La Iglesia en Sevilla insiste en su rechazo a la eutanasia y en su apuesta por los Cuidados Paliativos con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo

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La Iglesia en Sevilla insiste en su rechazo a la eutanasia y en su apuesta por los Cuidados Paliativos con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo

Hoy, 11 de febrero, la Iglesia recuerda a los enfermos del mundo e insta a los cristianos a rezar por ellos y a reivindicar medidas sociosanitarias que respondan a sus necesidades reales y pongan en el centro la dignidad de la persona.

Así, esta Jornada del Enfermo, que coincide con el Día de la Virgen de Lourdes, se vive por primera vez en un contexto de pandemia que ha provocado que muchas personas sientan la fragilidad de la vida muy cerca. Ante ésta, el papa Francisco propone en su Mensaje para este día seguir el modelo que nos muestra Jesús: “Detenerse, escuchar, establecer una relación directa y personal con el otro, sentir empatía y conmoción por él o por ella, dejarse involucrar en su sufrimiento hasta llegar a hacerse cargo de él por medio del servicio”.

Un pacto de confianza

Una actitud que se ha visto especialmente atentada en España a causa de la aprobación de la nueva Ley de regulación de la eutanasia.

Al respecto, desde la Conferencia Episcopal Española se ha denunciado que “el “derecho” a la eutanasia es propio de una visión individualista y reduccionista del ser humano y de una libertad desvinculada de la responsabilidad”, ya que se afirma “una radical autonomía individual y, al mismo tiempo, se reclama una intervención “compasiva” de la sociedad a través de la medicina, originándose una incoherencia antropológica”. Por un lado, explican los Obispos, se niega la dimensión social del ser humano, “diciendo mi vida es mía y sólo mía y me la puedo quitar” y, por otro, se pide que sea otro –la sociedad organizada– quien legitime la decisión o sustituya y elimine el sufrimiento o el sinsentido, eliminando la vida.

Asimismo, el papa Francisco asegura que la buena salud requiere de “un pacto entre los necesitados de cuidados y quienes los cuidan; un pacto basado en la confianza y el respeto mutuos, en la sinceridad, en la disponibilidad, para superar toda barrera defensiva, poner en el centro la dignidad del enfermo, tutelar la profesionalidad de los agentes sanitarios y mantener una buena relación con las familias de los pacientes”. Este pacto de confianza se rompe completamente a raíz de la aprobación de la eutanasia.

Más y mejores Cuidados Paliativos

Como alternativa, la Iglesia defiende que el sufrimiento durante la enfermedad – requisito indispensable para la aplicación de la eutanasia en España- no debería tener cabida en una sociedad en la que existen los Cuidados Paliativos.

Lamentablemente, en la actualidad, el acceso a esta especialidad médica es insuficiente y desigual en nuestro país. De hecho, esta atención apenas llega al 50 % de los pacientes que lo requieren. Según la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), 80.000 personas fallecen cada año sin los Cuidados Paliativos que necesitan.

Por su parte, el Pontífice también se refiere a este asunto en su Mensaje por la Jornada Mundial del Enfermo, en el que denuncia que “los ancianos, los más débiles y vulnerables no siempre tienen garantizado el acceso a los tratamientos, y no siempre es de manera equitativa. Esto depende de las decisiones políticas, del modo de administrar los recursos y del compromiso de quienes ocupan cargos de responsabilidad”. Por ello, hace una llamada a los gobiernos del mundo a invertir recursos en el cuidado y la atención a las personas enfermas, ya que es “una prioridad vinculada a un principio: la salud es un bien común primario”.

En definitiva, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo, la Iglesia en Sevilla quiere recordar que la verdadera alternativa a la eutanasia es la humanización de la muerte, es decir, ayudar al enfermo a vivir (no a morir) lo mejor posible durante la fase final de su vida, expresando el apoyo en todas las etapas de la enfermedad; garantizando el acceso universal y equitativo a unos Cuidados Paliativos de calidad; mejorando el trato y los cuidados requeridos, tanto físicos, como psicológicos y espirituales, al paciente y a su familia; exhortando también a nuestros políticos a invertir en investigación y en Sanidad; y exigiendo unas políticas sociosanitarias que realmente respondan a las necesidades de la población, que busquen aliviar el sufrimiento, sin terminar con la persona.

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