
Quisiera aprovechar esta oportunidad que me brinda la página de nuestra querida diócesis, para dirigirme a todos vosotros, queridos hermanos sacerdotes, como recién nombrado delegado del Clero. Aunque no exento de miedos, me dirijo a vosotros con un inmenso sentimiento de gratuidad hacia nuestro obispo por haber confiado en mi humilde persona y hacia aquellos que me han precedido en esta encomienda pastoral, pues, como es natural, conmigo ni empieza ni termina nada.









