
Después de un curso convulso y un verano peculiar en el que los seminaristas no han podido realizar las habituales actividades de pastoral organizadas para esta época del año (experiencias de misión en el extranjero, peregrinaciones, campos de trabajo, etc.), el Seminario Metropolitano vuelve a abrir sus puertas este mes de septiembre preparándose para un curso, sin duda, incierto.












