El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, mantenía el pasado viernes, 23 de octubre, un primer encuentro de trabajo con el presidente de la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la ciudad de Jaén, Francisco Latorre, que acudió acompañado por la práctica totalidad de los miembros de la nueva Comisión Permanente.
La reunión se desarrolló en un clima de cordialidad, respeto y entendimiento mutuo. Durante el encuentro, ambas partes compartieron impresiones sobre la actualidad de la vida cofrade de la ciudad, así como sobre los retos y proyectos de la Agrupación en esta nueva etapa y sus líneas de acción en los ámbitos pastoral, social y cultural.
Asimismo, el Prelado expresó su agradecimiento por la labor que las hermandades y cofradías desempeñan en la evangelización y en la conservación y transmisión de las tradiciones de la ciudad.
Por su parte, el presidente de la Agrupación reafirmó el compromiso de la nueva Comisión Permanente de continuar trabajando en estrecha comunión y coordinación con la Diócesis, al servicio de las hermandades y de la Iglesia de Jaén.
Este primer encuentro refuerza los vínculos de comunión y colaboración entre el Obispado y la Agrupación de Cofradías y Hermandades, en el inicio de una nueva etapa de trabajo conjunto para seguir enriqueciendo la vida espiritual y comunitaria de la ciudad.
El Día de la Iglesia Diocesana nos invita a renovar nuestro compromiso con una Iglesia cercana, participativa y al servicio de la misión.
La campaña gira en torno a mensajes clave del papa León XIV en su visita a España el pasado mes de junio.
Una oportunidad para dar a conocer lo que la Iglesia es y lo que hace en todo el territorio, reforzando el compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas.
«Dios cuenta contigo» es el lema de la campaña del Día de la Iglesia Diocesana2026 que se celebra este año el domingo 8 de noviembre. Una llamada al compromiso desde la gratitud, ya que, la vida de las diócesis y parroquias solo se entiende desde la respuesta corresponsable de todos los bautizados, cada uno desde su propia vocación y estado de vida.
Presentación de la campaña del Día de la Iglesia diocesana 2026
La presentación de la campaña, el lunes 26 de octubre en la sede de la Conferencia Episcopal Española, está a cargo de Mons.Vicente Rebollo, obispo responsable del secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la CEE, y José María Albalad, director de este secretariado.
La campaña del Día de la Iglesia Diocesana 2026 pivota en torno a mensajes clave del papa León XIV en su visita a España el pasado mes de junio. Un viaje apostólico en el que el Santo Padre destacó la importancia del compromiso de todo el Pueblo de Dios “aportando cada uno su don para la misión común”, consciente de que “una fe que no se traduce en el compromiso cotidiano de transformar las realidades diocesanas se convierte en un museo del pasado”.
La labor que la Iglesia realiza es posible gracias al tiempo, las cualidades, la oración y el apoyo económico de millones de personas, como refleja el vídeo de la campaña: URL
La oración es fundamental, porque constituye el alma de todo lo que hacemos. Con ella, los frutos son mayores y más permanentes.
Qué decir del tiempo que se entrega gratuitamente sin esperar nada a cambio. Una sonrisa cercana, una mano que apoya un hombro desconsolado, acompañar en silencio al que sufre…
Un tiempo en el que compartimos nuestras cualidades, los dones y talentos que el Señor nos ha regalado.
También resultan necesarias las aportaciones económicas, con donativos puntuales y suscripciones periódicas, ya que, ayudan a sostener la labor social y espiritual de la Iglesia.
Transparencia y rendición de cuentas
El Día de la Iglesia Diocesana constituye también una oportunidad para dar a conocer lo que la Iglesia es y lo que hace en todo el territorio, reforzando el compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas.
Para ello, la campaña cuenta con la revista “Nuestra Iglesia”, una publicación personaliza para cada una de las 69 diócesis territoriales en la que se refleja la vida que crea en cada Iglesia particular la respuesta corresponsable de todos los bautizados. Toda la información está disponible en la página web www.portantos.es
En definitiva, el Día de la Iglesia Diocesana nos invita a renovar nuestro compromiso con una Iglesia cercana, participativa y al servicio de la misión, siendo cada uno generoso en la entrega de su tiempo, sus cualidades, su oración y su apoyo económico: “Tu diócesis, tu familia. Un compromiso de todos, como Iglesia viva y corresponsable, al servicio de la misión”.
La Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida ha celebrado en Madrid, los días 24 y 25 de octubre, las XLVII Jornadas Nacionales de delegados de Apostolado seglar y responsables de Movimientos y Asociaciones, bajo el lema «Iglesia que camina con la humanidad».
En dichas jornadas participaron los delegados de nuestra diócesis, Elena González y Daniel Darias.
El encuentro ha reunido presencialmente a más de 120 participantes, representantes de las delegaciones diocesanas de Apostolado Seglar y de diferentes movimientos y asociaciones de laicos de toda España. A esta participación se sumó el seguimiento online de la ponencia del arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, que contó con más de 1.250 personas inscritas.
Las Jornadas han estado orientadas a profundizar en la Doctrina Social de la Iglesia; fortalecer la comunión y el acompañamiento entre los responsables del Apostolado seglar; y avanzar en una presencia de los cristianos en la vida pública que responda, desde el Evangelio, a los desafíos de nuestra sociedad.
Homilía del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía celebrada en la Catedral, el 25 de octubre de 2026.
Queridos hermanos sacerdotes concelebrantes,
Querido diácono,
Queridos seminaristas, acólitos,
Queridos hermanos y hermanas,
Queridos congresistas en este Congreso de Cronistas Oficiales de España y de México,
Queridos hermanos todos y también quienes nos seguís a través de la televisión,
Estamos en el domingo XXX del tiempo Ordinario y la palabra de Dios enlaza con lo que se nos exponía hace una semana, el pasado domingo. Era la pregunta… Que son muy importantes las preguntas en el Evangelio y sirven a Jesús para darnos enseñanzas fundamentales. Y esta pregunta, que le hacían la semana pasada, si era lícito pagar tributo al César o no. Jesús, por lo que nos cuenta el evangelista san Mateo, los dejó absolutamente asombrados con su respuesta. Malintencionada, ciertamente, para pillar a Jesús en alguna salida con la que acusarle ante las autoridades.
Con aquella respuesta clásica en la teología política y en la moral cristiana de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Pidiendo que le mostraran con una moneda y preguntando por la efigie del César impresa en ella. Después le hacen otra pregunta. En esta ocasión es un doctor de la ley que le pregunta cuál es el mandamiento principal. Los israelitas tenían en la ley de Dios más de 600 prescripciones, más de 600 leyes. Tenían para todo. Y así viene descrito, especialmente en el libro de Levítico, en el Antiguo Testamento. Esas leyes afectaban a todas las dimensiones de la vida, desde las dimensiones físicas de higiene hasta las dimensiones de convivencia y relación con Dios en que está, especialmente en el Decálogo, expresada la voluntad de Dios, en esa alianza que Dios hace con Moisés y esa expresión, precisamente de esa ley inscrita en el corazón del hombre, que es la ley natural o la gramática de la naturaleza, que llamaba el Papa Benedicto XVI. Ese sentido moral que tiene el ser humano, que se resume en buscar hacer el bien y evitar el mal. Pero que después va concretándose, saliendo de esa oscuridad a la que lleva el pecado original al ser humano, que muchas veces pone el bien donde no es, donde no está y al mismo tiempo busca el mal.
A veces, como dice san Pablo, “Con esa debilidad que veo claro el bien que hago, que tengo que hacer. En cambio, hago el mal que no quiero”. Ese sentido de debilidad, consecuencia del pecado que acompaña al ser humano. Pero el Señor ha querido mostrar claramente qué espera de nosotros. Y lo que espera por encima de todo, por encima de todas esas leyes… Ciertamente está el Decálogo, esa expresión de lo que hace referencia a nuestros deberes para con Dios, en nuestros deberes para con los demás y en nuestros deberes también para con nosotros mismos. Expresión sintética de la vida moral, de la vida ética del ser humano. Que nos sirven para ordenar conforme al bien, conforme a la verdad, la vida del ser humano, que no le basta con tener cosas o conseguir cosas, o un puro progreso material, sino que busca las razones por las que vivir. Busca el sentido de su existencia y cuando cegamos ese sentido, cuando se pierde personalmente y en sentido también colectivo, en el sentido de una sociedad, la referencia al bien y al mal. O cuando está a merced de mayorías, que está a merced de intereses políticos, o estratégicos, o de modas. Entonces peligra un referente moral, que es el que sustenta también la vida de los seres humanos. Y es la dignidad de toda persona, que es inalienable, imagen y semejanza de Dios. Esto constituye lo fundamental en el principio ético y moral de las personas y de las sociedades.
Pero, el Señor nos pide más. El Señor nos muestra… Y ante esta pregunta de este doctor de la ley, “¿cuál es el mandamiento principal de todos los que tenemos?” Y Jesús le dirá “Amarás al Señor tu Dios. Este es el primero. Con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas”. Es la oración que repiten los judíos varias veces y que ponen en la entrada de sus puertas.
Es el Shema Israel. Escucha Israel. El Señor es solamente uno. La unicidad de Dios. Hay un único Dios, el Señor es uno. Y amarás al Señor tu Dios con todas tus fuerzas. Dios no puede ser algo marginal en la vida del ser humano. La vida del ser humano está orientada fundamentalmente a esa dimensión trascendente. A Dios. Nos hiciste, dice san Agustín, el gran buscador de Dios. Nos hiciste Señor, para ti. Nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en ti.
Y es esa búsqueda, es esa búsqueda de Dios, esa ese deseo que va más allá de llenarnos de cosas, de tener esa plenitud del ser que anhela el ser humano, de trascendencia, de romper el techo de la muerte. De buscar unos valores por los que la vida merece la pena ser vivida y que trasciende en lo puramente material del tener o del bienestar. Que, por desgracia, es el objeto de vida.
Claro que tenemos que tener bienestar. Claro que tenemos que tenerlo, y a ser posible, que todos participen de ese bienestar y no haya brechas en nuestra sociedad. Y cuando hay una sociedad sustentada ética y moralmente sobre el fundamento de Dios, sobre el fundamento de la ley natural, sobre el fundamento de los principios éticos fundamentales de la dignidad inalienable del ser humano.
Entonces, una sociedad es próspera. Entonces en una sociedad no habrá desigualdades sociales. Y entonces ese reparto, esa justicia estará y tiene que ser consecución. Por eso el Señor añade a ese primer precepto, el segundo también como primero. Y el segundo es semejante a este “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Es más, Jesús, en el Evangelio de san Juan, nos dará el mandamiento nuevo “Os doy un mandamiento nuevo. Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado”.
¿Y cómo nos ha amado Jesús? Que nos muestra el amor de Dios. Que es la personificación… Que es esa Persona divina, la segunda Persona de la Santísima Trinidad. Que se hace hombre y nos muestra el amor misericordioso de Dios. Eso es lo que expresa la devoción al Corazón misericordioso de Cristo. Pues ese Cristo nos habla de que hemos de amar con su corazón, con su amor. Como yo os he amado.
Por eso, las exigencias del cristianismo van mucho más allá de una reciprocidad. Van mucho más allá de un puro altruismo, de una ONG. Por eso el amor cristiano lleva hasta el heroísmo. Ese amor es el amor de las bienaventuranzas, es el amor del Sermón de la Montaña. Es el amor que lleva a poner la otra mejilla, a perdonar a quien nos ha ofendido. Ese amor es el que nos lleva a superar el concepto de amigo y enemigo, porque todos tienen que ser amados con el amor de Dios. Y ese amor que cuesta, que es difícil, necesita la ayuda de la gracia del Señor. Y el ejemplo permanente y la referencia a quien nos ha amado hasta el extremo, que es el mismo Jesucristo. Que se pone a los pies de sus discípulos, lavándole los pies como un Dios.
“¿Habéis visto lo que yo he hecho con vosotros? También vosotros debéis lavar los pies unos a otros”. Con eso les está mostrando que tienen que vivir ese amor que nace del servicio. “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”. Es el amor de Cristo en la cruz. El que da la vida por nosotros.
“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos”. Luego, queridos amigos, esa es la medida. La medida es Cristo. Y de esto vamos a ser examinados. Vamos a ser examinados de tal manera que en cristiano no se puede separar el amor de Dios del amor a los demás. Es más, Jesús nos dice en el Evangelio, “Cuando vas a presentar tu ofrenda ante el altar y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, vete primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a presentar tu ofrenda”. O cuando le pregunta a Simón Pedro Señor maestro, “¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano? ¿Siete veces?”. “No solo siete veces, sino setenta veces siete”, le dice Jesús.
Esto puede parecer a los ojos humanos hacer el tonto. ¿Y por qué me toca siempre a mí? ¿Y por qué? Pero este es el heroísmo de la caridad. En el que tenemos que ir avanzando y nuestro mundo cambiaría. Y además, nos dice san Juan en su primera carta, “Quién dice que ama a Dios y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo va a amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su hermano, a quien ve?”
Luego, el cristiano tiene que permanentemente examinarse… Si vemos en los demás el rostro de Cristo. Si vemos en los demás ese ese Cristo al que tenemos que socorrer, especialmente en quien más lo necesita. Por eso, en la revelación divina, se nos muestra ya esta exigencia del amor al prójimo. Ya desde los inicios de la humanidad, cuando Dios le pide cuentas a Caín de la sangre de Abel. Le pide cuentas.
Y esto lo vemos también en la primera lectura, donde se nos dice que el amor al emigrante, el amor al distinto, el amor… Porque Dios escucha especialmente a quien se ve en la necesidad, en la contingencia, en el desvalimiento. Queridos amigos, esto no es algo de moda. Y esto hay que decirlo, porque Jesús nos lo exige permanentemente.
Es más, nos ha dicho ya de qué nos va a preguntar al final de nuestra vida. Nos ha anticipado el temario del examen, del examen colectivo de la humanidad y del examen personal. Del examen al final de los tiempos y del examen de cuando cada uno tengamos que darle cuenta a Dios de nuestra vida. “Venid vosotros, benditos de mi Padre. Heredad el Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber. Fui peregrino y me acogísteis. Estuve enfermo y en la cárcel me visitasteis”. “¿Cuando lo hicimos, Señor? Cuando lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. Y a los otros, los condenará. “Porque tuve hambre y no me disteis”, “¿cuando no lo hicimos?”. “Cuando dejasteis de hacerlo”.
Luego, queridos amigos, esto no son glosas. Esto nos cuesta a todos y todos tenemos que examinarnos. Y más en un ambiente tan polarizado como el que asistimos. En unos momentos que, a nivel nacional y al nivel internacional, de enfrentamientos, de polarización, de crispación, de palabras duras, groseras… Donde parece que la ética está ausente absolutamente. De unos contra otros. Esto no. El Papa, al que aplaudieron todos los diputados y todos los senadores españoles, dijo unas palabras de concordia en su visita a España. ¿Qué pasa ¿Se han olvidado?
Volvemos a un cainismo colectivo. No, queridos amigos, el Evangelio no es para guardarlo. El cristianismo no es para ponerlo en paréntesis en tiempos electorales o a la hora de las decisiones y de la responsabilidad política. De quienes son activos en política y de la ciudadanía a la que representa. Todos estamos llamados a fundamentar nuestra vida sobre, al menos un sentido ético y moral de respeto. De consideración, de concordia, de paz. Eso en lo humano. Y en lo cristiano, de perdón, de reconciliación. De mirar a los más débiles y a los más necesitados. De no anteponer ningún interés.
Y esto es Evangelio, esto no es política. Esto es sentido moral. Esto es lo que nos pide el Señor. Y un día vamos a acudir y no nos va a servir cómo tenemos las cuentas del banco o los títulos que tenemos, sino el amor que hemos ido desplegando en nuestra vida.
Vamos adelante con esto, vamos a vivir en un amor y una caridad social que nazca y que tenga ese orden, también. Que empiece por los más prójimos, por los más próximos, por la familia, por los matrimonios, por quienes están a nuestro lado, por nuestros conciudadanos. Y en nuestro mundo y especialmente en los más necesitados. Pidiéndole a Santa María, Reina de la Paz, la que está presente en Caná y está atenta para que no les falte nada. Y arranca de Cristo el primer milagro de la conversión del agua en vino. Que también Ella nos ayude a nosotros para que cambiemos el agua de nuestros enfrentamientos en el vino, de la concordia y de la paz.
Así sea. Del amor fraterno, expresión de nuestro amor a Dios.
El Seminario Mayor Diocesano de Granada acogió el pasado sábado el Encuentro Misionero Diocesano, en el que participaron 22 personas. La jornada estuvo dirigida por el misionero claretiano Manuel Ogalla, CMF, quien compartió su experiencia misionera y reflexionó sobre la importancia del encuentro personal y la acogida en el anuncio del Evangelio.
El encuentro comenzó con una oración guiada por la hermana Pompea Maria, que dio paso a dos charlas. La primera estuvo centrada en el pasaje de los Hechos de los Apóstoles (3, 1-10), que narra la curación del paralítico de la Puerta Hermosa. A partir de este texto, Ogalla destacó que la misión nace del encuentro directo con quien sufre, desde una relación humana y sincera que reconoce la dignidad del otro y ofrece no solo ayuda material, sino también escucha, presencia y esperanza.
Tras un descanso, el misionero claretiano presentó seis principios de la misión en la Iglesia, basados en su experiencia en Zimbabue, en el sur de África, donde desarrolla su labor misionera. La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, vivida como un momento de fraternidad.
Tras el nombramiento del sacerdote Emilio López Navas como consiliario para la atención Pastoral de Sordo-ciegos, el equipo ha retomado la actividad con una jornada en la parroquia de la Asunción.
Esta Pastoral lleva funcionando en la diócesis de Málaga unos 15 años, explica Emilio, su papel como consiliario será el de «aconsejar y acompañar a los grupos y personas sordas y sordo-ciegas para seguir conociendo a Jesús y apoyarse entre ellos».
Durante este «pretendemos continuar la catequesis de adultos, el grupo de vida que tenemos en la parroquia de la Amargura, que se llama Effetá, y poner en marcha algunas actividades de formación general y continuar con un taller de lengua de signos que se ofrece a los catequistas que lo deseen, que también se desarrolla en la parroquia de la Amargura».
La responsable diocesana de Primer Anuncio, Victoria Ramos; el delegado de Catequesis, Gonzalo Martín; y José Domínguez y Rogelio Corpas, miembros del equipo diocesano, están participando en las Jornadas de Primer Anuncio celebradas en Pozuelo de Alarcón (Madrid) del 26 al 29 de octubre.
El encuentro dio comienzo la tarde del lunes 26 de octubre con la presentación a cargo de Mons. Juan Carlos Elizalde, obispo responsable del área de Primer Anuncio, y Francisco J. Romero Galván, director del Secretariado de la Comisión. A continuación, Mons. Elizalde impartió la ponencia titulada ‘Conversión pastoral y audacia misionera‘, seguida de un espacio dedicado a compartir experiencias diocesanas.
La jornada del martes 27 comenzó con un bloque de testimonios en formato TED a cargo de M.ª Luz Martín Ortega, de la parroquia Natividad de Nuestra Señora (Diócesis de Getafe); Gema Oliva Benito Sánchez, de la parroquia San Clemente Romano (Archidiócesis de Madrid); y Raúl Morales, de la parroquia del Santo Cristo de la Misericordia (Diócesis de Getafe). A continuación, Juan Carlos Carvajal Blanco, profesor catedrático de Teología de la Evangelización y la Catequesis de la Facultad de Teología de la UESD, ofrecerá la ponencia ‘La centralidad del encuentro con Cristo‘.
Por la tarde, los participantes realizarán una visita guiada al Museo del Prado y celebrarán la santa misa en la iglesia de San Jerónimo del Real. La jornada concluirá con un acto cultural centrado en la experiencia del encuentro y el cine, guiado por José Luis Almarza Sánchez, sacerdote de la archidiócesis de Madrid, profesor universitario y crítico de cine.
El miércoles 28 de octubre, Javier García Rodríguez, delegado para el Primer Anuncio de la archidiócesis de Santiago de Compostela y miembro del área de Primer Anuncio de la CEE, impartirá la ponencia ‘Cor ad cor loquitur‘.
En representación de la Archidiócesis de Sevilla participaron el delegado de la Pastoral Penitenciaria, Félix Quijada; los sacerdotes Roy Mavadana, capellán del Centro Penitenciario Sevilla II (Morón de la Frontera), el capellán del Hospital Psiquiátrico Penitenciario, el sacerdote Emilio Calderón y el voluntario Carlos González.
El encuentro comenzó con la acogida de los participantes y una oración inicial. En la sesión de apertura intervino monseñor Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y Tudela y obispo responsable de Pastoral Penitenciaria. Junto a él ofreció unas palabras Ángel Luis Ortiz, secretario general de Instituciones Penitenciarias.
Una pastoral que ayuda desde la madurez psicológica
Durante la jornada el sacerdote Ignacio Blasco, psicólogo clínico y capellán de prisiones presentó una ponencia titulada «La relación de ayuda desde la madurez psicológica y emocional».
Por su parte, Yolanda Sánchez, delegada diocesana de pastoral penitenciaria de Santiago de Compostela y Juan González Redondo, capellán de la prisión de Teixeiro, presentaron orientaciones y criterios de la capellanía de pastoral penitenciaria de esta diócesis. Tras su exposición, los participantes trabajaron en grupos distintos casos prácticos.
El último día de la jornada, el sacerdote Pedro Fernández, delegado de pastoral penitenciaria de Málaga y capellán de prisión, presentó la ponencia «Marco para un plan de pastoral penitenciaria». Posteriormente, se presentó el informe de la situación de la Pastoral Penitenciaria, en el que se expusieron los retos y objetivos para el curso pastoral que comienza.
Acompañamiento a presos y sus familias
Estas jornadas pretenden ser un espacio de formación, comunión y esperanza para quienes trabajan en la pastoral penitenciaria, una misión de Iglesia que busca acompañar, liberar y sanar las heridas de quienes viven en la cárcel y de sus familias.
En 2026 se conmemoran 900 años del nacimiento, en Córdoba, de Averroes, figura decisiva en la configuración del pensamiento europeo. Filósofo, jurista y médico, destacó como comentador de Aristóteles difundiendo su pensamiento filosófico, primero en la Baja Edad Media y después en el Renacimiento.
La obra de Averroes transcendió fronteras alimentando el debate filosófico y científico en universidades y centros de estudio de toda Europa. La Biblioteca Capitular Colombina de la Catedral de Sevilla se une a esta efeméride mostrando el importante conjunto de manuscritos e impresos relacionados con Averroes que conserva en sus fondos. Esta presencia en la colección de Hernando Colón tiene un sentido profundo, la “biblioteca Fernandina” nació de un proyecto que quiso reunir en Sevilla una colección universal, abierta a todos los saberes y a todas las lenguas. Ese espíritu, que surge en la Puerta de Goles, encaja perfectamente con Averroes, un autor que entendió el conocimiento como un puente entre culturas.
Entre las obras conservadas destaca un manuscrito castellano del siglo XIV, copiado por varias manos, con Comentarios a la Lógica de Aristóteles, que se atribuye a Averroes. En el íncipit (comienzo del texto) podemos leer: “Dixo el sabio el gran legista Abulhelid aben Roso. La entençión deste libro es de fazer comienço sobre los sesos que son contenudos en los libros de Aristóteles del arte de Logica”.
También se guarda un manuscrito en italiano, de 1477, del Colliget, su gran tratado médico, que fue traducido rápidamente al hebreo y al latín y se convirtió en un manual de referencia en las facultades de Medicina de la Europa cristiana medieval.
A esto se suman varios impresos de los siglos XV y XVI, procedentes de talleres tipográficos de Bolonia, Roma o Venecia, sobre metafísica aristotélica, tratados médicos y textos filosóficos que nos muestran la amplitud de intereses de Averroes. Así la Paraphrasis de partibus et Generatione Animalium, es el comentario del pensador cordobés sobre las obras biológicas de Aristóteles. El original en árabe se perdió, pero la obra sobrevivió gracias a la traducción al hebreo y se hizo accesible en Europa a través de la traducción al latín de Jacob Mantino. Por la anotación manuscrita que aparece en el verso de la última hoja sabemos que Hernando Colón compró este libro en Padua, el 5 de abril de 1531.
En Sevilla, Averroes redactó una de sus obras más importante y transcendental, la Destrucción de la “Destrucción de la filosofía” de Algazel, de la que se tiene un ejemplar, impreso en Venecia en 1527.
Hoy, nueve siglos después, Averroes sigue presente en Sevilla. Sus libros, custodiados en la Biblioteca Capitular Colombina, nos recuerda que el conocimiento viaja, transforma y une a las personas. Y que una biblioteca, como la que soñó Hernando Colón, sigue siendo un lugar donde dialogan las culturas, épocas y maneras de entender el mundo.
Virtudes de la Riva Pérez
Técnico Superior de Bibliotecas de Catedral y del Arzobispado de Sevilla