El pueblo de Cantillana se ha vestido de fiesta un año más, con calles y balcones engalanados, para rendir homenaje a su Divina Pastora. Una devoción que se remonta al primer cuarto del siglo XVIII, por medio de su fundador y propagador, fray Isidoro de Sevilla. El 8 de septiembre, coincidiendo con la festividad litúrgica de la Natividad de Nuestra Señora, tuvo lugar por la mañana la Función Principal de Instituto de su hermandad, con el pontifical concelebrado, que ofició mons. Juan José Asenjo en un templo parroquial lleno de fieles.