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Más de cincuenta personas participan en el Curso de Introducción a la Doctrina Social de la Iglesia

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Más de cincuenta personas participan en el Curso de Introducción a la Doctrina Social de la Iglesia

El aula magna del Seminario Diocesano de Huelva acogía, la tarde del miércoles 25 de febrero, la apertura y primera sesión formativa de este curso introductorio sobre Doctrina Social de la Iglesia que ha sido organizado por la Delegación diocesana para el Apostolado de los Laicos con la colaboración de la Delegación diocesana para la Pastoral Social y Promoción Humana, así como el apoyo técnico y coordinación del Instituto Teológico San Leandro.

En primer lugar, el secretario del Instituto Teológico San Leandro, Héctor Manuel Sánchez Durán, agradeció la iniciativa de la Delegación diocesana para el Apostolado de los Laicos y de todos los implicados, de un modo especial al coordinador del curso, Antonio Alvarado Barroso, por el trabajo y, de un modo especial, agradeció que se haya contado con el Instituto Teológico para llevar a cabo esta iniciativa con la que, sumado a otras, va cumpliendo el encargo del Sr. Obispo de ser el centro dinamizador de la formación en nuestra diócesis. Por su parte, el vicario general de la Diócesis de Huelva, Emilio Rodríguez Claudio, OSA, felicitó a los organizadores por la iniciativa y animó a profundizar en la Doctrina Social de la Iglesia, tan necesaria para dar una adecuada respuesta en el tiempo que nos toca vivir.

A continuación, tomó la palabra el delegado de Apostolado de los Laicos, Juan José Jiménez Hernández, que se sumó al agradecimiento con quienes han secundado y apoyado esta iniciativa, además de por la Delegación diocesana para la Pastoral Social y la Promoción Humana y el Instituto Teológico San Leandro, por otras entidades de nuestra Iglesia de Huelva como el Secretariado para la Lectura Creyente de la Palabra, Cáritas Diocesana de Huelva y la Hermandad Obrera de Acción Católica. En sus palabras, Juan José Jiménez argumentó, entre otras motivaciones que están detrás de la puesta en marcha de este curso, la necesidad de seguir impulsando un laicado consciente, corresponsable y con una presencia pública verdaderamente transformadora y evangelizadora, siendo fermento en medio del mundo, en las realidades concretas donde la dignidad de cada persona debe ser reconocida, defendida y promovida. Esto, decía, requiere «competencia profesional, sensibilidad social y fundamentación en el Magisterio social, por lo que la Doctrina Social de la Iglesia se ofrece como una brújula para discernir y un horizonte para actuar». Y concluyó expresando el deseo de la delegación de que esta experiencia sirva para crecer en conciencia, en comunión y en compromiso.La primera sesión, dedicada a profundizar en los fundamentos teológicos de la Doctrina Social de la Iglesia fue ofrecida por Juan José Feria Toscano, rector del Seminario Diocesano y profesor de Dogmática en el Instituto Teológico San Leandro. En ella, partiendo de un recorrido histórico por el concepto «Doctrina Social de la Iglesia» (DSI) y, de este modo, por el reconocimiento y conformación de un corpus doctrinal sobre la cuestión social, esclareció qué se entiende por esta expresión y cómo la Iglesia sigue desarrollándola bebiendo de las fuentes y los elementos que la constituyen, en diálogo con los signos de los tiempos y las realidades contingentes de cada momento. Así, abundó en el carácter profundamente teológico de la DSI y señaló la dignidad de la persona humana como su principio fundamental, toda la comunidad cristiana como su sujeto y la visión cristiana del hombre como su contenido. A continuación expuso, como una panorámica de lo que va a ser desarrollado en más profundidad a lo largo de este curso, su método, sus principios permanentes y su relación con otras filosofías y ciencias positivas que ayudan en esa búsqueda y discernimiento. Quiso advertir, también, sobre el peligro de las influencias ideológicas y cómo la Iglesia, desde la DSI, las trasciende y no se deja encorsetar por ellas a fin de dar cumplimiento a su principio fundamental y recordó que ella, la DSI, debe orientar a la praxis de nuestra acción social, formando nuestra conciencia y llamándonos a ejercer nuestra responsabilidad personal en apertura a la acción del Espíritu Santo.

Más de cincuenta personas de distintas parroquias y ámbitos eclesiales se han inscrito en este curso que tiene previsto desarrollarse a través de cuatro sesiones teóricas, acompañadas de material de estudio y trabajo personal a través de la Plataforma de Formación Virtual del Instituto Teológico San Leandro, y una serie de talleres prácticos que cerrarán el curso en una jornada de convivencia el próximo 25 de abril.

Más información: https://www.itsanleandro.es/curso-introductorio-de-doctrina-social-de-la-iglesia-para-el-laicado/

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Cortes de Baza reconoce a sus Patronos San Cosme y San Damián como alcaldes perpetuos

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Cortes de Baza reconoce a sus Patronos San Cosme y San Damián como alcaldes perpetuos

Les fue entregada la vara de mando el domingo 1 de marzo, con motivo del 425 aniversario de su patronazgo, en una celebración presidida por el obispo de Guadix

La localidad de Cortes de Baza ha nombrado alcaldes perpetuos a sus Patronos, los Santos Médicos Cosme y Damián. El nombramiento tuvo lugar el pasado 3 de febrero, en un pleno en el que, por unanimidad, fueron declarados como tales por el consistorio. Pero ha sido el domingo 1 de marzo cuando ese nombramiento se ha hecho visible, al entregar la vara de mando a los patronos, en una Misa que estuvo presidida por el obispo de Guadix.
Mons. Orozco bendijo, al final de la celebración, la vara de mando y fue el alcalde, Juan Fernández, quien la puso a los pies de las imágenes de San Cosme y San Damián. Como era de esperar, en ese momento, todos los fieles asistentes a la Eucaristía, entre los que estaban las autoridades locales, rompieron en un aplauso que expresaba el cariño y la devoción que este pueblo le tiene a sus Patronos.
Este reconocimiento como alcaldes perpetuos de la localidad se otorga cuando se cumplen nada menos que 425 años de su patronazgo. Así lo vienen celebrando desde finales del año pasado y así lo harán a lo largo de este 2026, que es cuando se cumple ese aniversario, con numerosos actos en torno a los protectores de Cortes de Baza.
Con motivo de esta celebración tan especial, Canal Sur TV retransmitió la Misa en directo, que pudo ser seguida no solo en Andalucía sino en todo el mundo, a través del satélite y de la plataforma Canal Sur Más. Antes de comenzar la Misa, monseñor Orozco saludó a los técnicos encargados de la retransmisión, a los que recordó las buenas audiencias que tiene la retransmisión de la Santa Misa en las mañanas de los domingos en Canal Sur. Cabe destacar que D. Francisco Jesús Orozco es el obispo delegado para los medios de comunicación en la Asamblea de Obispos del Sur de España y que es él quien gestiona con Canal Sur la retransmisión de la Santa Misa los domingos.
Sin duda, para Cortes de Baza, el domingo 1 de marzo será uno de esos días que pasan a la historia del pueblo, por la conmemoración de ese 425 aniversario del patronazgo de San Cosme y San Damián, por el reconocimiento como alcaldes perpetuos y, sobre todo, por la devoción manifestada por sus feligreses.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Hna. Elena: «Muchas mujeres siguen siendo esclavizadas»

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Hna. Elena: «Muchas mujeres siguen siendo esclavizadas»

Desde el 24 de septiembre del año pasado, las religiosas trinitarias están celebrando sus 100 años de presencia en Málaga. «Una ocasión de acción de gracias por la historia compartida con Málaga y de seguir ofreciendo, desde nuestro carisma trinitario, un mensaje de libertad, acogida y acompañamiento», afirma la hermana Elena Dionisio Ruiz, superiora de la comunidad trinitaria de Málaga, quien añade que «se trata de una celebración significativa no solo para nuestra congregación, sino también para la Iglesia diocesana, con la que caminamos en comunión desde hace cien años y en la que notamos que se nos quiere mucho».

En la actualidad, las hermanas trinitarias se encuentran en el Centro Educativo Santísima Trinidad, situado en c/ Carril del Ciprés, en Málaga, pero «comenzamos en la actual calle Cañón, junto a la Catedral, hemos pasado por varias casas en Echegaray y en la Alameda de Colón, en las que han sido muchas las hermanas que han dado su vida en esta misión», añade la hermana Elena.

«Hemos estado en las periferias, junto a mujeres de “mala vida”, ofreciéndoles la Vida con mayúsculas, abriendo las puertas de nuestras casas y creando oportunidades, como los talleres de bordado, para que las mujeres más vulnerables pudieran seguir adelante. Por cierto, en los próximos meses haremos una exposición con algunos de los trabajos de bordado realizados en estos 100 años», explica la superiora.

El próximo 13 de marzo se estrena en el cine una película titulada “Las locas del Obelisco”, dirigida por Pablo Moreno y protagonizada por Assumpta Serna, entre otros actores, en la que se cuenta los inicios de esta congregación en el Madrid de finales del siglo XIX. «El nombre de la película es el mote que se nos daba a la congregación porque éramos las locas que manteníamos nuestras puertas abiertas (en calle Obelisco) 24 horas y acogíamos a quienes no eran aceptadas en ningún lugar. Nuestra fundadora, Mariana de la Santísima Trinidad, siempre nos decía que “no importa lo que han sido, sino lo que pueden llegar a ser”», cuenta la hermana Elena, quien tiene claro, en este día de la mujer que «es necesario seguir poniendo en valor a la mujer, pues sigue existiendo mucha esclavitud invisible como la trata».

Encarni Llamas

La Iglesia escucha a las mujeres trabajadoras

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La Iglesia escucha a las mujeres trabajadoras
Antonio, Pepi, José Luis y Pepa, miembros de la Plataforma ITD E. LLAMAS

Este 8 de marzo, la ITD pone el foco en el impacto que las nuevas tecnologías están teniendo en los derechos laborales de las mujeres. Bajo el lema «Ante la exclusión, trabajo decente» la ITD quiere denunciar la desigualdad que sufren muchos hogares empobrecidos encabezados por mujeres.

Visibilizar y denunciar la situación de desigualdad en el acceso al trabajo decente y la pérdida de derechos laborales y sociales que esto supone es uno de los objetivos de esta Plataforma que nació en 2014 y en la que participan, en Málaga, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Cáritas Diocesana y la CONFER (Conferencia Española de Religiosos).

Y es que, «resulta doloroso que, tras décadas de luchas obreras y sociales, aún tengamos que alzar la voz para reclamar condiciones laborales fundamentales: un salario justo, entornos de trabajo seguro y saludable, respeto a los horarios y al descanso, así como la igualdad de trato, sin distinciones por razón de género, origen o situación administrativa», afirman desde la Plataforma, pero esa es la realidad porque «jóvenes, mujeres, familias con menores a cargo y personas migrantes enfrentan cada vez mayores riesgos de pobreza y exclusión social, incluso trabajando».

«El 8 de marzo es una oportunidad para renovar nuestro compromiso con la justicia social. Como seguidores y seguidoras de Jesús debemos enfrentar estructuras de exclusión y pobreza, como la economía sumergida, con valentía y esperanza», añaden.«La pastoral obrera no es un sindicato ni un partido político, aunque los cristianos estamos llamados a participar en todas estas instituciones sociales. La pastoral obrera es tarea de todos pues todos estamos llamados a llevar el Evangelio al mundo del trabajo del que somos parte», afirman los miembros diocesanos de ITD.

Una pastoral que «pide escuchar a las mujeres trabajadoras, expertas no reconocidas en cuidar dentro y fuera del hogar», concluyen.

Encarni Llamas

«Adoremus» y «Venid y lo veréis» marcan el inicio del Día del Seminario

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La primera de ellas tiene lugar el viernes 6 de marzo, a las 20.30 horas. El tradicional “Adoremus” para los jóvenes tiene lugar este mes de marzo en la Capilla del Buen Pastor del Seminario Diocesano, corazón de la diócesis, y lo organizan la Delegación de Juventud y los seminaristas. Un tiempo de oración ante el Santísimo en el lugar donde han rezado miles de seminaristas desde que lo construyera san Manuel González.

La segunda convocatoria es la experiencia “Venid y lo veréis”, que tendrá lugar los sábados 14 y 21 de marzo, de 10.00 a 15.00 horas. «Se trata de una jornada de puertas abiertas en la que conocer el Seminario y disfrutar con actividades de contenido vocacional», explica el delegado de Pastoral Vocacional, Juan Baena.

La actividad está dirigida a niños y niñas de las parroquias que tengan entre 9 y 14 años. A lo largo de la mañana disfrutarán de momentos de oración, talleres y juegos, dirigidos por algunos de los seminaristas, y terminarán comiendo juntos (cada uno trae su comida).

“Venid y lo veréis” es una experiencia que lleva muchos años celebrándose y que ofrece una buena oportunidad de acercar el Seminario y el planteamiento vocacional a los grupos de catequesis de nuestras parroquias.

Las parroquias interesadas en participar en dichas jornadas de puertas abiertas, pueden llamar al 650253361 o enviar un e-mail a vocacional@diocesismalaga.es

Encarni Llamas 

Nace un nuevo instrumento para enriquecer la relación entre sacerdotes, diáconos y seminaristas

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Nace un nuevo instrumento para enriquecer la relación entre sacerdotes, diáconos y seminaristas

En palabras de Mons. Satué “su intención es sencilla, pero no por ello menos necesaria: ayudarnos a cultivar la relación entre nosotros, los seminaristas y sacerdotes de la diócesis, tanto los incardinados en Málaga como aquellos que ejercen su ministerio entre nosotros.»  Sostiene que “en un tiempo en el que las agendas y las urgencias pastorales pueden dispersarnos, este boletín quiere ser un pequeño puente que nos acerque.”  Así mismo, el obispo de Málaga ha señalado que ”cuando nos conocemos mejor, también nos comprendemos más y se hace más fácil rezar los unos por los otros, acompañarnos en nuestras situaciones personales y colaborar en nuestra dedicación al Pueblo de Dios.»    Por su parte, el delegado diocesano para el clero, Juan Manuel Ortiz, espera que el boletín sacerdotal pueda enriquecerse, en los próximos meses, con la vida ministerial de los presbíteros.

El boletín cuenta entre sus secciones con un apartados para noticias, entrevista, agenda, obituarios o cumpleaños sacerdotales.  Así mismo contempla algunas recomendaciones cinematográficas o bibliográficas.

Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora del Mayor Dolor (Santuario Jesús Nazareno-Puente Genil)

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(Santuario Jesús Nazareno-Puente Genil, 1 marzo 2026)

Lecturas: Gn 12, 1-4; Sal 32, 4-5.18-20.22; 2 Tm 1, 8b-10; Mt 17, 1-9.

(Domingo Cuaresma II-A. La Transfiguración)

1.- En este segundo domingo de Cuaresma la liturgia nos ofrece el pasaje de la Transfiguración de Jesús: Él «tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto» (Mt 17, 1) y allí se transfiguró.

Este hecho era para ayudar a sus discípulos más cercanos a aceptar la pasión y muerte que él iba a cumplir en Jerusalén; se acercaba la gran “Hora” de Jesús (cf. Mt 26, 18). Los discípulos estaban asustados y escandalizados del anuncio que había hecho Jesús de su pasión (cf. Mc 8, 31).

De hecho, el apóstol Pedro, a quien Jesús le confió la misión de ser la cabeza del grupo apostólico (cf. Lc 22, 32), había profesado unos días antes su fe en Jesús como el Cristo e Hijo de Dios (cf. Mt 16, 16); pero rechazó su anuncio de la pasión y de la cruz; y Jesús lo reprendió enérgicamente: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios» (Mt 16, 23).

Queridos cofrades y fieles todos, nos cuesta muchas veces aceptar la cruz y la rechazamos. Tengamos en cuenta que a la palabra “cruz” le damos diversas acepciones: llamamos cruz a una enfermedad, a la pérdida de un ser querido, a sufrimientos y dolores; pero la cruz es mucho más.

El Santísimo Cristo de la Misericordia nos invita con su ejemplo a tomar la cruz sobre nuestros hombros. Pero, cuando él habla de cruz referida a nosotros, se trata del seguimiento del Señor: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga (Mt 16, 24); es decir, ser buen discípulo del Maestro, igual que él aceptó la voluntad del Padre. Tomar la cruz es seguir al Cristo de la Misericordia. No se trata solamente de soportar los males de la vida, sino mucho más; es ser discípulos del Buen Maestro.

2.- El Señor nos invita a dejarnos conducir por él a un monte, un lugar desierto y elevado, abandonando las comodidades; porque cuando se sube a un monte, hay que dejar las cosas que estorban, hay que ir ligeros de equipaje; y hay que abandonar también las mediocridades de nuestra vida; la subida al monte implica desprendimiento. Jesús se desprendió de todo y quedó desnudo en la cruz; lo ofreció todo, hasta la última gota de sangre (cf. Jn 18, 34).

Hemos de ponernos en camino cuesta arriba, con esfuerzo y sacrificio, renunciando a lo que nos impide seguir a Jesús, a lo que nos impide tomar la cruz; pero sabiendo que nos lleva a disfrutar de una experiencia única, que llenará toda nuestra vida; una experiencia luminosa, como la que disfrutaron los discípulos más cercanos a Jesús (cf. Mt 17, 2).

Y esa experiencia no la hacemos en solitario, sino juntos, como Hermandad, como Iglesia peregrina, caminando con los que el Señor ha puesto a nuestro lado como compañeros de viaje. Nos acompaña de modo especial Nuestra Señora del Mayor Dolor, como lo hizo ella en el camino del calvario y junto a la cruz con otras mujeres y el “discípulo amado” Juan (cf. Jn 19, 25-27); y como lo hizo con los demás apóstoles después de la resurrección, perseverando en la oración a la espera de recibir el Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14).

Queridos fieles, estamos bien acompañados; no vamos solos. Caminamos juntos, sinodalmente. Queridos cofrades, caminad juntos como hermandad, como comunidad cristiana, como parroquia, como Iglesia, rezando juntos y viviendo en fraternidad. Nuestra Señora del Mayor Dolor os acompaña, os cuida maternalmente e intercede por vosotros ante su Hijo Jesús. ¡Haced el camino cuaresmal juntos, para llegar a la Semana Santa y a la Pascua de resurrección! Éste es el objetivo.

3.- En esta celebración damos gracias a Dios por la Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima del Mayor Dolor, que celebra su función principal.

Os invito a dar gracias a Dios recordando brevemente la historia de vuestra cofradía. La devoción al Santísimo Cristo de la Misericordia se remonta al año 1930, cuando doña Celia Parejo, mujer de fe profunda, adquirió una imagen de Cristo Crucificado, que cada Viernes Santo recorría las calles de Puente Genil llamando a la conversión, siendo germen de una devoción naciente.

En los trágicos sucesos de la persecución religiosa de la década de 1930, desde el inicio de la Segunda República, fue destruida la imagen del Cristo, como fueron destruidas muchas imágenes en tantas diócesis, al igual que la quema de iglesias y conventos.

Pero la devoción volvió a renacer en 1940, cuando doña Celia adquirió un nuevo Crucificado y una imagen de la Virgen, con los que se reorganizó el grupo inicial bajo el nombre de Cristo Crucificado y su Madre Dolorosa.

Posteriormente, en 1943, se añadieron las imágenes de San Juan Evangelista, María Magdalena y un centurión romano, configurando y completando así un cuadro plástico catequístico. Las imágenes tienen una finalidad devocional y de enseñanza catequética; de manera que contemplar la imagen lleve a la devoción y a la conversión, sin necesidad de muchas palabras. En tiempos de analfabetismo eran suficientes las imágenes para hacer brotar desde el corazón una oración y unos sentimientos de amor al Cristo de la Misericordia. Y quien contempla la imagen de la Virgen del Mayor Dolor, comparte con ella su sufrimiento.

4. Como todas las cosas humanas, la devoción tuvo sus altibajos, experimentando un nuevo impulso a finales de los años 1950, gracias a la animación de un grupo de hermanos y al acompañamiento espiritual de los Padres Franciscanos.

En 1958 el entonces Obispo de Córdoba, Mons. Manuel Fernández Conde, aprobó los Estatutos y constituyó canónicamente la Cofradía, poniendo su sede canónica en el Convento Franciscano de la Victoria. Y en 1976, tras la incorporación de una nueva imagen del Cristo, la sede canónica quedó definitivamente en la parroquia.

5.- En el relato de la transfiguración el apóstol Pedro estaba disfrutando de aquella visión y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!» (Mt 17, 4); porque todo encuentro con el Señor es fuente de luz y de felicidad.

En los encuentros de las diversas personas con Jesús, que nos narran los evangelios, su vida queda transformada: el ciego recobra la vista (cf. Mc 10, 46-52), los cojos vuelven a caminar (cf. Mt 11, 4-5), el paralítico es curado (cf. Lc 8, 18-24), los enfermos y leprosos son curados (cf. Lc 17, 11-19; Lc 8, 12-14), y hasta los muertos resucitan (cf. Jn 11, 1-19). Hay un cambio radical en todos ellos.

Pablo, el apóstol de los gentiles, no conoció a Jesús personalmente y por ello es modelo para nosotros, que tampoco hemos conocido al Jesús de la historia. Su encuentro con Jesús en el camino de Damasco transformó su vida (cf. Hch 9, 1-9). Encontrarnos con Jesús cambia nuestra vida y nos da fuerza para seguirle.

6.- Ante la petición de Pedro de quedare en el Tabor, Jesús les invita a bajar del monte (cf. Mt 17, 7) y les manda que no cuenten a nadie la visión «hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos» (Mt 17, 9); porque Jesús tiene que sufrir primero la muerte en Jerusalén; pero eso es duro y por ello quiere animar a sus discípulos más cercanos para cuando llegue la hora difícil de su pasión y muerte.

 Los apóstoles deben bajar y asumir lo que Jesús les pida; deben acompañarlo en el camino hacia Jerusalén; y también ellos un día deberán asumir su cruz.

No nos podemos quedar en el monte. Ser cofrade implica seguir a Cristo como buen discípulo y acompañarlo en su pasión; así lo hacéis siempre y de modo especial en tiempo cuaresmal y en el Triduo; hay que seguir acompañando a Jesús hasta la Pascua.

El Santo Cristo de la Misericordia pide también a quien le siga que anuncie la resurrección y la salvación a todos los hombres, dando testimonio y sin avergonzarse de ello, como dice san Pablo: «Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios» (2 Tm 1, 8).

Queridos cofrades, tomad parte en el anuncio del Evangelio según las posibilidades que tengáis; sed testigos de la muerte y resurrección de Cristo. ¡No descuidéis esta tarea, tan necesaria y urgente en nuestra sociedad! Muchos viven sin enterarse de este acontecimiento que ha cambiado la historia de la humanidad.

7.- Deseo felicitar al Hermano Mayor, Antonio, y a su Junta, por haber sido elegido pacíficamente por los hermanos. Esto me alegra mucho, porque soy testigo de que en otras cofradías se arman guerras para elegir al hermano mayor.

Caminad juntos todos los hermanos hacia la Pascua y mantened la fraternidad y estilo que tenéis de hacer las cosas con paz, alegría y comunión, sin dagas que se claven por la espalda. Creo que me entendéis, ¿verdad?

Hoy, vuestra Cofradía continúa siendo una escuela de fe, de esperanza y de testimonio público de amor al Santísimo Cristo de la Misericordia y de una gran devoción a María Santísima del Mayor Dolor.

Ahora sois vosotros, queridos cofrades y fieles, quienes lleváis en vuestras manos el testigo para transmitirlo a las nuevas generaciones. ¡No les falléis! ¡Transmitid la fe que recibisteis de vuestros mayores, para que no se apague la llama de la fe en este querido pueblo!

La transfiguración de Jesús cambió su figura externa para manifestar su divinidad interior. El Cristo de la Misericordia nos invita a dejarnos transfigurar por él. Dejemos que su figura se plasme en nuestros corazones.

En el bautismo recibimos la fe, la esperanza y el amor; y el Espíritu Santo selló en nosotros la figura de Cristo, que la emborronamos o desfiguramos por el pecado y recuperamos en el sacramento de la confesión. Hemos de dejarnos transfigurar por el Señor, para que su figura quede nítida dentro de nosotros, para poder ser testigos para los demás.

El Señor nos pide que le acompañemos en esta cuaresma en el camino del calvario; que purifiquemos nuestro corazón de lo que impide seguir al Maestro; es decir, de lo que nos impide tomar la cruz. ¡Obedezcamos, pues, al Santísimo Cristo de la Misericordia y acompañemos a María Santísima del Mayor Dolor en su sufrimiento! Amén.

+ Jesús Catalá

Obispo emérito de Málaga

Homilía en el funeral del sacerdote José Amalio González Ruiz

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 28/02/2026  

Otra vez la muerte ha llamado a la puerta de nuestro presbiterio. Esta vez, a traición, sin el más mínimo aviso. El jueves, nuestro hermano Pepe Amalio salió de casa como todos los días y, poco después, nos golpeó la noticia —increíble— de su fallecimiento. Y aquí estamos: sus hermanos, Lourdes y Juan de Dios, su familia, sus amigos, sus hermanos sacerdotes y sus feligreses de San Juan y San Andrés de Coín, de Villa del Guadalhorce y de otras parroquias a las que sirvió.

Venimos con el corazón herido, muy triste. Porque despedir a quienes amamos, aunque sepamos que no es un adiós definitivo, siempre nos duele. El amor no tolera bien la distancia y la ausencia. Y la tristeza —incluso la rabia que alguno pueda sentir— no es falta de fe: es la huella profunda del cariño.

El dolor por la muerte de Pepe Amalio evidencia, paradójicamente, la fortuna que tuvimos al caminar junto a él. Como todo ser humano, tuvo sus limitaciones y pecados —sus prontos—, pero quienes lo conocíais bien me habéis hablado de tantas cosas buenas: campechano, cercano, jovial, disfrutón, ilusionado, afectuoso, apasionado, buen amigo, amante de la naturaleza y especialmente de las aves. Y, al mismo tiempo, un hombre que cuidaba su relación con el Amado, siguiendo la senda de San Juan de la Cruz y de su madre, Magdalena; un pastor con corazón, con olor a oveja; integrado en su pueblo y dedicado a sus feligreses, a la pastoral juvenil; a los buscadores que se acercan a la fe en los Cursillos de Cristiandad; cercano a todos, también a la gente sencilla, con la que disfrutaba compartiendo una cerveza; y a quienes alguna vez se han sentido incomprendidos o rechazados por la Iglesia.

Hoy, queridos hermanos y hermanas, os invito a poner sobre el altar todo lo que lleváis dentro: la tristeza y la rabia, el amor y la gratitud, junto con todas las experiencias humanas, espirituales y pastorales que habéis vivido con Pepe Amalio o gracias a él. Os animo igualmente a abrir el corazón a la Palabra de Dios que, aunque no responde a todos nuestros interrogantes, sí nos ofrece luz para seguir caminando.

  • La primera lectura nos recuerda el amor que Dios nos tiene: Él nos ha elegido gratuitamente, nos acompaña con fidelidad, nos ofrece su palabra para guiarnos por el camino de la libertad y nos dirige una promesa: Dios nos elevará «en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho». Por eso confiamos en que Dios elevará a Pepe Amalio, por encima incluso del vuelo de sus halcones, hasta la casa del cielo. Quizá hoy nos resulta difícil sentir este amor de Dios, porque el dolor pesa demasiado. Pero dejemos que, poco a poco, ese amor nos envuelva. Aunque no nos ahorra el sufrimiento, ¡cuánto nos ayuda a afrontar el futuro la certeza de que Dios está a nuestro lado y abre caminos de esperanza!
  • El Evangelio nos invita a amar como Dios nos ama. No se trata de amar a los demás como ellos nos aman, sino como somos amados por Dios. «Sed perfectos (es decir, misericordiosos) como vuestro Padre es perfecto (misericordioso)». A este Padre misericordioso encomendamos a Pepe Amalio. Jesucristo no solo nos muestra este camino de misericordia: nos da la fuerza de su Espíritu para recorrerlo. No nos encerremos, por tanto, en nuestro dolor o en nuestra comodidad. Pidamos la fuerza del Espíritu Santo para seguir amando, perdonando y trabajando por el Reino de Dios con la misma pasión que Pepe Amalio. El Espíritu Santo nos resucita del egoísmo a la generosidad, del rencor al perdón, de la tristeza a la esperanza y de esta vida a la eterna, donde podremos abrazar de nuevo a nuestro hermano.

Permitidme finalmente compartir una reflexión, especialmente con mis hermanos sacerdotes y diáconos. A veces nos lamentamos porque hemos perdido prestigio social, porque no se nos escucha como quisiéramos, porque solo aparecemos en los medios cuando alguno hace algo malo… Y sí, eso es una parte de la verdad, pero una parte muy pequeña. La gran verdad es la que estamos viviendo estos días en estas comunidades y en este funeral: muchísimas personas consternadas por la muerte de Pepe Amalio, algunas muy cercanas a la vida parroquial y otras, no tanto, que expresan su tristeza y su cariño con un abrazo, una palabra, una oración, una publicación en redes. Son mujeres y hombres, niños, jóvenes y mayores, que valoran y agradecen lo que hacemos y lo que representamos, a pesar de nuestros errores. No os dejéis engañar, pues, por las apariencias. Nuestra gente, para querernos y apoyarnos, no nos exige que seamos santos —ojalá lo seamos cada día más con la ayuda de Dios—. Nuestra gente nos quiere y nos sostiene a poco que seamos personas normales, cercanas, sinceras y entregadas a nuestra misión.

Demos gracias a Dios, pues, por los feligreses de nuestras comunidades, que tanto nos perdonan y nos sostienen. Y vosotros, queridos fieles laicos, dad gracias a Dios por vuestros sacerdotes, tan importantes para vivir y transmitir la esperanza y el amor que brotan de la fe. Y todos juntos, aunque tengamos el corazón roto, demos gracias a Dios por Pepe Amalio, por su vida y su ministerio, y porque esperamos poder abrazarlo más vivo que nunca en la Casa del Padre.

Amén.

+ José Antonio Satué

Obispo de Málaga

Semblanza de José Amalio González Ruiz

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Semblanza leída en el funeral de José Amalio González por su hermano en el presbiterio Emilio López Navas

28/02/2026
“No me he guardado en el pecho tu justicia, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea” (Sal 40,9-10)

José Amalio González Ruiz, Pepe Amalio, Pepe, Pepito. Esta semblanza puede ser muy breve o durar una verdadera eternidad. Si me ciño a repasar externamente los lugares en los que has sido párroco, se pueden reducir a cuatro: en Antequera, Santiago y San Pedro desde el 2004 al 2014; después en esta zona has simultaneado tanto Guaro y Villa de Guadalhorce con esta parroquia, San Juan y San Andrés de Coin, que aún atónita parece querer soltar el eco de tu voz por las esquinas.

También podríamos repasar tus nombramientos, como miembro de varios consejos diocesanos (de presbiterio, de Consultores…), como consiliario de Cursillos de Cristiandad e incluso como capellán de colegio… Pero todos sabemos, tú, sobre todo, que esos nombramientos no tenían la capacidad de quitarte el olor a oveja. Al contrario, siempre has sido libre y valiente, capaz de decir la verdad a quien corresponda (incluso algún que otro obispo) … aunque alguno te dijéramos que aflojaras.

Como no tenemos a disposición la eternidad, como tú ahora comienzas a experimentar, déjame que repase contigo algunos “asuntos” que no hacen más que llegarme al corazón en forma de lágrimas, para que entre los que te queremos y están aquí presentes las lloremos de una vez (si es que eso fuese posible).

Fuiste a nacer el tres de mayo del 71, el día de la cruz (tienes el don de la oportunidad con las fechas). No sé cómo Magdalena (tu madre), no se dio cuenta de que tú ibas a ser la suya, su cruz, al menos durante tu infancia y juventud. Bien decías después, ya de cura, que tu vocación era un milagro, de lo travieso e inquieto que eras de pequeño. Creciste, junto a tu hermana Lourdes y tu hermano Juan de Dios en circunstancias difíciles, pero nunca fue una vida triste, aunque sí complicada. Así lo muestra tu paso por distintos colegios, de los que sé que ahora están orgullosos de que fueses su alumno, pero en el momento las pasaron canutas contigo.

Buscando la felicidad tuviste hasta novia, te involucraste en grupos de fe en la parroquia de Stella Maris y ahí, a pesar de las travesuras que mejor nos callamos, el Amado, que tan bien cantó San Juan de la Cruz, salió a tu encuentro. No recuerdo ahora cuantos años fuiste carmelita, pero el poso quedó… y has sabido reconocer su figura en los sotos por los que pasó con presura”.

En los primeros días de octubre de 1997, once aparentes insensatos tocamos a las puertas del Seminario. Tú nos decías, así como en secreto, que “oficialmente” no podías ingresar, porque aún te ataba el voto temporal que emitiste con los carmelitas en Úbeda. Menos mal que eso, por temporal, duró poco. Entonces, sin ser conscientes del todo lo que suponía aquel encuentro, aquel que es la Vida unió destinos que serán eternos.

No quiero abrir el bote de las anécdotas, porque seguro que serían inagotables (y algunas no son para contarlas en el templo). Tantos encuentros fortuitos, tantas tardes compartidas en el Seminario, en el Menor, con tu familia… En tu ser ardía un corazón misionero, que te llevó a ofrecerte, ya ordenado, por si se necesitaba tu presencia en Caicara. Claro, como te dio por irte más de un verano a Marruecos a pringarte como el que más… Sé que de esas experiencias no solo te llenaste tú, sino que se creó escuela.

Otra vez con las fechas: te ordenaste el 11 de septiembre, no de 2001 con las torres gemelas, sino tres años después. Este verano cumplirías 22 años de vida sacerdotal entregada. Porque si hay algo que las personas que te han tratado dejan claro es que tu vida estaba ofrecida totalmente. Yo te he regañado más de una vez, pero tu teléfono, tu teléfono lo tiene todo Antequera, Coín, Guaro, Monda, Alhaurín… y podríamos ir nombrando algún que otro sitio más. Eso sí, tenías la envidiable capacidad de, cuando la conversación ya se había acabado (al menos para ti), cortarla sin paliativos: “vale, venga adiós, adiós”.

Tú lo vivías todo con pasión: los jóvenes, los campamentos, el botellón si hace falta… y las reuniones, las discusiones (incluso teológicas), las comidas (si, eso también lo vamos a dejar para otro día). Y cuando uno hace las cosas con pasión, pasa de ser maestro a ser testigo. Y no solo en las cosas “divinas”. Hablar contigo de tus aves era entrar en una dimensión dominada por ti, pero que se esclarecía con una facilidad pasmosa. No solo sabías, sino que “sabías trasmitir lo que sabías”… Has hecho el bien, has construido el Reino incluso entre los jeques más ricos, llevando esa oración del cetrero que seguirá emocionando a quien la lea y la rece.

El día 26 de febrero, de hace 5 años, tu madre, Magdalena, nos dejaba para partir allí a donde tú te diriges ahora. ¿Eres de fechas, o no eres de fechas?

Hermano valiente, querido entre primos, primas, tíos y tías. Has pasado haciendo el bien, has devuelto a mucha gente la ilusión de creer, la alegría de la fe, la pasión por el Evangelio. Al clero de Málaga le dejas un hueco tan grande como tu cuerpo, pero sabemos que, desde allí, desde cerquita de tu Amado, vas a mandarnos muchos como tú. Ahora vas a ser feliz, a ser plenamente feliz… y aunque nosotros ahora nos parezca que no lo somos, lo hemos sido contigo y lo seremos de nuevo también, contigo y con Él. Déjanos solo un tiempito para poder asumirlo, para poder comprobar que, como tú tanto repetías, “solo se es feliz haciendo felices a los demás”. Gracias, Pepe Amalio, por tu vida.

Emilio López Navas
Emilio López Navas es doctor en Teología Bíblica y profesor de los Centros Teológicos Diocesanos

La Diócesis presenta las jornadas avilistas de estudio y oración

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Córdoba abunda en el estudio sobre san Juan de Ávila en unas jornadas para sacerdotes y seminaristas dedicadas a la oración del 8 al 11 de abril

La diócesis de Córdoba presenta la oportunidad excepcional de profundizar y meditar las enseñanzas de san Juan de Ávila a través de unas Jornadas de estudio y oración para sacerdotes y seminaristas organizadas y promovidas por la Diócesis de Córdoba, el Seminario Conciliar “San Pelagio” de Córdoba y el Centro Diocesano San Juan de Ávila de Montilla.

Las jornadas se desarrollan en un programa de tres días que comienzan  con la ponencia de “¿Quién es San Juan de Ávila?”, a cargo del obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, que inaugurará el ciclo a las 19:00h del miércoles 8 de abril. Tras su intervención compartirá el rezo de vísperas con los asistentes.

La jornada completa del 9 de abril se estructura en dos bloques; de un lado se profundizará en la dimensión de la espiritualidad de San Juan de Ávila  y por otra en la relación entre Eucaristía y Caridad Pastoral en el patrón del clero español. Con la conferencia “San Juan de Ávila: promotor de la mística en el clero diocesano” ofrecida por el obispo emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández,  arrancará la fase académica del jueves, 9 de abril, por la mañana, mientras el segundo bloque se desarrollará a través de la ponencia de monseñor Jesús Vidal, obispo de Segovia y Presidente de la Subcomisión Episcopal para los Seminarios, que tendrá lugar a las 16:30h. Puesta en común, rezo de Vísperas y hora Santa con textos avilistas completarán esta segunda jornada.

Los dos últimos bloques del encuentro dedicado a sacerdotes y seminaristas están dirigidos al estudio de la oración en San Juan de Ávila. El próximo día 10 de abril se celebrará un retiro y visita en Montilla con meditación dirigida por Juan Carlos Mateos González, secretario de la Comisión Episcopal para el Clero y los Seminarios. El último bloque estará presidido por la relación del apóstol de Andalucía con la Virgen María con una conferencia del sacerdote diocesano Juan José Romero Coleto, que ofrecerá la ponencia “la devoción mariana en San Juan de Ávila. Tras la presentación del documento de trabajo y la Eucaristía presidida por el obispo de Córdoba, finalizarán las jornadas.

El lugar de celebración será el Seminario Conciliar «San Pelagio». Los sacerdotes y seminaristas interesados pueden dirigirse al teléfono 691932197 para realizar su inscripción o a través del correo electrónico centrodiocesano@sanjuandeavila.net.

Consulte aquí el programa completo: JornadasAvilistas2026

 

 

 

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