Homilía en la Misa del jueves de la I semana de Adviento, el 3 de diciembre de 2020.
Como preparación, es un discernir aquello que el Señor te pide en la vida. Es mirar qué lugar te propone el Señor para que tú encuentres la felicidad. Uno puede preguntarse sobre su idoneidad, si es para estudiantes o jóvenes… Y la respuesta es que no hay edad, Dios llama siempre. Y llama de manera sorprendente. Solo hay que saber sintonizar en la onda que emite el Señor.
El proceso de un Seminario en familia puede tener su fundamento en la vida creyente familiar. Cuando una familia vive la fe en su seno, resulta el mejor centro de educación que el muchacho puede tener. Es el mejor discipulado que uno puede recibir. El Papa Francisco en la exhortación apostólica sobre el amor en la familia, Amoris Laetitia, en su número 203, llega a afirmar que la presencia de los padres en el proceso de formación de los candidatos al sacerdocio es algo fundamental para el desarrollo equilibrado en la vocación del candidato al orden sacerdotal.
Pidamos con insistencia al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies. Que esta plegaria sea una constante en nuestra oración para que el Señor nos bendiga con sanas y santas vocaciones al servicio de la Iglesia local.
José Francisco Serrano
Rector del Seminario











