
Cuando se cumple un mes de la visita del papa Francisco a Suecia para conmemorar el 500 aniversario de la reforma luterana, sus palabras siguen resonando en la Iglesia universal. “Nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente”, aseguró entonces el pontífice, por lo que pidió a todos los cristianos que no se resignasen “a la división y al distanciamiento” y los animó a “superar controversias” para lograr la unidad.








