El 26 de abril es el IV Domingo de Pascua, llamado “Del buen Pastor”. En este domingo con el lema «Oramos todos por todos» celebraremos dos jornadas vocacionales: la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. Las dos comparten objetivos fundamentales: vocación y oración. El lema trata de seguir el rumbo marcado por el Congreso de Vocaciones que la Iglesia en España celebró en febrero de 2025, «una asamblea de llamados para la misión». En aquel encuentro se reunieron más de tres mil personas procedentes de todas las realidades eclesiales: diócesis, congregaciones religiosas, movimientos apostólicos y asociaciones laicales. De la Archidiócesis de Sevilla hubo una importante presencia de delegaciones diocesanas que acogieron el compromiso de hacer crecer una cultura vocacional que favorezca el reto de plantear la vida como vocación y de promover todos los caminos vocacionales en nuestra diócesis. Especialmente en esta jornada estamos convocados a orar y acompañar las vocaciones que la Iglesia necesita.
Como fruto de aquel encuentro nacional, la diócesis organiza mensualmente vigilias de oración por las vocaciones. El pasado 11 de abril, la Pastoral Vocacional Diocesana, en colaboración con la Vicaría Episcopal para la Vida Consagrada y las delegaciones diocesanas de Familia y Vida, Apostolado Seglar, Misiones, Pastoral con Jóvenes y Universitaria, organizó un encuentro en el Seminario Metropolitano para toda la familia bajo el lema ‘Para el Señor en los hermanos’. Un encuentro marcado por la oración y la presentación de testimonios vocacionales al ministerio ordenado, a la vida consagrada y a la vida matrimonial y familiar. Todo en un clima de oración y de formación, de fe compartida, de escucha y de llamada a la santidad. Estas iniciativas y encuentros diocesanos deben darse a conocer en nuestras parroquias, movimientos, hermandades y comunidades cristianas. Todos necesitamos recordar la frase del papa Francisco: “Yo soy una misión”. No podemos olvidar que toda pastoral con jóvenes y adultos es pastoral que debe estar cualificada vocacionalmente.
Para esta Jornada de Oración por las Vocaciones y de Vocaciones Nativas, el papa León XIV nos recuerda en su mensaje la dimensión interior de la vocación, entendida como descubrimiento del don gratuito de Dios que florece en lo profundo del corazón de cada uno de nosotros. Qué importante es cultivar iniciativas de oración y silencio que abran las puertas para que cada creyente descubra el proyecto de amor que Dios tiene para todos. El Papa nos recuerda la misma experiencia de san Agustín cuando, en el libro tercero de las Confesiones, al manifestar sus propios pecados y errores juveniles, reconoce a Dios como lo «más interior que lo más íntimo mío». Dice el Papa que en esa expresión “más allá de la conciencia de sí mismo, descubre la belleza de la luz divina que lo guía en la oscuridad. Agustín atisba la presencia de Dios en lo más interior de su alma, y eso implica haber comprendido y vivido la importancia del cuidado de la interioridad como espacio de relación con Jesús, como camino para experimentar la belleza y la bondad de Dios en su propia vida”.
Unidos a esta llamada del Papa en esta jornada, quiero invitar a todos —familias, parroquias, comunidades religiosas, obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas, educadores y fieles laicos— a comprometerse en cuidar la dimensión vocacional en todo cuanto hagamos, creando contextos favorables con el fin de que el don de la llamada pueda ser acogido, alimentado, custodiado y acompañado para dar fruto abundante. Afirma el Papa que es necesario enseñar y aprender a detenerse, a construir espacios de silencio interior para poder escuchar la voz de Jesucristo. De esta manera conocerán al Señor y desde esa amistad con Él descubrirán cómo entregarse a los demás, ya sea en el camino del matrimonio, o del sacerdocio, del diaconado permanente, o en la vida consagrada, religiosa o seglar. Que María, modelo de acogida interior del don divino y maestra de la escucha orante, nos acompañe en la respuesta al don de la vocación en todo miembro de la Iglesia.
+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

