
La Iglesia en Sevilla ha despedido esta mañana al canónigo organista de la Catedral, José Enrique Ayarra, que falleció el pasado domingo a los ochenta años de edad. Y lo ha hecho en el curso de una Eucaristía celebrada en el Altar Mayor de la Catedral, en la que de forma simbólica no ha sonado el órgano, el instrumento al que Ayarra dedicó casi toda su vida y que ha permanecido velado durante toda la celebración en señal de luto. No ha habido una sola nota musical, más allá de los cantos gregorianos del Cabildo, entonados como ‘sonora’ despedida a quien tanto contribuyó desde su magisterio al enaltecimiento de Dios. “Sólo buscaba la gloria de Dios”, ha apuntado monseñor Asenjo en una homilía en la que ha desgranado algunos aspectos de la personalidad de “un sacerdote excelente”.



















