Los días 24 y 25 de octubre se celebran en Madrid las XLVII Jornadas Nacionales de Delegados de Apostolado Seglar y Responsables de Movimientos y Asociaciones, organizadas por la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida. Su lema, «Iglesia que camina con humanidad MH18», inspirado en el número 18 de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, nos invita a reflexionar sobre la misión de la Iglesia y la responsabilidad de los fieles laicos en la vida pública.
El Santo Padre nos recuerda que la doctrina social nace de una Iglesia que camina con la humanidad, reconoce la autonomía de las realidades temporales y sirve al bien común (cf. Magnifica Humanitas, 18). Esta convicción recoge la enseñanza del Concilio Vaticano II: la Iglesia comparte los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo, especialmente de los pobres y de cuantos sufren (cf. Gaudium et spes, 1). No podemos permanecer indiferentes ante las heridas de nuestra sociedad.
En esta línea, la Iglesia en España celebra este domingo el Día de las Personas Sin Hogar bajo el lema “Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer”. Se trata de una fecha marcada para la visibilización de la realidad terrible de las personas sin hogar, el reconocimiento de su dignidad, la defensa y la reivindicación de sus derechos, y la reafirmación del compromiso social y ciudadano frente a la lacra del sinhogarismo.
El Evangelio ilumina todas las dimensiones de la vida, también las relaciones sociales, la economía, la política y la cultura. La Doctrina Social de la Iglesia nos ofrece principios y criterios para promover la dignidad humana y construir una sociedad más justa y fraterna, formando las conciencias sin sustituir las responsabilidades de las instituciones civiles.
En esta misión, los fieles laicos desempeñan un papel insustituible. Por el bautismo participan de la misión sacerdotal, profética y real de Jesucristo (cf. Lumen gentium, 31). Su vocación no se limita a colaborar en las actividades parroquiales, sino que consiste en hacer presente el Evangelio en la familia, la educación, el trabajo, la cultura, la economía y la política.
Adquiere aquí especial importancia la corresponsabilidad diferenciada, como ha recordado el Sínodo sobre la Sinodalidad. Todos compartimos una misma dignidad y misión evangelizadora, aunque cada uno las desarrolla según su vocación y carisma.
Las Jornadas proponen cuatro ámbitos concretos de compromiso: la participación política orientada al bien común; la búsqueda de respuestas a la pobreza; la presencia activa en los barrios, en colaboración con asociaciones y entidades sociales; y el cuidado de la Creación. Son caminos para pasar de las palabras a los hechos, haciendo de la fe un compromiso real con nuestros hermanos.
Vivimos tiempos marcados por la fragmentación social, la confrontación y las desigualdades. No podemos refugiarnos en una fe reducida al ámbito privado ni contemplar pasivamente la realidad. Necesitamos cristianos capaces de escuchar, dialogar, construir puentes y trabajar por la amistad social.
La presencia de los laicos en la sociedad debe brotar de su unión con Jesucristo, de la oración, los sacramentos y una conciencia iluminada por el Evangelio. Sin esta raíz, el compromiso corre el riesgo de convertirse en activismo vacío. Necesitamos, por tanto, una formación doctrinal, espiritual y social que nos ayude a vivir coherentemente la fe y dar razón de nuestra esperanza.
Caminar juntos como Iglesia y comprometernos con la sociedad son dimensiones inseparables de nuestra vocación. Una Iglesia sinodal es una Iglesia misionera, que vive la comunión para salir al encuentro de los demás.
Doy gracias a Dios por tantos laicos y laicas de nuestra Archidiócesis de Sevilla que ofrecen un testimonio generoso y fecundo. Os animo a profundizar en la doctrina social de la Iglesia y a asumir con renovada ilusión vuestra responsabilidad en la sociedad.
Que María Santísima, Nuestra Señora de los Reyes, nos enseñe a caminar juntos, con la mirada puesta en Jesucristo y el corazón abierto a nuestros hermanos.
Con mi afecto y bendición.
+ José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla
Carta dominical ‘Una Iglesia que camina con la humanidad’ (25-10-2026) 89.21 KB
Esta tarde, el Monasterio de San Jerónimo celebrará una velada cultural con motivo del 500 aniversario del 23 cumpleaños de la emperatriz Isabel de Portugal, que tuvo lugar el 24 de octubre de 1526. La propuesta combinará historia, arte y música en un entorno monumental.
La jornada comenzará a las 18:15 horas, con la apertura del Monasterio para que los visitantes puedan recorrer sus pasillos y conocer su historia. En el claustro principal les recibirán la pareja imperial y los miembros de su Corte, que recrearán el ambiente del siglo XVI. La visita incluirá también el acceso a la exposición, sujeto al aforo disponible. A las 19:00 horas, la iglesia acogerá un concierto a cargo de Inmaculada Ferro, al órgano, y Manuel Cano, a la guitarra clásica.
La entrada tendrá el precio habitual del Monasterio: 8 euros la general y 6 euros para estudiantes. El importe incluye el acceso al recinto monástico, la visita a la exposición y la asistencia al concierto en la iglesia.
Una oportunidad única para viajar al siglo XVI, acercarse a la historia de la Emperatriz Isabel de Portugal y disfrutar de una velada cultural en un entorno monumental incomparable.
La Delegación diocesana de Hermandades y Cofradías informa del plazo de inscripción para la última convocatoria por este procedimiento extraordinario, del 1 al 18 de diciembre de 2026, destinada exclusivamente a aquellos cofrades que iniciaron ya su proceso de formación en convocatorias anteriores.
En una comunicación que ha sido enviada también a los directores espirituales, se informa de que las pruebas extraordinarias de acreditación de la formación teológica básica, establecidas conforme al Decreto del Sr. Obispo de 1 de julio de 2019, concluyen definitivamente este curso.
Esta convocatoria, por tanto, es la última del procedimiento extraordinario, y está destinada exclusivamente a aquellos cofrades que iniciaron ya su proceso de formación en convocatorias anteriores y tienen pendiente superar alguno de los bloques del Catecismo. No se admitirán, por tanto, nuevas inscripciones de personas que no hayan participado previamente en este proceso.
Desde la delegación recuerdan expresamente que, una vez celebradas las pruebas de este curso, quedará definitivamente extinguida esta modalidad extraordinaria de acreditación, tal como se anunció en las convocatorias anteriores, sin que se contemplen nuevas oportunidades para completar los bloques pendientes por este procedimiento.
El calendario de esta convocatoria es:
Plazo de inscripción (del 1 al 18 de diciembre de 2026) Envío de las inscripciones de continuidad por parte de los Directores Espirituales, con el correspondiente visto bueno, exclusivamente para aquellos cofrades que tengan bloques pendientes de convocatorias anteriores.
Confirmación de las inscripciones (25 de enero de 2027) La delegación confirmará las inscripciones recibidas y comunicará a cada participante el turno asignado para la realización de la prueba.
Realización de la prueba (13 de febrero de 2027) La prueba de verificación se realizará de forma digital (online), mediante preguntas tipo test y con un tiempo máximo establecido, siguiendo el procedimiento de las convocatorias anteriores.
El cauce ordinario para acreditar la formación teológica básica es la Escuela de Agentes de Pastoral “San Manuel González”, a la que deberán dirigirse quienes deseen obtener dicha acreditación y no hayan participado en el procedimiento extraordinario que ahora concluye.
Desde la Delegación agradecen la colaboración prestada durante estos años por directores espirituales y responsables de las hermandades para facilitar la formación de quienes están llamados a asumir responsabilidades de gobierno en las corporaciones. «La formación cristiana, más allá de constituir un requisito para desempeñar determinados cargos, debe ayudarnos a vivir con mayor profundidad nuestra fe y a ejercer con sentido eclesial al servicio que se nos encomienda», afirma el delegado de Hermandades y Cofradías, Salvador Guerrero.
El 21 de octubre, tuvo lugar la reunión del Consejo de Apostolado Seglar, en la que se agradeció el trabajo del equipo coordinado por Jose Carlos Pérez, el anterior delegado, y se dio comienzo a la etapa en la que toma el relevo Antonio Muñoz Varo como nuevo delegado. Asistieron representantes de diversos movimientos y asociaciones vinculadas al Apostolado Seglar en la diócesis, y se animó a la participación de todos en el diseño del nuevo Plan Pastoral.
El CESET San Pablo fue el lugar donde se encontraron para comenzar el curso los representantes de los movimientos y asociaciones seglares de la Diócesis de Málaga. El encuentro comenzó con la oración, en la capilla del centro y guiada por el vicario de Pastoral, Salvador Gil. Estuvo marcada por la acción de gracias por el “de dónde venimos”, y por la petición al Espíritu Santo, encomendándole el «hacia dónde vamos”.
Tras el reconocimiento y agradecimiento a José Carlos Pérez, el anterior delegado, se planificó el trabajo de la delegación y se animó a la participación en la elaboración del plan pastoral, ya que, como afirma el delegado, Antonio Muñoz, «en el análisis de la realidad social es muy importante la aportación de los seglares». Asimismo, se empezó a trasmitir la preparación de la jornada de formación de laicos.
La Hora Santa «Laudato», nacida en la Fraternidad franciscana de Vélez-Málaga, en 2024, cumple dos años, y como expresa Pablo Moyano, uno de sus impulsores en este artículo, «se inscribe además en un movimiento más amplio de recuperación de la adoración eucarística y de creación de espacios donde Cristo ocupa el centro y todo lo demás encuentra su lugar a partir de Él».
La Hora Santa Laudato, nacida en la Fraternidad franciscana de Vélez-Málaga, en octubre de 2024, surge de la confluencia de dos necesidades profundamente humanas y espirituales: la de encontrar un espacio donde oración, reflexión y formación puedan caminar unidas, y la sed de plenitud y felicidad que habita en el corazón del hombre contemporáneo. En una sociedad que ha ofrecido múltiples caminos para alcanzar la realización personal, pero que no siempre ha logrado responder a los anhelos más hondos del ser humano, esta propuesta se presenta como una invitación a detenerse, volver la mirada hacia Dios y descubrir en Él la fuente de una vida plena.
El nombre Laudato, que evoca la alabanza a Dios por lo que Él es, expresa el sentido profundo de esta experiencia. No se trata únicamente de dedicar un tiempo a la adoración eucarística, sino de propiciar un encuentro con el Señor que ilumine la propia existencia. Así, el último lunes de cada mes, de manera ininterrumpida durante estos dos años (2024-2026), la Iglesia de san Francisco de Vélez-Málaga se convierte en un espacio de contemplación ante el Santísimo Sacramento, en el que la oración se entrelaza con la formación teológica y la experiencia cotidiana de la fe.
Cada Hora Santa se articula en torno a una temática que sirve de hilo conductor, uniendo la reflexión teológica con las preguntas concretas de la vida. La catequesis inicial parte de la Palabra de Dios, de la riqueza de la teología y del testimonio de los santos para mostrar cómo la relación con Dios tiene consecuencias reales en nuestra manera de vivir, de mirar el mundo y de relacionarnos con los demás. Se trata de acercar la fe a la vida, poner palabras a los interrogantes que surgen en el camino y ofrecer un lugar donde también las dudas y las inquietudes que muchos católicos han ido acumulando puedan ser acogidas, pensadas y llevadas a la oración.
En este sentido, la Hora Santa Laudato quiere ser mucho más que una actividad mensual: aspira a convertirse en un espacio de descanso interior, de verdad y de reconciliación con uno mismo. A lo largo del mes acumulamos tensiones, expectativas, frustraciones y exigencias; con frecuencia, nos descubrimos divididos entre lo que deseamos ser y lo que realmente somos. Llegamos a confundir nuestra identidad con aquello que hacemos, con la imagen que proyectamos o con las demandas que recibimos. Ante el Señor, sin embargo, podemos desprendernos de todo aquello que no expresa nuestra verdad más profunda, dejar caer las apariencias y presentarnos tal como somos.
La adoración se convierte entonces en un lugar de aceptación y de amor, donde redescubrimos que Dios nos conoce, nos desea y nos ama. Su presencia no nos exige construir una imagen perfecta de nosotros mismos, sino que nos invita a acoger nuestra realidad bajo su mirada misericordiosa. De ese encuentro nace una paz que no depende de que todo esté resuelto, sino de sabernos sostenidos por un amor que nos precede y nos acompaña. En medio del silencio y de la contemplación, el corazón puede recuperar su centro y aprender a vivir desde una verdad más profunda.
La propuesta nació con una orientación especial hacia los jóvenes, a partir de la intuición y el impulso inicial de fray José Ricardo Gallardo y Pablo Domínguez. Sin embargo, la respuesta que ha ido suscitando el Señor, a través de las temáticas, la meditación de la Palabra y la reflexión sobre la propia vida, ha superado aquella primera intención. Hoy, la Hora Santa Laudato reúne a personas de distintas edades y condiciones, que encuentran un lugar común para responder a su sed de sentido, de verdad y de Dios. La diversidad de quienes acuden manifiesta que la necesidad de detenerse, orar y dejarse mirar por el Señor atraviesa todas las etapas de la vida.
Esta experiencia, nacida en Vélez-Málaga, se inscribe además en un movimiento más amplio de recuperación de la adoración eucarística y de creación de espacios donde Cristo ocupa el centro y todo lo demás encuentra su lugar a partir de Él. La iniciativa ha despertado también en otras fraternidades franciscanas el deseo de establecer momentos semejantes de oración y contemplación. Es una alegría comprobar cómo una propuesta concreta, arraigada en la vida de una fraternidad, puede convertirse en semilla para otros, favoreciendo una Iglesia que se reúne para escuchar, adorar y renovar su encuentro con el Señor.
Durante estos dos años, la Hora Santa Laudato ha encontrado distintos escenarios en Vélez-Málaga: desde la capilla del Buen Pastor hasta el patio del convento y el presbiterio. Cada espacio, ya sea por la belleza de la naturaleza o por el recogimiento que ofrece, ha contribuido a crear un ambiente propicio para la oración y el encuentro con Dios. En todos ellos se hace presente una misma convicción: la vida trinitaria no es una realidad distante, reservada a un horizonte inaccesible, sino un misterio de amor en el que estamos llamados a entrar y que puede transformar nuestra existencia cotidiana.
En definitiva, la Hora Santa Laudato es una invitación a dejar que Dios nos limpie la mirada para aprender a ver de nuevo. Porque, antes de contemplar la vida con profundidad, necesitamos permitir que el Señor sane nuestros ojos de prejuicios, miedos, falsas expectativas y de todo aquello que nos impide reconocer su presencia. Solo quien se deja mirar por Dios puede aprender a mirar de otra manera su propia historia, a los demás y al mundo.
Ese es, quizá, el fruto más profundo de esta hora de adoración: regresar a la vida con una mirada renovada, un corazón reconciliado y una paz que nace del encuentro con Cristo. Detenerse ante el Santísimo no significa apartarse de la realidad, sino aprender a habitarla desde Dios. Y así, mes tras mes, la Hora Santa Laudato sigue ofreciendo en Vélez-Málaga un lugar para el silencio, la formación y el encuentro; un espacio donde la alabanza se convierte en vida y donde, al dejarnos amar por Dios, aprendemos a contemplar el mundo con sus mismos ojos.
Cáritas Diocesana de Almería celebró este jueves, 22 de octubre, en la Rambla Federico García Lorca, un gesto público con motivo de la Campaña Nadie Sin Hogar 2026, que este año lleva por lema «Un Hogar. Un Lugar al que pertenecer». La iniciativa quiso sensibilizar sobre la realidad de quienes viven sin una vivienda estable y recordar que un hogar es mucho más que un techo.
Durante el encuentro, la directora de Cáritas Diocesana, Mari Carmen Torres, recordó que «una ciudad mejora cuando nadie queda atrás» y pidió sumar esfuerzos para ofrecer oportunidades reales a las personas que viven situaciones de exclusión. Los participantes realizaron una dinámica simbólica en torno a la palabra HOGAR, construyendo una red que representaba los vínculos y el acompañamiento necesarios para cualquier persona. El acto concluyó con la lectura del manifiesto de la campaña.
471 personas atendidas desde comienzos de año
Cáritas Diocesana de Almería ha acompañado durante 2026 a 471 personas sin hogar, 417 hombres y 54 mujeres. La mayoría tiene entre 35 y 65 años, y entre las personas atendidas se encuentran 323 de procedencia extracomunitaria y 148 españolas.
La entidad advierte especialmente sobre el llamado sinhogarismo oculto, que afecta a muchas mujeres que, aunque no duermen en la calle, viven en alojamientos temporales o situaciones de convivencia inestable. También señala la vulnerabilidad de numerosos jóvenes migrantes que carecen de redes familiares y de apoyo.
A través del Proyecto de Personas Sin Hogar y del Centro de Día «Mambré, Calor y Café», Cáritas ofrece un acompañamiento que va más allá de cubrir las necesidades inmediatas, trabajando por recuperar la autonomía, los derechos y los vínculos sociales de cada persona.
La campaña invita a construir comunidades capaces de acoger sin juzgar y de ofrecer nuevas oportunidades. Como recuerda su lema, «un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer».
Las personas sin hogar han sido las protagonistas este jueves 22 de octubre de un acto de sensibilización en la plaza de la Constitución de Málaga. Allí han compartido públicamente un manifiesto elaborado a partir de sus propias experiencias, inquietudes y propuestas, fruto de un proceso previo de escucha y participación, impulsado con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, que se conmemora el próximo domingo 25 de octubre.
Acto de las Personas Sin Hogar celebrado en la Plaza de la Constitución
//I. MARTOS
La iniciativa, promovida por Cáritas junto a las demás entidades de la Agrupación de Desarrollo para Personas sin Hogar de Málaga (Accem, Adoratrices, Arrabal, Asimás, Asociación marroquí, Ayuntamiento de Málaga, Betania, Comedor de Santo Domingo, Cruz Roja, Hogar Si, Inserta Andalucía, Malaga Acoge y San Juan de Dios) ha querido situar en el centro la voz de quienes viven directamente situaciones de sinhogarismo. Personas acompañadas en distintos centros y proyectos, profesionales y voluntariado han participado en un proceso de reflexión compartida para identificar dificultades, vulneraciones de derechos y propuestas de cambio.
De ese trabajo ha nacido un manifiesto común que sus protagonistas han llevado a la calle. El objetivo es que la campaña no hable únicamente sobre las personas sin hogar, sino que se construya con ellas, reconociendo su capacidad para expresar sus demandas y participar en las respuestas que afectan a sus vidas. «Nos reunimos aquí porque queremos compartir nuestra situación, queremos que sepáis que existimos, que no siempre vivimos en la calle porque queremos. Ha habido circunstancias que nos han llevado a ello y necesitamos ayuda para salir de esta situación, pero nos encontramos con muchos obstáculos, muchas puertas cerradas», han comenzado diciendo.
Este acto se enmarca en la campaña del Día de las Personas Sin Hogar, que este año se desarrolla a nivel estatal bajo el lema «Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir. Es un lugar al que pertenecer»» e invita a ampliar la mirada sobre el sinhogarismo. Tener un hogar no significa únicamente disponer de un techo, sino contar con un espacio digno y estable y con los vínculos y redes necesarias para desarrollar la propia vida.
Las personas participantes han puesto palabras a una realidad que, como han expresado en su escrito, está marcada por «muchos obstáculos, muchas puertas cerradas». «Vivir en la calle es sobrevivir con miedo, con desconfianza, inseguridad, sucios, con hambre, mojados por la lluvia, con frío y con calor», han señalado antes de desgranar algunas de las dificultades que afrontan a diario.
Entre ellas, han mencionado «no tener acceso a un baño», las dificultades «para ducharnos, para lavar la ropa» o para recibir atención médica «sin que nos pongan impedimentos». También han denunciado las barreras que encuentran al realizar trámites administrativos, desde un lenguaje que no siempre comprenden hasta tener que ir «de una oficina a otra» sin conseguir completar los requisitos exigidos.
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La vivienda ha ocupado un lugar central entre sus reivindicaciones. El manifiesto recoge las dificultades para alquilar una habitación «porque somos migrantes, porque no somos de su raza o porque nos piden muchísimo dinero y no tenemos tanto». Ante esta situación, han reclamado a los organismos competentes que «sean empáticos y se comprometan a trabajar en favor de todas las personas que necesitan conseguir una vivienda o habitación digna», mediante la creación de vivienda social y medidas que faciliten el acceso al alquiler sin abusos ni discriminación.
También han reclamado una atención digna en los centros de salud y en las oficinas y han recordado especialmente la situación de quienes padecen enfermedades mentales, adicciones u otras enfermedades. «Necesitamos una ayuda profesional adecuada y efectiva, no queremos solo una pastilla», recoge el texto.
A estas demandas han sumado necesidades muy concretas que condicionan la vida cotidiana cuando no se dispone de un hogar: «acceso a baños, puntos de carga de móviles, puntos de acceso a Wifi» para comunicarse con sus familiares y realizar gestiones, además de seguridad, protección y respeto. Asimismo, han pedido que, ante episodios de frío, calor intenso, lluvia o inundaciones, puedan «resguardarse en algún lugar seguro».
Pero, por encima de estas necesidades concretas, el manifiesto ha puesto el acento en una reivindicación de fondo: el reconocimiento de las personas sin hogar como ciudadanos con derechos. «No estamos pidiéndole una limosna», han afirmado, sino que reclaman que las administraciones «se den cuenta de que soy persona», «soy ciudadano» y cumplan «con la parte que les corresponde para hacer cumplir los derechos que tenemos como ciudadanos, sobre todo en vivienda y seguridad».
El manifiesto ha concluido trasladando el compromiso también a las propias personas participantes y formulando una pregunta directa a las administraciones públicas: «Nos comprometemos a ser parte de esta ciudad. ¿Os comprometéis las administraciones públicas a garantizar nuestros derechos?».
Un hogar también es pertenecer
Este acto se enmarca en la campaña del Día de las Personas Sin Hogar, que este año se desarrolla a nivel estatal bajo el lema «Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir. Es un lugar al que pertenecer»» e invita a ampliar la mirada sobre el sinhogarismo. Tener un hogar no significa únicamente disponer de un techo, sino contar con un espacio digno y estable y con los vínculos y redes necesarias para desarrollar la propia vida.
Como señala María Santos, responsable de la campaña y del programa de Personas sin Hogar de Cáritas Española: «En cada una de estas historias comprobamos, día tras día, cómo la vulneración reiterada de los derechos fundamentales empuja a muchas personas hacia situaciones cada vez más extremas de exclusión social. Aunque seguimos acompañando sus procesos de recuperación, detectamos graves dificultades para acceder a derechos básicos como la vivienda, la salud, el empleo, la protección social o la participación ciudadana».
La reconstrucción de vínculos y redes de apoyo constituye así una dimensión esencial de los procesos de inclusión. Junto al acceso efectivo a los derechos, resultan fundamentales la escucha, la confianza, las relaciones y las oportunidades de formar parte de la comunidad.
865 personas acompañadas por Cáritas en Málaga y Melilla
La realidad que las propias personas sin hogar llevaron a la plaza de la Constitución tiene también reflejo en el acompañamiento cotidiano de Cáritas en la diócesis.
En la provincia de Málaga y la Ciudad de Melilla, Cáritas ha acompañado a 865 personas en situación de sinhogarismo. De ellas, 353 han sido acompañadas desde las Cáritas parroquiales y 199 han recibido acompañamiento en calle a través de los equipos vinculados al Hogar Pozo Dulce y Calor y Café.
Otras 169 personas han sido acogidas y acompañadas en el centro de acogida nocturna Calor y Café; 59, en viviendas semituteladas de Casa Belén y los apartamentos de mayores Tomás de Cózar y Obispo D. Ramón Buxarrais; y 85, en los centros residenciales Hogar Pozo Dulce, Nuestra Señora de La Merced y Hogar San Carlos.
Para dar respuesta a estas situaciones, Cáritas dispone de 114 plazas en diferentes recursos habitacionales. Un total de 138 personas voluntarias y 27 trabajadoras sostienen estos proyectos, ofreciendo acompañamiento integral y apoyo en la recuperación de derechos y la reconstrucción de vínculos.
Esta respuesta se sostiene gracias al compromiso de socios y donantes. El 73 % de la financiación de los recursos habitacionales que Cáritas Málaga destina a personas en situación de sinhogarismo procede de fondos propios y el 27 % de aportaciones públicas.
Una realidad que sigue creciendo
La realidad local se enmarca en una crisis social y residencial más amplia. Durante 2025, la red de Cáritas acompañó en España a 44.475 personas en situación de sinhogarismo, un 3,8 % más que el año anterior. De ellas, cerca de 5.000 se atendieron a través de la red de centros residenciales, viviendas tuteladas y semituteladas, centros de día, servicios de atención social, centros de acogida nocturna, dispositivos de emergencia y proyectos de atención en calle de Cáritas Andalucía.
Entre los principales factores que pueden conducir a estas situaciones se destaca la pérdida del empleo, las dificultades para acceder o mantener una vivienda debido a su elevado coste, los desahucios y los procesos migratorios forzados.
El pasado sábado 17 de octubre tuvo lugar la apertura del curso cofrade 2026-2027 de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, que reunió a los consejos de hermandades y cofradías de la Archidiócesis de Sevilla bajo la presidencia del delegado diocesano, Marcelino Manzano.
Este año el encuentro ha tenido lugar en Lebrija, coincidiendo con la celebración del año jubilar de las religiosas concepcionistas franciscanas.
La jornada dio comienzo a las diez de la mañana en la plaza de España con la recepción a los asistentes por parte del párroco de Santa María de la Oliva y director espiritual del Consejo, el sacerdote Manuel Arroyo, y del presidente del Consejo, Antonio Joaquín Bellido.
Desde allí se peregrinó andando hasta el monasterio de la Purísima Concepción, que conmemora el 50 aniversario de la canonización de la fundadora de la orden, santa Beatriz de Silva. Allí se celebró la Eucaristía para obtener la indulgencia plenaria. En la celebración participó el alcalde de Lebrija, José Benito Barroso, y el concejal de fiestas mayores.
Después de la misa, los asistentes tuvieron ocasión de conocer detalles del convento de clausura, un conjunto arquitectónico de gran valor histórico y patrimonial, admirablemente conservado, que constituye un verdadero testimonio de fe y de vida contemplativa y que atesora numerosas obras de arte de imaginería, pintura y orfebrería.
A continuación, se celebró la sesión plenaria de inicio de curso de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, presidida por el delegado diocesano y en la que participaron los presidentes y representantes de los consejos locales de hermandades de la Archidiócesis.
Durante la reunión se abordaron las principales líneas pastorales para el presente curso cofrade y se ofrecieron las propuestas formativas destinadas a las hermandades, basadas este año en los mensajes del Papa León XIV durante su reciente viaje a España. Además, durante la sesión se informó de diversas iniciativas puestas en marcha por el Observatorio de la Piedad Popular.
Para concluir la jornada, el consejo local de hermandades anfitrión agasajó a los asistentes con un ágape.
El Arzobispado de Sevilla ha acogido hoy la reunión de los obispos de la provincia eclesiástica de Sevilla.
Este encuentro ordinario ha sido presidido por el arzobispo hispalense, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y ha oficiado como secretario el sacerdote Isacio Siguero. Además, han participado los obispos de las diócesis sufragáneas en pleno: el obispo de Huelva, monseñor Santiago Gómez; el de Córdoba, monseñor Jesús Fernández; el de Asidonia-Jerez, monseñor José Rico; el de Canarias, monseñor José Mazuelos, y el de San Cristóbal de La Laguna, monseñor Eloy Alberto Santiago. También han estado presentes el administrador apostólico de Cádiz y Ceuta y obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Ramón Valdivia; el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Teodoro León, y el obispo emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández.
Durante la reunión se han abordado diversos temas de interés común para las diócesis comprendidas en la Provincia Eclesiástica. Entre ellos, se ha valorado la visita del papa en España, el pasado mes de junio. Por su parte, el obispo de Córdoba ha informado sobre los bienes la sostenibilidad de las Cáritas Diocesanas de la provincia eclesiástica. Al respecto, monseñor Saiz Meneses ha informado de la reciente inauguración del centro de noche gestionado por Cáritas Sevilla, fruto del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular.
Finalmente, monseñor Valdivia ha presentado un estudio sobre el documento Cor ad cor loquitur, de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española.