
Con el grito de la Pascua, «¡El Señor ha Resucitado!», se inicia unos de los tiempos más fecundos en la vida de la Iglesia y por ende de las Comunidades Cristianas: Bautismos, Comuniones, Confirmaciones, Uniones Matrimoniales… todas las comunidades ven como, los que fueron iniciados en la fe por el Bautismo, van creciendo y se van sumando a la vida sacramental de la Iglesia.


















