
La fuerte tormenta que cayó el pasado martes sobre la ciudad dejó destrozada la Ermita de la Virgen de la Salud al quedar completamente inundada de agua, incluso hasta superar la altura del altar. El sótano quedó anegado y la Biblioteca destrozada, pero gracias a la colaboración de un nutrido grupo de voluntarios, la Ermita ha podido recuperar gran parte de su esplendor, quedando únicamente algunas marcas de donde el agua llegó y el deterioro de la pintura del pozo.















