
Con hondo dolor la Iglesia de Almería está viviendo el hallazgo del cadáver del niño Gabriel Cruz. Durante estos angustiosos días hemos encomendado al Señor a Gabriel y a sus apenados padres, en la esperanza de que fuera hallado con vida, sano y salvo. Hoy nos embarga una enorme tristeza, pero no perdemos la esperanza de la fe. Sabemos que Dios sufre con nosotros nuestros dolores, porque en la persona de Jesús su Hijo, cuya pasión vamos a celebrar, ha cargado sobre sí todos nuestros sufrimientos.










