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El delegado para el Clero felicita al obispo en el día de su santo, en nombre de todos

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El delegado para el Clero felicita al obispo en el día de su santo, en nombre de todos

Este sábado 4 de octubre es el día de San Francisco de Asís y el obispo de Guadix celebra su onomástica. El delegado para el Clero, José Antonio Martínez, en nombre del clero, pero también de toda la diócesis, felicita al obispo diocesano en el día de su onomástica y lo hace con estas palabras:

Querido Don Francisco Jesús, en este día en el que nuestra Santa Madre la Iglesia celebra con gozo la memoria de San Francisco de Asís y usted su onomástica, le felicitamos como presbiterio diocesano.

A San Francisco le pedimos que siga haciendo de usted un modelo de humildad y amigo inseparable de Cristo pobre. Que, siguiendo el ejemplo de su vida, siga transmitiéndonos a todos, que la verdadera grandeza consiste en servir como el Hijo de Dios, quien «no vino para ser servido, sino para servir» (Mc 10,45). Que su ejemplo le siga impulsando a usted a vivir la fe con autenticidad, amando y cuidando con ternura esta diócesis que Dios le ha confiado.

Que San Francisco le ayude a vivir la pobreza evangélica con generosidad y alegría. Especialmente, lo encomendamos en este día, a través de nuestra oración personal y la celebración de la Santa Misa.

Unidos en oración agradecemos a Dios su ministerio. Pedimos a San Francisco que lo continúe guiando, acompañando y fortaleciendo en la misión que le ha sido encomendada, bajo el amparo de nuestra Madre, María Santísima Virgen, y le ayude a vivir unido a Jesucristo, el Señor; que le asista con su gracia y le fortalezca para ser, en todo momento, un buen padre y pastor.

Felicidades, D. Francisco Jesús

 

José Antonio Martínez

Delegado diocesano para el Clero. Guadix

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COPE ESPEJO ALMERÍA: Conocemos al P. Gonzalo Carbó, fundador del Oratorio para los niños pequeños

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La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería y el Palacio Episcopal. San Indalecio, Varón apostólico y mártir según la tradición, es el Obispo fundador de la Iglesia de Almería, que comenzó siendo la Iglesia hispanorromana de Urci.

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Funeral de Dª Rosario Gutiérrez, madre política del Rvdo. Rafael Carmona (Parroquia de Santiago-Puente Genil)

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Homilía del obispo emérito de Málaga, Mons. Jesús Catalá, durante el funeral de Dª Rosario Gutiérrez, madre política del Rvdo. Rafael Carmona.

FUNERAL DE Dª ROSARIO GUTIÉRREZ, MADRE-POLÍTICA DEL RVDO. RAFAEL CARMONA

(Parroquia de Santiago-Puente Genil, 4 octubre 2025)

Lecturas: Bar 4, 5-12.27-29; Sal 68, 33-37; Lc 10, 17-24.

1.- Pecado del pueblo de Israel y perdón de Dios

El pueblo de Israel, como nos ha dicho el profeta Baruc, tuvo que ir al destierro (cf. Bar 4, 10) y sufrir catástrofes, porque se apartó del Dios verdadero, dando culto a falsos dioses (Bar 4, 6-7); se olvidaron del Señor, que les había alimentado (cf. Bar 4, 8) y se alejaron de la ley de Dios (cf. Bar 4, 12). Nosotros también nos alejamos de Dios en nuestra vida; y eso va en perjuicio nuestro.

El profeta anima al pueblo a pedir perdón al Señor, a buscarlo con empeño y a volver de nuevo a él, porque Dios ofrece su perdón, se acuerda de su pueblo (cf. Bar 4, 27-28) y espera que regresemos a él.

El Señor también nos invita a cada de uno de nosotros a pedir perdón de nuestros extravíos y lejanías de Dios, para volver a la casa paterna; porque él nos espera con amor e impaciencia, como esperaba el padre bueno de la parábola al hijo que se había alejado, derrochando todos sus bienes (cf. Lc 15, 11-32).

2.- Llamados a gozar de la eternidad

Estamos llamados a gozar de la eternidad. El acontecimiento de la muerte de un ser querido nos puede servir para plantearnos cómo caminamos en esta vida hacia Dios; y plantearnos el binomio “temporalidad” y “eternidad”. Podemos preguntarnos si ponemos más nuestro corazón en lo temporal o en la eternidad, a la que estamos llamados.

La situación del pueblo de Israel podemos aplicarla a nosotros; y hemos de confiar en el Señor, quien, aunque permite que pasemos por pruebas y desgracias, nos mandará el gozo eterno de la salvación (cf. Bar 4, 29). ¿Buscamos los goces temporales, caducos, o buscamos el “Gozo” que llenará nuestro corazón?

Dios quiere nuestra salvación y que gocemos con él de la vida eterna. Estamos llamados a gozar de la eternidad; y no podemos quedarnos con las migajas de los goces temporales.

Nuestra hermana Rosario ha vivido una larga vida, acercándose a los cien años. Hoy damos gracias a Dios por su larga presencia en la tierra y por todo el bien que ha hecho a su familia y a las personas que la han conocido.

Cada uno puede dar gracias a Dios por sus encuentros con Rosario. A pesar de las limitaciones humanas que todos tenemos, ella ha sido un signo del amor de Dios. ¡Dad gracias a Dios por ella!

Pero, aun siendo muchos años, no tiene comparación con la eternidad. Ella ha sido llamada para gozar de la presencia de Dios en el país de la vida por toda la eternidad. Si pudiera hablarnos, nos diría que toda su larga vida en la tierra no es comparable con el gozo eterno, del que ahora ella ya está disfrutando.

3.- Nuestros nombres están inscritos en el cielo.

El evangelista Lucas presenta el pasaje en el que los discípulos de Jesús volvieron con alegría, diciéndole: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre» (Lc 10, 17).

Pero el Señor les respondió: «No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo» (Lc 10, 20), la verdadera patria.

Ésta es la gran verdad de nuestra fe: nuestros nombres están inscritos en el libro de la Vida; y fueron escritos el día de nuestro bautismo; desde ese momento Dios nos regaló el gran don de ser hijos suyos y hermanos en su Hijo Jesús.

4.- La vida cristiana como camino de las virtudes teologales

En el bautismo se nos infundieron las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, que nos permiten estar en sintonía con Dios. Es muy importante la sintonía, porque existen muchas ondas en el ambiente. Para escuchar una emisora de radio o de televisión es preciso “sintonizar”, de lo contrario no hay comunicación.

Para escuchar a Dios y hablar con él, para mantener una relación personal hay que sintonizar con él; porque las cosas del mundo pueden obstaculizar e impedirnos la sintonía.

De esta manera podremos gozar de la vida eterna ya en este mundo de manera incoada. Se suele decir que después de la muerte viene la vida eterna; pero la fe nos dice que el Señor nos ha regalado la posibilidad de la gozar de la vida eterna ya en esta vida.

Nuestra hermana Rosario fue bautizada en su infancia en esta parroquia y caminó como discípula del Señor, viviendo como hija adoptiva de Dios; y ello le permitió amar a Dios y ofrecer su amor a sus semejantes; este es el mandamiento doble del amor, que es lo más importante del cristianismo.

La luz del cirio pascual, encendida al iniciar la celebración, nos recuerda que hemos sido iluminados por el Espíritu Santo, para llevar una vida en consonancia con el evangelio o en sintonía con Dios. ¡Ojalá el funeral de nuestra hermana Rosario nos sirva para retomar la sintonía con Dios!

Nuestra vida temporal es un camino hacia Dios-Padre, que nos ha adoptado como hijos y nos ha hecho hermanos en Cristo Jesús.

Ahora le pedimos al Señor que culmine el camino que nuestra hermana Rosario inició en el bautismo y la acoja definitivamente en sus brazos para gozar de la eternidad.

5.- Dios revela las cosas importantes a los pequeños

En su oración al Padre, Jesús, lleno de alegría en el Espíritu Santo, dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños» (Lc 10, 21).

Como bien sabemos, para llenar un recipiente debe estar previamente vacío. El corazón de los orgullosos, de los prepotentes, de los egoístas, de los que no creen ni aman, está ya lleno y no puede llenarse.

Es preciso vaciar nuestro corazón, para que se pueda llenar del amor de Dios y de su presencia. Como dijo Jesús, solo revela las cosas divinas e importantes a los pequeños, a los que confían en él, a quienes lo esperan todo de su amor.

También nos dice el Señor: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11, 28-29). Queridos hermanos, descansemos nuestra vida en los brazos del Señor; pongamos nuestra vida en sus manos, como ponemos hoy la vida de nuestra hermana en manos de Dios, porque son las mejores manos, que nos puedan acoger.

Nuestra hermana Rosario pudo llenarse en esta vida temporal de las cosas de Dios, que le proporcionaron alegría, luz y paz. Ahora pedimos que su corazón quede totalmente lleno del amor y del gozo eterno de Dios.

La frase “descanse en paz” tiene dos acepciones: una pagana, que expresa el deseo del descanso de los duros trabajos de esta vida; pero cuando los cristianos decimos: “descanse en paz”, nos referimos al descanso en la paz del Señor. La muerte de nuestra hermana Rosario ha sido una muerte en el Señor; y, a partir de ahora, vive en el Señor, descansa en la paz y en el gozo eterno de Cristo.

El mes de octubre está dedicado espiritualmente al rezo del Santo Rosario. Hagamos este acto de piedad, para meditar los misterios de la vida del Señor y acompañemos a la Virgen del Rosario en la contemplación de la vida divina, para que refuerce nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad.

Nuestra hermana Rosario ha rezado muchos “Rosarios”. No perdamos esa buena costumbre. 

¡Que la Virgen María acompañe a nuestra hermana Rosario hasta la eternidad, para que pueda contemplar a quien amó ya en esta vida terrena! Amén.

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Mons. Satué pide a los educadores que no subestimen el poder de una palabra de aliento

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Como viene siendo tradición en la Iglesia malacitana, los educadores cristianos se reúnen a comienzos de curso en la Catedral para celebrar la Eucaristía juntos y recibir el envío del Sr. Obispo.

En la homilía, D. José Antonio Satué ha recordado la súplica de los discípulos: «Señor, auméntanos la fe» y ha deseado a todos que «esta súplica se convierta en compromiso. Fe en vosotros, fe en vuestros alumnos, fe en Dios. Que, como educadores cristianos podáis ser testigos de la fe que transforma, sana y salva».  Profesores cristianos de los distintos ciclos, centros y materias y, de forma especial los que imparten la asigntura de Religión Católica, tanto en centros públicos como en concertados y privados, se daban cita a las 18,30 horas de este sábado 4 de octubre en el primer templo de la diócesis para celebrar juntos la Eucaristía.  

Misa de envío de los profesores cristianos a su misión
Misa de envío de los profesores cristianos a su misión

Se da la circunstancia de que el curso 25-26 ha comenzado con nuevo obispo en la Diócesis de Málaga y nuevo delegado diocesano de Enseñanza, quien explicaba en el programa El Espejo de COPE Málaga el viernes anterior la importancia de esta Eucaristía de envío.

Misa de envío de los profesores cristianos a su misión
Misa de envío de los profesores cristianos a su misión

En su homilía, D. José Antonio Satué valoraba cómo los docentes han hecho de la enseñanza un acto de amor y servicio. Así mismo, señaló que la petición de los discípulos en la que piden a Cristo que les aumente la fe «no es una petición de más conocimiento, ni de más poder, sino de más confianza, más luz, más fuerza para seguir creyendo cuando todo parece oscuro.»  Esta súplica interpela y recupera tres dimensiones esenciales de la misión docente que destacó Mons.Satué. 

Por una parte fe en los docentes porque Dios ha depositado en ellos un don precioso. En este sentido, les exhortó a tener fe en su capacidad para crecer como personas y como creyentes. Y les pidió que tuvieran fe en la vocación de enseñar, de amar, de acompañar. Recordó el obispo que «hoy más que nunca vuestros alumnos necesitan adultos que no solo les transmitan conocimientos, sino que les miren con ternura, les escuchen con paciencia, les guíen con esperanza.»  Así mismo destacó que hoy «muchos jóvenes han perdido la ilusión por vivir. Algunos caminan por los pasillos del instituto como si la vida les pesara demasiado. Vosotros sois faros en medio de esa niebla. No subestiméis el poder de una palabra de aliento, de una sonrisa, de una presencia fiel» les dijo.   

Así mismo, destacó la fe en los alumnos que en palabras del prelado «no son peores ni mejores que nosotros. Son simplemente humanos, como lo fuimos nosotros, como lo somos aún. La historia nos lo recuerda con humildad. En una inscripción de hace 4000 años, en un vaso de arcilla de Babilonia, se leía: “Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes.» A raíz de esta inscripción les interpeló: «¿Os suena? Cada generación ha mirado con preocupación a la siguiente. Pero Dios no se equivoca al confiar en ellos. Y nosotros tampoco debemos hacerlo. Cada alumno es tierra fértil, aunque a veces esté cubierta de piedras o espinas. Nuestra tarea es sembrar, regar, esperar. La fe en ellos es también fe en el proceso, en el tiempo, en la gracia que actúa en lo escondido.» 

Por último les animó a tener fe en Dios, «no en un Dios lejano, sino en el Dios que habita en vuestro corazón, en el de vuestros alumnos, en las entrañas de la historia. Un Dios que no abandona, que camina con nosotros, que llora con nosotros, que resucita con nosotros.»  Y pidió a los docentes que no se avengüencen del testimonio de Cristo.  Les dijo: «no os avergoncéis de ser cristianos en la escuela, de hablar de esperanza, de perdón, de amor. No os avergoncéis de ser luz, aunque a veces os sintáis solos. Tomad parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios,» señaló.   Para finalizar recuperó la petición de los discípulos: “Señor, auméntanos la fe” y pidió «que esta súplica se convierta en compromiso. Fe en vosotros, fe en vuestros alumnos, fe en Dios. Y que, como educadores cristianos, podáis ser testigos de la fe que transforma, que sana, que salva.»

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El Obispo concluye las visitas a las imágenes que participarán en el Rosario Magno

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En esta tarde, el Obispo de Jaén, Monseñor Sebastián Chico Martínez, ha concluido el recorrido por los templos de la ciudad que acogen las sagradas imágenes que participarán en el Rosario Magno. Durante estos días, el Pastor diocesano ha tenido la oportunidad de rezar ante cada una de ellas, y ha dirigido unas palabras de gratitud a los párrocos, comunidades y cofradías que, con ilusión y entrega, harán posible este magno acontecimiento.

Igualmente, ha invitando a los fieles a prepararse con un corazón abierto: “El Rosario Magno no es solo una manifestación externa de nuestra piedad, sino una ocasión privilegiada para encontrarnos con el Señor y con su Madre Santísima. Os animo a vivirlo desde el recogimiento y la oración, con hondura espiritual, dejando que la fe, la piedad popular y la rica tradición de Jaén se entrelacen en un testimonio de esperanza y de amor a Dios”.

El Obispo  ha invitado a todos los jiennenses a participar con espíritu orante en este acontecimiento histórico, que convertirá a las calles de la capital en un templo abierto, donde el rezo del Santo Rosario resonará como plegaria común, enraizada en la fe transmitida de generación en generación.

La jornada concluyó con la Vigilia de Adoración al Santísimo Sacramento, que de manera simultánea se ha celebrado en todas las parroquias donde se veneran las imágenes participantes. Monseñor Chico Martínez presidió la Vigilia en el último templo visitado, Basílica de san Ildefonso, donde puso en manos de la Virgen María los frutos de este magno acontecimiento.

Francisco Javier Cova
Sacerdote

Galería fotográfica: «Visita los templos que acogen las imágenes del Rosario Magno»

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Lecturas del Domingo XXVII del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

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Lecturas del Domingo XXVII del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

Primera lectura

Lectura del Profeta Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4

El justo por su fe vivirá

¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me oigas, te gritaré: ¡Violencia!, sin que me salves?

¿Por qué me haces ver crímenes y contemplar opresiones?

¿Por qué pones ante mí destrucción y violencia, y surgen disputas y se alzan contiendas?

Me respondió el Señor: Escribe la visión y grábala en tablillas, que se lea de corrido; pues la visión tiene un plazo, pero llegará a su término sin defraudar.

Si se atrasa, espera en ella, pues llegará y no tardará.

Mira, el altanero no triunfará; pero el justo por su fe vivirá.

Salmo

Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9

R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

– Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

– Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

– Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14

No te avergüences del testimonio de nuestro Señor

Querido hermano:

Te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza. Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.

Ten por modelo las palabras sanas que has oído de mí en la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús. Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 17, 5-10

 ¡Si tuvierais fe!

En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe».

El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería.

¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”?

¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?

¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid:

“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».

Comentario bíblico de Pablo Díez

Con la expresión: “auméntanos la fe”, los apóstoles piden una dosis renovada de confianza en Dios. Pero Jesús les responde que lo necesario no es un suplemento, un añadido a la fe que ya se tiene. No importa la cantidad, sino la cualidad. Hay dotarse de una fe viva y activa, por pequeña que sea (grano de mostaza), que permita entrar en los dominios de Dios para quien todo es posible. Esta fe es de doble sentido, no solo implica ser obediente, sino hacerse obedecer.  Cuando se confía a los hombres el poder divino este va unido al cumplimiento de una misión. La fe activa es la que supera el obstáculo de que esta misión se antoje imposible: la morera de raíces penetrantes difícil de arrancar, el poderoso imperio babilonio, imposible de vencer, al que alude Habacuc.

Es precisamente el profeta el que da la clave de lectura. El término que usa para referirse a la fe significa constancia, estabilidad, que es la actitud que debe caracterizar la confianza de los justos en Yahvé, sabiendo que el Dios de la vida les acabará vivificando. El ejemplo de la parábola lucana del siervo completa el argumento. El discípulo no tiene motivo para gloriarse ni reivindicar ningún mérito particular, puesto que, al vivir según la ley de Dios, este ha dado sentido y plenitud a su vida.  En cambio, la altanería, la confianza en sí misma de la que hace gala Babilonia en el oráculo profético, acabará haciéndola perecer por su distanciamiento de la “Vida” (Hab 2,4).03

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Dispositivo municipal con motivo del Rosario Magno de Esperanza

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Con motivo de la celebración del Rosario Magno de Esperanza del Santo Reino, que está previsto que reúna, en la jornada de mañana, 4 de octubre, a más de 40.000 fieles y visitantes en la ciudad de Jaén, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un dispositivo especial de movilidad y servicios, que busca garantizar, en todo momento, el buen desarrollo de este gran acontecimiento.

Así, el plan recoge distintas medidas relacionadas con los cortes de tráfico y desvíos alternativos, así como la habilitación de zonas de aparcamiento para residentes y visitantes. También, se detallan los servicios de transporte urbano y metropolitano, los apeaderos de autobuses discrecionales, y la ubicación de paradas de taxi, con el fin de ofrecer a los ciudadanos opciones de movilidad accesibles y seguras.

Además, el dispositivo incluye información sobre espacios de limpieza y aseos públicos, pensados para mejorar la comodidad de quienes participen en los actos programados.

La Diócesis de Jaén invita a todos los fieles y ciudadanos a consultar este documento, que será actualizado en caso de que se produzcan cambios o novedades, de modo que siempre esté disponible la información más reciente.

Se puede consultar el documento en este enlace: Dispositivo municipal para el Rosario Magno

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Rosario por la paz

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El Rosario es una de las modalidades tradicionales de la oración cristiana orientada a la contemplación del rostro de Cristo. Así lo describía el papa Pablo VI: “Oración evangélica centrada en el misterio de la Encarnación redentora, el Rosario es, pues, oración de orientación profundamente cristológica”. En efecto, su elemento más característico –la repetición litánica del Dios te salve, María– se convierte también en alabanza constante a Cristo, término último del anuncio del Ángel y del saludo de la Madre del Bautista: «Bendito el fruto de tu seno» (Lc 1,42). Diremos más: la repetición del Ave María constituye el tejido sobre el cual se desarrolla la contemplación de los misterios: el Jesús que toda Ave María recuerda es el mismo que la sucesión de los misterios nos propone una y otra vez como Hijo de Dios y de la Virgen».

En la audiencia general del pasado 24 de septiembre, el papa León XIV invitó a todo el Pueblo de Dios a rezar diariamente el Rosario por la paz durante el mes de octubre, personalmente, en familia y en comunidad. La tarde del sábado 11 de octubre, a las seis de la tarde, la plaza de San Pedro, en Roma, acogerá la Vigilia del Jubileo de la Espiritualidad Mariana, recordando también el aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, inaugurado solemnemente en 1962 por su santidad san Juan XXIII.

El Rosario de la Virgen María, difundido gradualmente en el segundo milenio bajo el soplo del Espíritu de Dios, es una oración apreciada por numerosos santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer milenio una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad. Se encuadra bien en el camino espiritual de un cristianismo que, después de dos mil años, no ha perdido nada de la novedad de los orígenes, y se siente empujado por el Espíritu de Dios a «remar mar adentro», para anunciar, más aún, ‘proclamar’ a Cristo al mundo como Señor y Salvador, «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6), el «fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización». (Rosarium Virginis Mariae, 1).

A esta oración le han atribuido gran importancia los pontífices a lo largo de la historia. Un mérito particular a este respecto corresponde a León XIII que, el 1 de septiembre de 1883, promulgó la encíclica Supremi apostolatus officio, importante declaración con la cual inauguró otras muchas intervenciones sobre esta oración, indicándola como instrumento espiritual eficaz ante los males de la sociedad. Entre los papas más recientes que, en la época conciliar, se han distinguido por la promoción del Rosario, deseo recordar a san Juan XXIII y, sobre todo, a Pablo VI, que en la exhortación apostólica Marialis cultus, en consonancia con la inspiración del Concilio Vaticano II, subrayó el carácter evangélico del Rosario.

María Santísima es nuestro refugio y fortaleza. Mi devoción a la Virgen María se fraguó en casa, en mi infancia, porque rezábamos cada noche el rosario en familia. Tengo vivo el recuerdo de mi madre, que antes de las grandes decisiones familiares siempre se encomendaba a la Virgen, y en ella encontraba refugio y fortaleza. Que por intercesión de la Santísima Virgen el Señor nos conceda este don, para superar las dificultades, para hacer siempre el bien, para avanzar por el camino de la santificación personal, para ayudar a los demás con un corazón valiente y generoso, para ser una Iglesia viva y evangelizadora. Durante el mes de octubre, como nos ha invitado el Papa, abramos de par en par el corazón y reunámonos en torno a María Santísima como discípulos de Cristo, como hermanos de la familia de Jesús que es la Iglesia.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Homilía en la apertura del curso 2025-2026 de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla

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Lecturas de la solemnidad de Pentecostés, ciclo C; 22 de octubre de 2025.

Al comenzar un nuevo curso académico, la mirada se dirige hacia Aquel que es fuente de toda sabiduría y verdadera inteligencia: el Espíritu Santo. La tradición de la Iglesia, en expresión memorable de san Agustín, lo ha reconocido desde los orígenes como el “Maestro interior” (cf. In Ioh. Ev. Tract. 3,13). Ninguna palabra exterior produce fruto, si no es Él quien enseña en lo profundo del corazón. Esta convicción ilumina la misión de nuestra Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, cuya tarea está orientada a la transmisión de conocimientos, así como a la investigación y difusión, y al diálogo con la cultura y con la ciencia, pero sobre todo, a la transformación del corazón obrada por el Espíritu Santo, que conduce al conocimiento vivo de Cristo, Palabra encarnada del Padre.

Queridos hermanos y hermanas presentes en esta celebración: Señor Arzobispo, hermanos en el Episcopado; sacerdotes concelebrantes, diáconos; autoridades civiles, militares y académicas; representantes de instituciones; Decano y Claustro de Profesores; personal de administración y servicios; alumnos y alumnas de la Facultad; queridos todos en el Señor.

En una institución académica como nuestra Facultad de Teología, el Espíritu Santo se revela como pedagogo de toda la comunidad. Es Él quien organiza, suscita carismas, pone en diálogo y convoca a profesores y estudiantes en una misma aula de fe. En palabras del teólogo Hans Urs von Balthasar, “el Espíritu es quien hace de la Iglesia un espacio donde el Lógos puede resonar de modo siempre nuevo y fecundo” (Teológica, III). Nuestra Facultad de Teología, en este sentido, es una concreción de esa Iglesia, es decir, el lugar en el que el Espíritu Santo ordena la pluralidad y la convierte en comunión, en sinfonía de hermosura, superando de esta manera el riesgo de la mera amalgama de voces o de la dispersión intelectual.

El primer eje de la vida universitaria es la educación y, de esta manera, ha quedado plasmado en el reciente plan estratégico para los cursos 2025-30 de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla. En el horizonte teológico, educar no es únicamente instruir, sino además “sacar hacia fuera” lo que el Espíritu Santo ya ha sembrado en cada persona, como semilla de verdad. Toda auténtica educación cristiana se funda en el hecho de que “la verdad no es producto del consenso, sino don que precede y se comunica” (Joseph Ratzinger. Fe, verdad y tolerancia, 2003) y así el Espíritu es quien garantiza que la enseñanza no sea mera transmisión de datos, sino acompañamiento hacia la verdad que libera. En la Facultad de Teología, esto significa que cada clase y cada investigación deben estar animadas por la convicción de que el objetivo es la formación de discípulos capaces de transparentar a Cristo en el mundo contemporáneo. La educación teológica se convierte así en un servicio eclesial y cultural.

Pero el Espíritu Santo no enseña en abstracto. Él recuerda las palabras de Cristo (cf. Jn 14,26) en cada tiempo y lugar, haciéndolas significativas en las circunstancias concretas de la historia. Por ello, la contextualidad es un criterio esencial del quehacer teológico. La Revelación es inseparable de la historia concreta en la que se encarna, de modo que la gracia divina no anula la naturaleza, sino que la eleva y la sana. La Facultad debe así permitir que el Evangelio dialogue con las preguntas de la cultura actual: las tensiones sociales, los desafíos éticos, las transformaciones tecnológicas, la búsqueda de sentido en un mundo fragmentado. Esta contextualidad no significa relativismo, al contrario, es el signo de la obediencia al Espíritu Santo que, como en Pentecostés, hace resonar una sola verdad en múltiples lenguas (cf. Hch 2,1-11). La Facultad de Teología se convierte, de esta forma, en lugar de discernimiento, capaz de escuchar los signos de los tiempos y de responder con fidelidad creativa.

El Espíritu Santo es también el principio de la interdisciplinariedad. Como advertía el papa Francisco en la obertura de la constitución apostólica Veritatis gaudium, la teología corre el riesgo de volverse autorreferencial si permanece aislada. Pero cuando se abre al diálogo con las ciencias humanas, con la filosofía, con el arte y la cultura, se deja enriquecer y, a su vez, ofrece una luz que desborda las lindes particulares. La teología no puede vivir encerrada en sí misma; al contrario, ha de confrontarse permanentemente con el saber universal, pues la fe no puede ser ajena a ninguna verdad y así nada le resulta indiferente. La interdisciplinariedad no es, entonces, un mero requisito académico, sino una exigencia espiritual: el Espíritu de la Verdad, que une lo disperso, muestra la armonía entre lo creado y lo revelado, entre la razón y la fe. En la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, este dinamismo ha de ser expresado en proyectos comunes, en investigaciones compartidas, en la apertura a disciplinas que, a primera vista, podrían parecer ajenas, pero que, en realidad, iluminan diferentes aspectos del misterio cristiano.

El Espíritu Santo, que es, en el seno de la Santísima Trinidad, el Amor entre el Padre y el Hijo, suscita en la Iglesia un canto de alabanza incesante. Esta exaltación continua no es un añadido ornamental: es el corazón mismo de la vida cristiana y académica. Una Facultad de Teología no se justifica únicamente por su producción científica, sino porque se convierte en lugar en el cual se celebra la verdad contemplada. En palabras del teólogo Romano Guardini, “la verdad sólo se alcanza en el acto de adoración” (El espíritu de la liturgia, 1918). Por eso, la comunidad académica, más que reducirse a laboratorios de investigación o aulas de debate, encuentra, de hecho, su centro en la Eucaristía, fuente y culmen de toda acción teológica. La liturgia se erige en el espacio en el que lo aprendido se vuelve alabanza, en la que el Espíritu mismo eleva la inteligencia a la sabiduría.

Todos estos aspectos –educación, contextualidad, interdisciplinariedad, pero también la continua alabanza– convergen en Cristo, verdadero Maestro. Él enseña con autoridad, no como los escribas (cf. Mt 7,29), porque su Palabra está dotada del poder intrínseco para transformar la vida. La Facultad de Teología, bajo la guía del Espíritu Santo, está llamada a reflejar este estilo y, de esta manera, llevar a cabo una enseñanza con el discurso, pero también con el testimonio; con el rigor, pero sobre todo con la caridad; con el intelecto, pero alcanzando la entrega existencial. Aquí se comprende que la misión de la comunidad académica es la formación de discípulos-misioneros que, según el estilo de Cristo, sepan unir palabra y vida.

Por ello, el estudio teológico no es fruto exclusivo del esfuerzo humano. Aunque exige disciplina, método y crítica rigurosa, su verdadero centro es el don del Espíritu. Como afirma santo Tomás de Aquino, “el acto de fe es un acto del entendimiento movido por la voluntad bajo la acción de la gracia” (S.Th. II-II, q.2, a.9). Por tanto, el progreso en la teología es un camino en el que la gracia de Dios sostiene, purifica y eleva la inteligencia. La profundización teológica es un don del cielo que permite adentrarse en los misterios divinos no como quien disecciona un objeto, sino como quien ha sido hecho partícipe de la contemplación de un misterio que le sobrepasa. Por eso pedimos al Espíritu Santo para la comunidad académica perseverancia en la investigación, claridad en el pensamiento, humildad para reconocer los límites y audacia para adentrarse en nuevas perspectivas.

Al iniciar este curso, la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla se pone bajo la guía del Espíritu Santo, el Maestro interior que conduce a toda Verdad (cf. Jn 16,13). Ponemos nuestra misión en sus manos, por la intercesión de María Santísima, Nuestra Señora de los Reyes y de San Isidoro de Sevilla. Que este año académico sea así un tiempo de fidelidad al Espíritu Santo, para que nuestra Facultad de Teología refleje a Cristo el Señor, que enseña con su Palabra y su Vida, y para que la profundización teológica, como gracia que procede de lo alto, haga de esta comunidad académica un testimonio vivo de la Verdad que salva. Así sea.

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Entrevista al delegado de Migraciones, en “El Espejo Granada”

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Programa emitido en COPE Granada y COPE Motril, el 3 de octubre.

Disponible el programa “El Espejo Granada en Mediodía COPE”, emitido en COPE Granada y COPE Motril, el 3 de octubre, dedicado a la Jornada mundial del emigrante y refugiado que celebramos este domingo en la Iglesia, con el lema “Migrantes, misioneros de esperanza”.

La Jornada se celebra habitualmente el último domingo de septiembre, pero, para hacerlo coincidir con el jubileo de los migrantes que se celebra este domingo, también dicha Jornada se ha trasladado al 5 de octubre.

Entrevistamos al Delegado diocesano de Migraciones, D. Manuel Velázquez, que se ocupa de esta responsabilidad desde hace 30 años. Nos habla de las migraciones y de la Iglesia por el trabajo decente, que es el día 7 y en Granada celebramos hoy viernes con una vigilia de oración. D. Manuel nos habla de la conexión entre ambos temas.

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