Álvaro Pereira: “Hemos adolecido en la blandura de contenidos, con ideas que no casan con el ser humano de hoy”

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«Yo soy muy crítico con la formación que hemos dado hasta ahora en la Iglesia. Muy crítico. Creo que hemos hecho muchas catequesis que son pasatiempos. Catequesis donde el niño hace actividades sin sentido, del tipo ‘ama a Dios y pinta un árbol’. Creo que se ha perdido mucho el tiempo». Este es uno de los extractos destacados de la extensa e interesante entrevista que el delegado diocesano de Pastoral Universitaria, Álvaro Pereira, ha concedido a la revista Distopía, y que puede consultarse desde hoy en su versión web.

En referencia a la formación impartida desde algunas instancias eclesiales, Pereira alude a la visión del Cristianismo que se presentó después del Concilio Vaticano II: «una visión del Cristianismo muy amable pero que, en ocasiones, acabó siendo un Dios de pompas de jabón y algodón de azúcar que se parece poco al Dios fuego de Jesucristo. Y creo que hemos perdido mucho el tiempo. Ahora –añade- se está haciendo un proceso de reflexión al respecto, en concreto desde la propia Iglesia de Sevilla».

Al respecto afirma que «hemos adolecido en la blandura de contenidos, con ideas que no casan con el ser humano de hoy. Muchos cristianos adultos de la España de hoy son personas que tienen una fe de niños. Han crecido en su vida laboral y personal, pero el tema de fe lo viven como niños. Oraciones de niños, expresiones religiosas de niño, temores de niño. No hemos logrado hacer un cristianismo que case con la razón». En esta línea esgrime que «tampoco puede ir por un lado la vida y por otro la fe. Hay un momento de modo cristiano on en Semana Santa, cuando se muere mi padre, cuando me voy a casar…»

«Falsa dicotomía» entre razón y fe

Álvaro Pereira sale al paso de la dicotomía que suele poner por un lado la razón, la ciencia y la Universidad, y por otro la fe, la emoción y la Iglesia. Afirma que se trata de una falsa dicotomía, «porque además ignora el proceso histórico. Las Universidades –recuerda- nacieron en la cultura occidental en el seno de la Iglesia, una Iglesia que buscaba comprender la realidad. Y nacieron desde una idea profundamente religiosa: si Dios se ha hecho hombre y todo lo humano es bueno, el ejercicio honesto de la razón también es bueno. Y ahí, en la razón, habla Dios». «Yo creo –añade- por una emoción, por una experiencia, por una tradición… Pero también tengo una razón para creer. Yo he descubierto a través de signos, personas, razones y experiencias que Jesucristo no es solo un personaje pasado sino que está presente en mi vida. ¿Eso por qué es más irracional que otra cosa? ¿No sería irracional negarme a la evidencia que experimento en mi vida?»

Las hermandades en la sociedad y la Iglesia sevillanas

Tampoco faltan referencias en esta entrevista al papel que desempeñan las hermandades en nuestro contexto social y religioso: «hay mucho de bien y de bondad en las hermandades. No me gusta esgrimir solo el motivo de la ‘acción social’ para defender a las hermandades. Dar culto a Jesucristo y fomentar la vida de hermandad ya son objetivos preciosos y válidos en sí mismos. Pero, incluso para los no creyentes, las hermandades vertebran la sociedad y hacen que Sevilla no estalle, especialmente con los niveles de angustia y paro actuales». Pone el ejemplo de la Hermandad de los Estudiantes, que este curso ha empleado más de 70.000 euros en ayudar a gente que lo necesitaba. Como consecuencia de ello, más de 180 estudiantes han podido continuar sus estudios universitarios por su labor. «A partir de ahí puedo hablar de estudiantes a los que esto le hace salir del círculo de la pobreza. Por eso tampoco me gusta la actitud burlesca contra las hermandades», afirma.

El juicio mediático a los Papas

Álvaro Pereira analiza también la percepción mediática del pontificado de Francisco y su relación con Benedicto XVI. Sostiene que ciertos grupos de opinión «quieren que el Papa Francisco deje de ser católico, ¡y eso es muy difícil!». «El Papa Francisco –añade- es muy malinterpretado. Cabe destacar que en su tierra, en Argentina, pasaba por muy conservador». Recuerda que el Papa Benedicto dijo que la Iglesia se tenía que reformar hoy, «y Francisco está siguiendo su guía, apoyándose en los dos elementos que propuso Benedicto: autenticidad de fe y pobreza».

En el tramo final de la entrevista aborda el juicio público al que está sometida la Iglesia en nuestros días. El director del SARUS aboga por «una buena revisión del marketing», pero plantea la posibilidad de haya mucho de cliché y menos de realidad en este debate. Y lo explica basándose en su experiencia docente en la capital italiana: «Yo he estado seis años en Roma y he conocido a gente de la llamada Curia. Son personas como yo, nada de monstruos con el cuello retorcido. En el imaginario colectivo se ha creado una distancia entre el cura de barrio buena gente y esos señores de negro de arriba. Y eso –concluye- no es verdad».

Puede consultar la entrevista completa en este enlace.

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