
En el año 1588, dos ermitaños de remota procedencia, Domingo de San Juan y Juan de Santa María, fundaron en la localidad de Berja un santuario sobre las ruinas de una pequeña iglesia que existía en el despoblado paraje de Pixnela, al pie de la sierra de Gádor, donde depositaron una figura de talla de la Virgen María, de altura de poco más de media vara de alto, a la cual dieron el nombre de Nuestra Señora de Gádor. Así lo recogen los documentos de la época.



