La Fundación Vimpyca ha inaugurado 16 alojamientos protegidos en el barrio de Santa Marina, un edificio residencial concebido para ofrecer viviendas protegidas con espacios comunitarios, en una parcela de casi 1.000 metros cuadrados del casco histórico de Córdoba
La Asociación Hakuna celebra este fin de semana en Córdoba el primero de los seis encuentros sinodales que ha organizado para este otoño. La convocatoria reunirá a miembros de las diócesis andaluzas donde está presente: Almería, Jerez, Málaga, Sevilla, Córdoba y Granada.
Estos encuentros forman parte del camino de preparación hacia el décimo aniversario de la aprobación de Hakuna como asociación de fieles, que se cumplirá en octubre de 2027. También servirán para preparar el encuentro general de sus miembros, previsto para febrero del próximo año.
Durante el fin de semana, los participantes compartirán momentos de oración, celebración de la Eucaristía y diálogo sobre su vocación y su manera de servir a la Iglesia y a la sociedad. «Después de diez años, es un buen momento para parar, mirar hacia atrás y hacia adelante, y ver cómo responder mejor al Señor», explica José Pedro Manglano, fundador de Hakuna.
Seguir a Cristo en comunidad y acercarse a las periferias
Bajo el lema «Seguirle en grupo», los encuentros quieren reforzar la dimensión comunitaria de la fe y favorecer la escucha entre sus miembros. «El grupo no es un añadido a la vocación, sino el lugar donde se sostiene y se comparte», señala Catalina Felli, responsable de formación de la asociación.
Otro de los asuntos centrales será la atención a los llamados «rincones oscuros», aquellas periferias materiales y existenciales donde se encuentran personas que viven situaciones de pobreza, enfermedad, adicciones o privación de libertad. Desde Hakuna insisten en la importancia de acercarse a estas realidades con una actitud de escucha y acompañamiento.
La iniciativa se desarrolla siguiendo el estilo sinodal que impulsa la Iglesia, favoreciendo espacios donde todos puedan expresar sus inquietudes y discernir juntos. Para Hakuna, estos encuentros serán también una oportunidad de agradecer el camino recorrido y plantearse cómo seguir viviendo su vocación eucarística al servicio de los demás.
La iglesia de Santo Domingo de Murcia acogerá los jueves, a partir del 29 de octubre, cinco charlas propuestas por el obispo para conocer la encíclica Magnifica humanitas.
El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, propone cinco charlas formativas sobre la encíclica del Papa León XIV, Magnifica humanitas, que trata la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Las acogerá la iglesia de Santo Domingo de Murcia, cada jueves a partir del 29 de octubre, y en ellas distintos sacerdotes irán desgranando los cinco grandes capítulos en los que se divide esta encíclica.
La primera charla la impartirá el sacerdote Javier Conesa Carrillo, director espiritual del Seminario Menor de San José, sobre Un pensamiento dinámico fiel al Evangelio, primer capítulo de la encíclica.
La siguiente será el 5 de noviembre. La ofrecerá el sacerdote José Sánchez Fernández, vicario episcopal de la zona de Murcia y profesor en el Instituto Teológico San Fulgencio, que explicará los Fundamentos y principios de la Doctrina Social de la Iglesia desarrollados en el segundo capítulo.
El jueves 12 de noviembre será el sacerdote Juan Carlos García Domene, director del Instituto Teológico San Fulgencio, quien profundizará en el tercer capítulo del documento: Técnica y dominio, la grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA.
La charla acerca del capítulo cuarto, Custodiar lo humano en la transformación, la ofrecerá el 19 de noviembre el sacerdote Jesús Sánchez García, rector de los seminarios Mayor San Fulgencio y Menor San José.
La formación concluirá el 26 de noviembre con el último capítulo, La cultura del poder y la civilización del amor, que explicará el canónigo de la Catedral de Murcia Jesús Aguilar Mondéjar.
Todas las charlas serán a las 20:30 horas. Una oportunidad para acercarse a esta encíclica del Papa y conocer la visión de la Iglesia sobre uno de los grandes retos de la sociedad actual.
Los días 24 y 25 de octubre se celebran en Madrid las XLVII Jornadas Nacionales de Delegados de Apostolado Seglar y Responsables de Movimientos y Asociaciones, organizadas por la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida. Su lema, «Iglesia que camina con humanidad MH18», inspirado en el número 18 de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, nos invita a reflexionar sobre la misión de la Iglesia y la responsabilidad de los fieles laicos en la vida pública.
El Santo Padre nos recuerda que la doctrina social nace de una Iglesia que camina con la humanidad, reconoce la autonomía de las realidades temporales y sirve al bien común (cf. Magnifica Humanitas, 18). Esta convicción recoge la enseñanza del Concilio Vaticano II: la Iglesia comparte los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo, especialmente de los pobres y de cuantos sufren (cf. Gaudium et spes, 1). No podemos permanecer indiferentes ante las heridas de nuestra sociedad.
En esta línea, la Iglesia en España celebra este domingo el Día de las Personas Sin Hogar bajo el lema “Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer”. Se trata de una fecha marcada para la visibilización de la realidad terrible de las personas sin hogar, el reconocimiento de su dignidad, la defensa y la reivindicación de sus derechos, y la reafirmación del compromiso social y ciudadano frente a la lacra del sinhogarismo.
El Evangelio ilumina todas las dimensiones de la vida, también las relaciones sociales, la economía, la política y la cultura. La Doctrina Social de la Iglesia nos ofrece principios y criterios para promover la dignidad humana y construir una sociedad más justa y fraterna, formando las conciencias sin sustituir las responsabilidades de las instituciones civiles.
En esta misión, los fieles laicos desempeñan un papel insustituible. Por el bautismo participan de la misión sacerdotal, profética y real de Jesucristo (cf. Lumen gentium, 31). Su vocación no se limita a colaborar en las actividades parroquiales, sino que consiste en hacer presente el Evangelio en la familia, la educación, el trabajo, la cultura, la economía y la política.
Adquiere aquí especial importancia la corresponsabilidad diferenciada, como ha recordado el Sínodo sobre la Sinodalidad. Todos compartimos una misma dignidad y misión evangelizadora, aunque cada uno las desarrolla según su vocación y carisma.
Las Jornadas proponen cuatro ámbitos concretos de compromiso: la participación política orientada al bien común; la búsqueda de respuestas a la pobreza; la presencia activa en los barrios, en colaboración con asociaciones y entidades sociales; y el cuidado de la Creación. Son caminos para pasar de las palabras a los hechos, haciendo de la fe un compromiso real con nuestros hermanos.
Vivimos tiempos marcados por la fragmentación social, la confrontación y las desigualdades. No podemos refugiarnos en una fe reducida al ámbito privado ni contemplar pasivamente la realidad. Necesitamos cristianos capaces de escuchar, dialogar, construir puentes y trabajar por la amistad social.
La presencia de los laicos en la sociedad debe brotar de su unión con Jesucristo, de la oración, los sacramentos y una conciencia iluminada por el Evangelio. Sin esta raíz, el compromiso corre el riesgo de convertirse en activismo vacío. Necesitamos, por tanto, una formación doctrinal, espiritual y social que nos ayude a vivir coherentemente la fe y dar razón de nuestra esperanza.
Caminar juntos como Iglesia y comprometernos con la sociedad son dimensiones inseparables de nuestra vocación. Una Iglesia sinodal es una Iglesia misionera, que vive la comunión para salir al encuentro de los demás.
Doy gracias a Dios por tantos laicos y laicas de nuestra Archidiócesis de Sevilla que ofrecen un testimonio generoso y fecundo. Os animo a profundizar en la doctrina social de la Iglesia y a asumir con renovada ilusión vuestra responsabilidad en la sociedad.
Que María Santísima, Nuestra Señora de los Reyes, nos enseñe a caminar juntos, con la mirada puesta en Jesucristo y el corazón abierto a nuestros hermanos.
Con mi afecto y bendición.
+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla
Carta dominical ‘Una Iglesia que camina con la humanidad’ (25-10-2026) 89.21 KB
Esta tarde, el Monasterio de San Jerónimo celebrará una velada cultural con motivo del 500 aniversario del 23 cumpleaños de la emperatriz Isabel de Portugal, que tuvo lugar el 24 de octubre de 1526. La propuesta combinará historia, arte y música en un entorno monumental.
La jornada comenzará a las 18:15 horas, con la apertura del Monasterio para que los visitantes puedan recorrer sus pasillos y conocer su historia. En el claustro principal les recibirán la pareja imperial y los miembros de su Corte, que recrearán el ambiente del siglo XVI. La visita incluirá también el acceso a la exposición, sujeto al aforo disponible. A las 19:00 horas, la iglesia acogerá un concierto a cargo de Inmaculada Ferro, al órgano, y Manuel Cano, a la guitarra clásica.
La entrada tendrá el precio habitual del Monasterio: 8 euros la general y 6 euros para estudiantes. El importe incluye el acceso al recinto monástico, la visita a la exposición y la asistencia al concierto en la iglesia.
Una oportunidad única para viajar al siglo XVI, acercarse a la historia de la Emperatriz Isabel de Portugal y disfrutar de una velada cultural en un entorno monumental incomparable.
La Delegación diocesana de Hermandades y Cofradías informa del plazo de inscripción para la última convocatoria por este procedimiento extraordinario, del 1 al 18 de diciembre de 2026, destinada exclusivamente a aquellos cofrades que iniciaron ya su proceso de formación en convocatorias anteriores.
En una comunicación que ha sido enviada también a los directores espirituales, se informa de que las pruebas extraordinarias de acreditación de la formación teológica básica, establecidas conforme al Decreto del Sr. Obispo de 1 de julio de 2019, concluyen definitivamente este curso.
Esta convocatoria, por tanto, es la última del procedimiento extraordinario, y está destinada exclusivamente a aquellos cofrades que iniciaron ya su proceso de formación en convocatorias anteriores y tienen pendiente superar alguno de los bloques del Catecismo. No se admitirán, por tanto, nuevas inscripciones de personas que no hayan participado previamente en este proceso.
Desde la delegación recuerdan expresamente que, una vez celebradas las pruebas de este curso, quedará definitivamente extinguida esta modalidad extraordinaria de acreditación, tal como se anunció en las convocatorias anteriores, sin que se contemplen nuevas oportunidades para completar los bloques pendientes por este procedimiento.
El calendario de esta convocatoria es:
Plazo de inscripción (del 1 al 18 de diciembre de 2026) Envío de las inscripciones de continuidad por parte de los Directores Espirituales, con el correspondiente visto bueno, exclusivamente para aquellos cofrades que tengan bloques pendientes de convocatorias anteriores.
Confirmación de las inscripciones (25 de enero de 2027) La delegación confirmará las inscripciones recibidas y comunicará a cada participante el turno asignado para la realización de la prueba.
Realización de la prueba (13 de febrero de 2027) La prueba de verificación se realizará de forma digital (online), mediante preguntas tipo test y con un tiempo máximo establecido, siguiendo el procedimiento de las convocatorias anteriores.
El cauce ordinario para acreditar la formación teológica básica es la Escuela de Agentes de Pastoral “San Manuel González”, a la que deberán dirigirse quienes deseen obtener dicha acreditación y no hayan participado en el procedimiento extraordinario que ahora concluye.
Desde la Delegación agradecen la colaboración prestada durante estos años por directores espirituales y responsables de las hermandades para facilitar la formación de quienes están llamados a asumir responsabilidades de gobierno en las corporaciones. «La formación cristiana, más allá de constituir un requisito para desempeñar determinados cargos, debe ayudarnos a vivir con mayor profundidad nuestra fe y a ejercer con sentido eclesial al servicio que se nos encomienda», afirma el delegado de Hermandades y Cofradías, Salvador Guerrero.
El 21 de octubre, tuvo lugar la reunión del Consejo de Apostolado Seglar, en la que se agradeció el trabajo del equipo coordinado por Jose Carlos Pérez, el anterior delegado, y se dio comienzo a la etapa en la que toma el relevo Antonio Muñoz Varo como nuevo delegado. Asistieron representantes de diversos movimientos y asociaciones vinculadas al Apostolado Seglar en la diócesis, y se animó a la participación de todos en el diseño del nuevo Plan Pastoral.
El CESET San Pablo fue el lugar donde se encontraron para comenzar el curso los representantes de los movimientos y asociaciones seglares de la Diócesis de Málaga. El encuentro comenzó con la oración, en la capilla del centro y guiada por el vicario de Pastoral, Salvador Gil. Estuvo marcada por la acción de gracias por el “de dónde venimos”, y por la petición al Espíritu Santo, encomendándole el «hacia dónde vamos”.
Tras el reconocimiento y agradecimiento a José Carlos Pérez, el anterior delegado, se planificó el trabajo de la delegación y se animó a la participación en la elaboración del plan pastoral, ya que, como afirma el delegado, Antonio Muñoz, «en el análisis de la realidad social es muy importante la aportación de los seglares». Asimismo, se empezó a trasmitir la preparación de la jornada de formación de laicos.
La Hora Santa «Laudato», nacida en la Fraternidad franciscana de Vélez-Málaga, en 2024, cumple dos años, y como expresa Pablo Moyano, uno de sus impulsores en este artículo, «se inscribe además en un movimiento más amplio de recuperación de la adoración eucarística y de creación de espacios donde Cristo ocupa el centro y todo lo demás encuentra su lugar a partir de Él».
La Hora Santa Laudato, nacida en la Fraternidad franciscana de Vélez-Málaga, en octubre de 2024, surge de la confluencia de dos necesidades profundamente humanas y espirituales: la de encontrar un espacio donde oración, reflexión y formación puedan caminar unidas, y la sed de plenitud y felicidad que habita en el corazón del hombre contemporáneo. En una sociedad que ha ofrecido múltiples caminos para alcanzar la realización personal, pero que no siempre ha logrado responder a los anhelos más hondos del ser humano, esta propuesta se presenta como una invitación a detenerse, volver la mirada hacia Dios y descubrir en Él la fuente de una vida plena.
El nombre Laudato, que evoca la alabanza a Dios por lo que Él es, expresa el sentido profundo de esta experiencia. No se trata únicamente de dedicar un tiempo a la adoración eucarística, sino de propiciar un encuentro con el Señor que ilumine la propia existencia. Así, el último lunes de cada mes, de manera ininterrumpida durante estos dos años (2024-2026), la Iglesia de san Francisco de Vélez-Málaga se convierte en un espacio de contemplación ante el Santísimo Sacramento, en el que la oración se entrelaza con la formación teológica y la experiencia cotidiana de la fe.
Cada Hora Santa se articula en torno a una temática que sirve de hilo conductor, uniendo la reflexión teológica con las preguntas concretas de la vida. La catequesis inicial parte de la Palabra de Dios, de la riqueza de la teología y del testimonio de los santos para mostrar cómo la relación con Dios tiene consecuencias reales en nuestra manera de vivir, de mirar el mundo y de relacionarnos con los demás. Se trata de acercar la fe a la vida, poner palabras a los interrogantes que surgen en el camino y ofrecer un lugar donde también las dudas y las inquietudes que muchos católicos han ido acumulando puedan ser acogidas, pensadas y llevadas a la oración.
En este sentido, la Hora Santa Laudato quiere ser mucho más que una actividad mensual: aspira a convertirse en un espacio de descanso interior, de verdad y de reconciliación con uno mismo. A lo largo del mes acumulamos tensiones, expectativas, frustraciones y exigencias; con frecuencia, nos descubrimos divididos entre lo que deseamos ser y lo que realmente somos. Llegamos a confundir nuestra identidad con aquello que hacemos, con la imagen que proyectamos o con las demandas que recibimos. Ante el Señor, sin embargo, podemos desprendernos de todo aquello que no expresa nuestra verdad más profunda, dejar caer las apariencias y presentarnos tal como somos.
La adoración se convierte entonces en un lugar de aceptación y de amor, donde redescubrimos que Dios nos conoce, nos desea y nos ama. Su presencia no nos exige construir una imagen perfecta de nosotros mismos, sino que nos invita a acoger nuestra realidad bajo su mirada misericordiosa. De ese encuentro nace una paz que no depende de que todo esté resuelto, sino de sabernos sostenidos por un amor que nos precede y nos acompaña. En medio del silencio y de la contemplación, el corazón puede recuperar su centro y aprender a vivir desde una verdad más profunda.
La propuesta nació con una orientación especial hacia los jóvenes, a partir de la intuición y el impulso inicial de fray José Ricardo Gallardo y Pablo Domínguez. Sin embargo, la respuesta que ha ido suscitando el Señor, a través de las temáticas, la meditación de la Palabra y la reflexión sobre la propia vida, ha superado aquella primera intención. Hoy, la Hora Santa Laudato reúne a personas de distintas edades y condiciones, que encuentran un lugar común para responder a su sed de sentido, de verdad y de Dios. La diversidad de quienes acuden manifiesta que la necesidad de detenerse, orar y dejarse mirar por el Señor atraviesa todas las etapas de la vida.
Esta experiencia, nacida en Vélez-Málaga, se inscribe además en un movimiento más amplio de recuperación de la adoración eucarística y de creación de espacios donde Cristo ocupa el centro y todo lo demás encuentra su lugar a partir de Él. La iniciativa ha despertado también en otras fraternidades franciscanas el deseo de establecer momentos semejantes de oración y contemplación. Es una alegría comprobar cómo una propuesta concreta, arraigada en la vida de una fraternidad, puede convertirse en semilla para otros, favoreciendo una Iglesia que se reúne para escuchar, adorar y renovar su encuentro con el Señor.
Durante estos dos años, la Hora Santa Laudato ha encontrado distintos escenarios en Vélez-Málaga: desde la capilla del Buen Pastor hasta el patio del convento y el presbiterio. Cada espacio, ya sea por la belleza de la naturaleza o por el recogimiento que ofrece, ha contribuido a crear un ambiente propicio para la oración y el encuentro con Dios. En todos ellos se hace presente una misma convicción: la vida trinitaria no es una realidad distante, reservada a un horizonte inaccesible, sino un misterio de amor en el que estamos llamados a entrar y que puede transformar nuestra existencia cotidiana.
En definitiva, la Hora Santa Laudato es una invitación a dejar que Dios nos limpie la mirada para aprender a ver de nuevo. Porque, antes de contemplar la vida con profundidad, necesitamos permitir que el Señor sane nuestros ojos de prejuicios, miedos, falsas expectativas y de todo aquello que nos impide reconocer su presencia. Solo quien se deja mirar por Dios puede aprender a mirar de otra manera su propia historia, a los demás y al mundo.
Ese es, quizá, el fruto más profundo de esta hora de adoración: regresar a la vida con una mirada renovada, un corazón reconciliado y una paz que nace del encuentro con Cristo. Detenerse ante el Santísimo no significa apartarse de la realidad, sino aprender a habitarla desde Dios. Y así, mes tras mes, la Hora Santa Laudato sigue ofreciendo en Vélez-Málaga un lugar para el silencio, la formación y el encuentro; un espacio donde la alabanza se convierte en vida y donde, al dejarnos amar por Dios, aprendemos a contemplar el mundo con sus mismos ojos.
Cáritas Diocesana de Almería celebró este jueves, 22 de octubre, en la Rambla Federico García Lorca, un gesto público con motivo de la Campaña Nadie Sin Hogar 2026, que este año lleva por lema «Un Hogar. Un Lugar al que pertenecer». La iniciativa quiso sensibilizar sobre la realidad de quienes viven sin una vivienda estable y recordar que un hogar es mucho más que un techo.
Durante el encuentro, la directora de Cáritas Diocesana, Mari Carmen Torres, recordó que «una ciudad mejora cuando nadie queda atrás» y pidió sumar esfuerzos para ofrecer oportunidades reales a las personas que viven situaciones de exclusión. Los participantes realizaron una dinámica simbólica en torno a la palabra HOGAR, construyendo una red que representaba los vínculos y el acompañamiento necesarios para cualquier persona. El acto concluyó con la lectura del manifiesto de la campaña.
471 personas atendidas desde comienzos de año
Cáritas Diocesana de Almería ha acompañado durante 2026 a 471 personas sin hogar, 417 hombres y 54 mujeres. La mayoría tiene entre 35 y 65 años, y entre las personas atendidas se encuentran 323 de procedencia extracomunitaria y 148 españolas.
La entidad advierte especialmente sobre el llamado sinhogarismo oculto, que afecta a muchas mujeres que, aunque no duermen en la calle, viven en alojamientos temporales o situaciones de convivencia inestable. También señala la vulnerabilidad de numerosos jóvenes migrantes que carecen de redes familiares y de apoyo.
A través del Proyecto de Personas Sin Hogar y del Centro de Día «Mambré, Calor y Café», Cáritas ofrece un acompañamiento que va más allá de cubrir las necesidades inmediatas, trabajando por recuperar la autonomía, los derechos y los vínculos sociales de cada persona.
La campaña invita a construir comunidades capaces de acoger sin juzgar y de ofrecer nuevas oportunidades. Como recuerda su lema, «un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer».