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VI Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores

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Desde hace seis años, el 26 de julio, fiesta de santa Ana y san Joaquín, abuelos de Jesús y padres de María, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. En este día, la Delegación diocesana de Pastoral Familiar lanza una invitación a todas las parroquias y grupos para que se recuerde, de forma especial, a quienes son puntal de nuestra sociedad.

“Yo no te olvidaré” es el lema de esta jornada. Con él, «el papa León XIV nos habla de que, frente a la sensación dolorosa de “ser olvidado”, Dios tiene una respuesta a ese anonimato: Yo no te olvido. Nos invita a descubrir que la Iglesia es madre de todos y a cualquier edad uno puede descubrirse como hijo de Dios. Es agradable descubrir, sobre todo cuando no se es joven, que somos destinatarios de un amor atemporal por parte de Dios», explican los delegados de Pastoral Familiar, Rosa Bejarano y Ramón Acosta. Aquí pueden leer el Mensaje del Papa para esta jornada.

Esta jornada es también una invitación para los más jóvenes y una oportunidad «para retomar la costumbre de visitar a los abuelos y mayores y a los que están solos y no tienen quien los visite. La cultura digital multiplica las conexiones, pero el corazón humano tiene una necesidad irrenunciable de proximidad», añaden Bejarano y Acosta.

Es por ello que, en esta jornada, invitan a las parroquias y grupos a «impulsar actividades intergeneracionales que vayan sensibilizando en la creación de una comunidad más colaborativa y abierta, en la que se fomente el respeto y la transmisión de la fe. La comunidad ha de poner en valor el don que ellos representan como testigos de la tradición de fe, maestros de vida y agentes de caridad».

Entre las propuestas concretas, «una jornada de convivencia; un cuenta cuentos entre hijos, nietos y abuelos; un taller de intercambio de experiencias entre abuelos sobre cómo transmitir la fe a los nietos; un campo de trabajo centrado en el mundo de la enfermedad y la ancianidad; apoyar experiencias de voluntariado de jóvenes, entre otras muchas ideas creativas que surgen en los distintos grupos con el objetivo de poner a nuestros mayores en el centro de nuestra comunidad».

El lema elegido por la jornada, “Yo no te olvidaré”, hace referencia a un texto del profeta Isaías que siguen interpelando hoy día a nuestra sociedad pues los mayores siguen teniendo una gran misión.

En palabras de los delegados, «hoy se están perdiendo muchos valores intergeneracionales, por eso queremos centrarnos en su papel en la transmisión de la fe y en la importancia de conservar una memoria trascendente que dé sentido a la vida. Ellos nos ayudan a integrar pasado, presente y futuro: a mirar agradecidos lo que hemos recibido, a saber vivir en el momento presente y a mirar el futuro con esperanza. Por todo ello, los abuelos tenemos que ser poetas de la oración, que hay que ver como un gran don para la Iglesia, como decía el papa Francisco. “Una civilización donde ya no se reza es una civilización donde la vejez ya no tiene sentido. Y esto es aterrador, nosotros necesitamos ante todo ancianos que recen, porque la vejez se nos dio para esto”».

Rosa y Ramón son abuelos jóvenes de dos preciosas niñas de 2 y 4 años. «Queremos superar la imagen de abuelos-canguro y aprovechar ese tiempo para darle un sentido» -afirman-, «enseñarles que la risa es una gran medicina, que las relaciones importan, que es necesario aceptar las dificultades de la vida, meternos en “su mundo” siendo contadores de historias y ayudarles a buscar y conservar sus raíces en la memoria».

«Como abuelos, queremos hacer de nuestra vida una entera oración, ser poetas de la oración, en la que podamos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es una vida árida, en la que podamos decir a los jóvenes miedosos que la angustia del futuro se puede vencer, en la que podamos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos que hay más alegría en dar que en recibir. Así, los abuelos y las abuelas formamos el “coro” permanente de un gran santuario espiritual, donde la oración de súplica y el canto de alabanza sostienen a la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida», proclaman con alegría.

Las parroquias y templos de la diócesis recordarán hoy, de forma especial, la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. A las 11.30 horas, la Catedral de Málaga también la tuvo presente en la Eucaristía, de la mano de la fundación Mensajeros de la Paz, creada por el padre Ángel García.

En dicha Eucaristía también participaron los 1.200 fieles llegados de toda España para participar en el Encuentro de Laicos de Parroquia organizado por la Acción Católica General y que se ha venido celebrando del 24 al 26 de julio.

La fundación Mensajeros de la Paz ha elegido Málaga este año para honrar a los abuelos y abuelas con la campaña que vienen promoviendo desde 1999. La celebración busca reconocer la importancia de las personas mayores en la familia y la sociedad, y reivindicar sus necesidades. Durante casi tres décadas, Mensajeros de la Paz ha convertido esta jornada en una fiesta ambulante que recorre España, visitando diferentes ciudades cada año. Este modelo itinerante permite que la visibilidad de esta causa se expanda por todo el territorio nacional.

Vídeo de la clausura y Misa de envío del Encuentro de Laicos de Parroquia

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Aquí pueden leer la homilía de Mons. Satué

Una conversación entre los jóvenes Ciriaco y Paula de la Málaga de los primeros siglos fue el hilo conductor del acto de clausura del Encuentro de Laicos de Parroquia en la Catedral de Málaga.

Cuatro escenas muy curiosas vivieron estos dos jóvenes, que curiosamente les recordaron cuatro aspectos en los que profundizó el Encuentro que concluía en Málaga en esos momentos.

Primero se encontraron con unos biznagueros que repartían buen olor: “En hojas de junco llevan clavadas los biznagueros, las biznagas, y se pasean por nuestros barrios, las acercan a nuestras casas. Qué tradición más malagueña, que trabajo callado el componerlas. Jazmín a jazmín, con mimo y paciencia. Formando esa biznaga que ahora contemplas. Huele su perfume y piensa. ¿Somos nosotros los cristianos biznagueros en nuestras tierras? ¿Olemos a cerrado o abrimos nuestras puertas? Aire puro, brisa mañanera, rocío que refresca. Huele ahora conmigo, lo que la Catedral hoy demuestra. No es un aroma cualquiera; porque en el acompañamiento está la esencia. Sostenido por Cristo, y con toque de permanencia. En vasijas de barro, llevamos fragancias nuevas. Son convicciones profundas, proyectos y compromisos ¡perfume de comunidad! ¡Colonias de vida compartida!… Sigamos juntos por ese camino, pues así, cada día un poquito más, seremos reflejo del olor de Cristo”, explicaba una biznaguera.

Después llegó una jábega y con ella, la invitación a remar juntos en esta «embarcación milenaria, testigo de sueños, pescadores y poetas. Acércate a la arena, deja el ruido y tantas maletas. Ven conmigo, subamos como Iglesia. Sortearemos los retos, iremos a las periferias. Acompáñame, olvídate de la tormenta. ¡No tengas miedo a vivir con sentido, a ser testigo, a construir el Reino! No vamos solos, recuerda, “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí»… Él despliega las velas. Es presencia, es cercanía, amor sin fronteras; ¿tú estás dispuesto a formarte y escuchar, a dedicar tiempo, a poner paciencia? ¡Venga! Súbete a nuestra jábega, que no es una barca cualquiera. Y al navegar, en el horizonte nuestra Catedral, “la manquita”, nos interpela, ¡Cristo necesita tus manos!, y es que la Iglesia está incompleta, si no te remangas, y tú también remas».

Y esos remeros se trasladaron en artistas acompasados que, al son de una malagueña, “se afanan y siguen tirando del copo, con alegría. Esta antigua técnica de pesca de arrastre nos evoca muchas cosas. Remar mar adentro, echar las redes, organizarnos, recoger… al igual que la pastoral del acompañamiento. Integrada en la vida ordinaria de la comunidad cristiana, nos llama a centrarnos en procesos, nos lleva a lo comunitario, a la formación, a crear estructuras parroquiales que lo faciliten, a integrar lo humano, lo espiritual y lo eclesial. ¡Qué pedazo de tarea! Con la misión de conducirnos al encuentro con Cristo vivo, que se encarna en nuestra historia. Que tira con nosotros del copo, y que en mitad de nuestros agobios y cansancios, nos mira a los ojos y nos dedica una sonrisa. Redes de trabajo, de discernimiento, de libertad. Movidas por el Espíritu Santo que nos anima a continuar”, explicaban mientras seguían con la faena.

Finalmente, llegaron los cenacheros cargados de la pesca y, mientras el Obispo de Málaga y varios feligreses repartían la pesca entre los participantes (un llavero espeto), una cenachera explicaba cómo recordaba este momento al que se vivió “en aquel monte de Galilea donde se multiplicó el pan y el pescado y sobraron doce canastos. Los discípulos llevarían canastos de mimbre, nosotros hoy cenachos de esparto. Como el Cenachero que pregona a todos el pescado, nosotros y nosotras somos los que ahora a voces anunciamos algo fresco, y más rico que el espeto, que sacia, libera, sana y nos hace sentirnos uno. Y no hablo solo de teorías y milagros. Es algo que supera leyes, diferencias y mandatos. Hablo de un Pan vivo, de una Buena Nueva que se nos escapa de las manos. Agua hecha vino en abundancia, siembra de trigo que multiplica el grano. 70 veces 7 de amores, el ciento por uno de nuestros trabajos. Danza, alegría, ¡cenachero pregona a todos que ha llegado! Que hoy podrá terminar el encuentro de laicos de parroquia, que nos vamos de Málaga apenados, pero Jesús parte con nosotros, nos va acompañando en lo cotidiano y ordinario, en tu vida y en la mía, cada día, en el cole, la universidad, en casa y el trabajo. En nuestras parroquias y calles, allá donde vayamos, viene con nosotros, vamos juntos caminando, “Compartiendo caminos, acompañando esperanzas”. Siempre y todos, en misión, enviados”.

Y así fue como Ciriaco y Paula olieron la biznaga, subieron a la jábega, tiraron de las redes y repartieron los cenachos y, en todo ello, recordaron lo vivido en el Encuentro de Laicos: que siempre hay alguien a quien acompañar, algo que aprender, una red de la que tirar y una Buena noticia que compartir.

Tras el acto de clausura, tuvo lugar la celebración de la Misa de envío, presidida por el Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, y concelebrada por Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa; Mons. Jesús Catalá, obispo emérito de Málaga; Mons. Francisco Pérez, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela; Mons. Ángel Román, obispo de Albacete; y Mons. Enrique Ramón Casas, obispo auxiliar de Valencia.

En su homilía, Mons. Satué destacó cuatro actitudes importantes ante la misión de “acompañar las esperanzas de la gente con la gran esperanza que nos ofrece Jesucristo: la certeza de que nunca estamos solos, de que su amor incondicional nos salva y de que su Espíritu hace posible que vivamos como hijos e hijas del Padre, como hermanos y hermanas de la gran familia humana”. Esas cuatro actitudes fueron las de buscar, discernir, apostar y confiar.

“No cedamos a la tentación de dejar de buscar, creyendo que ya lo sabemos todo o que ya lo hacemos todo bien. Solo buscando conoceremos mejor a Dios y disfrutaremos más plenamente de sus dones; solo buscando cumpliremos nuestra misión con mayor fruto para nosotros mismos y para los demás”, afirmaba D. José Antonio.

Y concluía animando a confiar “siempre en el Señor, también en las circunstancias sociales y eclesiales que nos toca vivir, con sus luces y sus sombras, porque, como nos recuerda el apóstol en la segunda lectura, «a quienes aman a Dios todo les sirve para el bien». Adelante, hermanas y hermanos laicos de parroquia y de la Acción Católica. Adelante, hermanos obispos, sacerdotes y diáconos, que acompañáis al laicado y, a la vez, aprendéis tanto de él. Adelante también vosotros, abuelos y abuelas del encuentro organizado por Mensajeros de la Paz, que os habéis unido en esta celebración. Sigamos buscando, discerniendo, apostando y confiando; y ayudemos a quienes caminan con nosotros a buscar, discernir, apostar y confiar”.

La Plaza de la Victoria, lugar de oración y música en el Encuentro de Laicos

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25 de julio, fiesta de Santiago apóstol, el Encuentro de Laicos de Parroquia comenzó con la celebración de la Eucaristía en parroquias cercanas a los lugares en los que se hospedaron los participantes: las parroquias de Santa Inés, San José Obrero y San Antonio de Padua y la Capilla del Buen Pastor del Seminario. Acompañamiento y compromiso social centraron la mañana del sábado en el Encuentro de Laicos; cultura, oración y música, la tarde y la noche.

A las 10.30 de la mañana comenzó el trabajo por sectores (niños, jóvenes y adultos) en la Facultad de Comercio, Márketing y Gestión. Mientras los más pequeños realizaban diversas actividades con las que profundizar en el acompañamiento, los adultos compartían el testimonio de diversos miembros de la ACG.

Guiados por María José, de ACG Mérida-Badajoz, y Javier Ramos, de ACG Cartagena, subieron al escenario Miguel y Ana (de Cartagena y Tenerife) para profundizar en la importancia de los equipos de vida, los itinerarios de formación y las celebraciones.

“Una parroquia es como una familia, y en la familia, lo importante es compartir juntos la vida”, afirmaba Ana y añadía que “el equipo es parte de nuestra vida. Celebrar juntos es fundamental”.

Perseverancia, presencia, implicación social, capacidad de adaptación y generosidad son los rasgos que ambos destacaron en un posoible perfil de laico de parroquia.

“La formación no es llenar el tiempo de conocimientos, sino dejar que Cristo nos transforme con su Palabra, de ahí la importancia de los itinerarios formativos, que son un recorrido para toda la vida. La comunidad es el lugar en el que la fe madura y se fortalece”.

Entre testimonio y testimonio, cantos y dinámicas que hicieron a la gente ponerse en movimiento de forma literal y figurada, y una joven de 16 años, Cecilia, recirtó un poema titulado “El reloj de la libertad”, sobre la dignidad de la mujer.

Javier, de la diócesis de La Calzada-Logroño, y Pilar, de la diócesis de Cartagena, también subieron al escenario para compartir su compromiso e implicación en las realidades temporales, en el mundo de la política y la educación (en el AMPA), dejando de ser unos vecinos más para implicarse en instituciones públicas y buscar soluciones para el bien común.

“Es más sencillo y cómodo quedarse en el sofá y no hacer nada pero el tejido asociativo está necesitado de compromiso. La Doctrina Social de la Iglesia nos impulsa a implicarnos”, afirmaba Javier.

“Estamos llamados a construir puentes, poniendo en el centro siempre la dignidad de las personas y a buscar lo que tenemos en común para poder trabajar juntos, aunque seamos personas muy distintas. La escucha es fundamental para caminar juntos”, concluían.

En la segunda parte de la mañana tuvo lugar una nueva tanda de talleres, dirigidos por feligreses y sacerdotes de diversas diócesis. De la de Málaga participaron como ponentes Ana Torralba (presidenta de Manos Unidas), los sacerdotes Francisco Castro, Fermín Negre, José Emilio Cabra y Antonio Sosa, y Agustín Ortega (responsable de Pastoral de la Fundación Victoria), entre otros.

 

Los talleres versaron, en esta ocasión, sobre la dignidad de la persona, el arte de acompañar a nivel personal, el acompañamiento a las familias, acompañando desde la música y la oración, acompañar en la fragilidad y acompañar educando para la vida. “No han sido una charla más sino un espacio para poner en común y enriquecernos sobre el acompañamiento, tan necesario en todas las facetas de nuestra vida”, explicaban algunos de los participantes.

Los jóvenes de mayor edad compartieron un tiempo de diálogo con el obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, a quien pudieron preguntarle sobre sus inquietudes. El Obispo les animó a plantearse el acompañamiento, a valorar lo mucho que tienen que aportar a la sociedad y a descubrirse amados por Dios. Compartió con ellos experiencias personales en su vida pastoral y a defender la dignidad de toda persona, sobre todo de las que más sufren.

Tarde y noche de cultura, oración y música
En la tarde del sábado, los participantes en el Encuentro de Laicos pudieron visitar algunos templos y casas de hermandad de la capital y disfrutar de un paseo distendido por las calles de la ciudad antes de las últimas actividades propuestas para la noche del sábado.

 

A las 20.30 horas todos estaban convocados en la Plaza del Santuario de la Victoria para compartir una Vigilia de oración y un concierto con alguna sorpresa pensada para los más jóvenes.

La Vigilia de oración, en la que participó la Comisión de Músicos Católicos de Málaga con los cantos, tuvo como hilo conductor la figura de María en el pasaje en el que visita a su prima Isabel. Tras la lectura, una niña, una joven, un matrimonio, un laico, un sacerdote, una mujer consagrada y un obispo manifestaron su petición al Señor, en nombre de todos los presentes, de que hiciera de ellos y ellas “un acompañante en el camino de la fe” y colgaron un farol iluminado en el escenario como signo visible.

Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa, que presidía la celebración, invitó a esta “familia de familias de la ACG” a adorar al Señor “aquí y ahora, y en las personas más necesitadas”. Invitó a dirigirse a Dios, en el tiempo de adoración al Santísimo que vendría después, como al mejor oculista, para que nos conceda una nueva mirada; al mejor otorrino, pues para acompañar hay que saber escuchar; al mejor cardiólogo, pues nuestro corazón no siempre es de carne, para que nos dé un corazón grande para amar y fuerte para luchar; y al mejor fisio, porque necesitamos brazos fuertes para la acción y piernas para la misión.

También compartió su testimonio Lourdes, miembro de la ACG de Madrid, quien es psicoterapeuta y reconoció que, el método del ver, juzgar y escuchar le ha enseñado más, en su vida profesional, que ninguna formación, sobre todo en el acompañamiento a sus pacientes.

Silencio y cantos se turnaron durante el tiempo de Adoración al Santísimo que concluyó con la bendición de Mons. Sergi Gordo y envío a la misión. La jornada concluyó con una barra solidaria organizada por la Cofradía del Amor mientras el grupo malagueño Vancouver interpretaba los clásicos de los 80 y 90, y el broche final, el DJ Grillex, sorpresa que cautivó a los más jóvenes, a la “juventud del Papa”, como los llamó el artista.

Málaga acoge el Encuentro de Laicos con una “calurosa” bienvenida

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Con acreditación en mano, junto con abanico, mochila, camiseta y libro de celebraciones, los participantes comenzaron a tomar asiento en el pabellón deportivo al ritmo de la bienvenida de Angelines Morales, presidenta de ACG Málaga, y Cecilio Domínguez, de la ACG Toledo.

El alcalde y el obispo Málaga fueron los primeros invitados a subir al escenario para agradecer la asistencia de los 1.200 participantes llegados de 50 diócesis de toda España. El alcalde Francisco de la Torre recordó el título de hospitalaria que luce la ciudad en su escudo e hizo alarde de ella nombrando a cada una de las diócesis participantes e invitando a todos a disfrutar de su estancia y a profundizar en la evangelización en el día a día.

El obispo, D. José Antonio Satué, dio la bienvenida, de forma especial, a quienes pisaban esta tierra por primera vez, una tierra en la que “tenemos sol para el alma. Esta tierra custodia y comparte una riqueza medioambiental bellísima y una hermosa tradición cultural solidaria y espiritual. Una Málaga que no siempre aparece en los folletos turísticos pero que merece ser descubierta. Ojalá tengáis ocasión de disfrutarla en estos días”.

Mons. Satué también recordó el testimonio de san Manuel González, un santo que fue obispo de Málaga, “un santo que ha dejado una carca indeleble en todo el Pueblo de Dios, de manera especial en los sacerdotes. Un santo que es un acicate para crecer en santidad y servicio al Pueblo de Dios”.

Tras las diversas bienvenidas, Angelines y Cecilio animaron a los participantes a mover un poco los brazos y crear un tsunami de luz que brotó de las linternas de los teléfonos móviles como señal de “compartir la luz y pasar de no conocernos a ser compañeros de camino, como hermanos de un mismo padre”.

Más invitados subieron al escenario. Mons. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, fue el siguiente, como representante de todos los obispos y sacerdotes “que nos acompañan en nuestra vida espiritual”, expresaba Angelines.

Mons. Argüello dio la bienvenida a un grupo numeroso de jóvenes que iba entrando en el pabellón en ese momento y destacó que su presencia es “expresión de una Iglesia que peregrina en esperanza”.

También subió al escenario el equipo actual de la Comisión Permanente de ACG: La presidenta, Eva Fernández, de la diócesis de Santiago; el consiliario, Ángel Tello, de la diócesis de Toledo; el responsable del sector de Adultos, Emilio Martín, de la diócesis de Málaga; la responsable del sector de Jóvenes, Emma Querol, de la diócesis de Huesca; el responsable del sector de Infancia, Javier Tejedor, de la diócesis de Zaragoza; y el responsable de Primer Anuncio, Javier Ramos, de la diócesis de Cartagena.

Eva Fernández destacó el trabajo en común realizado para hace realidad este encuentro y deseó a todos que “ojalá nos vayamos con el corazón lleno de alegría y renovado nuestro amor por el Señor, para poder transmitirlo y acompañar a tantas personas que se encuentran a nuestro alrededor y en nuestro mundo. Tenemos una misión preciosa, ojalá seamos capaces de seguir tejiendo redes y contruyendo esta familia de la ACG para que nuestro mundo pueda conocer al Señor y sean tan felices como lo somos nosotros”.

Angelines anunció los nuevos “fichajes” que, a final de verano habrá en este equipo: Javier Ramos asumirá la presidencia, Pili Martínez el sector de Infancia, y Toñi Gil, el Primer Anuncio.

Llegó el momento de la presentación de las diversas diócesis para lo que se dibujó en el suelo del pabellón un mapa de España y, al ritmo de una canción de cada tierra, varios representantes de dicha ciudad se iban colocando en el mapa. “Un momento distendido con el que conocer rostros concretos y valorar que, en este encuentro, a todas las banderas nos une una misma fe”, expresaba una de las participantes.

“¡Qué emocionante es saber que la fraternidad no sabe de distancias, ni de edades, ni de momentos vitales… en la parroquia todos caben y forma parte del latido de la Iglesia!”, añadía Cecilio.

Los diversos sectores de la ACG (Infancia, Juventud y Adultos) se presentaron con telas de diversos colores que bajaron por la grada del pabellón hasta el centro de la pista; y de nuevo el escenario se llenó de protagonistas, el participante más joven, Juan de Jaén, con solo tres meses, y Puri, de la diócesis de Santander, con 90 años, que acudió al encuentro en autobús.

Así concluía la inauguración y, tras un descanso, se daba paso a la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Argüello y concelebrada por un grupo numeroso de sacerdotes de toda la geografía y varios obispos: Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa; Mons. Satué, obispo de Málaga; Mons. Catalá, obispo emérito de Málaga; Mons. Santos Montoya, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; Mons. Valdivia, obispo auxiliar de Sevilla y administrador apostólico de Cádiz; Mons. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza; Mons. Román, obispo de Albacete y Mons. Casas, obispo auxiliar de Valencia.

Los vicarios generales de las diócesis de Almería, Jaén y Málaga también participaron en la mañana, y algunos otros cargos de la CEE como Raúl Tinajero, director de la Comisión Laicos, Familia y Vida; y Francisco Ramírez, de la Subcomisión de Infancia y Juventud.

Con la celebración de la Eucaristía, cuyos cantos estuvieron dirigidos por un coro formado por miembros de diversas diócesis, se dio por inaugurado el Encuentro que continuaría en la Universidad de Industriales y la de Comercio, hasta donde los participantes volvieron a trasladarse en los autobuses. A lo largo de toda la mañana, una intérprete en lengua de signos, Mónica Rielves, acompañó a las personas sordas que acudieron, así mismo un grupo de jóvenes interpretó el himno del encuentro para que su contenido llegara a todos.

Tras el almuerzo se retomó la actividad con una entrevista en el hall de la Universidad de Comercio. María José, de ACG Mérida-Badajoz, y Javier Ramos, de ACG Cartagena (nuevo presidente de la ACG) entrevistaron a María Ángeles Ciudad Ladrero, presidenta de la ACG Zaragoza, y a Mons. Argüello, quienes profundizaron en el acompañamiento, “palabra que no podemos separar de discernimiento”, afirmó D. Luis, y en el ser del laico en el día a día, en el mundo, en el trabajo.

María Ángeles y D. Luis profundizaron en cómo “la familia sigue siendo el lugar donde aprendemos a amar, a vivir con los demás y, donde descubrir la fe”; recordaron que “la parroquia es el lugar donde aprendemos a caminar juntos, discernir la voluntad de Dios y unir la fe con la vida”; que “el discernimiento nos ayuda a escuchar esa llamada y a responder con fidelidad a lo que el Señor espera de nosotros” y que “nadie sustituye la acción de Dios ni la libertad de la persona, pero todos necesitamos hermanos que nos ayuden a discernir, perseverar y crecer en la fe”.

Después de un descanso, los participantes se distribuyeron en los talleres que se habían preparado para niños, jóvenes y adultos. “Acompañar el trabajo, transformar la vida”, “Acompañar a las mujeres en situación de vulnerabilidad”, “Ecología integral. Acompañar desde el cuidado mutuo”, “Acompañar a la sociedad desde el compromiso político”, “Las redes sociales, un espacio para acompañar” y “Toda mujer merece vivir con dignidad. Trata de personas y violencia” fueron los talleres en los que profundizaron los adultos, de la mano de diversos fieles como la joven misionera digital Paula Vega o las religiosas Adoratrices que acogen a mujeres víctimas de trata.

La jornada concluyó con la tradicional Cena de productos típicos. En palabras de la presidenta de ACG Málaga “podríamos decir que es una feria de productos exquisitos de cada diócesis, ofrecidos a los demás con todo el cariño, una verdadera feria gourmet”. El actor malagueño Joaquín Núñez amenizó la velada con un cuenta cuentos sobre la importancia del acompañamiento.

Venezuela: Málaga dona el primer mes más de 256.000 euros

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Solo en nuestra diócesis, «Cáritas con Venezuela» ha recaudado ya 256.161,67 euros.

Cuando se cumple un mes de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela, Cáritas Diocesana de Málaga ha expresado públicamente su profundo agradecimiento a la sociedad malagueña por la extraordinaria respuesta solidaria mostrada ante esta emergencia. Solo en la diócesis de Málaga, la campaña «Cáritas con Venezuela» ha permitido recaudar ya 256.161,67 euros, una aportación que se destina íntegramente a apoyar la acción humanitaria que Cáritas Venezuela desarrolla junto a las personas afectadas.

Desde el inicio de la emergencia, la sociedad malagueña ha respondido con una solidaridad comprometida y cercana. Parroquias, comunidades cristianas, hermandades, empresas, entidades colaboradoras, personas socias, donantes y numerosos particulares han querido hacerse presentes junto a las familias afectadas por los terremotos. «Cada gesto de generosidad se transforma en ayuda concreta para quienes atraviesan momentos dramáticos. Es emocionante comprobar cómo tantas personas han decidido no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de sus hermanos», destacan desde Cáritas Málaga.

Una emergencia que continúa

Los terremotos registrados el 24 de junio de 2026 provocaron graves daños en viviendas, infraestructuras y servicios básicos en distintas regiones del país. Desde las primeras horas, la red de Cáritas Venezuela activó sus equipos de emergencia para atender a las familias damnificadas y evaluar las necesidades más urgentes sobre el terreno.

La respuesta se articula a través de la amplia red de Cáritas en Venezuela, formada por 37 Cáritas diocesanas y más de 600 Cáritas parroquiales presentes en todo el país. Esta presencia ha permitido actuar desde el primer momento y adaptar la intervención a las necesidades detectadas en cada comunidad. Hasta el 16 de julio, Cáritas Venezuela había recibido 19.058 toneladas de ayuda humanitaria, de las que 15.963 ya habían sido distribuidas entre la población afectada. La acción humanitaria ha permitido entregar 10.820 kits de alimentación y 6.988 kits de higiene, alcanzando a 17.808 familias, además de distribuir 96.156 unidades de medicamentos e insumos médicos para reforzar la atención sanitaria en las zonas más castigadas.

La acción humanitaria ha permitido entregar 10.820 kits de alimentación y 6.988 kits de higiene, alcanzando a 17.808 familias, además de distribuir 96.156 unidades de medicamentos
La respuesta humanitaria canalizada a través de Cáritas permite proporcionar alimentos, agua potable, productos de higiene, medicamentos, refugio temporal y acompañamiento a las personas afectadas, especialmente a aquellas que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. Sin embargo, desde la propia Cáritas Venezuela advierten de que «la ayuda está saliendo más rápido de lo que entra», una señal del enorme esfuerzo desplegado sobre el terreno y de la necesidad de mantener activo el apoyo solidario para responder a las necesidades que siguen surgiendo.

La intervención de Cáritas no se limita a cubrir las necesidades más urgentes. La organización trabaja también para apoyar la recuperación de las comunidades afectadas, reforzar los servicios básicos y contribuir a que las familias puedan reconstruir sus proyectos de vida en condiciones de seguridad y dignidad.

Por ello, la institución subraya la importancia de mantener viva la solidaridad y continuar respaldando el trabajo que Cáritas Venezuela desarrolla junto a las comunidades afectadas.

La aportación económica, la ayuda más eficaz

Como ocurre en todas las campañas de emergencia, las donaciones económicas siguen siendo la forma más eficaz de colaborar. Este tipo de aportaciones permite responder con rapidez a las necesidades reales de cada momento, adaptar la ayuda a la evolución de la situación y favorecer la adquisición de productos y servicios en el propio entorno afectado, contribuyendo también a la recuperación de la economía local.

La campaña «Cáritas con Venezuela» permanece abierta para quienes deseen seguir colaborando y contribuir a sostener una respuesta que, un mes después de los terremotos, continúa siendo imprescindible
Como explicaba recientemente el sacerdote malagueño Juan Manuel Barreiro, misionero en la zona de Caicara del Orinoco, quien mantiene contacto permanente con el equipo de cooperación internacional de Cáritas Málaga, «cada día que pasa es más grande la ruina que se conoce y el dolor más profundo e intenso», una realidad que pone de manifiesto que la emergencia está lejos de haber concluido.

Gracias por estar cerca

Cáritas Diocesana de Málaga reitera su agradecimiento a todas las personas, grupos e instituciones que están contribuyendo con esta respuesta solidaria. «Cada gesto de generosidad, por pequeño que parezca, se convierte en ayuda concreta para quienes atraviesan momentos muy difíciles. Gracias a la implicación de miles de malagueños, Cáritas puede seguir acompañando a las familias afectadas y transmitiéndoles un mensaje claro: no están solas».

La campaña «Cáritas con Venezuela» permanece abierta para quienes deseen seguir colaborando y contribuir a sostener una respuesta que, un mes después de los terremotos, continúa siendo imprescindible para miles de familias que afrontan un largo proceso de recuperación.

Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través de los canales de Cáritas Diocesana de Málaga.

Cáritas Diocesana

La Hermandad de Nuestra Señora del Carmen de Baza celebró la solemne procesión de la Virgen del Carmen

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La Hermandad de Nuestra Señora del Carmen de Baza celebró la solemne procesión de la Virgen del Carmen

 

La ciudad de Baza volvió a demostrar su profunda devoción a Nuestra Señora del Carmen, que recorrió las calles de su feligresía en la tradicional procesión, acompañada por numerosos fieles y devotos.

La procesión, que fue el sábado 18 de julio, contó con la presencia de representantes del ayuntamiento de Baza, así como de hermandades, cofradías, asociaciones y distintas instituciones de la ciudad, poniendo de manifiesto la unión y fraternidad que caracteriza a la Iglesia bastetana. El acompañamiento musical corrió a cargo de la Unión Musical de Serón (Almería), cuyas interpretaciones contribuyeron a realzar la solemnidad del cortejo. Especialmente, queremos agradecer al seminario de Granada “San Cecilio” por su presencia.

Este año se han estrenado los dos candelabros delanteros del paso procesional, realizados por los Hermanos Jiménez, una nueva fase del proyecto que permite contemplar el paso de la Santísima Virgen en una fase muy avanzada.

Asimismo, Nuestra Señora del Carmen procesionó portando la Medalla de Campaña donada por la Teniente de Navío de la Armada Española Sheila Pachón de la Torre, quien quiso depositar a los pies de la Patrona de la Armada la condecoración recibida por su participación en el despliegue Dédalo, desarrollado a bordo de la fragata Blas de Lezo. Un gesto de profunda fe y gratitud que quedará unido para siempre a la historia de la Hermandad.

Entre los momentos más emotivos del recorrido destacó la parada ante el Hogar de San José, donde las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, junto a los residentes y numerosos fieles, recibieron a la Santísima Virgen con el canto de la tradicional “Salve, Estrella de los Mares”, en un ambiente de intensa oración y emoción. Igualmente, el paso de la procesión por la Alameda dejó una de las estampas más impactantes de la tarde, con la Virgen del Carmen avanzando entre el cariño y la devoción de los bastetanos.

La hermandad agradece la presencia de todas las autoridades, hermandades, cofradías, asociaciones, colaboradores, hermanos y fieles que acompañaron a Nuestra Señora del Carmen, contribuyendo, una vez más, al esplendor de una celebración profundamente arraigada en la vida religiosa de Baza.

Sergio López
Miembro de la Junta de Gobierno

 

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Familia y Vida se prepara para el curso que viene

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Familia y Vida se prepara para el curso que viene

Los delegados de Familia y Vida de la Diócesis de Guadix participan en el curso de formación de agentes de Pastoral de Familia y Vida titulado “Una sola carne: elogio de la monogamia”

La delegación de Familia y Vida de la diócesis de Guadix ha participado, junto a agentes de pastoral de toda España, en el Curso de Formación de Agentes de Pastoral de Familia y Vida, celebrado del 9 al 12 de julio en el Complejo Residencial Fray Luis de León en Guadarrama, Madrid.

Bajo el lema «Una sola carne: elogio de la monogamia», este encuentro nacional ha sido organizado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española. El objetivo principal ha sido profundizar en la adecuada comprensión y aplicación de la nota doctrinal “Una caro” del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, buscando ofrecer claves teológicas y pastorales que fortalezcan la verdad del matrimonio como unión indisoluble.

Un programa centrado en la belleza de la fidelidad

Las sesiones fueron inauguradas por Mons. José Mazuelos Pérez, obispo de Canarias y presidente de la Subcomisión, quien destacó la importancia de la pertenencia recíproca y la caridad conyugal. A lo largo del curso, expertos como Sonia Ortega, José Miguel Granados Temes, Fernando Vidal y María Álvarez de las Asturias abordaron la unidad matrimonial desde la Sagrada Escritura, la tradición de la Iglesia y los retos actuales de la cultura de la provisionalidad.

Uno de los momentos cumbres fue la intervención de la Dña. Gabriella Gambino, Subsecretaria del dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, con su ponencia “La belleza del amor fiel: anunciar hoy el Evangelio del matrimonio”. Gambino subrayó que la fidelidad conyugal no es un límite, sino una de las formas más elevadas de la libertad humana y un «poder humanizador» esencial para los jóvenes de hoy.

Hacia una pastoral de acompañamiento en Guadix

Además de la formación académica, la delegación accitana participó en sesiones de trabajo sobre los retos de la pastoral familiar y la implementación de los “Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial”. El curso también fomentó la convivencia entre las diócesis, destacando los descansos de media mañana y de la tarde donde se degustaron productos regionales y se compartieron alimentos de la tierra y el festival de familias.

Con esta formación, los delegados de Guadix regresan con nuevas herramientas para impulsar una pastoral que anuncie la alegría del matrimonio fiel y ofrezca un acompañamiento integral a las familias y jóvenes de la diócesis, en sintonía con las directrices de la Iglesia universal y la Conferencia Episcopal.

Jesús e Inma

Delegados diocesanos de Familia y Vida. Guadix

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El sacerdote Jesús Peregrín, cien años de una vida entregada al Evangelio y a los más pobres

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La Iglesia de Almería se une a la acción de gracias por el centenario de don Jesús Peregrín Mula, sacerdote natural de Pulpí que, durante cien años de vida y más de seis décadas de ministerio sacerdotal, ha dejado una huella imborrable en la diócesis y en miles de personas dentro y fuera de nuestras fronteras.

La Santa Iglesia Catedral acogió una solemne Eucaristía de acción de gracias, presidida por el vicario general, D. Ignacio López Román, en representación de nuestro obispo, D. Antonio Gómez Cantero. Más de trescientas personas participaron en una celebración que fue, en palabras del vicario, «una acción de gracias por la vida y el ministerio de un sacerdote bueno y sencillo que ha llevado durante cien años el tesoro de la gracia de Dios».

Don Jesús es conocido por generaciones de almerienses por haber impulsado el movimiento ECAS (Equipos de Cristo Amor Sembrarás), nacido de su pasión por la evangelización de los jóvenes. A esa obra se sumó, en 2003, la Fundación Jesús Peregrín, que continúa hoy su compromiso con los más necesitados mediante proyectos de educación, sanidad, alimentación y acceso al agua potable en decenas de países, prolongando el espíritu misionero que ha marcado toda su vida.

Con motivo de este aniversario, las instituciones civiles también han querido reconocer su extraordinaria trayectoria. La Diputación Provincial de Almería le concederá el Escudo de Oro de la Provincia, máxima distinción de la institución, mientras que el Ayuntamiento de Almería ha anunciado que una calle de la ciudad llevará su nombre y que se levantará un monolito en su honor como homenaje permanente a su legado.

En su intervención al final de la Eucaristía, el propio don Jesús resumió un siglo de vida con una sola palabra: gracias. Agradeció al Señor el don de la vida, la vocación sacerdotal y, especialmente, el regalo de la Eucaristía, afirmando con emoción: «La Eucaristía ha sido lo más grande que he hecho y vivido en mi vida».

Al concluir la celebración, familiares, amigos, sacerdotes y fieles pudieron felicitar personalmente al homenajeado antes de compartir un encuentro fraterno organizado por la Fundación Jesús Peregrín, poniendo el broche a una jornada que recordó que una vida entregada a Cristo y al servicio de los demás sigue siendo un motivo de esperanza para toda la Iglesia.

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Finaliza el Año Jubilar en honor a la Virgen de las Maravillas en Cehegín

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El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, presidió el sábado la celebración en la que se dio clausura al Año Jubilar en honor a la Virgen de las Maravillas. Un tiempo de gracia en torno a la celebración del tercer centenario de la coronación de la patrona de Cehegín durante el que se han realizado diversas actividades, así como actos de piedad y caridad.

Esta última semana, la imagen ha permanecido en visita jubilar en la Parroquia de Santa María Magdalena, templo en el que fue recibida hace trescientos años a su llegada a Cehegín. Desde allí se inició el recorrido de traslado de la imagen hasta el antiguo convento de San Esteban acompañada por miles de fieles. Un trayecto «cargado de simbolismo y emoción» según explica el presidente de la Hermandad de la Virgen de las Maravillas, Tomás Noguerol, ya que al paso de la imagen se fueron cerrando las puertas de edificios y viviendas: «No era un gesto de despedida de María sino la expresión de que concluía un tiempo excepcional de indulgencia, peregrinación y encuentro con Dios».

A su llegada a la Parroquia Nuestra Señora de las Maravillas, se inició en la zona exterior la celebración de la Eucaristía, en la que el obispo de Cartagena estuvo acompañado por el obispo de Jaén, natural de Cehegín, Mons. Sebastián Chico; el vicario de zona y varios sacerdotes. En su homilía, Mons. Lorca Planes destacó de la Madre de las Maravillas su fe «como respuesta personal, libre y generosa a la llamada concreta de Dios», y pidió su intercesión por todos los habitantes de Cehegín, así como por los que la honran.

Al término de la misa, el himno nacional acompañaba el momento en el que la imagen de las Maravillas entraba en el templo de la que es titular y se cerraban las puertas marcando el final del Año Jubilar. «Todo el pueblo comprendió con este gesto el comienzo de una nueva etapa, el nacimiento de un compromiso renovado de custodiar el inmenso legado espiritual, histórico y cultural recibido», asegura Noguerol. «El Año Jubilar ha concluido, sin embargo la historia continúa porque hace tres siglos Dios eligió a Cehegín para que su Santísima Madre viviera entre nosotros; y esa elección seguirá dando fruto mientras exista un ceheginero que pronuncie con fe y emoción: ¡Viva la Virgen de las Maravillas!».

Homilía del obispo de Cartagena

Fotografía Facebook Ayuntamiento de Cehegín

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La diócesis de Guadix arropó al nuevo obispo de Danlí en su consagración episcopal

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La diócesis de Guadix arropó al nuevo obispo de Danlí en su consagración episcopal

 

A pesar de la distancia, monseñor Patricio Larrosa estuvo acompañado, en su consagración episcopal, por el presbiterio diocesano de Guadix, amigos y familiares

Patricio Larrosa, el “padre Patricio” como todos lo conocían hasta ahora, ha recibido ya la consagración episcopal como obispo de Danlí, en el departamento de El Paraíso, en Honduras. La celebración fue el sábado 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, en el campus de la Universidad Católica de Honduras, que se encuentra en aquella ciudad. Miles de hondureños, muchos de ellos jóvenes provenientes de los proyectos educativos emprendidos por el padre Patricio en Tegucigalpa, abarrotaban el recinto, que contó con la presencia de numerosos sacerdotes y obispos del país, entre los que estaban el arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José Vicente Nácher, que presidió la celebración, y el emérito de Tegucigalpa, cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

También había representación de España en la misa de consagración. Estaban el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco; el obispo de Getafe, monseñor Ginés García, que fue compañero de estudios de Patricio; Manuel Millán, canciller, que también fue compañero de seminario; José Francisco Serrano, vicario general, que es paisano; Ramón Martínez, que fue compañero en la misión; y el párroco de Orce, José Antonio López, que está viviendo unos días en la misión de Honduras, ayudando. Y de su familia, viajaron hasta Honduras un hermano suyo y una sobrina.

La diócesis de Guadix, de la que ha salido monseñor Patricio, también estuvo muy presente durante la ceremonia. Y no solo en la ordenación, sino en todo su ministerio, pues el clero de la diócesis accitana le ha regalado a monseñor Patricio las insignias episcopales que portó en la celebración: el báculo, la mitra, el anillo de obispo y la cruz pectoral. Estas insignias identifican a un obispo, representando su autoridad y, sobre todo, su misión pastoral de servicio y de entrega a la diócesis.

Destaca la cruz pectoral, que lleva una reliquia de San Torcuato, el patrón de la diócesis accitana y el primer obispo de España. Así, un poquito de San Torcuato ya está en Honduras.

Consagración

En sus primeras palabras como obispo, monseñor Larrosa agradeció al papa la confianza depositada en él al encomendarle la tarea de pastorear la diócesis de Danlí. Quiere ser un obispo humilde, entregado, comprometido, vino a decir el nuevo prelado, y pidió a todos los asistentes que “recen por él para que sea un buen pastor”.

También se acordó de la vecina Nicaragua, cuyo presidente en el exilio de la Conferencia Episcopal nicaragüense se encontraba en la celebración: “Compartimos su dolor y oramos con esperanza por la libertad de nuestro querido pueblo vecino de Nicaragua”, dijo el nuevo obispo al tiempo que arrancaba un fuerte aplauso de todos los asistentes.

Y, por supuesto, tuvo palabras hacia su nueva diócesis, Danlí, que es joven en historia, que cuenta con mucha gente joven y en la que ahora inicia esta nueva etapa como pastor. Monseñor Patricio es el segundo obispo en la historia de esta diócesis, en la que ya ha comenzado a trabajar.

Desde Huéneja, su pueblo natal, sus paisanos siguieron la celebración en una pantalla grande puesta por el ayuntamiento. Sin duda, para Huéneja este también ha sido uno de sus días grandes y seguro que tuvieron muy presentes a su patrón, san Francisco Serrano, hijo del pueblo que también fue nombrado obispo.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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