
Hace escasos días celebrábamos la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, en la que denunciamos la situación que sufren muchos trabajadores y trabajadoras junto a sus familias. Son todas aquéllas a las que falta el trabajo, el trabajo que realizan no respeta los derechos laborales o el salario que cobran no les da lo suficiente para vivir. Entre estas familias hay un grupo que padece las peores condiciones: las familias inmigrantes.



