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Diócesis prepara un Año Jubilar lleno de citas para celebrar los 800 años de la Virgen de la Cabeza

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«Me felicitarán todas las generaciones» (Lc 1,48) será el lema que acompañará el Año Jubilar por el VIII Centenario de la Aparición de la Virgen de la Cabeza. La Diócesis de Jaén entra ya en la cuenta atrás para su comienzo, el próximo 4 de octubre de 2026, en el Santuario, con la apertura de la Puerta Santa y la celebración de la Misa Pontifical.

Calendario

virgenPor delante quedan catorce meses con muchas citas, algunas ya están marcadas en el calendario.
El 25 de abril de 2027 se celebrará la Misa Pontifical de la Romería. Y unos meses después llegará la fecha central de este aniversario: el 11 y 12 de agosto de 2027, cuando el Santuario acogerá la celebración de los 800 años de la Aparición.

En septiembre, la Virgen de la Cabeza saldrá de nuevo del Cerro. El 18 de septiembre será la bajada a Andújar y el 25 de septiembre llegará a Jaén, donde permanecerá hasta el 2 de octubre. Durante esa semana habrá celebraciones jubilares con las parroquias, cofradías, jóvenes, movimientos y otros grupos de la Diócesis. El 26 de septiembre se celebrará la Misa Pontifical en la capital.

Andújar volverá a ser protagonista en octubre, con el Congreso Internacional Mariano y de Religiosidad Popular, del 21 al 24 de octubre, y la Misa Pontifical que se celebrará el día 24. El regreso de la Virgen al Santuario está previsto para el 30 de octubre.
Y después de todo ese camino llegará la clausura. Será el 8 de diciembre de 2027, con la Misa Pontifical que pondrá el punto final al Año Jubilar.

La cuenta atrás ya está en marcha. En unos días, la Puerta Santa del Santuario se abrirá para comenzar este tiempo de celebración de los ocho siglos de historia y devoción a la Virgen de la Cabeza.

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La Fundación Diocesana de Enseñanza Santo Rostro comienza un nuevo curso

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El pasado jueves 24 de septiembre, día de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, la Fundación Diocesana de Enseñanza Santo Rostro celebró su acto de inicio de curso en la Casa de la Iglesia, contando con la asistencia de todo el personal de sus centros, así como con los patronos y personal técnico de la Fundación, presididos todos por nuestro Obispo D. Sebastián, más de cincuenta personas provenientes de los tres centros que tiene la Fundación en Linares, Villacarrillo, y en Andújar.

El encuentro comenzó con una Eucaristía en la Capilla Mayor de la Casa de la Iglesia presidida por D. Sebastián, concelebrada por D. Juan Ignacio, Vicario General y patrono, D. Jesús Díez del Corral, capellán y profesor del centro de Linares y D. Francisco Javier Cova, Secretario personal del Sr. Obispo.

Tras saludar a los presentes, nuestro Obispo comenzó su homilía invitándonos a recordar el verdadero sentido de nuestra misión educativa. Nos instó, a la luz del Eclesiastés, a poner cada cosa en su sitio y a no perder de vista lo esencial. Al inicio de su homilía planteaba dos cuestiones: ¿para qué hacemos todo esto? ¿Qué queremos verdaderamente dejar en la vida de nuestro alumnado? Nos recordó, como así se dice en el Eclesiastés, que todo pasará, pero la persona permanecerá ante Dios. Por eso, nuestra misión educativa, prosiguió, no puede reducirse a enseñar conocimientos o alcanzar resultados: estamos llamados a promover una formación integral, humana y cristiana en nuestro alumnado, a acompañarlo en su vida y ayudarle a descubrir el sentido de su existencia.

Al igual que el Evangelio nos recordaba el deseo de Herodes de “ver a Jesús”, también nuestros niños y jóvenes, nos dijo D. Sebastián, buscan respuestas sobre el sentido de la vida, muchas veces sin saber expresarlo. Así, nos hizo reflexionar sobre si en nuestros colegios, a través de nuestra manera de educar, este alumnado podrá encontrarse con Cristo. Por ello, insistió, estamos llamados a tejer redes, a cuidar a las personas y a hacer de nuestros centros verdaderas comunidades educativas, donde el Evangelio se haga visible en la acogida, el servicio, la verdad y el encuentro.

Y, en esta última etapa del Plan Pastoral Diocesano, volvemos a escuchar la llamada de Jesús: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5,14). En este sentido D. Sebastián dejó claro que un colegio diocesano está llamado a ser luz, educando para la verdad, enseñando respeto, formando para el encuentro, educando en el servicio, enseñando a nuestro alumnado que su vida no está destinada simplemente al éxito personal, sino a convertirse en un don para los demás.

D. Sebastián concluyó poniendo este nuevo curso bajo la protección de Nuestra Señora de la Merced, para que sepamos ser luz para nuestro alumnado, nuestras familias y nuestra sociedad, recordando siempre que todo pasa, pero Dios permanece. Y que, allí donde estemos, concluyó, escuchemos de nuevo las palabras del Señor: «Vosotros sois la luz del mundo».

Tras la Eucaristía pudimos tomar un café en las galerías de la Casa de la Iglesia donde los asistentes pudimos intercambiar palabras e impresiones con el resto de compañeros de los demás centros, fomentando un clima de equipo.

Luego nos dirigimos al nuevo salón de actos de la Casa de la Iglesia donde, tras unas palabras de bienvenida y agradecimiento del Director General de la Fundación, D. Andrés Castro, se dio paso a la conferencia formativa dirigida al personal denominada la diocesaneidad: El “carisma” propio del personal diocesano impartida por D. Ildefonso Fernández-Fígares Vicioso, doctor en Teología, Canónigo del Cabildo Metropolitano de la Catedral de Granada y Delegado Episcopal para la Educación Católica y Enseñanza Religiosa de la Archidiócesis de Granada.

D. Ildefonso comenzó recordando el significado del término diócesis que, tanto el Christus Dominus, 11, como el Código de Derecho Canónico, c. 369, definen como «una porción del Pueblo de Dios confiada al obispo, con la cooperación del presbiterio, que constituye una Iglesia particular donde Cristo está verdaderamente presente y operante.»

Continuó explicando qué es lo que hace que un colegio sea diocesano. En este sentido, recalcó que la diócesis no es una demarcación administrativa sino una comunidad que anuncia, celebra y sirve bajo la guía del obispo y su presbiterio, donde el obispo ejerce su función docente formando a fieles, clérigos y laicos, y transmitiendo la fe mediante la catequesis, la predicación y la escuela cristiana, por lo que le corresponde ministerialmente al obispo la enseñanza de sus fieles y él la delega en el personal docente y no docente de sus colegios diocesanos, en los que el Evangelio da forma a la cultura del centro.

Luego abordó el carisma diocesano. Planteó si la diocesaneidad podría llamarse carisma, a sabiendas de que el carisma un don del Espíritu para el bien de la comunidad, no un talento natural y que la diocesaneidad no tiene fundador humano ni regla propia como el resto de carismas religiosos. La respuesta fue que sí, puesto que, ante todo, es una forma de pertenencia y comunión con la Iglesia particular, en nuestro caso, con la Diócesis de Jaén. Así, evidenció que los centros diocesanos no giran en torno a una sola espiritualidad, sino que acogen y hacen cooperar diversos dones, sensibilidades y capacidades, es decir, recoge la suma de todos los carismas religiosos, como los apóstoles: distintos entre sí, pero formados juntos como una comunidad.

D. Ildefonso insistió en que la diocesaneidad es un modo propio de estar en el mundo y de educar. Ser diocesanos no significa ser una sucursal de una multinacional con sede en Roma, sino que somos la Iglesia local encarnada en nuestros barrios y pueblos, en donde toma especial relevancia el trípode educativo diocesano: familia – parroquia – escuela. Los centros diocesanos han de vivir en comunión con las familias y con la parroquia de referencia.

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Al término de la conferencia nuestro obispo D. Sebastián dirigió unas palabras de agradecimiento y ánimo a todos los asistentes, señalando el respaldo que la Diócesis de Jaén le da a nuestra Fundación, poniendo así un broche de oro a una jornada muy productiva.

Andrés Castro
Director General de la Fundación

Vida Ascendente inaugura el curso en la parroquia de Cristo Rey

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En torno a unas 85 personas de toda la Diócesis, miembros y amigos de Vida Ascendente, se han reunido para la Apertura del Curso pastoral en la parroquia de Cristo Rey de Jaén, el 22 de septiembre.

Como en años precedentes, el acto comenzó con la acogida en el Templo para, a continuación, celebrar la Santa Misa. La Eucaristía estuvo presidida por nuestro consiliario diocesano, D. Facundo López Sanjuán, Delegado para la Pastoral del Mayor y concelebrada por D. Ángel Sánchez y por D. Francisco Daniel Villacañas consiliarios de los grupos de Andújar y de Alcalá la Real de la iglesia del Salvador.

La Misa ha sido una profunda acción de gracias a Dios por todas sus bendiciones y un empujón en la puesta en marcha de los grupos para afrontar este año con nuevos retos y proyectos.

Tras la celebración de la Santa Misa, hemos tenido la Asamblea de apertura del curso, donde la presidenta, Dª María Dolores Núñez, dando las gracias a todos los asistentes por su constancia y su presencia, y agradeciendo la presencia de los grupos nuevos que el año pasado se fundaron, ha comunicado a todos el itinerario y los proyectos que se ha marcado la Comisión diocesana para este curso. Entre otros aspectos, cabe destacar, el refuerzo de algunos grupos de nuestra Diócesis, al igual que hacer que el movimiento crezca y esté presente en todas las parroquias con la creación de grupos nuevos. También, hacer presente los grupos de Vida Ascendente y la presencia de la Pastoral del Mayor en las residencias de ancianos donde ya tenemos la experiencia favorable de dos residencias donde los grupos trabajan muy bien; y presentar el movimiento a los sacerdotes que no conocen el movimiento.

De igual manera, se ha animado a todos a que participemos en las Jornadas de formación que se llevarán a cabo en Málaga y Guadix.

Pastoral del Mayor y Vida Ascendenten torno a unas 85 personas de toda la Diócesis, miembros y amigos de Vida Ascendente, se han reunido para la Apertura del Curso pastoral en la parroquia de Cristo Rey de Jaén, el 22 de septiembre.

Como en años precedentes, el acto comenzó con la acogida en el Templo para, a continuación, celebrar la Santa Misa. La Eucaristía estuvo presidida por nuestro consiliario diocesano, D. Facundo López Sanjuán, Delegado para la Pastoral del Mayor y concelebrada por D. Ángel Sánchez y por D. Francisco Daniel Villacañas consiliarios de los grupos de Andújar y de Alcalá la Real de la iglesia del Salvador.

Pastoral del Mayor y Vida Ascendente

Nuestra Señora del Alcázar es coronada ante la mirada de más de 7.000 fieles y devotos

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Baeza ha vivido hoy uno de esos días que quedarán para siempre en la memoria de la ciudad. La Santísima Virgen del Alcázar, Patrona de Baeza, ha recibido la Coronación Canónica Pontificia en una solemne Eucaristía. Poco después de las 6 y media de la tarde, entraba por el paseo de la Constitución la patrona de la ciudad patrimonio de la humanidad portada por 68 damas horquilleras. Precedían al trono los miembros de la Junta de Gobierno de la Cofradía y las coronas que después iban a ser depositada sobre las sienes de Santa María del Alcázar y su bendito hijo.

La celebración ha estado presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, y concelebrada por los obispos eméritos, Don Ramón del Hoyo López y D. Amadeo Rodríguez Magro; el Provicario General, D. José Antonio Sánchez; el Vicario territorial, D. Bartolomé López; el párroco de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, D. Andrés Nájera; el Deán de las Catedrales, D. Francisco Juan Martínez Rojas; el clero de la ciudad y otros sacerdotes diocesanos y miembros del Consejo de Gobierno. Una celebración muy esperada por los baezanos y que adquiere un significado especial al celebrarse en el año en que la ciudad conmemora los ocho siglos de la restauración del culto cristiano.

La celebración ha reunido a más de 7.000 fieles y devotos de la Virgen del Alcázar, junto a la Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, las cofradías y hermandades de la ciudad. También han estado presentes el alcalde de Baeza, D. Pedro Javier Cabrera Rentero, y la Corporación municipal, así como autoridades civiles y militares, entre otros el Subdelegado del Gobierno y Delegados de la Junta de Andalucía, Diputación provincial; diputados del Congreso y del Senado. Además, como testigos de esta gran efeméride, ha participado la Academia de Cabos y Guardias de la Guardia Civil y la Agrupación Arciprestal de Cofradías y Hermandades.

Durante la Eucaristía, las lecturas han sido participadas por miembros de la Real Archicofradía. El Evangelio, correspondiente al domingo XXVI del tiempo ordinario ha, ha sido proclamado por el diácono permanente, D. Manuel Rico Teba.

La celebración ha contado con el acompañamiento musical de la Banda Sinfónica Ciudad de Baeza, el Coro y Orquesta MusicAlma y la soprano Ainhoa Arteta, en una propuesta musical preparada especialmente para esta celebración.

Homilía

El Obispo ha comenzado su homilía recordando la profunda vinculación de la Virgen del Alcázar con la historia y la vida de Baeza, y ha destacado que la Coronación Canónica no supone únicamente colocar una corona sobre la imagen, sino renovar el compromiso cristiano de los fieles. “Por eso, hoy Baeza quiere poner una corona sobre su cabeza. La Iglesia, por voluntad del Papa León XIV, nos concede realizar esta Coronación Canónica y Pontificia. Pero sabemos muy bien que no venimos simplemente a colocar una hermosa corona sobre una imagen. Venimos a decirle: Madre, queremos que sigas reinando en nuestros corazones, en nuestras familias y en la vida de este pueblo”.

Asimismo, el Pastor diocesano ha subrayado que el verdadero significado de la Coronación pasa por la coherencia entre la fe profesada y la vida cotidiana. “No podemos decir «sí» a Dios y vivir como si Dios no existiera. No podemos decir «sí» al Evangelio y permanecer indiferentes ante quien sufre. No podemos decir «sí» a la fraternidad y alimentar después divisiones, enfrentamientos o resentimientos. La verdad del «sí» se demuestra en el día a día de nuestra vida”. Y en este sentido ha explicado María ha sido presentada como modelo de humildad, servicio y entrega.  “María es grande porque dejó que Dios fuera grande en su vida. Fue humilde y fue verdadera. Su «hágase» no quedó en una palabra hermosa: comprometió toda su existencia”.

El Prelado ha invitado, además, a los baezanos a comprender que la verdadera corona de la Virgen debe estar formada por la vida y el testimonio de sus hijos, especialmente a través del cuidado de las familias, los enfermos, las personas solas y quienes atraviesan situaciones de necesidad. “La verdadera corona de María sois vosotros. Cada matrimonio que permanece unido y aprende a perdonarse es una joya de esa corona. También lo es cada familia que enseña a sus hijos a rezar y a conocer a Jesús; cada joven que descubre que su vida tiene sentido cuando la entrega a Dios y a los demás; cada persona que acompaña a un enfermo o visita a quien vive solo es una joya; cada cofrade que entiende que pertenecer a una hermandad significa vivir como discípulo de Cristo es una joya; cada cristiano que trabaja honradamente, que construye paz, que rechaza la mentira, que defiende la dignidad de toda persona y que no pasa indiferente ante el pobre es una joya de la corona de nuestra Madre”.

Finalmente, Monseñor Chico Martínez ha pedido que la Coronación sea entendida como un nuevo comienzo para la vida cristiana de Baeza y que la devoción a la Virgen se traduzca en una mayor fraternidad, compromiso y cercanía con quienes más lo necesitan. “Que esta coronación no sea solamente el final de un largo camino de preparación. Que sea un comienzo. Que desde mañana haya en Baeza un poco más de fe, de fraternidad, de perdón; un poco más de preocupación por los pobres y un poco más de Evangelio sembrado en nuestra ciudad. Que nuestras parroquias sean verdaderas comunidades de discípulos misioneros. Que nuestras hermandades y cofradías sean escuelas de vida cristiana. Que nuestras familias vuelvan a encontrar momentos para rezar juntas. Que nuestros jóvenes descubran la belleza de seguir a Jesucristo. Y que nadie en esta ciudad se sienta solo cuando atraviesa el sufrimiento. Eso sí sería coronar de verdad a la Virgen”.

Tras la homilía se ha dado lectura al documento pontificio por el que se concede la Coronación Canónica Pontificia de Nuestra Señora del Alcázar. La petición, presentada por la Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol junto a los párrocos de Baeza, ha sido acogida y confirmada por el Papa León XIV. El documento reconoce la secular devoción del pueblo baezano a la Virgen del Alcázar y autoriza su coronación como signo de amor filial, gratitud y renovada fidelidad cristiana.

Acto de coronación

Llegaba entonces uno de los momentos más esperados de la celebración. Los padrinos de la Coronación, el alcalde de Baeza, D. Pedro Javier Cabrera Rentero, y el Hermano Mayor de la Real Archicofradía, D. Manuel Rascón Martínez, han presentado las coronas al Obispo para su bendición.

Tras la oración de bendición, Monseñor Chico Martínez ha impuesto primero la corona a la imagen del Niño Jesús y, a continuación, a la Virgen del Alcázar. El momento central de la celebración ha estado acompañado por la emoción de los presentes y por el canto del coro, que ha interpretado Pleni sunt caeli, del Te Deum de Charpentier.

Tras la comunión, el párroco ha pronunciado unas palabras de acción de gracias y se ha firmado el acta de la Coronación. La celebración ha concluido con la bendición solemne y el canto del himno a la Virgen del Alcázar, mientras el Obispo incensaba su imagen.

Una vez concluida la Eucaristía, tuvo lugar la procesión triunfal de la Virgen, que llevó a Santa María del Alcázar desde el Paseo de la Constitución hasta la parroquia de San Andrés, acompañada por numerosos fieles y devotos a lo largo de su recorrido.

La llegada de la Virgen del Alcázar a la parroquia de San Andrés puso el broche final a una jornada que quedará en la memoria de los baezanos y que ha marcado un nuevo capítulo en la historia de la devoción de Baeza a su Patrona.

Galería fotográfica: «Coronación canónica y Pontificia Virgen del Alcázar de Baeza»

Homilía del Obispo de Jaén en la coronación canónica y pontificia de la Virgen del Alcázar

Baeza aguarda con ilusión la coronación de su patrona, la Virgen del Alcázar

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Baeza vivirá mañana, sábado 26 de septiembre, uno de los acontecimientos más significativos de su historia reciente. Santa María del Alcázar, patrona de la ciudad, será coronada canónica y pontificiamente en el marco de una solemne celebración que reunirá a fieles, devotos y representantes de la vida eclesial y social de la ciudad y de toda la provincia.

La coronación llega después de un largo proceso y de meses de preparación por parte de la Cofradía de Santa María del Alcázar y de la comisión organizadora, que han querido hacer de este acontecimiento no solo una celebración extraordinaria en torno a la patrona de Baeza, sino también un camino de fe, evangelización y compromiso con la ciudad. El lema elegido para este tiempo de preparación, “María se puso en camino”, ha marcado buena parte de las iniciativas desarrolladas durante estos meses.

El proyecto de coronación comenzó a tomar forma en 2022, con la presentación del expediente, y ha estado acompañado de distintas iniciativas pastorales y sociales. Entre ellas destaca la obra social vinculada a Cáritas Baeza, con la financiación del acondicionamiento integral de un local destinado a su actividad, como expresión concreta de que la devoción a la Virgen se traduce también en servicio a quienes más lo necesitan.

Una preparación que culmina con la celebración de mañana

Los días previos han estado marcados por una novena itinerante, que ha llevado la imagen de Santa María del Alcázar por distintos lugares de la ciudad, y por diferentes propuestas de evangelización y participación. La víspera de la coronación, este viernes 25 de septiembre, tendrá lugar una Eucaristía presidida por el obispo emérito de Jaén, Mons. Amadeo Rodríguez Magro, seguida de una vigilia en la Plaza de Santa María, con la participación de miembros del grupo Hakuna de Granada.

La preparación ha tenido también una importante dimensión comunicativa y evangelizadora a través de las redes sociales, con iniciativas como los retos semanales, la serie de testimonios «Alcázar, la corona de un pueblo» y las catequesis «Alcázar, camino a la coronación».

De este modo, la coronación se ha planteado como un camino compartido por toda la comunidad cristiana de Baeza, abierto especialmente a las nuevas generaciones y con el deseo de que la celebración sea también una oportunidad para acercar a muchos a la figura de María y, a través de ella, a Jesucristo.

El día grande de Santa María del Alcázar

Los actos centrales comenzarán mañana a las 17:00 horas, con la salida de Santa María del Alcázar desde la Santa Iglesia Catedral de Baeza. La imagen recorrerá las calles de la ciudad hasta llegar al Paseo de la Constitución, donde tendrá lugar la celebración de la coronación.

A las 19:00 horas comenzará la solemne Misa Pontifical de la Coronación Canónica Pontificia de Santa María del Alcázar, que estará presidida por el Obispo de Jaén, Mons. Sebastián Chico Martínez, y concelebrada por el clero diocesano y de la ciudad.

La celebración contará con el acompañamiento musical de la Banda Sinfónica Ciudad de Baeza, la formación Musicalma y la soprano Ainhoa Arteta, en una propuesta musical preparada especialmente para esta celebración.

Una vez concluida la Eucaristía tendrá lugar la procesión triunfal de la Virgen, prevista aproximadamente para las 21:30 horas, que llevará a Santa María del Alcázar desde el Paseo de la Constitución hasta la parroquia de San Andrés. El itinerario recorrerá, entre otros puntos, los Portales de Zapatería, el balcón del Ayuntamiento, la calle Gaspar Becerra, el pasaje Cardenal Benavides, San Francisco, Concepción, Corvera, la Plazuela de los Nazarenos de la Caída y la calle Rojo.

Con esta celebración, Baeza coronará solemnemente a la que durante siglos ha acompañado la historia y la fe de la ciudad. Una jornada que la Cofradía y la comisión organizadora han preparado con el deseo de que sea, más allá de un acontecimiento extraordinario, una experiencia de fe compartida y un nuevo impulso para la devoción a Santa María del Alcázar, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Toda la ciudad está llamada mañana a acompañar a su patrona en este día histórico.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

A través de este enlace, señal común, mañana a partir de las 17:45 horas toda televisión que quiera podrá retransmitir en directo la Coronación Canónica y Pontificia de la Virgen del Alcázar.

La Iglesia en Sevilla celebró la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños»

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La Iglesia en Sevilla celebró la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños»

La Iglesia en Sevilla celebró la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños»

La Parroquia de la Anunciación de Nuestra Señora y San Juan XXIII acogió el pasado domingo, 27 de septiembre, la Eucaristía con motivo de la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, organizada por la Delegación Diocesana de Migraciones. La celebración estuvo presidida por el sacerdote Salvador Diánez, vicario episcopal para la Pastoral Social y delegado diocesano de Migraciones, y contó con el acompañamiento musical del coro parroquial de Nuestra Señora del Carmen.

La Jornada, celebrada este año bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», ha puesto especialmente el foco en los niños, niñas y adolescentes migrantes y refugiados. En su mensaje para esta jornada, el papa León XIV recordó la especial vulnerabilidad de los menores que se ven obligados a abandonar sus hogares a causa de la guerra, la pobreza, la violencia o los desastres ambientales, e invitó a poner en el centro su protección, dignidad e integración.

El Reino de Dios no tiene fronteras

Durante su homilía, Diánez subrayó que las personas migrantes no solo son destinatarias de la acción pastoral de la Iglesia, sino también protagonistas y miembros activos de las comunidades cristianas. «Ellos son los que están revitalizando nuestras comunidades parroquiales, nuestros movimientos, nuestra Iglesia, que es la suya», afirmó, destacando su disponibilidad para poner su vida y sus capacidades al servicio de la comunidad.

El delegado de Migraciones insistió en que la dignidad de la persona no disminuye al cruzar una frontera y recordó la responsabilidad de la sociedad y de la Iglesia ante quienes viven situaciones de especial vulnerabilidad. En este sentido, denunció las situaciones de explotación y trata que afectan especialmente a menores migrantes y pidió superar las actitudes que terminan criminalizando la migración.

A la luz del Evangelio proclamado, animó a la comunidad cristiana a «levantarse de nuestro letargo» y a hacer visible, mediante las obras, que otro mundo es posible. «Fui migrante y me acogisteis», recordó, señalando que el bautismo compromete a los cristianos a reconocer a Cristo en quienes atraviesan situaciones de pobreza y necesidad.

Diánez invitó también a pasar de una fe expresada únicamente con los labios a una fe vivida en obras concretas de acogida, acompañamiento y promoción, respetando siempre el protagonismo de las propias personas migrantes en sus procesos. «El Reino de Dios no tiene fronteras y no cuestiona la dignidad de nadie», afirmó.

Una Iglesia que acoge y acompaña

Durante la misa, el vicario para la pastoral social subrayó la aportación de las personas migradas a la vida de la Iglesia y de la sociedad. En este sentido, agradeció su presencia y su testimonio, así como la valentía con la que afrontan los procesos migratorios: «Gracias por vuestra valentía, por vuestra vida entregada, por vuestra disponibilidad y por enseñarnos que la vida puede más».

En línea con el mensaje del papa León XIV, la Jornada recordó que cada persona cuenta y que la respuesta ante la realidad migratoria no puede reducirse a cifras. El Papa subraya que cada niño y cada ser humano posee una dignidad infinita, y llama a las comunidades cristianas a no mirar hacia otro lado, sino a abrir las puertas y comprometerse en la protección y acogida de los menores migrantes y refugiados.

La celebración concluyó con un círculo de silencio ante la sede parroquial, como gesto de sensibilización y denuncia ante las situaciones que viven muchas personas migrantes, especialmente los menores, y posteriormente con un ágape fraterno.

La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado se convirtió así en una invitación a renovar el compromiso de la comunidad cristiana para que «nadie pueda quedar en las cunetas de nuestra sociedad» y nadie se sienta excluido de la Iglesia de Jesucristo, haciendo visible una Iglesia que acoge, acompaña y reconoce en cada persona el rostro de Cristo.

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Catorce nuevos seminaristas toman sus cruces e inician su formación en la Archidiócesis de Sevilla

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Catorce nuevos seminaristas toman sus cruces e inician su formación en la Archidiócesis de Sevilla

Catorce nuevos seminaristas toman sus cruces e inician su formación en la Archidiócesis de Sevilla

El pasado domingo 27 de septiembre se celebró en la Parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla, el acto de entrega de cruces y pergaminos a los seminaristas de nuevo ingreso, que presidió el obispo auxiliar, monseñor Teodoro León. Catorce seminaristas iniciarán este curso su itinerario vocacional en los tres seminarios de la Archidiócesis de Sevilla: Roberto Acevedo, Salvador Alegre, Juan Carlos Aguilera, Pablo Castro, Álvaro García, Gilbert Ndongo, Sergio Pulet, Alfredo Rodríguez, Pablo Valenzuela y Juan Antonio Terrero comenzarán su formación en el Seminario Metropolitano. En el Redemptoris Mater lo harán Rafael Fantato, Álvaro Reinoso y Luca Gugliemi. Antonio Gómez recibió el pergamino acreditativo de su ingreso en el Seminario Menor en Familia.

La Eucaristía estuvo concelebrada por decenas de sacerdotes que quisieron acompañar a los nuevos seminaristas en este momento tan importante en su camino vocacional. Además, en la Parroquia de la Magdalena no cabía un alfiler, acogiendo a cientos de familiares, amigos y fieles de las distintas parroquias de origen de los futuros sacerdotes que ayer tomaban su cruz.

“La oración es el oxígeno del alma”

“Hoy la Iglesia de Sevilla se alegra. ¡Cómo para no alegrarse!”, comenzó monseñor Teodoro León su homilía. Este, aseguró, era un momento importante no solo para los nuevos seminaristas y sus familias, sino para toda la Iglesia diocesana que, a partir de ahora, tiene que “pedir por ellos y encomendarles”.

El obispo auxiliar exclamó una acción de gracias porque “una vez más se manifiesta el Espíritu del Señor, porque Dios sigue llamando”. Esta llamada vocacional es perenne, argumentó monseñor León, porque “no anunciamos a un personaje histórico, sino al Hijo de Dios, el que predicó la Buena Noticia de la Salvación y está vivo”.

Más adelante, se refirió al amor del Buen Pastor, “ese buen pastor que se desgasta y da la vida por las ovejas”. Concretamente, don Teodoro citó a san Juan de Ávila, patrón del clero secular, quien advierte que el corazón del buen pastor debe tener en cuenta los peligros que acechan al corazón humano. Entre estos peligros mencionó, por un lado, la soberbia: “Podemos creernos que hemos sido llamados para algo grande, pero realmente hemos sido llamados para el servicio”. Además, alertó del peligro del egoísmo, “que nos hace asumir que todo es para nosotros”. Sin embargo, corrige el obispo auxiliar, “simplemente somos servidores humildes llamados a proclamar la Buena Noticia de salvación”.

Para combatir estos peligros monseñor Teodoro León instó a los nuevos seminaristas a vivir en la gracia de Dios. Para ello recomendó cinco prácticas o actitudes.

La primera, la oración. “El buen pastor lleva una vida orante. El seminarista debe rezar por la mañana, por la tarde y por la noche, porque orar es hablar con Dios y tenerlo siempre presente en nuestras vidas. La oración es el oxígeno del alma”, señaló.

Además, habló de la humildad: “El más humilde de los humildes es Jesús, el Buen Pastor”. En esta línea, recordó cómo la vida de los santos “también nos ilumina, porque ellos imitaron a Cristo” y animó a leer los escritos de san Juan de Ávila y del beato Torres Padilla para profundizar en la espiritualidad sacerdotal.

En tercer lugar, el obispo auxiliar exhortó a no perder el hábito de la confesión. Al respecto, explicó que, “aunque no tengamos grandes pecados, la gracia llega a nosotros. La gracia no cambia la naturaleza humana, pero la engrandece y la ensalza”.

Finalmente, don Teodoro hizo hincapié en la importancia de que el seminarista y el sacerdote tenga “un amor inmenso” a Cristo Eucaristía y a la Virgen María. No en vano, insistió, “no conozco a ningún santo ni a ningún sacerdote que diga que María no está en su corazón, porque es nuestra Madre que intercede por nosotros y nos tiene siempre presentes”.

El obispo auxiliar concluyó su homilía pidiendo a los presentes, especialmente a los jóvenes que tomaban su cruz ayer, a que “no os falte nunca la vida de la gracia para actuar en nombre de su Hijo”. Finalmente, les recordó que, ante este paso tan importante en su camino vocacional, no tienen nada que temer porque “con Cristo, quién dijo miedo”.

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Centenario de la «Campana Gorda» de Moguer

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Centenario de la «Campana Gorda» de Moguer

Centenario de la «Campana Gorda» de Moguer

Hay objetos, presentes en nuestras vidas, que son esenciales para entender nuestras poblaciones, su organización, su día a día… pero que en ocasiones pasan muy desapercibidos. Uno de estos elementos son las campanas de nuestras iglesias. Su toque diario nos habla de las celebraciones religiosas, de los días festivos o de las jornadas luctuosas. Tienen un idioma particular en cada templo, y gracias a ellas podemos entender qué ocurre en nuestra población.

Las campanas ya se usaban en la edad media, con ellas se congregaba a los fieles a misa, o también a distintos rezos como el Ángelus. Son instrumentos especiales, tienen voz.

Esto es lo que ocurre en Moguer y concretamente con las campanas de su parroquia, Santa María de la Granada, ellas dialogan entre sí e informan a la población. La torre moguereña, aquella giralda juanrramoniana, tiene seis campanas, dos son esquilas (las que voltean) Santa Cecilia y María Inmaculada; tiene la San Rafael, la San José, la San Miguel (que es la que está más alta y da los toques del reloj) y la Santa María de la Granada. Esta última es la campana de mayor tamaño de la torre y, quizás, una de las mayores proporciones de la diócesis. Moguer siempre ha tenido un vínculo especial con ella, ya que era la que tocaba en los repiques solemnes, en los funerales por el Papa, Rey o clero, también avisaba de los peligros (los fuegos en los montes…), etc. Incluso el Nobel moguereño Juan Ramón Jiménez le otorga un especial protagonismo en el capítulo LXVI de Platero y yo, Fuego en los montes, cuando el sonido de la campana avisa de un incendio en los campos cercanos a Lucena del Puerto. Esta es la más conocida de la ciudad.

El moguereño Celestino Pérez-Ventana en su obra APUNTES HISTÓRICOS REFERENTES A LA CIUDAD DE MOGUER, de la cual se cumple este año el centenario de su publicación, nos hablaba de una inscripción que tenía grabada en su bronce:

Jesús María de la Granada me llamo,
ciento cincuenta quintales peso,
el que no se lo crea, que me coja en peso,
me dé una vuelta por la plaza
y luego me suba a mi casa[1].

Esa centenaria campana se quebró y hubo necesidad de hacerla de nuevo. Para fundirla, cosa que se hizo en el mismo Patio de los Olivos[2] de la parroquial moguereña, se trajo a un fundidor valenciano. Entre el gremio de fundidores de campanas de Valencia no era raro desplazarse por Andalucía para realizar nuevas campanas en las poblaciones donde se les requería. Hubo sagas de fundidores itinerantes.

Lo primero que había que hacer era bajar la campana. Pero como ya estaba rota no había necesidad de hacerlo con cuidado, se decidió que se tiraría desde el campanario al porche de la iglesia. Los leñadores de Moguer trajeron muchas cargas de copas de pinos, la parte superior donde están las ramas, que se ubicaron bajo la torre, llegando hasta el primer balcón de la misma. El artesano fundidor, liberó la campana de las cogidas donde estaba fijada y esta cayó al suelo desde casi 30 metros de altura. En su recorrido dañó algo los balcones de la torre y se clavó directamente en el suelo. Se dice que la torre perdió levemente su verticalidad debido a este acontecimiento.

Los moguereños, curiosos, se acercaban al Patio para ver como aquel artesano, que era delgadito, con barba cana y siempre tocado de una boina, iba fundiendo el bronce para echarlo en un nuevo molde. Había la creencia que si ese bronce llevaba una buena aportación de oro y plata el metal sonaría mejor, por eso algunos arrojaron al crisol monedas para ese fin. La campana se terminó y había que bendecirla para poderse usar. En el Archivo Diocesano de Huelva[3] encontramos un documento firmado por el Rvdo. D. José Domínguez Pabón, cura párroco y arcipreste de la ciudad, solicitando al Cardenal Arzobispo de Sevilla permiso, y las necesarias facultades, para bendecir la nueva campana, la cual, ante la falta de fondos por parte de la parroquia, había sido sufragada por suscripción popular. Está fechado el día 22 de septiembre de 1926. En el mismo documento, y escrito a máquina, vemos que se indica: Sevilla 28 de septiembre de 1926. Como se pide. Y la firma manuscrita del Cardenal Arzobispo (lo que nos deja claro que los asuntos eran despachados personalmente por el Prelado). En aquellos momentos ocupaba la sede hispalense D. Eustaquio Ilundáin y Esteban[4]. El porqué de ese permiso lo encontramos en el Ritual Romano. Las campanas se bautizan (se les ponen nombres concretos) o se consagran con una oración específica. Y esto ha de hacerlo el Obispo o un sacerdote por delegación suya (como en el caso que nos ocupa). Las campanas tienen un gran poder espiritual, alejan a los malos espíritus, y, sirven para congregar al Pueblo de Dios y recordarles la recompensa de la eternidad. Su sonido sirve para alejar a los agentes meteorológicos dañinos: el rayo, la tormenta, el trueno, el granizo….

Tras llegar la carta de respuesta a Moguer, se supone que la campana sería bendecida a inicios de octubre de 1926. Este acto, tal y como manda el Ritual, se hacía antes de colocarla en el campanario, por lo que se ubicaba en una estructura donde se mantenía elevada y se podía rodear. En ese momento solo se hacía una bendición sencilla, antaño estaba revestida de más simbolismo, se ungía con óleo, etc.

Para la subida de la campana hubo de organizarse una buena. Se colocaron unas carruchas en la parte del campanario, esas tenían unas cuerdas para tirar de la campana, pero, debido al peso de la misma, hubieron de traerse del Puerto de Moguer las maromas con las que se amarraban los barcos al muelle de La Ribera en el Río Tinto. Y una multitud de hombres, tirando desde la cercana plaza del Marqués, la izaron hasta el campanario, dónde quedó fijada hasta el día de hoy. Todo esto fue presenciado por cientos de moguereños expectantes.

Este acontecimiento, que tantas veces oí de labios de mi abuela María Orta Quintero, lo he visto corroborado en un documento de nuestro Archivo Diocesano, donde se guardan importantes tesoros documentales, muchas de las veces desconocidos, y también, detalles de la vida cotidiana de nuestras villas, pueblos y ciudades.

Juan Manuel Moreno Orta.
Archivero Diocesano de Huelva.


[1] Al fundirse la nueva campana esta inscripción desapareció.

[2] La parroquia de Moguer tiene tres patios. El primero y que da a la calle (con puerta al templo) es el Patio de los Naranjos, el segundo al que se accede a través del anterior y que comunica con la Sacristía del Manil, es el llamado Patio de los Olivos, y existió, hasta la marcha de los padres capuchinos, años 90, un patio que era conocido como Patio del Limón, ubicado tras la Sacristía Mayor y con acceso desde el almacén de los reclinatorios (hoy Sala San Juan Pablo II).

[3] Archivo Diocesano de Huelva. Sección Gobierno nº 70. Moguer (1894 – 1938).

[4] Eustaquio Ilundain y Esteban nació en Pamplona el 20 de agosto de 1862. Ocupó los cargos de obispo de Orense (1905-1920) y arzobispo de Sevilla (1920-1937). Fue nombrado cardenal en 1925. Falleció en esta última sede el 10 de agosto de 1937.

La entrada Centenario de la «Campana Gorda» de Moguer se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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Concierto de órgano con el organista de la Catedral de Estocolmo

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Concierto de órgano con el organista de la Catedral de Estocolmo

El 3 de octubre, dentro del Ciclo “’Armonías del viento’. El Órgano de la Epístola de la Catedral restaurado.

El 3 de octubre la Catedral de Granada acoge un nuevo concierto de órgano, con el órgano de la epístola del templo metropolitano recién restaurado. Tendrá lugar a las 20 horas y estará a cargo del organista titular de la S.I. Catedral de Estocolmo, Mattias Wager.

Este concierto forma parte del Ciclo “Armonías del viento” y en él están participando organistas titulares de las catedrales europeas. Anteriormente, participaron entre otros la organista titular de la S. I. Catedral de Évreux, Viviane Loriaut, y el organista titular de la S. I. Catedral de Notre-Dame de París, Olivier Latry.

Organizado por la Catedral de Granada, que está celebrando su V centenario, y el Centro Cultural del Arzobispado, en colaboración con el ayuntamiento de Granada, la entrada es libre hasta completar aforo.  

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