubileo no es un adorno; es una llamada de Dios” first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

