Cuando leemos el Evangelio observamos que se nos pide a todos los cristianos que seamos personas que vivamos en contacto con el mundo, que pisemos tierra y que seamos creativos a la hora de anunciar un mensaje que no ha caducado después de dos mil años. Una petición tan sencilla pero que el mismo hecho de plantearla cuestiona nuestro trabajo y el objetivo último de nuestras acciones. En nuestro quehacer diario es fácil quedarse en el escaparate, en lo superfluo, en lo externo y desde ahí plantear aquello que queremos, pero cuando toca aterrizar… ¡cuánto cuesta!.
D. Moisés David Mendoza Urrutia, párroco de San Juan Bautista de Bérchules y Administrador parroquial de las parroquias de San Miguel de Mecina Bombarón, Nuestra Señora de Gracia de Golco, Santa María de Alcútar y San Sebastián de Juviles.







