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Cáritas organiza un curso de cocina para desempleados en Guadix y comarca

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Cáritas Diocesana de Guadix ha lanzado la convocatoria de un curso de formación para desempleados sobre “Operaciones Básicas de Cocina”, que tendrá una duración de 370 horas, con formación teórica y práctica. Se trata de un curso cofinanciado por el Fondo Social Europeo, con acreditación oficial, que se inscribe en los programas de inserción laboral que ofrece Cáritas con formación para quienes buscan un empleo.

El plazo de inscripción en el curso termina el 29 de enero y la información se puede recibir en la sede de Cáritas Diocesana, en la calle Rosa Chacel, 1, de Guadix; en el teléfono 958 662123; o en el email caritasguadix.insercionlaboral@gmail.com .

Este curso de formación ocupacional profesional “Operaciones Básicas de Cocina” ayudará a quienes se apunten a capacitarse para acceder a un mercadeo laboral, el de la hostelería, que, aunque ahora esté pasando por un momento difícil por culpa de la pandemia, siempre se ha mostrado en nuestra comarca como una fuente de empleo accesible para quienes quieren tener un trabajo estable. Y una formación fuerte y reconocida con su diploma correspondiente, como la que ofrece este curso de Cáritas, siempre puede ayudar.

Antonio Gómez

Caritas Curso de cocina 2

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos Sábado 23 de enero de 2021

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DÍA 6: ACOGER A LOS DEMÁS

«Poneos en camino y dad fruto abundante y duradero» (Cf. Juan 15, 16b)

Génesis 18, 1-5. Abrahán recibe a los ángeles en el Roble de Mambré

Apretaba el calor y estaba Abrahán sentado a la entrada de su tienda, cuando se le apareció el Señor en el encinar de Mambré. Al alzar la vista vio a tres hombres de pie frente a él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la tienda y, postrándose en tierra, dijo: «Señor mío, será para mí un honor que aceptes la hospitalidad que este siervo tuyo te ofrece. Que os traigan un poco de agua para lavar vuestros pies, y luego podréis descansar bajo el árbol. Ya que me habéis honrado con vuestra visita, permitidme que vaya a buscar algo de comer para que repongáis fuerzas antes de seguir vuestro camino». Ellos respondieron: «Bien, haz lo que dices».

Marcos 6, 30-44. La compasión de Jesús por las multitudes

Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le comunicaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: «Venid aparte conmigo. Vamos a descansar un poco en algún lugar solitario». Porque eran tantos los que iban y venían que no les quedaba ni tiempo para comer. Así que subieron a una barca y se dirigieron, ellos solos, a un lugar apartado. Muchos vieron alejarse a Jesús y a los apóstoles y, al advertirlo, vinieron corriendo a pie por la orilla, procedentes de todos aquellos pueblos, y se les adelantaron. Al desembarcar Jesús y ver a toda aquella gente, se compadeció de ellos porque parecían ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Como se iba haciendo tarde, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «Se está haciendo tarde y este es un lugar despoblado. Despídelos para que vayan a los caseríos y aldeas de alrededor a comprarse algo para comer». Jesús les contestó: «Dadles de comer vosotros mismos». Ellos replicaron: «¿Cómo vamos a comprar nosotros la cantidad de pan que se necesita para darles de comer?». Jesús les dijo: «Mirad a ver cuántos panes tenéis». Después de comprobarlo, le dijeron: «Cinco panes y dos peces». Jesús mandó que todos se recostaran por grupos sobre la hierba verde. Y formaron grupos de cien y de cincuenta. Luego él tomó los cinco panes y los dos peces y, mirando al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los fue dando a sus discípulos para que ellos los distribuyeran entre la gente. Lo mismo hizo con los peces. Todos comieron hasta quedar satisfechos; aun así, se recogieron doce cestos llenos de trozos sobrantes de pan y de pescado. Los que comieron de aquellos panes fueron cinco mil hombres.

Meditación

 

Cuando nos dejamos transformar por Cristo, su amor crece y da fruto en nosotros. Acoger al otro es una forma concreta de compartir el amor que está dentro de nosotros.

A lo largo de su vida, Jesús acogió a todos los que encontró. Los escuchó y se dejó tocar por ellos sin tener miedo de su sufrimiento.

En el relato de la multiplicación de los panes, Jesús se conmueve y siente compasión después de ver a la multitud hambrienta. Él sabe que toda la humanidad necesita ser alimentada, y que solo él puede satisfacer realmente el hambre de pan y la sed de vida.

Pero no desea hacer esto sin sus discípulos, sin contar con ese poco que ellos podían ofrecer: cinco panes y dos peces.

Incluso hoy nos llama a ser colaboradores suyos en su incondicional preocupación por los demás. A veces, algo tan pequeño como una mirada amable, un oído atento o nuestra presencia es suficiente para que una persona se sienta acogida. Cuando le ofrecemos nuestras pobres habilidades a Jesús, él las usa de una manera sorprendente.

Entonces experimentamos lo que hizo Abrahán, porque es dando que recibimos, y cuando acogemos a los demás, somos bendecidos en abundancia.

Es Cristo mismo a quien recibimos como invitado.

La regla de Taizé en francés e inglés (2012) p. 103

 

¿Encontrarán en nosotros las personas que acogemos día a hombres y mujeres radiantes con Cristo, nuestra paz?

Las fuentes de Taizé (2000) p. 60

Oración

Jesucristo, deseamos acoger a los hermanos y hermanas que están con nosotros. Sabes que frecuentemente nos sentimos impotentes ante su sufrimiento, sin embargo, tú siempre te adelantas y los acoges con compasión. Háblales a través de nuestras palabras, apóyalos a través de nuestros actos, y deja que tu bendición descanse sobre todos nosotros.

John Alexander Melo Arévalo

Secretariado Diocesano de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso

 

San Ildefonso

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San IldefonsoSiglo VII

En la ciudad de Toledo, en la Hispania Tarraconensis (hoy España), san Ildefonso, que fue monje y rector de su cenobio, y después elegido obispo. Autor fecundo de libros y de textos litúrgicos, se distinguió por su gran devoción hacia la santísima Virgen María, Madre de Dios.

La entrada San Ildefonso apareció primero en Diócesis de Córdoba. Fuente

Obispo de Málaga: «La unidad visible es signo y fruto de la comunión trinitaria»

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la oración ecuménica celebrada en la catedral de Málaga con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el 23 de octubre de 2021.

ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

(Catedral-Málaga, 23 enero 2021)

Lecturas: 1Co 1, 10-13; Ap 7, 9-12; Jn 15, 1-17.

Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia (cf. Jn 15, 5-9).

1.- La oración de este año se enmarca en el discurso de Jesús en la última Cena, en el que anima a sus discípulos a permanecer unidos a él como el sarmiento a la vid; de ese modo su unidad producirá fruto abundante (cf. Jn 15, 5-9).

Hemos de confiar en la palabra de Cristo y mantenernos unidos a él, que es la Vid verdadera: «Si permanecéis unidos a mí y mi mensaje permanece en vosotros, pedid lo que queráis y lo obtendréis» (Jn 15, 7).

Al permanecer en Cristo recibimos la fuerza y la sabiduría para construir una humanidad nueva; para ser creadores de una nueva forma de vida, en la que abunde el respeto y la comunión con todos los hombres y con toda la creación.

2.- La unidad de los discípulos proviene de la Trinidad, que es fuente de unidad, de comunión y de amor. La unidad de los discípulos refleja en el mundo la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Jesús suplicaba al Padre: «Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros. De este modo el mundo creerá que tú me has enviado» (Jn 17, 21).

Si los cristianos no estamos unidos, nuestro testimonio adolece de fuerza convincente para que otros crean. La unidad visible es signo y fruto de la comunión trinitaria y de la fraternidad de los discípulos del Señor.

3.- La unidad de la Iglesia no es fruto de los consensos y de acuerdos que las diversas confesiones cristianas puedan realizar. Los acuerdos producen fruto si son vividos como obra del Espíritu Santo. Por eso es tan importante el ecumenismo espiritual, para lograr la unidad visible de la Iglesia.

El ecumenismo verdadero camina a través de la verdad creída y vivida, aunque sea expresada con formulaciones diversas, según la diversidad de culturas y sensibilidades; pero éstas deben ser iluminadas y transformadas por el evangelio.

4.- El fruto está vinculado a la fe en Cristo y a la permanencia en él. Nuestros proyectos de unidad quedan rotos si nos alejamos de Cristo. Permanecer en el amor de Dios implica reconciliarse con Dios, con uno mismo y con los demás.

Cristo es la verdadera Vid y el Padre es el labrador. Dios-Padre nos poda para dar más fruto; el sarmiento que no da fruto lo arranca; y al que da fruto lo poda, para que dé más fruto (cf. Jn 15,2). Pero muchas veces nos resistimos a que el viñador corte lo que estorba en nuestra vida.

A veces mantenemos resistencia a perder nuestras estructuras eclesiales, modos de vivir, nuestras ideas preconcebidas y otras cosas que retrasan la unidad visible de la única Iglesia de Jesucristo.

5.- El mandato del Señor de “permanecer en Él” debe ser acogido en nuestro corazón, para que arraigue en nosotros y se desarrolle poco a poco, a pesar de las dificultades, de las contradicciones, de nuestros alejamientos de Dios y de los desafíos de la vida.

Permanecer en Cristo nos permite dar buenos y abundantes frutos: «La gloria de mi Padre se manifiesta en que produzcáis fruto en abundancia» (Jn 15, 8). No podemos dar frutos por nuestra cuenta, ni separados de la vid. Nos lo advierte el mismo Jesús: «Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15, 4).

Los frutos los produce la savia, es decir, la vida del Espíritu de Jesús que fluye en nosotros.

Permanecer en Cristo implica amarnos unos a otros como él nos ha amado (cf. Jn 15, 12), porque Cristo es la fuente de todo amor, que es amado por su Padre-Dios: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor» (Jn 15, 9).

6.- Dios es el centro del universo y de la humanidad. La comunión con Cristo exige la comunión con los demás. Acercarse a Dios conlleva el acercamiento a los hermanos. Esto implica un gran desafío y también un esfuerzo de reconciliación que exige sacrificios y renuncias.

Sin embargo, el alejamiento de Dios produce distancia con los hermanos. Las divisiones entre cristianos nos alejan unos de otros y nos alejan también de Dios.

La oración de Cristo por la unidad es una invitación a unirnos a él y a acercarnos unos a otros, alegrándonos por la riqueza de nuestra diversidad.

Deseo agradecer al equipo de la delegación diocesana, a los pastores, a los fieles y voluntarios vuestra participación y oración en la Semana de Oración por la Unidad y vuestro interés por obtener la unidad visible entre los cristianos. Ya sabéis que la Diócesis de Málaga está siendo pionera en algunas iniciativas al respecto, como lo ha reconocido el Pontificio Consejo por la Unidad de los Cristianos.

Unidos a la oración de Jesucristo en la oración de esta tarde, pedimos a Dios que nos acerque a él y a los hermanos; y que nos conceda permanecer unidos a Él como los sarmientos a la vid, para alcanzar la unidad visible de la Iglesia. Amén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

«La unidad visible es signo y fruto de la comunión trinitaria»

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la oración ecuménica celebrada en la catedral de Málaga con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el 23 de octubre de 2021.

ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

(Catedral-Málaga, 23 enero 2021)

Lecturas: 1Co 1, 10-13; Ap 7, 9-12; Jn 15, 1-17.

Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia (cf. Jn 15, 5-9).

1.- La oración de este año se enmarca en el discurso de Jesús en la última Cena, en el que anima a sus discípulos a permanecer unidos a él como el sarmiento a la vid; de ese modo su unidad producirá fruto abundante (cf. Jn 15, 5-9).

Hemos de confiar en la palabra de Cristo y mantenernos unidos a él, que es la Vid verdadera: «Si permanecéis unidos a mí y mi mensaje permanece en vosotros, pedid lo que queráis y lo obtendréis» (Jn 15, 7).

Al permanecer en Cristo recibimos la fuerza y la sabiduría para construir una humanidad nueva; para ser creadores de una nueva forma de vida, en la que abunde el respeto y la comunión con todos los hombres y con toda la creación.

2.- La unidad de los discípulos proviene de la Trinidad, que es fuente de unidad, de comunión y de amor. La unidad de los discípulos refleja en el mundo la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Jesús suplicaba al Padre: «Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros. De este modo el mundo creerá que tú me has enviado» (Jn 17, 21).

Si los cristianos no estamos unidos, nuestro testimonio adolece de fuerza convincente para que otros crean. La unidad visible es signo y fruto de la comunión trinitaria y de la fraternidad de los discípulos del Señor.

3.- La unidad de la Iglesia no es fruto de los consensos y de acuerdos que las diversas confesiones cristianas puedan realizar. Los acuerdos producen fruto si son vividos como obra del Espíritu Santo. Por eso es tan importante el ecumenismo espiritual, para lograr la unidad visible de la Iglesia.

El ecumenismo verdadero camina a través de la verdad creída y vivida, aunque sea expresada con formulaciones diversas, según la diversidad de culturas y sensibilidades; pero éstas deben ser iluminadas y transformadas por el evangelio.

4.- El fruto está vinculado a la fe en Cristo y a la permanencia en él. Nuestros proyectos de unidad quedan rotos si nos alejamos de Cristo. Permanecer en el amor de Dios implica reconciliarse con Dios, con uno mismo y con los demás.

Cristo es la verdadera Vid y el Padre es el labrador. Dios-Padre nos poda para dar más fruto; el sarmiento que no da fruto lo arranca; y al que da fruto lo poda, para que dé más fruto (cf. Jn 15,2). Pero muchas veces nos resistimos a que el viñador corte lo que estorba en nuestra vida.

A veces mantenemos resistencia a perder nuestras estructuras eclesiales, modos de vivir, nuestras ideas preconcebidas y otras cosas que retrasan la unidad visible de la única Iglesia de Jesucristo.

5.- El mandato del Señor de “permanecer en Él” debe ser acogido en nuestro corazón, para que arraigue en nosotros y se desarrolle poco a poco, a pesar de las dificultades, de las contradicciones, de nuestros alejamientos de Dios y de los desafíos de la vida.

Permanecer en Cristo nos permite dar buenos y abundantes frutos: «La gloria de mi Padre se manifiesta en que produzcáis fruto en abundancia» (Jn 15, 8). No podemos dar frutos por nuestra cuenta, ni separados de la vid. Nos lo advierte el mismo Jesús: «Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15, 4).

Los frutos los produce la savia, es decir, la vida del Espíritu de Jesús que fluye en nosotros.

Permanecer en Cristo implica amarnos unos a otros como él nos ha amado (cf. Jn 15, 12), porque Cristo es la fuente de todo amor, que es amado por su Padre-Dios: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor» (Jn 15, 9).

6.- Dios es el centro del universo y de la humanidad. La comunión con Cristo exige la comunión con los demás. Acercarse a Dios conlleva el acercamiento a los hermanos. Esto implica un gran desafío y también un esfuerzo de reconciliación que exige sacrificios y renuncias.

Sin embargo, el alejamiento de Dios produce distancia con los hermanos. Las divisiones entre cristianos nos alejan unos de otros y nos alejan también de Dios.

La oración de Cristo por la unidad es una invitación a unirnos a él y a acercarnos unos a otros, alegrándonos por la riqueza de nuestra diversidad.

Deseo agradecer al equipo de la delegación diocesana, a los pastores, a los fieles y voluntarios vuestra participación y oración en la Semana de Oración por la Unidad y vuestro interés por obtener la unidad visible entre los cristianos. Ya sabéis que la Diócesis de Málaga está siendo pionera en algunas iniciativas al respecto, como lo ha reconocido el Pontificio Consejo por la Unidad de los Cristianos.

Unidos a la oración de Jesucristo en la oración de esta tarde, pedimos a Dios que nos acerque a él y a los hermanos; y que nos conceda permanecer unidos a Él como los sarmientos a la vid, para alcanzar la unidad visible de la Iglesia. Amén.

LECTIO DIVINA. Cómo rezar con la Sagrada Escritura

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La Lectio Divina es en primer lugar un método para orar a partir de la Palabra contenida en las Sagradas Escrituras. Es un método que se remonta a los Padres de la Iglesia que tuvo un momento de extraordinario florecimiento en el medioevo con los monjes cistercienses y cartujos; vino a calificarse como la Sagrada Página.

Fue cuando Guido el Cartujo en la Scala claustralium definió el método. Es muy simple. Es un método en el cual se contemplan cuatro momentos.

En primer lugar, la lectura del texto de la Escritura y una comprensión del texto así como éste puede ser leído. Un segundo momento dedicado a la meditación: se trata de buscar en el texto, eventualmente podríamos ayudarnos con comentarios o buscando pasajes paralelos en la Escritura. El tercer elemento es la oración: dejarse inspirar por el pasaje leído para poder orar. Si en el pasaje hemos encontrado que Jesús perdona a la adúltera, es una oración de petición de misericordia para los pecadores. Si Jesús nos da el pan de su cuerpo, es una oración para que nosotros podamos participar en la Eucaristía. Es precisamente el caso que la Escritura dicta las intenciones de nuestra oración. Y el cuarto y último momento la contemplación que no es otra cosa que tratar,  después de esta lectura, esta meditación y esta oración, de ver la realidad del mundo con los ojos de Dios. La contemplación es fijar la mirada en Dios: es el sentimiento de Cristo sobre las cosas y es ciertamente el fruto de los primeros tres momentos de la Lectio Divina.

LOS PAPAS RECOMIENDAN LA LECTIO DIVINA

Con San Juan Pablo II, a finales de los años noventa, luego con Benedicto XVI y después también con el Papa Francisco se recomendó a todos que la adoptaran, porque de esta manera la Palabra de Dios se transforma en nuestro alimento. Es el modo con el cual el Evangelio nos plasma, nos cambia, nos convierte.

Celebra el Domingo de la Palabra de Dios en COPE MÁLAGA

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El 24 de enero se celebra el Domingo de la Palabra de Dios, propuesto por el papa Francisco. será uno de los temas del programa Iglesia Noticia, en COPE Málaga, a las 9.45 horas.

El sacerdote Emilio López Navas, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga, invitará a los oyentes a profundizar en dicha jornada propuesta por el Papa. 

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que concluye el lunes 25 de enero será otro de los temas de la mañana, desde la voz de diversos representantes de confesiones cristianas presentes en Málaga. 

La campaña de las balconeras solidarias #NavidadMásQueNunca también tendrá un espacio en el programa, el director de Cáritas Diocesana, Francisco Sánchez, dará las gracias a todos los que han colaborado en ella, de una forma o de otra. 

La sección MI CURA estará protagonizada por Ignacio Medina, y La Voz del Seminario por José Ignacio.

El minuto de comentario del evangelio correrá a cargo de Cristina Vera, presidenta de la Acción Católica General en Málaga.

Y el broche final del programa lo pondrá Damián Ramírez, párroco de Nuestra Señora de la Paz, en Málaga. Con él celebraremos la fiesta de la titular de la parroquia. 

En el domingo de la Palabra de Dios

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Recuperamos esta reflexión del diplomático y escritor francés Paul Claudel (1968-1955), converso al catolicismo, que expresó de manera bellísima la potencia transformadora de la Palabra de Dios y su impacto en nuestras vidas

Es cosa infinitamente asombrosa que Dios haya hablado a los hombres en lenguaje humano y que esa Palabra de Dios haya quedado grabada para siempre en documentos escritos.  No basta recorrer esa palabra con los ojos o con los labios: hay que encariñarse con ella, hay que pararse a pensarla, hay que empaparse de ella y no por curiosidad sino por devoción, hay que vivir a su cobijo, hay que almacenarla en nuestra alma; hay que descansar en ella, soñar con ella y despertarse con ella: hay que persuadirse de que ella y solo ella es pan, y de que, en último análisis, sólo de ella tenemos hambre.

PAUL CLAUDEL

“Es el Señor quien viene a nosotros en cada Eucaristía”

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Homilía del Arzobispo de Granada en la Misa del viernes de la II semana del Tiempo Ordinario, el 22 de enero de 2021.

Materiales para celebrar el Domingo de la Palabra de Dios

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Dedicar un domingo completamente a la Palabra de Dios. Con esta intención estableció el papa Francisco el Domingo de la Palabra de Dios. Una Jornada que la Iglesia celebra el III Domingo del Tiempo Ordinario, en esta ocasión, será el 24 de enero. El tema de este año está tomado de la Carta de San Pablo Apóstol a los Filipenses: ¡Mantengan firme la Palabra de la Vida! (cf. Fil 2, 16).

Para contribuir a la preparación de esta Jornada, el área de Pastoral Bíblica de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado ha editado un subsidio litúrgico para la celebración de la eucaristía, unos puntos orientativos para la homilía y un ejemplo de Lectio divina para el ejercicio de la lectura creyente y orante de la Palabra de Dios.

“Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios” (Mc 1,14-20) es el título que se ha elegido para estos materiales que también incluyen una presentación del director del secretariado de esta Comisión, Juan Luis Martín Barrios.

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