
La noticia de la dimisión de su ministerio como Obispo de Roma y Sucesor San Pedro del Santo Padre Benedicto XVI nos ha conmovido hondamente. Somos conscientes de que un acto de tal seriedad como la dimisión de un Papa viene dictado por su conciencia, como él mismo ha declarado al hacer pública su decisión, que realiza con plena libertad y no tiene que someter a nadie por su condición de Sucesor de Pedro, salvo comunicarla formalmente, como acaba de hacer ante el consistorio de los señores Cardenales, tal como lo establece la ley de la Iglesia (Código de Derecho Canónico, can. 332 §2). Así, pues, según lo ha decidido el propio Benedicto XVI, el próximo día 28 de este mes de febrero, a las 20.00 horas, quedará vacante la sede episcopal de Roma, sede de San Pedro.





