
Minutos antes de las 7 de la tarde del Jueves Santo, llegaba hasta la S.I. Catedral de Jaén el Obispo de la Diócesis, Don Amadeo Rodríguez Magro. En la puerta, lo esperaban un grupo de seminaristas que le dieron a besar el Lignum Crucis, y le ofrecieron el acetre con el que se hizo la señal de la Cruz.





