
Cuando el pasado mes de octubre nuestro Obispo nos presentaba la Misión Diocesana a realizar en el presente curso y nos contagiaba de la ilusión por la misma, tuvimos claro que para empezar esta aventura teníamos que peregrinar, como parroquia, al Sepulcro del que fue nuestro primer misionero, San Eufrasio, para pedirle su ardor evangelizador y su entrega por causa del Evangelio de Cristo.



















