
De todos es conocida la impresión tan fuerte que le causó a Don Bosco su visita a la Cárcel. Aquello lo marco muy fuertemente. Al conocer sus historias de rabia, hambre y explotación. El conmovido exclamó: “Estos jóvenes deberían encontrar fuera un amigo que los cuide, los asista, los instruya y los lleve a la Iglesia en los días de fiesta. Entonces quizás no volverían a caer”.





