La fuerza, la vitalidad y la fe marcan la carrera artística de Mónica Molina (Madrid, 1968). Los críticos dicen que, junto a su hermano Noel, autor de la mayoría de sus canciones, forma un tándem en el que combinan la elegancia interpretativa y la vitalidad de unas letras que brotan de una profunda espiritualidad. Su último trabajo, presentado en el Teatro Cervantes, «Mar Blanca», rinde homenaje a su padre Antonio Molina: «teníamos la necesidad de agradecerle todo lo que había hecho y dado por nosotros».





