
“Estamos contentos por las obras de restauración y la reapertura del Santuario. Pero, esta alegría no es completa si junto con la rehabilitación del edificio no nos renovamos también nosotros, los que formamos la comunidad cristiana, que somos el verdadero templo de Dios, un edificio de piedras vivas”. Así se expresaba el obispo, Bernardo Álvarez, en la Eucaristía que presidía en el Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna después del retorno al mismo de la imagen del Crucificado moreno.



















