
El pasado viernes, 13 de diciembre, recibimos en la Iglesia de Baeza, la Cruz de Lampedusa, que por deseo del Papa Francisco está recorriendo muchos lugares, donde está siendo acogida con mucho cariño. Es una oportunidad que aprovechamos para reflexionar, ante ella, sobre los graves problemas que están sufriendo muchísimas personas, que utilizan los débiles cayucos (trozos de madera con la que está hecha la Cruz) para salvar su vida, aunque, en ocasiones, les resulta imposible llegar a conseguir una vida mejor.










