
Las Hermanas de la Cruz han celebrado, este 30 de enero de 2026, la clausura de su Jubileo por el 150 aniversario de su fundación. Concluyen este Año Santo concedido por la Santa Sede en con el cariño de los malagueños y en una Eucaristía presidida por el Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, en el convento de las hermanas de Plaza Arriola, en la capital.
Numerosos fieles diocesanos, entre ellos muchas de las personas que caminan y son acompañadas por ellas, han participado en esta última oportunidad de ganar la Indulgencia plenaria con motivo del Jubileo por los 150 años de su fundación por santa Ángela de la Cruz.
El Obispo, D. José Antonio Satué, ha llegado con antelación para compartir un momento con la comunidad de las hermanas de la Cruz. En la celebración, ha estado acompañado por los sacerdotes Isidro Calderón, vicario parroquial de San Juan Bautista, y Álvaro López Cardosa, párroco de Alameda y Fuente de Piedra. En su homilía, ha afirmado: «Vuestra fundadora escribió hace ya muchos años sobre el amor de Dios y los efectos que causa en el alma. Decía: «cuando se tiene el amor de Dios, aunque no sea mucho, pero alguno, y si se trabaja para tener más, los efectos son maravillosos». Y es cierto. Es verdad que a veces nos sentimos muy limitados para acoger el amor de Dios. Pero a poco que le dejemos a Dios entrar en nuestro corazón, los efectos que causa el alma son maravillosos».
El obispo ha articulado su homilía en torno a tres palabras: amor, entrega y esperanza. Y ha incidido en la gran sencillez del carisma de esta congregación. «El amor es servicial. ¡Qué bien entendió esta palabra de Dios, vuestra fundadora. Ella tenía claro que el amor de Dios y el amor cristiano no es un amor solo sentimental, sino que es un amor que se hace vida, que se hace gesto, que se hace servicio, que se hace carne en la historia concreta de los pobres». «»Su caridad es constante, sin falta». Este es, hermanas, el retrato espiritual de vuestra vocación. El amor que no presume, el amor que no busca recompensa, el amor que no se irrita, el amor que, aunque sea tan pequeño y tan discreto, no pasa jamás». «El carisma de la cruz es ante todo un carisma de amor radical, de amor que sostiene, de amor que acompaña, de amor que consuela a tantas personas que continuamente llaman a la puerta de esta casa, a tantos enfermos que se han sentido acompañados y amados no solamente por vuestra cercanía sino por el amor de Dios a través vuestro»
Al hilo de su nombre, ha dicho: «Queremos amar pero sin que nos duela. Queremos hacer cosas buenas por los demás, pero sin que tenga consecuencias negativas. Sin embargo, el que ama, ama de verdad más allá de las dificultades… No es una invitación, como bien sabemos, al sufrimiento por el sufrimiento, sino a una entrega total, a la libertad interior que hace poner la vida en manos de Dios. Vosotras, Hermanas de la Cruz, habéis hecho de esta palabra vuestro nombre y vuestra misión: Hermanas de la Cruz». «En este año jubilar habéis mirado atrás con gratitud, pero también hacia adelante con confianza. El carisma de santa Ángela sigue siendo necesario. Los pobres, en los que Jesús está presente de una forma especial, siguen clamando. Y el Señor sigue llamando a mujeres valientes que quieran ser cireneas de tantos crucificados. Así, vosotras, con vuestro amor y vuestra entrega, encendéis y aviváis la llama de la esperanza en tantas personas que podrían estar ya sin esperanza ninguna».
La celebración ha estado acompañada por los cantos del coro diocesano, al que se ha unido la asamblea, especialmente en el canto final del himno de santa Ángela. El Obispo ha bendecido, al terminar, con la reliquia de la santa fundadora.
HERMANAS DE LA CRUZ EN MÁLAGA
Presentes en la diócesis de Málaga en Archidona, Málaga capital, Pizarra y Ronda, han celebrado este año jubilar con gozo y agradecimiento por su 150 aniversario. Las Hermanas de la Cruz de la capital tienen su convento abierto a los malagueños en la céntrica Plaza de Arriola (la puerta del convento está abierta de 10.00 a 13.30 horas a diario para recibir su ayuda que luego distribuyen entre los más necesitados). Allí es posible también celebrar junto a ellas la fe (celebran Misa de lunes a sábado a las 8.00 h., y los domingos a las 10 h. y exposición del Santísimo cada tarde a las 18.45 h.), especialmente en este Año Santo, año de alegría y fiesta por poder seguir sirviendo a los favoritos de Dios. Aunque ahora tienen mermada la capacidad de ir puerta por puerta pidiendo ayuda, reconocen que «los malagueños son muy generosos», explica la superiora, y acuden al convento a llevarles bienes básicos que luego ellas hacen llegar a quienes más los necesitan.




















