
Como cada primer jueves de mes, el Seminario diocesano, ha celebrado una oración para pedirle al Señor que despierte en los corazones de los jóvenes el deseo de seguirle en el sacerdocio.
En este mes de Mayo, no podíamos poner nuestra mirada en nadie mejor que en María, Madre de los sacerdotes. La Iglesia, siempre escogió, el mes más hermoso de la primavera para dedicárselo por entero a aquella que es por excelencia “la toda hermosa”.

















