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Puesta en servicio de la documentación del fondo histórico de la Catedral de La Laguna

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Coincidiendo con el bicentenario de la creación de la Diócesis de Tenerife y debla Catedral de La Laguna (21/12/1819-21/12/2019), el Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de La Laguna pone a disposición de sus usuarios la documentación perteneciente al Fondo Histórico Catedral, una vez han concluido los trabajos de limpieza, ordenación y catalogación de la misma. Desde hoy, toda la documentación de la Catedral se puede consultar libremente por los investigadores, salvo aquellos casos en los que las condiciones del libro o documentos exijan una Consulta Restringida o Fuera de consulta por deterioro.

La Obra Social ‘Hermano Bonifacio’ recolecta alimentos con la colaboración de Supermercados Piedra y el Colegio Virgen del Carmen

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.- Durante la mañana de hoy voluntarios del Hospital San Juan de Dios de Córdoba y alumnos del Colegio Virgen del Carmen han realizado una recolecta de alimentos en los Supermercados Piedra ubicados en Avda. de Cervantes y San Pablo.

Los productos alimenticios recogidos irán destinados al Programa de Garantía Alimentaria que la Obra Social ‘Hermano Bonifacio’ que el centro cordobés tiene en marcha desde hace varios años; y que, de esta forma, ayuda a cubrir necesidades básicas de más de 160 familias vulnerables, todos los meses.

El obispo bendice el tradicional belén de Diputación

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Cuenta con más de 600 piezas, con 25 figuras nuevas y una reestructuración que hace más accesible la visita para personas con movilidad reducida.

Virgen de Guadalupe, ¡ruega por nosotros!

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Llega la gran fiesta de la Emperatriz de las Américas a la diócesis de Granada, en la que granadinos y latinos se juntarán en Catedral para festejar a la patrona de toda Hispanoamérica.

Alegraos porque el Señor está cerca

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Carta del Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo

Alegraos porque el Señor está cerca
15, XII, 2019

Queridos hermanos y hermanas:

«Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca». Con estas palabras de san Pablo (Fil 4,4-5), se inicia la Eucaristía del Domingo III de Adviento, conocido como Domingo «Gaudete» o Domingo de la alegría. En las semanas anteriores, la Iglesia nos ha invitado a la interioridad, a la conversión, a la penitencia y al encuentro con nosotros mismos como camino para encontrarnos también con el Señor que viene. Cuando faltan nueve días para la Nochebuena, la liturgia hace un alto en el camino para animarnos y sostener nuestro esfuerzo en el camino de la penitencia y de la conversión del corazón. Por ello, nos dice con San Pablo: «Estad siempre alegres» (1 Tes 5,16).

En la primera lectura de este domingo, el profeta Isaías anuncia a los israelitas desterrados en Babilonia que la opresión va a terminar, que el Señor inundará de alegría los corazones angustiados porque va a comenzar una etapa de perdón y salvación. La pena y la aflicción acabarán. Los hijos de Israel volverán cantando con una alegría inenarrable y desbordante (Is 61,10-11). Es la misma alegría a la que nos invita la liturgia de este Domingo. Efectivamente, ante la inminencia de la llegada del Señor no cabe otra actitud más coherente que la alegría, porque esperamos al Señor que viene a salvarnos, a liberarnos del pecado, a curar nuestras enfermedades, a reconciliarnos con Él y entre nosotros. La esperanza del don que vamos a recibir, de la visita que el mismo Dios nos va a hacer por medio de su Hijo Jesucristo, anticipa ya la alegría que se acrecentará con su llegada.

Nuestra alegría no se funda en las compras, los regalos, las vacaciones o las reuniones familiares propias de los días de Navidad. La raíz profunda de nuestra alegría es el Enmanuel, el Dios con nosotros. Todo lo demás es secundario y no admite parangón ante la luz de su presencia y la belleza de los dones que nos trae. Con el Señor no hay temor, ni tristeza, ni llanto, ni dolor, ni miedo, ni inseguridad. Él nos conoce por nuestro nombre, nos comprende, acompaña y guía por medio de su Espíritu. Él nos perdona siempre, sin rastro de resentimiento. La alegría de sentirnos perdonados y poder comenzar de nuevo no es comparable con los placeres efímeros que nos brindan las cosas materiales y que en estos días nos sugieren los reclamos publicitarios. El sentirnos queridos, amados, defendidos y acompañados por el Dios fuerte y leal, omnipotente y amigo de los hombres, nos proporciona la paz que el mundo no puede dar.

Preparémonos, pues, intensamente a recibirlo. Apresurémonos a limpiar y a agrandar las estancias de nuestro corazón para que viva en nosotros y sea el único Señor de nuestras vidas. Rompamos las ataduras que nos esclavizan y las imperfecciones que nos atenazan, que enfrían nuestro amor a Dios y que merman nuestra libertad para seguir al Señor con un corazón limpio e indiviso.

En la vida ordinaria, cuando nos preparamos para un gran acontecimiento, en los últimos días redoblamos el esfuerzo para que todo esté a punto. Otro tanto nos pide la liturgia en esta segunda parte del Adviento mostrándonos a María, Ntra. Sra. de la O, la Virgen de la espera y la esperanza, como el mejor modelo del Adviento. Con cuánto amor dispondría su corazón para recibir a Jesús, con cuánto cariño prepararía los pañales antes de partir para Belén. Con cuánto amor limpiaría con José la cueva y el pesebre. Que ella nos ayude a prepararnos para el encuentro con su Hijo, que viene dispuesto a colmarnos de dones, a convertir nuestra vida, a robustecer nuestra fe y nuestro testimonio ante mundo de que Él es el centro de la humanidad, el gozo del corazón humano y la plenitud total de sus aspiraciones.

El Señor nacerá en nosotros en la medida en que estemos dispuestos a acogerlo en nuestros hermanos, los enfermos, los ancianos abandonados, los inmigrantes, los sin techo, los parados y sus familias, tan numerosos en Sevilla y en muchos de nuestros pueblos. Descubramos en ellos el rostro del Señor. Él, además de asumir y dignificar la naturaleza humana con su encarnación y nacimiento, ha querido compartir con nosotros su naturaleza divina. Qué razón tan poderosa para entregarnos a nuestros hermanos, hijos de Dios como nosotros, para perdonar, para renovar nuestra fraternidad, para compartir con los pobres nuestros bienes y lo que es más importante nuestras personas, nuestro afecto y nuestro tiempo. Si así lo hacemos, constataremos que es verdad que “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20,35) y experimentaremos la alegría inmensa, recrecida y rebosante que nace también del encuentro cálido y generoso con nuestros hermanos.

Mientras pido a todos los fieles de la Archidiócesis que intensifiquen la preparación interior para el encuentro con el Señor, para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

Tercera edición del Belén viviente de la Parroquia de Huétor Tájar

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El próximo fin de semana, los días 14 y 15 de diciembre, la Parroquia de Santa Isabel de Huétor Tájar organiza, por tercer año consecutivo, un Belén viviente.

Una jornada para abrir el corazón

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Cuarenta personas sin hogar residen en la casa hogar Madre del Redentor. Hoy han podido compartir su experiencia de acogida y superación en la casa donde “llegaron con una mochila llena de problemas”.

Peregrinación anual al Santuario de Ntra. Sra. de Fátima

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Organizada por la Hermandad de Ntra. Sra. de Fátima de Córdoba.

Partido de futbol solidario en Peñarroya-Pueblonuevo

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Organizado por Manos Unidas se celebrará el próximo 22 de diciembre a partir de las 12:00 horas.

El Secretariado de Pastoral del Trabajo celebra la Navidad

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La jornada tendrá lugar el próximo sábado, 21 de diciembre, en la parroquia Santas Margaritas a partir de las 12:00 horas.

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