
Al conocer la noticia de la anunciada renuncia del Santo Padre a su tarea de sucesor del Apóstol Pedro al servicio de toda la Iglesia manifestamos en primer lugar una profunda acción de gracias al Señor, Pastor de la Iglesia, que llamó a Su Santidad Benedicto XVI a desempeñar este encargo, porque su Pontificado ha sido una continua bendición para los fieles, y creemos que para toda la humanidad. Nos enseñó a buscar la verdad de todo, y en especial, la verdad del Amor. Nos guió al encuentro alegre y entusiasmado con quien es la Verdad y la Vida.





