
Como cada año, el mes de mayo, viene dejando su huella imborrable entre los feligreses/as de Villargordo, nuestro pueblo.
La abundancia de colorido, la intensidad de luz y el penetrante olor a jazmín y rosas, describen perfectamente un mes lleno de amor y hermosura que solo puede darnos nuestra Madre, la Virgen María.














